Revista Zoom

TRAS LA SESION EN EL SENADO
¿Hacia un régimen parlamentarista?
Por Ariel Pasini
El Diputado Nacional por el FPV-PJ bonaerense alerta sobre un discurso que condena el presidencialismo para evitar que desde el Poder Ejecutivo pueda emerger alguien que decida patear el tablero de la gobernabilidad de las clases dominantes.
Hace tiempo que escuchamos reiteradamente la necesidad de poner fin al presidencialismo argentino y avanzar hacia un régimen parlamentarista. El presidencialismo sería un resabio institucionalizado del caudillismo bárbaro. Todos sus rasgos estarían cristalizados en un régimen político que no sería más que la consagración del autoritarismo, de la participación marginal de las minorías y del decisionismo más crudo que opaca el debate colectivo.

No son posiciones abstractas. Hay modelos y, una vez más, nos vienen de Europa. Los regímenes políticos del viejo continente son presentados como ejemplos de estabilidad política que garantizan el desarrollo, la prosperidad y la paz social.

Nuestro sistema presidencialista fue tomado de la Constitución norteamericana. En rigor no tuvo mucha estabilidad y proyección en el tiempo en razón de los golpes de estado que frustraron los ciclos constitucionales en nuestro país. Pese a estos avatares llegamos al mayor ciclo democrático de nuestra historia, que es el que se inició en 1983 y sigue hasta la actualidad. En este período crecieron las voces que piden el parlamentarismo bajo la idea fuerza de que así se podrían evitar las crisis institucionales que cada no tantos años hacen tambalear al país. Esta idea llega a sostener que la crisis de 2001, por ejemplo, se podría haber evitado desde la vigencia de un sistema parlamentarista.

Si el presidencialismo cobija las tradiciones bárbaras donde manda uno sólo, el parlamentarismo sería la expresión cenital de la democracia más excelsa. ¿Es realmente así?

La idea que va a instalarse con fuerza los próximos meses parte de la intención no confesada de evitar que desde el Poder Ejecutivo pueda emerger alguien que decida patear el tablero de la gobernabilidad de las clases dominantes. Esa gobernabilidad se asienta sobre las reglas de una democracia formal y restringida pensada para dar un barniz de institucionalidad al saqueo y la desigualdad social. Si aparece un “loco” como Kirchner o una “inconsciente” como Cristina, para eso estará el parlamentarismo: para frenarlos, para ponerles límites, para aportar la racionalidad perdida. Un “error en la matrix” puede aparecer cada tanto, pero la ecuanimidad de la clase política sería la garantía de la cristalización del statu quo. Así los cambios estructurales no llegarían jamás a nuestras tierras.

El debate sobre el parlamentarismo elude además que algunas crisis estructurales tuvieron que ver no con nuestro régimen político sino con el agotamiento de políticas económicas que nos endeudaron y que alentaron la especulación, que desindustrializaron y que masificaron el desempleo y la pobreza. La arquitectura institucional y política no fue la causa de tamaños descalabros. ¿O acaso el parlamentarismo español puede frenar una crisis económica descomunal? No, la clave estará en las políticas económicas que se articulen como respuesta a los desafíos de la crisis mundial.

El liderazgo firme, las fuertes convicciones y la obstinación ante las presiones foráneas nunca serán anomalías políticas a diluir en el espacio de la componenda y del acuerdismo de un régimen parlamentarista. Serán valores que tendremos que defender si queremos desatar los nudos del privilegio y construir un país con más igualdad social.

El Hospital Argerich es una Caja de Pandora
Por Donato Spaccavento
El sistema de salud de la ciudad de Buenos Aires está en terapia intensiva y el gobierno de Macri le sacó el respirador artificial. Por qué sele recomendó al ex presidente que no se internara en el Argerich.
Cuando le recomendé al médico de la Unidad Presidencial que Néstor Kirchner no se interne en el Argerich para operarse de la carótida, desde el gobierno de la ciudad pusieron el grito en el cielo. Dijeron que me montaba sobre esto para hacer política en contra de Macri, pero lo esencial es que ahí nadie te puede asegurar que tengas la atención necesaria.

Una prueba de esto es que en las últimas dos semanas (aproximadamente) hubo 6 infectados de una bacteria intrahospitalaria en la sala de Neurocirugía. De los mismos tres –dos mujeres y un hombre– fallecieron producto de dicha infección. Hace una semana se elevó un memorandum a la dirección por parte del servicio de infectología, que después de hacer una evaluación de la situación, concluyó que era urgente que se cerrara la sala procediendo a la evacuación de los pacientes.

Sin embargo, la sala todavía no se evacuó, ya que no hay dónde derivar a los pacientes, lo cual implica la posibilidad real de futuras infecciones.

Mientras todo esto sucedía, el Subdirector Interino a Cargo, D. Néstor Hernández, se encuentra de vacaciones y la pregunta es: ¿cuál es la autoridad que está a cargo de enfrentar esta situación? Encima, el ministerio de la ciudad no interviene ante la urgencia de la situación, ni tampoco garantiza la derivación de los pacientes.

Esta es una de las razones por las que le se recomendó al ex presidente que no se internara en el Argerich. Porque no es seguro. Pueden dar todo tipo de explicaciones, pero lo que no pueden explicar es por qué tres pacientes sanos (con excepción de sus especificas patologías neurológicas), hayan muerto en el lapso de pocos días por infecciones adquiridas en el hospital; tampoco pueden explicar por qué no se procede a la inmediata evacuación, lo que es una responsabilidad del Ministerio del Gobierno de la Ciudad.

Para agravar esta situación, en los últimos días fueron internados en esa sala pacientes de Clínica Médica, por falta de camas. Pese a la acción denodada de los médicos, el Argerich está sufriendo una crisis de insumos, de personal y de aparatología. En el hospital no está la tecnología necesaria para atender a un paciente de urgencia.

En el sector de trasplantes se perdieron tres hígados, por falta de pago a los profesionales. El Jefe de Gobierno es responsable por no seguir investigando el daño colateral que están sufriendo las personas que se atienden en los hospitales públicos de la Ciudad, por el deterioro paulatino y diario permanente desde que asumió.

La crisis hospitalaria desde que comenzó la gestión de Mauricio Macri es cada vez peor y el Hospital Argerich es un fiel testigo de lo que pasa en distintos nosocomios de la ciudad. Son una Caja de Pandora y nadie puede asegurar cuál es el final de la película cuando uno se interna en un hospital porteño.

El sistema de salud de la ciudad de Buenos Aires está en terapia intensiva y el gobierno de Macri le sacó el respirador artificial.
ENTREVISTA CON Edgardo Esteban
“Los multimedios solo le dan prioridad a sus negocios”
Por Roberto Koira
Periodista de Telesur y ex combatiente de Malvinas, en 1993 publicó Iluminados por el fuego, basado en su experiencia en el conflicto del Atlántico Sur, que luego fue llevado al cine por Tristán Bauer. En diálogo con ZOOM se refirió al conflicto con Gran Bretaña por el petróleo en las islas y el camino recorrido por el canal de noticias latinoamericano.
- ¿Cuál es tu opinión con respecto a Malvinas y la cuestión del petróleo?

Es parte de un proceso histórico del imperialismo y de aquel que tiene más poder en el planeta o puede manejar a libertad las decisiones políticas, hasta en la propia estructura de Naciones Unidas. Escuchaba al presidente Lula Da Silva diciendo que como un país como el Reino Unido, integrante permanente del Consejo de Seguridad, puede decidir o manejar a su antojo y que nadie le diga nada en el organismo, como se planteaba después de la Segunda Guerra con el Pacto de Yalta. Acá los poderosos deciden y manejan y este proceso viene de mucho tiempo atrás. En 1833, las peleas por las disputas del Atlántico por la conquista de la ballena y ese conflicto que tuvo Argentina con Estados Unidos por la pesca de unos barcos, deriva en la recuperación de las islas por los británicos. Argentina, por sus conflictos internos, en ese momento no pudo pelear esa soberanía, pero es algo que sigue vivo y latente. Acá hay una cuestión de principio de reclamo de soberanía nacional de un país. Malvinas marca un proceso de identidad, es parte de nuestra historia. Esto se potencia con lo que significan los estudios que vienen desde los años 70, que hablan de que potencialmente las reservas de las islas son de 12.600 millones de barriles de petróleo u otros que hablan de 60.000 millones. Sea la cifra que sea, quien acceda a esas reservas se podría convertirse en la cuarta o quinta potencia de petróleo en el continente y eso marca el interés geopolítico y económico que tienen las islas. Primero fueron las regalías por la pesca, después todo lo que significa la reserva del agua dulce y la cercanía con la Antártida. El Reino Unido está peleando el mismo espacio de Argentina y Chile de lo que sería el sector antártico. Argentina, a través de la construcción de un país serio y fuerte, puede en los Foros internacionales reclamar su derecho de soberanía, como pasó en México con la cumbre del Grupo de Río, en donde Argentina fue a buscar ese respaldo. Es increíble que en los mapas que salen de la Comunidad Económica Europea, aparezca un territorio que pertenece a la Argentina y a América Latina. Esto es una contradicción y es ese planteo que hace el presidente Lula, la presidenta Cristina y América Latina: que el poderoso se puede manejar con total libertad y buscar petróleo del otro lado del continente, de un país y de su plataforma marítima sin respetar, ni mantener los acuerdos firmados entre los 2 países.

- ¿No te parece irresponsable que algunos medios digan que puede haber una guerra?

Es parte de la campaña de estos multimedios, que siguen mezclando la situación y sorprende de periodistas que han escrito con profundidad del tema de Malvinas y que uno los tuvo como referencia. Que se plantean comparar una dictadura con un gobierno democrático, que se maneja en función de los derechos internacionales y del reclamo de la soberanía. Cuando hay un gobierno que hacen bien las cosas, hay cuestiones que van más allá de los intereses comerciales de los monopolios y lo que le importa a Clarín como multimedio y tienen que ponerse en función de una cuestión de Estado. Así pasa en países lógicos y previsibles, en donde los medios acompañan esas cuestiones de Estado. Yo he trabajado para medios norteamericanos y se como cuando hay un atentado vos tenés ciertos códigos por el tema de la soberanía. Acá seguimos dándole prioridad a los negocios de los multimedios, que a las cuestiones políticas, de apoyo y respaldo a un reclamo de soberanía y a los intereses que tiene Argentina como Nación. Me parece muy lamentable y pobre que periodistas a los cuales yo respetaba, hoy están vapuleando y manipulando una terminología, como es la del periodismo independiente.

- ¿Vos decís específicamente por Eduardo Van der Kooy?

Es que no acompaña lo que él siempre dijo y lo hablo de mi experiencia, yo lo he entrevistado. Me parece que el periodismo independiente es otra cosa. Estos mismos colegas que trabajan hoy en Clarín, militaban con nosotros en la UTPBA en los años 80 y en esa época había compromiso político, si vos eras militante todo el mundo sabía quien era peronista, radical, del PI, del PO o del MAS y trabajabas en campañas políticas. Hubo algunos que apoyaron a gobernadores y hasta fueron sus voceros de prensa. Como los que fueron funcionarios de Carlos Grosso, manejaron Radio Ciudad de Buenos Aires, echaron a compañeros y que hoy hablan de periodismo independiente. Son esas las contradicciones que indignan, porque uno tiene que luchar por la libertad de prensa, el respeto a las miradas. Acá si a vos te gusta o acompañas o crees que debe haber una ley de medios, ya sos chavista o kirchnerista y no, sos un tipo que tiene una posición tomada. Y eso también pasa en Malvinas, hay tantas miradas como ex combatientes o argentinos, lo importante es darnos cuenta que todos tenemos una misma causa y hay que respetar los matices. Lamentablemente por cuestiones económicas o de intereses no se respetan los matices, se les da prioridad a los negocios y a las empresas.

- Como periodista de Telesur, ¿cómo viste la repercusión que tuvo el conflicto en Latinoamérica?

Es otro tiempo en América Latina y esta unidad que hubo en la cumbre de México marca el respaldo y el crecimiento. Me parecieron interesantes los discursos que planteaban los matices, las cuestiones ideológicas si son de izquierda o derecha, es decir acompañar un proceso de cambio y de integración regional, que va más allá de los movimientos políticos. En la época del conflicto de Malvinas, en medio de dictaduras militares, era muy difícil ver esa transparencia y solidaridad que uno siente, hoy hay que profundizar mucho más esas alianzas. Los ingleses dicen que los argentinos pueden invadir las islas y ellos hace 4 meses atrás trajeron aviones de última generación y que han fortificado mucho más la estructura militar de la base de Mont Pleasant. Además, tienen que hacer entrenamiento desde la base de la Isla Ascensión hasta la base de Mont Pleasant para ver si se autoabastecen los aviones, ya que tiene la preocupación de que los aeropuertos del continente no los acepten. También en función a esta base de lo que es la estructura de la OTAN y lo que está pasando en países como Colombia donde hay bases norteamericanas o la militarización de lo que ocurrió en Haití. De cómo se van moviendo esas estructuras y de como hay que hacerle frente con movimientos como el Unasur, en función de los propios intereses de la región. Malvinas es parte de este continente y parte de esos intereses.

- Entonces, en Latinoamérica la cosa está más unida, que acá en Argentina.

Malvinas es parte de una identidad, no hay un pueblo donde no haya una calle o una escuela y uno se pregunta: ¿qué nos pasa con Malvinas? Que se puede usar mal, como la dictadura militar que en medio de una crisis económica buscó la causa Malvinas, llevándonos a una guerra y tratando de perpetuarse en el poder. Y esa sociedad que acompaño, después de la derrota no quiso hablar más. Sin embargo, más allá del tema de los ex combatientes, es una asignatura pendiente que todavía quizás tenga esta sociedad.

- El apoyo que logró Cristina en la cumbre ¿es un paso positivo en el conflicto?

Es un paso importante, ya que hubo islas del Caribe, que tienen vínculos y que fueron colonias británicas, que votaron también apoyando a la Argentina, en eso hay un cambio en estos tiempos. Esta posibilidad de este proceso de que la presidencia la tenga Chile y la próxima vez se haga en Venezuela. A la vez unirnos en estas situaciones, como pasó en la cumbre de Unasur en Bariloche, que generó ciertas rispideces por el tema de Bolivia. Como también se luchó y se defendió que no haya estado el presidente electo de Honduras, que le entregó el mando la dictadura. Es un cambio y una transformación hacia un cuidado más militante de los dirigentes políticos de la región.

- En estas cuestiones, ¿cuál es la mirada y el aporte de Telesur?

Es el primer canal pan-regional que tiene la región, que ha sido resistido porque uno ve que siguen apareciendo canales que tienen su público para la audiencia de Estados Unidos y como siempre esta esa dependencia de los EEUU. Obviamente que hay un proceso de integración y de cambio en que Telesur es un proyecto que es parte de esa integración. Está dándole voz a los que no tiene voz y ha dado la posibilidad de contar historias que estaban escondidas, de las comunidades aborígenes o de lo que va pasando con nuestras sociedades. Ahora estamos trabajando una historia sobre el paco y vamos a ir a una villa para ver como es esa problemática. Por ahí, otros medios están viendo como se ataca al gobierno y nosotros estamos en contar cosas más profundas, humanas, más de lo que le pasa a la gente. Se ha armado una estructura de muy buenos profesionales, es un canal que tiene 6 dueños multinacionales, que tiene un nivel de exigencia muy alto. A nivel de texto, de la construcción de las imágenes y de la calidad de cómo llega la edición. Acá se lo resistió, se habla de un canal que no se ve, lamentablemente, se lo prejuzga porque en Capital Federal no se ve, ya que el multimedio Clarín no lo quiere poner. Por una campaña en contra, los medios argentinos ponen a Telesur como barrera y no permite que esa gente pueda ver y juzgar si le sirve o no o si es bueno o no. Y es un canal que se trabaja con comodidad, en función del respeto profesional y que significa que podamos ser la voz de aquellos que han sido cercenados por mucho tiempo, por intereses económicos, y no han tenido posibilidad de contar su historia.

- ¿Qué le falta a Telesur para salir por aire?

La ley de medios al ser parte el estado argentino va a tener ingerencia y peso propio de poder verse en los medios y en los proyectos que hay de las antenas y de la distribución a nivel masivo, Telesur va a estar. Esto también pasa en Paraguay, nadie había visto Telesur. Esto es como cuando se habla de cuestiones éticas, hay un libro de Fernando Savater que se llama Ética para Amador que habla de Robinsón Crusoe cuando estaba solo en la isla y le aparece Viernes y ahí le aparecen sus dilemas existenciales y éticos, de que hace: si se come a Viernes o si convive con él. Acá se comen a Telesur y no quieren convivir, después hablan de ética. Hay un problema existencial, entre seudos periodistas independientes, que no son éticos en el momento de convivir con Telesur y quieren matar al mensajero.

- ¿Eso pasa en otros países de Latinoamérica?

Depende, en Chile y Paraguay hay dificultades, pero en otros países de América Latina ha sido apoyado, ya que son parte de este proyecto. En Argentina falta ese empujón para llegar, pero a la larga se va a desarrollar. Cuando fue el golpe de Honduras todos los canales de Argentina se colgaron o retransmitieron Telesur porque había 2 canales: CNN estaba con la muerte de Michael Jackson y Telesur que estaba en el golpe de Honduras. Algunos decían el derrocado presidente y acá siempre quedó claro de que fue un golpe militar. Hay que tener claro que hay dos construcciones sobre las miradas para que todo el mundo vea y saque sus conclusiones, pero si vos escondés una, a la larga cuando hay noticias que hablan de un golpe militar tenés que recurrir a esa mirada.

- ¿Hubo un quiebre en Telesur a partir del golpe de Honduras?

Marcó una inflexión, Telesur tiene una perspectiva de llegar a millones de espectadores y de llegar a 120 millones en el 2014. Ha crecido y le ha ganado en algunos países a la CNN y a partir de ahí es una marca, que todo el mundo sabe que está y uno siente que marcó un camino, como fue All Jazeera cuando apareció con los discursos de Bin Laden. Telesur tuvo eventos importantes como fue la ayuda humanitaria y todo el tema de las FARC, Honduras y Haití, que sigue estando presente como el primer día y donde muchos medios ya se han ido. Telesur tiene mucho camino por recorrer y tan solo tiene 4 años.

- Estuvo también presente en el golpe prefectural contra Evo, en Bolivia.

Ahí también se mostró la otra campana, no solamente la que uno ve de las empresas o de los medios. Yo decidí a hacerme periodista cuando volvía de Malvinas en un barco que se llamaba Canberra, que la prensa había dado como hundido. Me acuerdo de la tapa del diario Crónica que decía que habíamos hundido al Canberra y Clarín lo mismo. Y yo volví en ese barco, entonces vos decías como hay tanta hipocresía, tanta mentira, y sí, eran los medios de la dictadura. Ahí decidí hacerme periodista y creo que muchos medios podrían decir hundimos el Canberra. Muchos periodistas platean esa misma duda en función de pegarle al gobierno y no de ser independientes, como dicen que son.

- La presencia de Telesur certifica que al Canberra no lo hundieron.

Que el Canberra no lo hundieron y está. Me parece que es eso lo que pasa, uno lee los diarios todos los días ve que se están hundiendo Canberras y que cuando los vas a buscar, no los encontrás. Eso no es el periodismo que quise construir y duele que son muchos de lo que yo sentía que eran mis referentes periodísticos. Y que a la hora de comparar lo hacen entre este gobierno y el de Menem, que puede haber tenido muchos errores, pero también muchos logros y a veces uno no lo ve.

- Se lo ataca por sus logros y no por sus errores.

Exacto. La ley de Medios, Aerolíneas, el tema de los Derechos Humanos hoy tenemos una historia maravillosa en la casa de las Abuelas con el nieto 101, Francisco, que gracias a esta posibilidad de los juicios contra los represores. En medio del odio y la bronca que machacan los medios, lo del fútbol para todos y las AFJP. Me duele y me indigna ver tantos Canberras que se hunden y que están ahí a la vuelta.

- ¿Telesur cumple un rol de integrador de culturas?

Falta tiempo por la dinámica de Argentina, que es un país donde siempre pasan cosas. Nosotros tenemos estas experiencias de contar historias de vida, de buscar esos personajes que están ahí. Cuando se debatía la ley de medios íbamos a ver como funcionaban las radios comunitarias. Estaba la crisis del campo, vamos a ver a los pequeños agricultores que no siembran soja, ni son grandes terratenientes.

- Es un medio que mira Latinoamérica desde Latinoamérica.

Para mí eso es fundamental porque siento que puedo contar historias desde acá. Nosotros cuando fuimos a Chile, por las elecciones, contamos las historias de cómo llega Piñera a la presidencia o como gana Pepe Mujíca en el Uruguay. Cuando uno ve los otros medios profundizan poco estas cuestiones.

- Pareciera que todo es producto de la casualidad.

Si es cierto. A veces como argentino, uno va a Chile y están preocupados por los culos y las tetas o por Tinelli y no por lo que le pasa acá a la gente. Telesur es la gente, esa mirada que estuvo escondida por mucho tiempo y molesta porque cuando se los ve molestan. Porque uno va a Caracas y ves esos barrios pobres que han crecido a los costados de las grandes ciudades, ahí está la respuesta de porque aparecen estos cambios sociales. Tenes que ir al conurbano para ver lo que es Argentina o al interior del país, no te quedes en Barrio Norte donde están los turistas paseando. Es tomar conciencia de que hay otro país y que hoy con el crecimiento de las comunicaciones te va a dar esa pluralidad que hace tiempo atrás no existía. En la dictadura militar había 5 canales y 2 diarios importantes. Hoy Clarín es un medio y un diario más y eso me parece que es lo importante.

Empate técnico
Por Carlos Benítez

Una mayoría más que circunstancial que junta a Giustiniani, Menem, Morales, Reutemann, Juez y Cabanchik aprovechó esta semana sí su superioridad numérica para controlar el Senado.

El oficialismo es la primera minoría en esta Cámara, y también en Diputados, donde una jugada similar lo pone en desventaja en las comisiones.

Ante un Congreso "opositor", que extrema su antagonismo con el Ejecutivo sin proyecto alternativo que lo sustente, la gobernabilidad será todo un desafío. El obstruccionismo será retrucado con vetos en un camino pendular que no parece tener salida.

Si el arco opositor solo posee el denominador común de su antikirchnerismo y su ambición de poder de cara a 2011, a más de su triste sintonía con los poderes concentrados, la opción corporaciones versus política se evidencia aun más.

Los Kirchner han demostrado ya su enjundia para salir de situaciones difíciles. No será el primer gobierno ni el último que gobierna sin controlar el parlamento. Sin embargo, parece hacer falta una voluntad política de reconstruir alianzas para volver a desequilibrar el tablero de manera favorable.

¿Hay espacio aun? ¿Con quiénes?

En estas respuestas se juega gran parte del destino de una gobernabilidad que la voracidad irresponsable del poder económico y sus títeres legisladores arrinconan casi al punto de una crisis institucional.

Una falsa acusación y mucha mala leche
Una bola de mierda
Por Juan Salinas
La publicación de la lista, elaborada por el Ministerio de Defensa, del personal del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército durante la dictadura, disparó una difamación. Una aclaración con pelos y señales.
Hace una semana, la revista Veintitrés publicó una extensa lista, elaborada por el Ministerio de Defensa, del personal del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército durante la dictadura. En dicha lista aparece un "Juan José Salinas", mi nombre completo. Como era previsible, mis enemigos se pusieron a decir que se trata de mí. Un copión compulsivo que antes repetía como un loro que en los años en que estuve exiliado fui agente de la Armada de Massera y que trabajo ahora en el Ministerio de Defensa, vociferó exultante que resulté del Ejército, sin dar explicación de como cambié de fuerza ni por qué Defensa me incineraría al revelar mi supuesta calidad de agente.

Demandaré a este subnormal profundo, pero por el momento quiero que sepan que quien aparece en la lista es un suboficial principal del Ejército, con estudios primarios, de especialidad arsenales y oficio carpintero, al parecer fallecido.

Este JJS nació en el Palomar el 24 de febrero de 1928, por lo que, de vivir, acabaría de cumplir 86 años. O sea, sería 29 años y un mes mayor que yo.

En la foto carnet que pude ver, mi tocayo aparece como un hombre calvo, fornido y posiblemente retacón, con cierto parecido a Danny De Vito.

Tenía Cédula de Identidad de la Policía Federal 8.041.909, Libreta de Enrolamiento 4.781.827, era el afiliado nº 49.708 del IOSE.

Estaba casado con Nidia Ramona Albornoz y fue padre de Sonia Adriana (1964) y Daniel Julio (1967).

Se retiró del servicio activo el 31 de diciembre de 1975 e ingreso al Batallón 601 el 1º de diciembre de 1980, jubilándose a partir del 1º de abril de 1995, por lo que es difícil que haya estado directamente involucrado en la "Operación Murciélago" contra los montoneros participantes de "la segunda contraofensiva" u otras acciones represivas similares.

Este JJS vivía en la localidad de Grand Bourg, partido de Malvinas Argentinas, y su nombre todavía figura en la guía telefónica. Llamé y fui atendido por quien dijo ser su hijo (Daniel), que me dijo que su padre había fallecido hace varios años, aunque no quiso precisar fechas.

Como se darán cuenta, vi el legajo de mi homónimo, titulado "Antecedentes personales" y que lleva también la inscripción "Ficha nº 1267", pero no lo pude fotocopiar por razones legales.

Todas estas complicaciones tienen lugar no sólo porque me granjeé enemigos al revelar la impudicia de agentes del Batallón 601 y de otros servicios como el ex CNU Carlos Tórtora y Jorge Daniel Boimvaser, que fueron las principales fuentes cloacales en las que abrevaron mis enemigos- comenzando por Seprin (cuyo exactísimo nombre original era "Servicios Privados -es decir, carentes- de Inteligencia) y siguiendo por el aludido copión y difamador serial.

Tampoco suceden solamente porque tengo un nombre baste común: según Telexplorer, solamente en la guía telefónica de Capital Federal y Gran Buenos Aires hay once Juan J. Salinas, y ninguno de ellos soy yo.

También suceden porque entre quienes me difamaron hasta el hartazgo hace muchos años en prevención de que fuera a escribir lo que jamás escribí (y que en cambio terminó revelando uno de ellos) se encuentra el mejor periodista del país. Que después de difamarme, no cumplió un trato que hicimos, acuerdo que de haber cumplido hubiera paliado en gran parte el estropicio causado, y que desde entonces se hace olímpicamente el tonto, diciendo a quien le pregunta por el tema que estamos distanciados por el hecho "imperdonable" de que lo ofendí (al señalar su complicidad con Clarín y su dueña apropiadora de niños en ocasión de ser ésta detenida), lo que sucedió... una década larga después de aquello.

Quienes me difaman ahora no dejan de señalar con fruición el hecho de que fue este gran periodista (con el que en los ’80 fuimos compañeros de agrupación, la Rodolfo Walsh, en la Apba y en la Utpba) quien inició sin odio ni pasión, aviesa, fría y premeditadamente, esta bola de caca que no deja de rodar.

Desafío a mis enemigos a que encuentren un sola nota periodística o página que yo haya firmado y de la que me tenga que avergonzar. Y confío en el criterio de mis amigos para utilizar estas líneas de modo de parar en seco a quienes se regodean en escupir hacia arriba, mear contra el viento, chapalear en la mierda, tirarla contra el ventilador y chuparse los dedos.

Que con su pan se lo coman.

Lecciones de la historia
Por Antonio A. Muñiz
Ayer perdimos una oportunidad por escuchar los cantos de sirena del neoliberalismo. Hoy, si tenemos memoria, si aprendemos de las lecciones de la historia, tal vez podamos construir una nación,
Los trabajos sobre economía del alemán Federico List están algo olvidados en las ciencias económicas. Sin embargo, releyéndolos uno encuentra temas que siguen siendo de notable actualidad. En ellos analiza la economía de su tiempo y el desempeño de los distintos países.

Su tesis central es que la emergencia de las grandes potencias industriales e imperialistas, como Inglaterra, Francia y Estados Unidos, se debió a su severo proteccionismo y a un férreo accionar del Estado, como impulsor del desarrollo del mercado interno primero y de la búsqueda de nuevos mercados después.

Friedrich List, (1789-1846), fue un economista alemán, nacionalista y precursor de la Escuela Historicista, profesor de Economía Política en la Universidad de Tubinga. Publicó sus obras “El Sistema Natural de la Economía Política” en 1837) y el “El Sistema Nacional de la Economía Política” en 1841.

Este último fue publicado 65 años después de que Adam Smith difundiera su "Investigaciones sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones", más conocido en nuestros días por “La Riqueza de la naciones” en el que plantea los enunciados del liberalismo económico, equiparándolos a leyes de la naturaleza. Smith sostiene que Inglaterra alcanzó su grandeza no por su política comercial proteccionista, sino "a pesar de ella". List dice que esa falacia “se asemeja a sostener que una planta creció a pesar de haber sido regada”.

La industrialización británica, que comienza con el renacimiento isabelino y alcanza su cenit a fines del siglo XVIII con la Revolución Industrial, tuvo, como condición fundamental, el estricto proteccionismo del mercado doméstico y el conveniente auxilio del Estado al proceso de industrialización. Obteniendo para sí buenos resultados de esa política, Gran Bretaña se esmerará en sostener, para lo países periféricos, los principios del libre cambio y del libre mercado y condenará, como contraproducente, cualquier intervención del Estado. Imprimiendo a esa ideología de preservación de su hegemonía las apariencias de un principio científico universal; logró con éxito persuadir a los países periféricos que, así, se constituyeron, en mercado para los productos industriales británicos y después para los norteamericanos, y permanecieron como simples productores de materias primas.

Mientras Smith y el liberalismo aconsejaban a los países como el nuestro o como Estados Unidos o Polonia, abocarse a su “vocación agrícola”, aprovechando las “ventajas comparativas”, dejando a otros (Inglaterra sobre todo) la producción de los bienes manufacturados, List, que residió varios años en Estados Unidos y que conoció la economía estadounidense del siglo XVIII alertó sobre los peligros de una economía inserta en el mundo dentro de la “división internacional del trabajo” basada en un modelo agro exportador y condenado a ser mero proveedor de materias primas para los países centrales.

Ulises Grandt, presidente de Estados Unidos, luego de la guerra de Secesión, manifestó que su país “tenía que imitar a Inglaterra en lo que hace y no en lo que predica”.

En su libro List muestra también las razones del éxito de los franceses y el fracaso de España y Portugal. Estos dos fueron imperios coloniales durante los siglos XVI y XVII, pero que a comienzos del siglo XVIII, ya estaban en franca decadencia política y económica. List sostiene con acierto que en ambos casos no supieron utilizar el excedente generado por la explotación de sus colonias, dilapidándolo en gastos suntuarios en lugar de promover su industrialización interna, primero, para conquistar mercados externos, después.

A partir de estudiar la economía italiana llega a otra conclusión interesante, también de aplicación en los tiempos modernos, la necesidad de que exista una unidad nacional. Según el análisis de List Italia, estuvo en mejores condiciones que Inglaterra para ser la primera potencia de su tiempo. No lo logró debido a que sus florecientes ciudades - estados, como Venecia, Génova, Pisa, Amalfi y Florencia, herederas de la tecnología y conquistas culturales del imperio romano y del comercio con el Oriente, se enfrentaron entre sí en guerras fratricidas, imposibilitando cualquier desarrollo.

El caso alemán también nos remite a “la unidad nacional como requisito de transformaciones estructurales”. Hasta mediados del Siglo XIX, el pueblo alemán carecía de conciencia nacional. El hombre de Baviera, Prusia o Hesse no se sentía alemán y no creía que existiera una patria llamada Alemania. Los señores feudales de Alemania vendían a sus súbditos al Ejército británico, que los convertía en soldados esclavos. Solo la unidad alemana, acaudillada por Bismark, puso los cimientos del poderío alemán, vigente en nuestros días, a pesar de dos derrotas militares que destruyeron Alemania, tanto en la primera, como en la segunda guerra mundial.

Si bien List no las estudió, el mismo esquema puede ser aplicado para analizar las economías de Japón, China o India.

China fue el país más poderoso del planeta en el Siglo XIII, sin embargo las potencias occidentales la sometieron a sistemáticos saqueos y humillaciones durante los siglos venideros. China comienza a resurgir a partir de la caída del “imperio” y la instauración de la república. La llegada del régimen comunista de Mao, acelera la ruptura con las potencias imperialistas y comienza una búsqueda de un proyecto de desarrollo propio y autónomo.

Luego de la muerte de Mao, Deng Xiaoping, adopta una serie de medidas durante su periodo de gobierno (1978-1988), basadas en un capitalismo nacional, férreamente conducido por el Estado central, dejando alguna áreas de libertad de de mercado. Gracias a ello China mantiene, desde entonces e interrumpidamente, tasas anuales de crecimiento económico del orden de 10 por ciento, y alcanza ya a convertirse en la tercera economía del mundo.

Para ver la importancia que tuvo este pensador y economista citaremos un breve párrafo de su obra donde vislumbra el fenómeno de la globalización y nos alerta “….En cambio, una unión universal basada en el predominio político, en la riqueza predominante de una sola nación, es decir, en la sumisión y dependencia de otras nacionalidades, traería como consecuencia la ruina de todas las características nacionales y la noble concurrencia entre los pueblos; contradiría los intereses y lo sentimientos de todas las naciones que se sienten llamadas a realizar su independencia y a lograr un alto grado de riqueza y de prestigio político; no sería otra cosa sino una repetición de algo que ya ocurrió una vez, en la época de los romanos; de un intento que hoy contaría con el apoyo de las manufacturas y del comercio, en lugar de utilizar como entonces el frío acero, no obstante lo cual, el resultado sería el mismo: la barbarie” (1)

Por ultimo citaremos otro breve párrafo que parece destinado a la Argentina pasada, pero también a la presente, donde se están debatiendo nuevamente estos temas: el rol del estado, la industrialización, el desarrollo de mercados internos, la integración con Latinoamérica, etc.

Ayer perdimos una oportunidad por escuchar los cantos de sirena del neoliberalismo. Hoy, si tenemos memoria, si aprendemos de las lecciones de la historia, tal vez podamos construir una nación, solo tal vez tengamos otra oportunidad:

“La historia ofrece ejemplos de naciones que han sucumbido porque no supieron resolver a tiempo la gran misión de asegurar su independencia intelectual, económica y política, estableciendo manufacturas propias y un vigoroso estamento industrial mercantil”. (2)

1 y 2 “Sistema Nacional de Economía Política”. Fondo de Cultura Económica, México, 1942. pp. 31-49

Una nueva perspectiva
Por Aníbal Seleme
Soberanía, ecología y la mirada de Perón, adelantado a su tiempo y todavía vigente. El ambientalismo a ultranza sostenido desde los centros de concentración económica suele tener efectos contrarios a los principios que aparenta defender.
Cuando transitábamos los pasillos de la Facultad, allá por los años ’60 y ’70, en el más crudo y duro “yunque setentista” (habría que revisar si no fue en realidad “sesentista”…) por el imperio de la vocación abrazada, recibíamos tanto en las Cátedras como en el no menos rico bagaje de la información asistemática y la militancia política, un alud de informaciones que provenían de una creciente sensibilización primero académica y más tarde de pequeños sectores sociales, acerca de una temática que con el transcurso de los años ha pasado a las preocupaciones y el lenguaje de las grandes mayorías: la problemática ambiental, simbolizada con una palabra que muchos pronunciaban pero que difícilmente se entendía: la ecología.

Este concepto había sido introducido por Ernst Haeckel a fines del Siglo XIX, como “el estudio de la relación de los seres vivos con el ambiente”, él mismo amplió esta definición llevándola “al estudio de las características y propiedades del medio, incluyendo las transformaciones que sufren tanto la materia como la energía, a partir de su interacción con los seres vivientes”. Esta rama de las ciencias biológicas, tomaba el nombre de la palabra griega “oikos” que significa: casa o morada. En la actualidad, se define como “la biología de los ecosistemas” lo cual incluye tanto a los seres vivos y al ambiente y a la interacción entre unos y otros de los componentes vivos y no vivos de los sistemas. Y no sólo es lo que podríamos llamar “el estudio de los hogares” sino que implica la búsqueda del mejor modo de gestión de los ambientes en el planeta, tanto en sus recursos vivientes como no vivientes.

Las profundas transformaciones de todo tipo que implicaron la Primera y la Segunda Revolución Industrial y el pensamiento positivista llevado a sus extremos, llevaron a muchos pensadores a creer firmemente que el hombre dominaba a los elementos y – en consecuencia – podría llegar a modificar indefinidamente la naturaleza, incluyendo la extracción de recursos de forma masiva, así como la actividad agrícola ganadera tanto extensiva como intensiva en todas sus formas. La Primera y la Segunda Guerra Mundial, en cambio, pusieron en blanco sobre negro estas creencias tan firmemente arraigadas, que llevaron a que gran parte de los esfuerzos de la ciencia y de la tecnología tributaran al esfuerzo bélico y – lo que es peor – a la exterminación de millones de seres humanos y la destrucción no sólo de ambientes naturales de enormes proporciones y obras humanas de enorme valor.

No es de extrañar que a mediados del Siglo XX, se comenzaran a advertir las enormes consecuencias que habían tenido semejantes errores de apreciación acerca de las capacidades del hombre en cuanto a la apropiación de los recursos, la utilización de los ambientes, las relaciones con el resto de las especies vivientes y la prospectiva que ya se podía avizorar acerca del futuro del planeta y de la humanidad. Varias reuniones mundiales, convenciones de todo tipo, acuerdos, tratados y limitaciones generales y particulares se han sucedido desde entonces. Pero lamentablemente, bajo el paradigma que aún falta por resolver: las abismales diferencias que separan a los hombres, a los pueblos y a las naciones en términos de vencedores y vencidos, imperios y colonias, poderosos y débiles.

Una vez más y ratificando su condición de – para muchos – ser uno de los más grandes estadistas que hayan visto la luz en el Siglo XX, el General Juan Domingo Perón, escribió en el año 1972 un documento que resulta imprescindible consultar a la hora de intentar siquiera abordar la problemática que nos ocupa. Se trata de su “Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del mundo”, del cual sólo extraigo algunos párrafos que pueden servir como introducción al momento de intentar abordar algunos de estos temas con una concepción nacional y popular. Cito directamente al General Perón: “Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre-estimación de la tecnología y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional. La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes políticos. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia.” (...)

“Finalmente deseo hacer algunas consideraciones para nuestros países del Tercer Mundo:

Debemos cuidar nuestros recursos naturales con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios internacionales que los buscan para alimentar un tipo absurdo de industrialización y desarrollo en los centros de alta tecnología donde rige la economía de mercado. Ya no puede producirse un aumento en gran escala de la producción alimenticia del Tercer Mundo sin un desarrollo paralelo de las industrias correspondientes. Por eso cada gramo de materia prima que se dejan arrebatar hoy los países del Tercer Mundo equivale a kilos de alimentos que dejarán de producir mañana.

De nada vale que evitemos el éxodo de nuestros recursos naturales si seguimos aferrados a métodos de desarrollo, preconizados por esos mismos monopolios, que significan la negación de un uso racional de aquellos recursos.

En defensa de sus intereses, los países deben propender a las integraciones regionales y a la acción solidaria.

No debe olvidarse que el problema básico de la mayor parte de los países del Tercer Mundo es la ausencia de una auténtica justicia social y de participación popular en la conducción...”

Adviértase claramente, que este documento está redactado en 1972, como queda dicho más arriba. ¡Cuántas cosas han cambiado en estos cuarenta años transcurridos! ¡Cuántas cosas han sido cumplidas fielmente de las que aquí quedan expresadas (y de las que no he seleccionado para este artículo)! ¡Cuántas cosas se han agravado hasta límites insospechados! ¡Con qué claridad se puede ver la mayor parte de las problemáticas que hemos afrontado en el pasado reciente y aún en el mismo presente más inmediato! El propósito de esta serie de artículos que la generosidad de los compañeros editores de la Revista ZOOM me permite poner a la consideración de sus lectores, es revisar estos problemas de a uno por vez y – al mismo tiempo - ponerme a disposición de todos aquellos que estén interesados en un diálogo fecundo acerca de los mismos, a fin de intercambiar opiniones y enriquecernos mutuamente, en pos de la consolidación de las acciones tendientes a revertir y dar solución a los problemas más acuciantes.

En este sentido, quiero dejar expresamente aclarado, que estimo necesario ampliar o reformular algunos conceptos clásicos, a los cuales me referiré en lo sucesivo. En principio, la redefinición que damos a los Recursos Naturales, considerándolos como “estratégicos”, que hacemos a partir del concepto académicamente aceptado de “recursos naturales” tanto renovables como no renovables. Sobre esta definición, avanzamos a la consideración de aquellos recursos que por su cantidad, calidad o cualidades, pueden ser considerados como indispensables para la vida humana o que pueden llegar a ser sujetos de apropiación compulsiva por medios políticos, económicos o militares.

Asimismo, debo aclarar que en estas consideraciones que juzgo no sólo desde el punto de vista estrictamente técnico sino también el político, estimo que debe tenerse en cuenta que se debe considerar que el marco en el que se deben formular las políticas será el de “sustentabilidad”, lo cual implica la utilización racional y por el mayor tiempo que las previsiones científico tecnológicas lo hagan posible. De la misma manera, creo que toda política debe estar relacionada con el marco social y económico y no puede ser expresada sólo en términos utilitarios, ya que el fin de toda política es el hombre. Y como consecuencia, debe tender a la grandeza de la Nación y a la felicidad del pueblo.

Finalmente, también debo advertir sobre un punto que me parece un deber de honestidad abordarlo, ya que muchos están convencidos que existen “recetas universales” y que “hay países de avanzada” en el tratamiento de estos temas. Aún más: es posible que se nos ofrezcan a nuestra consideración, “contrastes” entre posiciones muy radicalizadas. En ese sentido, debo advertir – y en algún momento me explayaré en este tema – que las concepciones ecologistas y ambientalistas a ultranza, generalmente están sostenidas desde los centros de concentración económica, con efectos contrarios a los principios que aparentan defender. Por ello, creo que toda política vinculada con problemas ambientales y utilización de los recursos naturales, tiene que contar necesariamente con respaldo científico y no basarse meramente en criterios empíricos.

A partir de un próximo artículo, avanzaré en la vinculación que tienen las políticas referidas a los recursos naturales con los conceptos más amplios de “Defensa Nacional”, así como los criterios que deberían ser tenidos en cuenta al formular políticas ambientales adecuadas a la magnitud del problema afrontado. La enorme cantidad de ejemplos que se presentan a nuestra consideración en todo momento, abarcan un amplísimo espectro de temáticas. Que a veces se actualizan de forma impensada y repentina. Como en el reciente caso de la “prospección” petrolera que ha comenzado a llevarse a cabo en nuestra plataforma continental cercana a las Islas Malvinas, lo que motivó que inmediatamente tanto la Presidenta de la Nación como – a posteriori – todos los gobernantes de la América Latina se pronunciaran en términos muy claros acerca de la vinculación entre recursos, soberanía y defensa nacional, incluyendo en este concepto a todo el continente.