PROGRESO Y BIENESTAR

(DR. HUGO SALINAS)

Urbi et orbi

TOMO I

UNA NUEVA VISIÓN DE LA ECONOMÍA Y DE LA SOCIEDAD

Pour toute correspondance prière de s’adresser à l’auteur-éditeur lui-même.

Por favor, cualquier correspondencia debe ser dirigida al autor-editor en la dirección siguiente:

M. SALINAS Hugo
5, rue de Vaucouleurs
75011 PARIS
FRANCE

E-mail : hugo.salinas@mpalternativa.org
Página Web: www.mpalternativa.org

ISBN Ouvrage : 978-2-9523212-1-1
ISBN Tome I : 978-2-9523212-2-8

TABLA DE MATERIAS

Introducción 12
PARTE I
¿POR QUÉ EL AUMENTO SIN CESE DEL PBI NO SE TRADUCE EN BIENESTAR GENERAL? 18
I. LA PARADOJA DE LOS TIEMPOS MODERNOS 24
A. Un futuro inmediato inmaterial 25
B. Un presente de confort material 34
C. ¿Cómo explicar entonces la pobreza y el desempleo sobretodo en los países desarrollados? 42
II. ¿QUIENES CREAN LAS RIQUEZAS? 50
A. Un crecimiento constante desde los orígenes de la humanidad 51
B. Acerca del grupo social – fuerza de trabajo 61
C. Los procesos de trabajo y el crecimiento económico 65
III. ¿A QUIÉN PERTENECE LAS RIQUEZAS? 78
A. En la historia, ¿a quién perteneció el resultado neto de la actividad económica? 80
B. Actualmente, ¿a quién pertenece el resultado neto? 91
C. Una cosa es producir y otra, muy diferente, repartir 98
PARTE II
CRECIMIENTO CON IGUALDAD DE OPORTUNIDADES 110
IV. LA SOLUCIÓN AL ESTADO PURO 116
A. ¿Por qué es necesario reconstruir el puesnte entre la economía y la sociedad? 117
B. Las vigas maestras del modelo al estado puro 129
V. UNA ECONOMÍA DE MERCADO A DOS SECTORES 146
A. La natural participación del sector privado a repartición individualista 149
B. Creación del sector de intrés general 162
VI. CRECIMIENTO Y MOTIVACIONES 180
A. Crecimiento con igualdad de oportunidades 181
B. Las motivaciones para participar en la economía 195
PARTE III
POLÍTICA, ECONOMÍA Y ACUMULACIÓN CENTRÍPETA
DE LAS RIQUEZAS 206
VII. ES INDISPENSABLE SEPARAR LA POLITICA DE LA ECONOMIA 210
A. Las perversiones de la intervención de la política en la economía 211
B. Cómo separar la política de la economía 223
C. Tres casos de figura de separación 231
VIII. LAS TRAMPAS DE LA CONFIG. MUNDIAL 240
A. ¿Qué es la Configuración Mundial? 241
B. El polvorín en los cimientos del comercio internac 250
C. Las dos caras del comercio internacional 262
IX. EFECTOS PERVERSOS DE LA CONFIG. MUNDIAL 272
A. Casi todo el esfuerzo muncial al centro del país-centro 273
B. Los marginados del mundo moderno 278
C. La depredación de la Naturaleza 287
D. La economía financiera en repartición individualista 297
X. BUENO, SOMOS DEPENDIENTES, ¿Y LUEGO? 306
A. No hay sumisión sin consentimiento 306
C. ¿Y si ensayamos la desconexión? 334
CONCLUSIÓN 340
BIBLIOGRAFÍA 346
ARTÍCULOS Y SITIOS INTERNET CONSULTADOS 356

INTRODUCCIÓN

Hace dos siglos, Condorcet [1743-1794] aceptaba que ‘los trabajos de estas últimas épocas han hecho mucho por el progreso del espíritu humano, pero poco por el perfeccionamiento de la especie humana ; mucho por la gloria del hombre, un poco por su libertad, casi nada por su bienestar’. Continúa agridulce. ‘Nuestras esperanzas sobre el porvenir de la especie humana puede reducirse en estos tres puntos importantes: la destrucción de la desigualdad entre las naciones; el progreso de la igualdad en un mismo pueblo; y el perfeccionamiento real del hombre’.

Michel BEAUD

Al parecer, el problema no tiene solución. Se trata de los dos vicios más grandes de nuestros tiempos, como lo dijera el célebre economista John Maynard Keynes. “Los dos vicios más resaltantes del mundo económico en el que vivimos son, primero, el pleno empleo que no se encuentra asegurado y; segundo, la repartición de la riqueza y de las remuneraciones que es arbitraria y sin equidad.”
Y no se equivoca porque “se estima que las 225 personas más ricas del mundo tienen una riqueza combinada superior a un billón de dólares, igual al ingreso anual del 47% más pobre de la población mundial (2500 millones de personas).” ¡La riqueza combinada de 225 personas iguala a los ingresos anuales de casi la mitad de la población mundial! Paralelamente a esta vergüenza, otra más. “En el Tercer Mundo, cada tres segundos, un niño muere de hambre.” Y como si fuera poco, el Banco Mundial informa que “en 2005, en el mundo en desarrollo, había 1400 millones de personas (una de cada cuatro) que vivían con menos de US$1.25 al día.” De la tragedia a la locura. El Banco Mundial continúa señalando: “en 2005 había 2600 millones de personas que vivían con menos de US$2 al día — cifra que no ha variado mucho desde 1981.” ¡Prácticamente, la mitad de la humanidad!
Ante estas evidencias, solamente palabras grandilocuentes. “En 1992, la Asamblea general [de las Naciones Unidas] acuerda que el 17 de octubre se convierta en la Jornada internacional por la eliminación de la pobreza (resolución 47/196 del 22 de diciembre de 1992). Posteriormente, la Asamblea general declara 1996 Año Internacional por la eliminación de la pobreza. Más tarde, en su Sesión Plenaria del 20 de diciembre de 1995, proclama la Primera Década para la eliminación de la pobreza (1997-2006).
Hermosos acuerdos. Dentro de los Objetivos de desarrollo del Milenio, las Naciones Unidas acuerda “erradicar la pobreza extrema y el hambre. La meta 1.A es reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día. La meta 1.B es lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes. La meta 1.C es reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre.”
En el mismo rango de declaraciones, con sabor a letra muerta, se cuenta con el artículo 25, párrafo 1, de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”
Pero la realidad sigue siendo testaruda. En una entrevista realizada a Juan Somavia, director general de la Organización Internacional del Trabajo dijo: “primero las buenas noticias: la economía mundial el año pasado comenzó a recuperarse a buen ritmo…Ahora la mala: durante el mismo período el desempleo mundial registró una nueva alza […]. La economía mundial crece, pero el empleo no.” El Informe del año 2007 de la Organización Internacional del Trabajo lo confirma, indicando que el desempleo juvenil en América latina alcanza al 17%, el triple de los adultos […], y el 39% de los que trabajan lo hacen al negro.
Para algunos dirigentes de organizaciones internacionales, la situación no les debe parecer tan grave. Es el caso del socialista francés, Dominique Strauss-Kahn. Convertido en el patrón del Fondo Monetario Internacional, con un salario de más de medio millón de dólares, pide a los trabajadores de 1 dólar por día que no exijan aumentos de salarios, con el consabido pretexto del peligro de la inflación y del “sobrecalentamiento” de la economía. “Para evitar que la inflación repunte, América Latina no debe aumentar salarios.” “Es el precio que la sociedad debe pagar para asegurarse de que el ave Fénix de la inflación no renazca de sus cenizas,” continúa DSK. ¡Qué descaro!
¿Estos dos males de sociedad no tienen solución? En tiempos de crisis, los jefes de Estado se dedican a “salvar la economía” que no es otra cosa que salvar a los grandes accionistas de las empresas. Precisamente a aquellos que, en sus “excesos”, generan dichas crisis. Y los remedios son los mismos. “Un número creciente de empleadores, con la esperanza de evitar o limitar los despidos, están introduciendo semanas de cuatro días de trabajo, vacaciones no pagadas y permisos voluntarios o forzados, junto con el congelamiento de salarios, recortes en la pensión y horarios de trabajo flexible,” anota Matt Richtel. En definitiva, salvar la economía es ajustar aún más los ingresos de los trabajadores para que los accionistas sigan acumulando ganancias.
En tiempos de bonanza, los jefes de Estado se dedican a alabar las “proezas” de los empresarios con la consabida frase: “¡La economía va muy bien!” Es decir, los accionistas van muy bien. ¿Y los trabajadores, aquellos precisamente que crean las riquezas? Son ellos precisamente los que, ante tales frases de elogio, se lanzan entusiastamente a aplaudir. ¡Que la economía continúe creciendo! piensan los pobladores. Porque por ese camino, el maldito desempleo desaparecerá y con él, la pobreza que nos corroe todos los días.
Los medios de comunicación y los intelectuales de cada país no hacen más que seguir la música. Algunos transmiten el mensaje con mucho ardor mientras que otros, completamente perplejos, los de la “izquierda” sobre todo, no hacen más que aceptar lo que se muestra como un hecho imparable: la economía va muy bien, ¿por qué entonces criticar la acción gubernamental?
Y sin embargo, los años pasan y el desempleo y la pobreza continúa destruyendo nuestras esperanzas. Las personas sienten cotidianamente que las desigualdades crecen, el desaliento de la población aumenta, a tal punto que la mayoría no tiene ningún interés en participar en los juegos electorales, porque cada vez son engañados con promesas que nunca se cumplen. La juventud hace sentir sus protestas en mil y una formas. Ellos no creen más en el futuro. A todos ellos ya solo el momento les interesa.
Los científicos de la teoría económica, en lugar de ubicar las causas del mal, se han orientado a resolver los problemas de los que tienen más para que tengan más, sin importarles de aquellos que, cada día, tienen menos y viven mal.
El profesor Paul Anthony Samuelson, Premio Nobel en economía, escribe: “la Economía se ocupa de toda clase de problemas. Pero ella se aplica fundamentalmente a comprender cómo la sociedad asigna sus recursos raros.” Una definición clásica de la Economía orientada esencialmente a buscar el máximo de producción con el mínimo de esfuerzo o de gasto. Como él lo dice, la producción es su preocupación fundamental. El tipo de repartición de las riquezas creadas, al parecer, no es de gran importancia porque ni siquiera lo menciona.
Así, el profesor Samuelson no tiene ninguna necesidad de especificar que esa búsqueda de saber cómo “la sociedad asigna sus recursos raros” tiene ya implícito la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. Para él y el resto de los epígonos de la teoría económica oficial no existen otros tipos de repartición ni cómo éstos se manifiestan en cada uno de los miembros de la sociedad.
Para nosotros, por el contrario, es el tema central de nuestra preocupación. Mientras no explicitemos el tipo de repartición que se encuentra en nuestras hipótesis de trabajo, los resultados serán inconsistentes y, por consiguiente, no estarán reflejando la realidad de los hechos. Este es uno de los motivos por el cual la Teoría Económica oficial no acierta con sus recetas para salir de la pobreza y del desempleo.
Pero, ¿a qué serviría contar con una buena “receta” si las autoridades a ponerlo en práctica nadan en la corrupción? “El problema de nuestros tiempos es que, es imposible distinguir la legalidad de la ilegalidad en un mundo sin ley,” nos dice Jean de Maillard. “Una evidencia salta a los ojos, pero su enunciado es todavía un tabú: la finanza moderna y la criminalidad organizada se refuerzan mutualmente. En su desarrollo, las dos se necesitan para abolir las reglamentaciones y suprimir los controles estatales.”
¿Qué hacer entonces? De lo que se trata, en resumen, es de dar respuesta a las preguntas: ¿es posible eliminar la pobreza y el desempleo? ¿Es posible desarrollar una economía que brinde igualdad de oportunidades a todos? ¿El bienestar general es compatible con el desarrollo individual?

PARTE I

¿POR QUÉ EL AUMENTO SIN
CESE DEL PBI NO SE TRADUCE
EN BIENESTAR GENERAL?

“Todo análisis implica abstracción. Siempre es necesario idealizar, omitir detalles, formular la pregunta correcta antes de salir a observar el mundo tal como lo es. Cada teoría, ya sea en la física, en la biología o en las ciencias sociales, distorsiona la realidad como consecuencia de la sobre simplificación. Pero si es una buena teoría, lo que ha sido omitido es grandemente recompensado por los rayos de iluminación y de comprensión que se extrae de la gran masa de información empírica.”

Paul A. SAMUELSON
Premio Nobel de Economía

Son pocos los que se atreven o se han atrevido a investigar sobre el origen de la pobreza y del desempleo, a pesar de que son las dos enfermedades más graves de nuestros tiempos. Existe un manto muy pesado de fatalidad que encubre estos dos fenómenos socioeconómicos. La mayoría de los intelectuales se han liberado de esta pesada carga de consciencia efectuando las más sutiles descripciones del fenómeno. Otros se han esmerado en encontrar métodos de cuantificación y comparación sofisticados que han valido incluso un Premio Nobel de economía.
¿Es cierto que no se les puede eliminar, tanto que todos los estudiosos del tema y los políticos se dedican única y exclusivamente a disminuirlos como máximo objetivo, para aliviar su responsabilidad moral? Entonces, ¿porqué nuestros antepasados, aquellos “seres primitivos”, durante toda su existencia, por más de 190 mil años, no han padecido de estos dos males que pervierten al ser humano, rompen los lazos de cohesión social e incluso desequilibran social, moral y psicológicamente a los que lo sufren? ¿Es realmente una fatalidad?
“La historia de las economías capitalistas avanzadas hace un marcado retorno hacia los trabajos de investigación en economía, incluso en los temas más teóricos. En efecto, las evoluciones observadas en materia de inflación, de desempleo, de crecimiento, de productividad, y de desequilibrios exteriores, tanto como en la reingeniería en asuntos industriales, financieros o internacionales, contienen un gran número de anomalías en los cuadros analíticos heredados de los años sesenta. Frente a este desafío, dos grandes estrategias son concebibles. Si resulta que las teorías anteriores proveen una aproximación devenida insuficiente de la realidad de los encadenamientos macroeconómicos […]; si, la confrontación con la historia económica constituye la condición sine qua non de un programa de investigación en economía y ciencias sociales […], la tarea del economista es entonces elaborar una problemática suficientemente general para hacerla comprensible y soluble, más allá de la tentación permanente del reduccionismo a lo económico o a lo tecnológico,” nos increpa el profesor Robert Boyer.
En este sentido, Joseph Schumpeter nos invita a tener primeramente una visión del dominio de investigación. “El mismo precisa su definición de ‘Visión’: ‘la cosa que viene primero […] en cada aventura científica’ como él lo enfatiza: ‘antes de embarcarse en un trabajo analítico de cualquier clase, debemos primero identificar la cuestión fundamental del problema que deseamos investigar, y adquirir instintivamente una noción preliminar de cómo se ensambla o, en otras palabras, identificar los que parecen ser sus propiedades fundamentales, desde nuestro punto de vista’.”
“Lo que con toda justeza él ha señalado y correctamente llamado ‘visión’ […] es inevitablemente ideológico, comenta el profesor Maurice Dobb. Así, ideología ‘ingresa en los cimientos, en la antesala analítica del acto de conocimiento’ y en el inicio de la teoría, ‘a partir del material suministrado por nuestra visión de las cosas’; ‘la misma que es ideológica casi por definición’, puesto que ‘ella comprende la imagen de las cosas tal como la vemos’.”
No obstante, Schumpeter hace una salvedad: “comienza por negar que ideología sea sinónimo de ‘juicios de valor’: ‘los juicios de valor de un economista revelan a menudo su ideología’ pero ellos no son su ideología.” En el mismo sentido, Oskar Lange escribió: “influencias ideológicas no siempre conducen a una degeneración apologética de las ciencias sociales. Bajo ciertas condiciones, ellas pueden ser un estímulo para una investigación científica objetiva.” Entonces, “construir un concepto es distinguir y definir los problemas que él aborda y reposicionarlos en un orden que los haga comprensibles y solubles,” termina diciendo el profesor Maurcie Godelier.
En esa misma vena, nuestro enfoque se basa en una nueva visión de la actividad económica, y se sustenta en una teoría sobre los procesos de trabajo . La pobreza y el desempleo no son una fatalidad y su eliminación se encuentra a nuestro alcance. ¿Por qué, entonces, el aumento sin cese del PBI no se traduce en bienestar general?

CAPITULO I

LA PARADOJA DE LOS TIEMPOS MODERNOS

Estamos en capacidad de alimentar abundantemente el mundo entero, solo la mala repartición de riquezas y nuestros defectos de organización nos impiden conseguirlo.

Yoland BRESSON

Los seres humanos, en su devenir, no han cesado de crear riquezas. En promedio, la tasa de crecimiento fue siempre positiva ¡desde hace 200 mil años! ¿Y por qué entonces actualmente más de las tres cuartas partes de la población mundial sufre de pobreza? ¿Por qué miles de millones de personas sufren de desempleo? ¿Por qué los seres humanos no se desarrollan en igualdad de oportunidades?
Esta es la paradoja de los tiempos modernos. Vamos a presentarlo tal como se manifiesta en la realidad. Primero, a través de una alucinante forma de trabajar, la misma que pertenece a un futuro inmediato. Segundo, a través de otra forma de trabajar que, actualmente, desborda toda imaginación. Tercero, es triste constatar que el cotidiano es difícil para muchísimos hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, en todas partes del planeta, sean países “altamente desarrollados” o países “emergentes”.

A. UN FUTURO INMEDIATO INMATERIAL

“El hombre más rico del mundo, Bill Gates, no posee nada tangible – ni tierras, ni oro, ni petróleo, ni fábricas, ni mecanismos industriales, ni armadas. Por la primera vez en la historia, el hombre más rico del mundo posee solamente conocimientos,” puntualiza el profesor Lester Thurow.
Sin lugar a dudas que nos encontramos en el umbral de una nueva civilización. Alvin y Heidi Toffler afirman que "nos encaminamos a grandes pasos hacia una estructura de poder enteramente diferente que creará un mundo dividido, no más en dos, sino en tres civilizaciones opuestas: la primera ha quedado simbolizada por el arado, la segunda por la cadena de montaje y, la tercera por la computadora." "Esta nueva civilización nos conduce a nuevos modelos de estructura familiar, modifica nuestras formas de trabajar, de amar y de vivir; ella instaura un nuevo orden económico, hace surgir nuevos conflictos políticos y también – sobre todo – anuncia la aparición de una nueva conciencia."
Y para resumirlo en una frase, ellos afirman: “Antes que al final de la historia, nos encontramos al final de la pre-historia," porque "la información substituye de más en más a las materias primas, a la mano de obra y a otros recursos." "Los conocimientos [...] son el recurso central de la economía."
Ya en 1992, Bengt-Ake Lundvall señala que “el fundamental recurso en la economía moderna son los conocimientos.” De donde se puede inferir lo siguiente: en el futuro inmediato, el “qué producir” será resuelto en términos inmateriales. Los conocimientos son la llave maestra de un nuevo proceso de trabajo que hará el quiebre entre lo que fue el pasado, una producción material, y lo que será el futuro, una producción inmaterial de bienes y servicios.

a. Qué producir : lo inmaterial

Debemos comenzar por corregir el título del párrafo. Con el nuevo proceso de trabajo que se encuentra en curso de instalación, el proceso de trabajo de concepción , ya no se produce, se elabora. Estamos ingresando a una nueva fase en la evolución de la actividad económica. Dejamos atrás la producción de bienes materiales para lanzarnos hacia la elaboración de bienes inmateriales. Expliquemos.
Hasta nuestros días, la actividad económica está dominada aún por la producción de bienes materiales. Comenzó con la recolección, la caza y la pesca, para luego lanzarse a la producción de bienes alimenticios de supervivencia. Posteriormente la actividad económica se orientó hacia la producción de bienes de confort. Todas estas actividades y sus resultados son materiales. Desde el plátano, pasando por la papa y el maíz, hasta la camisa, el automóvil y los bienes inmuebles, todos ellos son materiales. Esto implica por cada bien, una producción en serie a fin de satisfacer la necesidad de todos los demandantes. Además, una vez utilizado se extingue. Una manzana no puede ser comida dos veces. Estas ya no son más las características de los bienes inmateriales.
En un futuro inmediato, la actividad económica será dominada por la elaboración. “El trabajo de producción material […] es remplazado por el trabajo inmaterial,” Señala André Gorz. Un programa de juego electrónico o de tratamiento de texto no se produce, se elabora. Y no se necesita de una producción en serie para satisfacer la demanda de millones de personas. Basta elaborarlo una sola vez y ese programa puede ser utilizado por miles de millones de personas, en lugares diferentes y al mismo tiempo. Esta es una de las características asombrosas de los bienes generados por el proceso de trabajo de concepción.
Toda creación, innovación, descubrimiento o invención se efectúa una sola vez. No necesita una segunda. Estas son las características de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (NTIC) así como de las biotecnologías. Ellos transforman completamente el antiguo sector terciario. Y precisamente son estas actividades que animan el proceso de trabajo de concepción. Esta nueva manera de trabajar se sirve de la investigación científica y de la técnica para manifestarse diariamente. La ciencia y la técnica se encuentran, por la primera vez, en el corazón mismo del proceso de trabajo.
El proceso de trabajo de concepción requiere de los conocimientos y competencias del trabajador, para poner en juego todos los conocimientos acumulados en nuestra historia a fin de que surjan nuevos conocimientos y competencias. Todo el ciclo de este proceso de trabajo es inmaterial así como prácticamente el 100% de sus elementos. Nunca antes visto. “Así, la primera informática (años 50/60) es diferente a la segunda (años 80 y siguientes). La informática de producción (robótica…) no es la misma que la informática de gestión o todavía menos que la informática científica.”
Por consiguiente, el resultado de esta manera de trabajar es indudablemente inmaterial. Aparte de su soporte material, el cual es de más en más insignificante, no existe un solo ápice de material en el nuevo bien creado. Es el caso del CD cuya materia prima es el vinílico y cuyo costo es insignificante con relación a lo que se encuentra gravado en él. El valor del CD no se mide en relación a su parte material sino a su parte inmaterial.
De ahí que, en esta nueva manera de trabajar no existe el trabajo rutinario, aquel que tritura al obrero. Todo bien que surge de un proceso de trabajo de concepción, cualquiera que fuere, es inmaterial y hecho por una sola y única vez. El trabajo en serie y las economías de escala pasan a segundo plano. Todo trabajo industrial pasa a segundo plano, mucho más aún los productos de procesos de trabajo precedentes.
El nuevo trabajador, el conceptor, desplaza al obrero, así como éste desplazó al campesino. Su horario de trabajo es el día redondo, y su centro de trabajo es el planeta entero. Es decir, el trabajo de conceptualización no se circunscribe a un horario normal, estándar y rutinario. Invade completamente el tiempo total del trabajador. De igual modo, y por la misma razón, cualquier punto del planeta en el que se encuentre se convierte en su centro de trabajo. Los límites que impone el trabajo industrial a través de sus fábricas y oficinas enclaustradas devienen totalmente anacrónicos.
Las distancias y las zonas geográficas ya no existen para el proceso de trabajo de concepción. Todo se pasa en tiempo real. La comunicación y la visualización no escapan a los efectos del nuevo proceso de trabajo. Ellos se efectúan también en tiempo real. Un poco más y nosotros mismos nos moveremos en tiempo real. Pero desde ahora, en donde nos encontráramos, y gracias a los logros del proceso de trabajo de concepción, es como si estuviéramos uno al lado del otro. La transmisión de la imagen como del sonido ya no tienen barreras ni de tiempo ni de espacio.
Por consiguiente, el trabajo en equipo cobra una nueva dimensión. Los miembros de un equipo no están obligados de trabajar uno al lado del otro. Pueden encontrarse en dos lados opuestos del planeta y continuar trabajando en equipo. Las distancias y el tiempo adquieren otra dimensión con el proceso de trabajo de concepción.
El tiempo resulta ser tanto o más valioso que el dinero. De la escasez de dinero estamos pasando a la escasez de tiempo.

b. El tiempo, tanto o más valioso que el dinero

Ya en los años 80 Philippe Zarifian y Christian Palloix llaman nuestra atención sobre la importancia económica de la variable tiempo: “para los individuos, la posesión y la disposición de su tiempo resulta una cuestión de actualidad decisiva, tanto más que […] es en el tiempo disponible que se desarrollan las competencias sociales y profesionales de las personas."
Las 24 horas del día que actualmente lo desglosamos rutinariamente en tantas horas para dormir, tantas para trabajar y otras para descansar, no tiene más sentido con el proceso de trabajo de concepción. Este proceso de trabajo exige del equipo conceptor una entrega de 24/24 y de 7/7. La investigación de un problema no se puede suspender so pena de ser adelantado por otro equipo conceptor. Una vez terminada la tarea es cuando el cuerpo exige un reposo que se puede realizar sin traba horaria alguna. Y en gran número de casos, ese “equipo” conceptor está compuesto de una sola persona.
La “rutina” del conceptor es completamente diferente a la del obrero, como ésta lo fue del agricultor. Cada uno representa un proceso de trabajo diferente con sus propias características. Incluso, la unidad de medida de esta nueva economía de utilizadores es definida igualmente de otra manera. “Los servicios son inmateriales e intangibles. Ellos son elaborados antes que producidos […]. Los productos son para vender, los servicios son disponibles. En una economía de servicios, es el tiempo humano que es transformado en mercadería, no el espacio o las cosas.” Para Alvin et Heidi Toffler, 'las economías de tiempo remplazan en adelante a las economías de escala' en los mercados altamente competitivos."
Pero, aparte de ello, un hecho insólito se esta produciendo en la evolución de los procesos de trabajo. El tiempo comienza a remplazar al dinero. No lo substituye. Lo remplaza en tanto que la variable más importante en el quehacer económico y social. El dinero volverá a su rol original de dar fluidez a los intercambios.
Resulta que el proceso de trabajo de concepción, por un lado, crea el tiempo economizando el tiempo y, por otro, aumenta sin cese el número de actividades que cada individuo puede desarrollar en la misma unidad de tiempo, lo cual demanda disponer de más tiempo. En fin de cuentas, el tiempo se convierte en la variable más importante en la vida de cada ciudadano y en la actividad económica.
Así, por ejemplo, un tratamiento de texto, que es un bien perteneciente al proceso de trabajo de concepción, facilita la redacción, corrección, diseño e impresión de una letra con una calidad mil veces superior a la manual y en un tiempo diez a veinte veces inferior. Hay una ganancia neta de tiempo con un aumento de calidad y comodidad. El correo electrónico, un paso más en esa dirección, es una ganancia de tiempo no solamente en la redacción, corrección y diseño sino también en el envío y recepción en tiempo real. Pero, al hacer más fluida la comunicación en cualquier sentido, exige contar con un tiempo adicional para atender el correo que llega de todas las direcciones. Una ganancia de tiempo que exige contar con más tiempo. “De una manera resumida, nos dice el profesor Yoland Bresson, podemos definir la actividad económica como la producción de tiempo con la ayuda de tiempo.”
La computadora y el tratamiento de texto han hecho desaparecer la profesión de secretariado. “Citemos un solo ejemplo de tales beneficios, relata Jean-Louis Peaucelle. La prefectura de Seine et Marne (Francia) entrega 26 mil documentos nacionales de identidad, 14 mil pasaportes, 74 mil certificados de propiedad de vehículos cada año. Ella debe conservar los documentos que sustentan el pedido durante diez años. Estos archivos representan 14 kilómetros de anaqueles. El sistema instalado de 200 computadoras en red sirve ahora a digitar todos los documentos (con firma y foto). Los archivos de 5 mil DNI se conservan en un disco CD ROM comprimido en 45 minutos. Los datos son guardados en jukebox de 240 CD. Se accede a la información en dos segundos en lugar de 30 minutos en los anaqueles tradicionales. Los archivos son consultables fácilmente en el momento de emitir los documentos. Cada empleado trata 150 expedientes por día en lugar de 25 anteriormente. La espera del público es disminuido de una semana a 45 minutos.”
La computadora portátil ha eliminado los muros de las oficinas. El teléfono celular ha prácticamente eliminado al fijo, además de que contiene un sinnúmero de funciones adicionales como conexión Internet, fotografía, música y video. Estas son las herramientas del nuevo trabajador itinerante.
Estos ejemplos son los más simples dentro de nuestra actividad diaria. Pero un proceso de trabajo abarca todas las esquinas de nuestra vida y sobre todo tratándose del proceso de trabajo de concepción que es inmaterial por esencia. A pesar de que todavía no ha desarrollado toda su potencia, podemos ya trabajar en cualquier posición, en cualquier lugar y en cualquier momento. Podemos viajar en un tiempo más breve entre los continentes y con probabilidad que muy pronto se efectuará en tiempo real.
Podemos igualmente asimilar conocimientos en un tiempo mucho más rápido pero, al mismo tiempo, la vida diaria nos exige de nuevos conocimientos y competencias que, a su vez, demandan más tiempo. El tiempo es oro en el proceso de trabajo de concepción. Es la primera vez, en la evolución de la actividad económica, que el tiempo total de una persona se encuentra bajo tensión a fin de optimizar su duración y su empleo.
Sin embargo, la exigencia de mayor tiempo disponible no es solamente con relación al tiempo total de una persona sino también al de la sociedad. Ella debe decidir cuánto de ese tiempo disponible es dedicado a la actividad económica y cuánto al descanso.
Pero aparte de que el tiempo se está convirtiendo en nuestra unidad económica en reemplazo del dinero, está transformando también la vida del ser humano.

c. El ser humano como objeto y objetivo del proceso de trabajo de concepción

El objetivo del proceso de trabajo ha sido, y debería continuar a ser, la satisfacción de las necesidades del ser humano y de su grupo social. Los procesos de trabajo comienzan por resolver el problema de la reproducción del grupo social y el de la actividad económica. Luego se orientan a resolver los problemas de confort material. Ahora, el proceso de trabajo de concepción ha ingresado a resolver los problemas fisiológicos, psíquicos y espirituales del propio ser humano. Ha comenzado a ocuparse del cuerpo y del alma del ser humano. Sus elementos lo permiten.
Las investigaciones científicas y técnicas se interesan de más en más en el interior fisiológico y genético del ser humano, lo que redundará en una vida más sana y en un prolongamiento de su esperanza de vida. Inevitablemente ello conlleva a preocuparse sobre la salud mental y espiritual de cada uno de los seres humanos. Los hábitos de sanidad están siendo superados por los descubrimientos y las aplicaciones científicas.
La preocupación ya no es solamente alimenticia y de confort. Es, sobre todo, de tratamiento directo del cuerpo, de la mente y del espíritu del ser humano. La idea anciana del hombre inmortal se renueva y tendemos a aproximarlo. La idea de un mejoramiento de la “raza” ya no es un programa de orden racista sino más bien de un cuidado más intensivo de la unión familiar, la progenitura y un desarrollo sano del joven para responder a un mundo exigente en nuevos conocimientos y competencias.
Existen una serie de factores que condicionan este devenir. Una economía-mundo en donde las barreras territoriales serán eliminadas porque son artificiales. La creación de la Unión Europea lo confirma y el mundo camina en ese sentido. De igual manera, se está produciendo una mezcla creciente de todas las etnias y razas, una persecución incesante y científica de las enfermedades humanas, un conocimiento cada vez más profundo del metabolismo humano; de su génesis y desarrollo. Todo ello permitirá, a corto plazo, grandes zancadas en mejorar la calidad humana y su esperanza de vida.
Pero, el proceso de trabajo de concepción agrega un elemento mayor: la evolución no concierne únicamente al trabajador. Es toda la familia, toda la sociedad que se encuentra envuelta en esta actividad. Sus características inmateriales e invasores de todo el ser humano, tiende a que todo el grupo social se beneficie de los logros de la ciencia y de la técnica; al mismo tiempo que, cada uno participa a ese logro. La imagen del nuevo hombre volverá con insistencia a partir de una nueva perspectiva.
¿Estamos soñando? Probablemente, porque toda información futura no es nada más que una posibilidad. Podríamos todavía argüir que todo ello concierne a un futuro inmediato. Lo que no podemos de ninguna manera negar es la fuerza productiva del proceso de trabajo en curso, el proceso artificial de producción , el mismo que potencialmente nos ha resuelto todas nuestras necesidades materiales.

B. UN PRESENTE DE CONFORT MATERIAL

La economía en curso, es llamada también economía de mercado. “Los economistas del Oeste tienen la tendencia a pensar en el mercado como una realidad de la vida puramente capitalista y utilizan a menudo ese término como si fuera sinónimo de ‘economía de beneficios’ […]. [Cuando] el mercado no es más que una red de intercambios, como una tabla de distribución, a través del cual los bienes y servicios, como las cartas, son enviados a sus destinatarios. No es necesariamente capitalista.” En efecto, la economía de mercado admite igualmente otro tipo de repartición como lo veremos más adelante.
La economía de mercado tiene como uno de sus elementos al proceso artificial de producción. Es una manera de trabajar que hace cinco siglos aproximadamente se impuso sobre las otras, y que remplaza, en la evolución de la actividad económica, al proceso natural de producción basado en la agricultura primitiva. Este es una manera de trabajar en donde no se hace más que repetir el ciclo biológico de cada cultivo o de cada ganado, en términos estrictamente naturales. En fin de cuentas, no es más que la reproducción de los bienes alimenticios que la Naturaleza prodiga al ser humano.
Con el proceso artificial de producción se llega al final de un proceso de intensificación del acto productivo, posibilitando satisfacer prácticamente todas las necesidades materiales del ser humano. Condiciona una economía de producción y de consumo conducente a crear un cuadro de vida de pleno confort material para el ser humano. Es al mismo tiempo, la antesala de un futuro inmediato basado en el proceso de trabajo de concepción.
El proceso artificial de producción sigue meticulosamente un procedimiento previsto y dibujado por la creatividad humana. Cada uno de sus procedimientos da nacimiento a un nuevo bien económico. Impensable hasta entonces, con lo cual genera una fuerza productiva sin precedentes en la evolución de la actividad económica.

a. Una fuerza productiva sin precedentes

En nuestros días, “un trabajador promedio utiliza, en una hora de trabajo, un equipo de un valor de 60 veces superior al utilizado hace 170 años. Con este equipo, él obtiene una productividad marginal superior entre 15 a 20 veces.” Y no es solamente una cuestión de productividad.
Basta que el ser humano imagine un bien que satisfaga una necesidad de sus congéneres, para que una producción en masa de ese bien siga. Con esta manera de trabajar podemos crear “n” bienes materiales (bi), diferentes, cada uno satisfaciendo una necesidad precisa de los seres humanos. Es decir,

El bien bi satisface la necesidad “i”
En donde i = 1, 2, 3,…, n

Para la producción de cada uno de esos bienes, que son diferentes los unos de los otros, es necesario concebir y producir la máquina y las herramientas de trabajo adecuadas a su producción. Es decir, será necesarias producir tantas máquinas como bienes económicos diferentes a lanzar al mercado.
Alrededor de cada máquina se construye un centro de trabajo, una fábrica. De esta manera, este proceso de trabajo facilita la apertura de “n” fábricas, con lo cual se genera un hervidero en todo el planeta. A diferencia de la tierra cultivable que es fija, la fábrica se puede instalar en el lugar más adecuado para la producción y comercialización del bien en cuestión.
Algo más, cada bien puede ser producido no solamente por una fábrica. Decenas o centenas de fábricas (m) pueden producir en masa el mismo bien y al mismo tiempo. Es decir,
El bien bij que satisface la necesidad “i” puede ser producida en “j” fábricas.
En donde {i = 1, 2, 3, … , n} y {j = 1, 2, 3, …, m}

Algo más, cada una de las “j” fábricas produce lo que el mercado le pide, es decir “x”. Es la puerta abierta a la creación, la invención, la innovación, los descubrimientos y la producción en masa de bienes económicos. Es la puerta abierta igualmente a las economías de escala.
Una fuerza productiva sin parangón en la historia ha creado el ser humano. Al cabo de 200 mil años de descubrimientos, de invenciones, de innovaciones, y sobre todo de trabajo intenso, el grupo social ha podido por fin crear el proceso de trabajo que puede llevarle a resolver todas sus necesidades materiales. Y todo ello dentro de una pequeña ciudad, el mundo.

b. Dentro de una economía-mundo

Una de las características esenciales del proceso artificial de producción es que no puede existir división del trabajo sin la presencia de intercambios y de mercados. Ya Adam Smith, en 1776, se expresaba en estos términos: “las más grandes mejoras en la fuerza productiva del trabajo, y un gran porcentaje de la habilidad, de la destreza y de la inteligencia con la cual es dirigida o aplicada, son debidas, al parecer, a la división del trabajo.”
Lo que se produce es lanzado al mercado integralmente. No es el trueque ocasional que genera la agricultura primitiva. Esta nueva economía se desarrolla en base a los intercambios, en donde cada bien tiene su propio espacio económico, definido por los alcances precisamente de esos intercambios. Se puede tratar de un espacio económico local, provincial, nacional e incluso mundial. Todo depende en donde se encuentran los consumidores del bien en cuestión. Así, por ejemplo, las zapatillas Nike se diseñan en los Estados Unidos, se fabrican en el Asia y se consumen en todos los sitios más alejados del planeta. Lo que significa que el proceso artificial de producción genera un espacio económico a nivel mundo.
Pero este espacio económico es diferente al de la agricultura, el cual es físico. En cambio, el del proceso artificial de producción es abstracto. Un espacio económico único y abstracto a nivel mundo. El desarrollo del proceso artificial de producción condiciona entonces la emergencia de una economía-mundo.
El pleno desarrollo del proceso artificial de producción no admite, como consecuencia, la existencia de fronteras nacionales. Y el proceso actual de “globalización” no es más que la intensificación del desarrollo del proceso artificial de producción.
Un ejemplo histórico de una economía-mundo fue el imperio inglés con todas sus colonias y zonas de influencia. Cuanto más extenso y más poblado es el país, mejor se exprime la potencia del proceso artificial de producción. Esta es una de las explicaciones del poderío americano y de sus seguidores inmediatos, Europa y China.

c. El proceso artificial de producción crea dos mundos

El proceso artificial de producción crea dos mundos, lo cual aumenta su fuerza productiva, da fluidez a los intercambios y facilita aún más su capacidad de acumulación y concentración de capital. Un mundo es físico, el que hasta entonces se ha conocido: todos los bienes económicos son físicos tal como la manzana o los plátanos que se recogen con fines de alimentación; las papas o el maíz producto de la agricultura y luego las casas, las mesas, los vestidos o los zapatos. Todos ellos tienen una estructura física.
El otro mundo es en términos de valor. Para manifestarse requiere del precio de cada uno de los bienes económicos, el cual se expresa en unidades monetarias. Los precios y la moneda son los elementos de ese nuevo mundo en términos de valor. Así, el trueque de una porción de papas contra otra porción de maíz es superado largamente por el intercambio de un kilo de papas contra un sol cincuenta centavos o de medio kilo de maíz contra un sol.
De esta forma, la moneda y los precios dan nacimiento a otro mundo. A partir de entonces, se puede tener indistintamente ya sea un sol o un medio kilo de maíz, así como un sol cincuenta o un kilo de papas. El uno o el otro. Aún más, se puede tener medio kilo de maíz y un sol cincuenta o un sol y un kilo de papas. Las posibilidades de intercambio, con la ayuda de los precios y la moneda, son inmensas. El comercio de bienes y servicios ya no tiene los entrabes del trueque.
Son dos mundos con sus propias características pero que tienen una relación intima a no descuidar. Muchos han creído, en un exceso de “euforia”, que son dos mundos a manipular sin discreción. Los efectos han sido y son todavía desastrosos. Aumentar indistintamente la masa monetaria sin tomar en consideración su base real, física, ha conducido inevitablemente a las crisis financieras que la historia nos recuerda y que nuestro presente nos hace sentir cruelmente sus estragos como la muy reciente crisis inmobiliaria. El dinero fácil ha sido el tormento y el acicate de muchos empresarios, corredores de bolsa, especuladores que, un cierto día, el cielo les ha caído sobre la cabeza. Los cracks financieros no perdonan a nadie. Se encuentran obligados a volver a la realidad del mundo físico.
Milton Friedman y Walter W. Heller son conscientes de este fenómeno cuando nos hacen notar que “la importancia de la cantidad de dinero resulta considerable en lo que concierne los valores nominales, el ingreso nacional, o el nivel de las remuneraciones en términos de dólares. Ello interesa igualmente cuando uno se preocupa de saber cómo se comportan los precios. En cambio, cuando se quiere observar el comportamiento de la producción real a largo plazo, entonces el dinero no tiene ninguna importancia o, para no exagerar demasiado, no lo tiene mucha.”
No podemos negar la importancia del mundo en términos de valor; la importancia del dinero en los grandes trabajos que sin él no se hubieran podido realizar. Entre ellos tenemos el Canal de Panamá, el Canal de Suez, el túnel de La Mancha, el gran parque de diversiones Euro Disney o el puente de La Normandie.
El dinero no solamente facilita los intercambios sino también permite acumular riqueza o simplemente convertirse en una reserva de valor. Una gran masa monetaria que espera el momento oportuno para viabilizar la ejecución de un proyecto de inversión. Es el pasaje de la economía industrial hacia la economía financiera, las dos fases en el desarrollo del proceso artificial de producción.
De esta forma, gracias al apoyo del mundo en términos de valor, el mundo en términos físicos puede seguir fácilmente la evolución creciente de la demanda de bienes económicos que surgen de todas partes del planeta. El proceso artificial de producción es, sin lugar a dudas, una forma de trabajar que supera a todos sus precedentes en el camino de la abundancia y del confort material.

d. Dando lugar a una economía de abundancia y de confort material

De tal forma que no es nada asombroso encontrarnos hoy en día con una economía de abundancia. Jacques Dubois la define como “un máximo de bienes económicos y de descanso contra un mínimo de trabajo.” Marshall Sahlins agrega que “para el sentido común, una sociedad de abundancia es una sociedad en donde todas las necesidades materiales de las personas son fácilmente satisfechas.” Nos encontramos en una economía de abundancia y de confort material a nivel mundo, si cruzamos la información de la fuerza productiva del proceso artificial de producción y de su capacidad de crear una economía-mundo en términos físicos y en términos de valor.
Potencialmente entonces, en todos los rincones del planeta Tierra, todos los habitantes deberían sentir los efectos positivos del proceso artificial de producción. Aún más cuando el profesor Jeremy Rifkin, hablando de la economía americana, non anuncia que para “el 2050, solamente el 5% de la población adulta será suficiente para hacer funcionar las industrias tradicionales.”
El cuadro de vida de los países conformando el G7 confirma este nivel de productividad a la base de la economía de abundancia. Una familia estándar de tres personas posee una casa principal y dos secundarias (uno para la estación de frío y otro para el verano, además del yate para su travesía veraniega). Televisor y teléfono en cada habitación e incluso en el baño y la cocina. Video home en la sala y una o dos piscinas en el jardín. Y toda la casa a control remoto para indicarle a distancia las medidas de seguridad, las horas de limpieza o de calentar el café. Sin olvidarnos de un automóvil para cada miembro de la familia, más otro para las salidas de verano o de invierno en familia. Olvidarse de llevar consigo las tarjetas bancarias de crédito, de ahorro y de cuenta corriente, es como haber perdido el alma. Este es el cuadro de vida de un profesional promedio.
Para medir la sociedad de abundancia no necesitamos recurrir a las estadísticas. Es suficiente salir de compras y constatar que las tiendas se encuentran repletas de todo lo que podemos imaginarnos como necesidad de confort material. Para constatar los excesos de esta sociedad de abundancia es suficiente acercarse a los comercios de productos alimenticios, bien temprano en el día, para constatar los miles, millones de toneladas de alimentos que se lanzan diariamente a los camiones basura o al mar como hacen los brasileños con su café.
En general, y según el Informe Anual 2008 del Fondo Monetario Internacional, “en términos globales, el PIB mundial […] aumentó 4.9% en 2007.” ¿Cómo explicar entonces tanta pobreza en los “países emergentes” y, sobre todo, en los “países altamente desarrollados”?

C. ¿CÓMO EXPLICAR ENTONCES LA POBREZA Y DESEMPLEO SOBRE TODO EN LOS PAÍSES ALTAMENTE DESARROLLADOS?

El profesor Michel Beaud comienza la redacción de su libro con un grito de cólera y de indignación. “¿Por qué, en este mundo de opulencia, tanta pobreza y miseria?” Jean-Paul Marechal no hace que confirmar: “jamás los países occidentales no han sido tan ricos, jamás las sociedades han sido tan desiguales.” Y para terminar de dibujar el cuadro, el profesor Robert Boyer, chef de file de la escuela regulacionista francesa, se interroga en estos términos: “¿Es tan habitual que ciertos diplomados de los más grandes y prestigiosos centros de estudios superiores tengan que afrontar dificultades para encontrar un empleo?”
Acabamos de ver que la evolución de los procesos de trabajo conduce a nuevos niveles de satisfacción de las necesidades del ser humano. En ningún momento se aprecia una situación de pobreza y de desempleo. Al contrario, ellos han conducido a un estado de abundancia material. ¿Cómo explicar entonces la pobreza y el desempleo?
La pobreza y el desempleo no se originan en las características de los procesos de trabajo, primer elemento de la actividad económica, ni son tan viejos en la historia de la humanidad. Lo que sucede es que nuestra memoria colectiva es de muy corto alcance, lo que facilita la instalación del manto de “fatalidad” que cubre dichos fenómenos. La aparición del desempleo es aún más reciente, y lo sentimos como si hubiera existido siempre.

a. La mayoría de la población vive en situación de pobreza

Ya en 1848 John Stuart Mill constata que existe una “gran pobreza, la misma que tiene muy poca relación con la escasez. Esta es la prueba del primer fracaso del orden existente en la sociedad.” “Xénophon, Platon, Aristóteles han tratado sobre las riquezas del Estado y de los particulares, pero no han tenido la curiosidad de remontar a sus orígenes. Ellos encuentran completamente natural que los esclavos trabajen, y más natural todavía que los filósofos no trabajen,” nos recuerda Jacques Duboin. “Según Vauban, por ejemplo, el número de mendigos habría sido, en Francia, en 1700, de 2.6 millones aproximadamente (15% de la población total estimada en la época).”
"Según el Banco Mundial, entre 1.5 y 2 mil millones de habitantes del planeta se encuentran en estado de extrema pobreza (menos de 1 dólar por día y por persona, sin agua potable, sin acceso a los servicios de salud y de educación). El ingreso por habitante es actualmente más bajo que hace quince años. En claro, cerca de 1.6 mil millones de individuos viven mucho peor que a los inicios de los años 90. La pobreza aumenta por todos lados: países no 'emergentes', en vías de desarrollo, pero igualmente países ricos." "Este mundo se afirma bajo el signo de la desigualdad. La imagen actual – países ricos de un lado, países subdesarrollados del otro - es ya cierto, mutatis mutandis, entre los siglos XV y XVIII. Cierto [...], los países ricos y los países pobres no son los mismos; la rueda ha girado. Pero, en su ley, no cambió mucho: las riquezas continúan repartiéndose estructuralmente, entre privilegiados y no privilegiados. Hay una sociedad mundial tan jerarquizada como una sociedad ordinaria y que es como su imagen agrandada pero reconocible."
El fenómeno de la pobreza / riqueza de un país, de un continente e incluso a nivel mundial tiene la misma forma gráfica de presentación: ascendente hacia la derecha y con una progresión exponencial. Es Max Otto Lorenz, economista americano, quien se encarga en 1905 de dibujarlo sobre la base de datos estadísticos. Esta curva de Lorenz no hace nada más que mostrar el fenómeno, constante en el tiempo y en el espacio, desde hace diez mil años, de las desigualdades económicas.
Ella no lo explica. Y la teoría económica oficial tampoco. Una forma simplista de salir del paso es presentando el coeficiente de Gini o el Índice de Desarrollo Humano (IDH) para conocer el grado de desigualdades que existe en cada país o región, pero sin ninguna intención de explicarlo, menos aún de proponer una alternativa de solución.
Y desde hace cinco siglos, a la pobreza de la mayoría de la población se le agrega otro problema mayor: la desocupación.

b. Un desperdicio en trabajadores desocupados y sub-ocupados

“El hombre tiene una historia porque él transforma la naturaleza […]. ¿Existe un mejor ejemplo de la acción del hombre sobre la naturaleza que las plantas y los animales domesticados? Su domesticación, comenzada hacia diez mil años antes de J.C. no fue acaso el punto de partida del desarrollo, devenido rápidamente irreversible, de múltiples formas de agricultura y de pastoreo que conllevaron profundas transformaciones en la vida social?” ¿Cómo entonces podemos darnos el lujo de desperdiciar a miles de millones de personas aptas y dispuestas a trabajar?
Le Monde informa que “según cifras del Departamento de Trabajo americano, la tasa de desempleo del país ha alcanzado en noviembre 2008 el 6.7%, un record en quince años.” La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, entidad que agrupa a los países más desarrollados del planeta, informa: “se prevé que el número de desempleados en los países de la OCDE se incrementará en 8 millones de personas en los próximos dos años pasando de 34 millones en 2008 a 42.1 millones en 2010.” Basta que una de las tantas crisis que padece la economía americana, como el de “credit crunch” últimamente, para que se anuncie un incremento de 21 millones de desempleados en los meses por venir.
“Un reciente informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) revela que 85 millones de jóvenes, entre 15 y 24 años, están buscando empleo sin conseguirlo, lo cual implica que la tasa de desempleo juvenil alcanza el 13%.”
Esto se agrava cuando se sabe que un contrato de trabajo no es necesariamente a tiempo completo. De más en más los contratos de trabajo son a tiempo parcial. Una buena parte de la población activa trabaja en condiciones de subocupación. ¡Qué desperdicio! Es una pérdida neta para la comunidad que limita la tasa de desarrollo del país.
En estas condiciones es difícil aceptar la explicación de Friedrich Hayek cuando él nos dice que “la causa del desempleo se encuentra en un alejamiento del punto de equilibrio entre los precios y los salarios, al cual se puede llegar en una economía de libre mercado y de moneda estable.”

c. Pobreza y desempleo incluso en los “países altamente desarrollados”

“J.K. Galbraith ha comentado acerca de la prosperidad privada y de la pobreza pública. Esto es mucho más significativo por cuanto se refería a los Estados Unidos, según se dice, y de acuerdo a los indicadores convencionales, el país más rico en el mundo. ¿Cómo puede existir pobreza pública en el país más rico y, en verdad, mucho más que en muchos países cuyo PBI en relación con el tamaño de su población es marcadamente mucho menor? Si el crecimiento económico americano, hasta el presente, ha sido incapaz de desterrar la pobreza pública – o, quizás, ha acompañado a su incremento – ¿cómo se puede esperar razonablemente que un mayor 'crecimiento' pudiera disminuirla o desaparecerla?
Ibrahim Warde nos hace notar precisamente que las dudas de Galbraith se confirman. “Con discreción, dos informaciones susceptibles de aclarar una faceta del ‘milagro americano’ han sido comunicadas por los grandes medios de comunicación occidental. De un lado, a contra-corriente de la tendencia mundial, la jornada de trabajo ha aumentado de 4% en los Estados Unidos entre 1980 y 1997. Por otro lado, la diferencia de remuneraciones entre el obrero de una fábrica y el patrón de una empresa, que ya estuvo de 1 a 42 en 1980 es actualmente de 1 a 419. Sin embargo, mientras que el déficit comercial americano se agranda, el crecimiento económico continúa de lo mejor y, 70 años después de la crisis del 1929, Wall Street supera todos sus récord.”
En efecto, así como la tasa de crecimiento de la economía americana va en aumento, su tasa oficial de pobreza ha evolucionado después del año 2000. Desde su más bajo nivel que alcanzó el 11.3% en 2000, el 12.7% en 2004 hasta el 12.3% en 2006. Esto significa que 37 millones de personas estuvieron por debajo del nivel de pobreza oficial en 2004. Son 5.4 millones de más que en el 2000. La tasa de jóvenes pobres a igualmente aumentado del 16.2% al 17.8% en el mismo período. En 2006, 36.5 millones de personas vivían por debajo del nivel de pobreza oficial; 4.9% de parejas casadas eran pobres, es decir, 2.9 millones de personas, contra 28.3% (4.1 millones) por las mujeres viviendo solas.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informó que en los países desarrollados, especialmente en Inglaterra y Estados Unidos, uno de cada seis jóvenes vive en la pobreza. El informe señala además que en los 29 países que integran la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCED), una agrupación de los países más ricos, 47 millones de familias viven en condiciones de extrema pobreza, con graves riesgos para su salud.
John Andrew, corresponsal de la BBC Londres, señala: “Surrey es la ciudad más rica de Inglaterra. El ingreso promedio es mayor a £33,000 por año. Hay una marcada prosperidad privada, pero hay un empobrecimiento del servicio público también.”
Francia sigue el mismo patrón de desigualdad a pesar de contar con una economía en pleno crecimiento. “Entre 1982 y 1992, el producto bruto interno (PBI) de Francia ha aumentado en más de un cuarto en términos constantes. No obstante, 7 millones de personas contaban con la sola remuneración mínima de inserción para no encontrarse en la extrema pobreza. Una sociedad de más en más rica, de pobres de más en más numerosos.” En 2006, 7.9 millones de personas vivían por debajo del nivel de pobreza en Francia. Estas personas representaban el 13.2% de la población, una tasa prácticamente estable con relación al 2005.
Una constante en la historia desde hace diez mil años. Aquí el comentario de Paul Lafargue en lo que concierne a la condición de trabajo de los niños. “En el primer congreso de la beneficencia pública desarrollada en Bruselas, en 1857, uno de los más ricos industriales de Marquette, cerca de Lille, M. Scrive, en medio del aplauso de los miembros del congreso relataba con noble satisfacción de un deber realizado: ‘nosotros hemos introducido algunos medios de distracción para los niños. Les enseñamos a cantar mientras que trabajan, a sumar y restar igualmente trabajando: esto les distrae y les hace aceptar con coraje esas doce horas de trabajo que son necesarias para que ellos consigan sus medios de subsistencia.’ ¡Doce horas de trabajo, y qué trabajo, impuesto a los niños que ni siquiera tienen doce años! […]. ¡Es una vergüenza para el proletariado francés!”
Vamos a ensayar, entonces, una respuesta a la paradoja de los tiempos modernos en dos partes. En el capítulo II nos ocuparemos de mostrar quienes son los que crean las riquezas y, en el capítulo III, a quienes pertenecen esas riquezas creadas. Esto nos permitirá explicar: por qué el aumento sin cese del PBI no se traduce en bienestar general.

CAPÍTULO II

¿QUIENES CREAN LAS RIQUEZAS?

¿Lo más maravilloso no es ciertamente la cronología? Ubicar los seres humanos y las cosas en la trama cronológica es esencial para esclarecer todo problema prehistórico.

Louis-René NOUGIER

Dentro de los hechos más resaltantes en la evolución de la actividad económica, podemos señalar al descubrimiento de la agricultura. Fue el acontecimiento que permitió al grupo social liberarse de su dependencia absoluta con respecto al centro de alimentación que prodiga la Naturaleza. Desde entonces, el grupo social produce, por él mismo y según sus necesidades, su propia canasta de alimentación. Tamaña diferencia si lo comparamos con la época de la recolección de frutas, la caza y la pesca.
Posterior a la agricultura primitiva, otra nueva manera de trabajar se impuso. Se trata del proceso artificial de producción, el que actualmente se encuentra en curso. Es otro gran paso en la producción de bienes para satisfacer las necesidades del ser humano. Esta nueva manera de trabajar nos abre la posibilidad de satisfacer todas nuestras necesidades de confort material.
Una dinámica en la evolución de procesos de trabajo que condiciona un crecimiento constante de riquezas desde nuestros orígenes. Nuestro interés es de mostrar que ese crecimiento constante de riquezas, a través del tiempo, no se debe a una persona o a un grupo de personas. Es necesario aclarar ideas preconcebidas o mal concebidas. Es sobre la base de criterios errados que se otorga a los empresarios la gestión y los resultados de la actividad económica. Entonces, ¿quiénes crean las riquezas?

A. UN CRECIMIENTO CONSTANTE DESDE LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD

“El concepto de ‘riqueza’, a primera vista, es perfectamente claro y familiar, nos dice el profesor Luigi Pasinetti. Se la define tradicionalmente como ‘la abundancia de bienes y servicios disponibles para un individuo o una colectividad’. Sin embargo, un examen más detenido revela inmediatamente que esta definición, como muchas otras, no se encuentra exenta de ambigüedades.
Una primera distinción se impone: ‘abundancia de bienes’ puede significar una dotación o una cantidad de bienes disponibles (riqueza de patrimonio), tanto como un flujo periódico importante de bienes y servicios; es decir, un flujo de riqueza (o riqueza de remuneraciones). Estas dos definiciones se confunden muy a menudo, incluso actualmente. Pero, se trata de dos conceptos completamente diferentes. Aunque esas dos formas de riqueza se encuentran en relación, la ligazón que los une no es ni simple, ni evidente, ni incluso invariable, habida cuenta de la evolución de los sistemas económicos.”
Ubicándonos en la perspectiva histórica, es la riqueza en términos de flujo de bienes que aparece la noción de riqueza. Es muy posteriormente que la riqueza se hace presente mezclada en la forma de stock y de flujo.

a. Algunos rasgos sobre la evolución de la actividad económica

Desde sus orígenes, los seres humanos no han cesado de incrementar sus riquezas. ¡Y de qué maneras y en qué cantidades! Incluso al inicio, hace aproximadamente 200 mil años (Homo sapiens) , cuando las personas trabajaban a mano desnuda para cazar, pescar o recolectar sus alimentos, ellos siempre lograron satisfacer su hambre, y ¡sin excepción alguna! Situación aparte de los cambios climáticos, su canasta de alimentación contenía siempre bastantes alimentos como para satisfacer las necesidades de todos los miembros del grupo social.
La suerte de las personas se mejora considerablemente cuando ellos descubren, crean y utilizan las herramientas de trabajo. Aún cuando continúan dependiendo del centro de alimentación y de las inclemencias del tiempo, su canasta de alimentación es mucho más grande y variada.
Las herramientas hacen evolucionar la manera de trabajar. La eficiencia de los trabajadores se mejoró grandemente. La caza y la pesca se convierten en actividades económicas tan importantes como la recolección de frutos para conformar la canasta de alimentación del grupo social. El proceso de trabajo con herramientas es la consecuencia lógica del proceso de trabajo a mano desnuda, la primera manera de trabajar de los seres humanos.
No obstante, el gran salto llega con el descubrimiento de la tierra cultivable. Un hecho que debió suceder hace aproximadamente diez mil años. La agricultura se convierte en la nueva manera de trabajar y de producir bienes alimenticios. Ya no se trata de recojo sino de producción. Por la primera vez, se decide con anticipación la cantidad y la variedad de alimentos a producir, sin necesidad de desplazarse siguiendo los cambios climáticos o escapando a la insuficiencia del centro de alimentación. La producción alimenticia aumenta y se diversifica paralelamente al crecimiento de la población a lo largo y ancho del planeta Tierra.
Con la agricultura primitiva, replicando lo que la Naturaleza prodiga de una forma natural, los seres humanos generan el proceso natural de producción que se convierte en la tercera manera de trabajar que los seres humanos han podido crear.
Gracias a la agricultura, el grupo social puede por fin asentarse y mejor protegerse de las intemperies, para lo cual utiliza prendas más adecuadas y viviendas mejor construidas. Esta nueva manera de trabajar obliga a un mejor tratamiento y transporte del agua. Los aledaños de los ríos y riachuelos son invadidos y los desiertos inundados. Los agrimensores aparecen como nuevas especialidades indispensables para el mantenimiento de las tierras cultivables así como para el seguimiento del catastro de la comunidad. El cálculo y la contabilidad se desarrollan. La escritura se convierte en una necesidad imperiosa. Las lenguas y los dialectos se entrecruzan y se perfeccionan. Algunos mueren y otros traspasan las fronteras.
Probablemente la domesticación de animales fue un paso previo a la agricultura como lo manifiesta Friedrich Engels: “Aquí [en el Viejo Mundo], la domesticación de animales y el pastoreo de manadas de animales desarrollaron una fuente de riqueza jamás igualada hasta el momento y crearon relaciones sociales completamente nuevas […]. En adelante, los pueblos dedicados al pastoreo ganaban terreno […]. Todos los medios anteriores para procurarse de alimentos pasaron al segundo plano: la caza, dejando de ser una necesidad se convirtió entonces en un lujo.”
Como fuere, la agricultura facilita la domesticación de animales en grandes cantidades. Estos animales proveen carne, leche, lana, cuero y otros productos. Varios de esos nuevos bienes, a su vez, facilitan la aparición de otros como el queso, la mantequilla, los zapatos, el hilo, el tejido, etc. Algunos de ellos, a su vez, están al origen de actividades que van a dar forma a diferentes talleres de manufactura, como el textil.
A fuerza de descubrir, crear, innovar; es decir, de encontrar respuestas a sus limitaciones, el grupo social termina por dar nacimiento a la manufactura y, enseguida, a la gran revolución industrial. Es una nueva manera de trabajar que aparece, el proceso artificial de producción, con el cual el hombre ha prácticamente resuelto todas sus necesidades materiales.
Esto exige la imaginación de bienes económicos en respuesta a necesidades de las personas. Ya no se trata de reproducir. Se trata de crear nuevos bienes económicos nunca antes existentes.
Ahora, con el proceso artificial de producción, bajo la limitación de la disponibilidad de recursos económicos, se puede producir tantos bienes diferentes como nuestra imaginación es capaz de concebir. Aún más, cada uno de estos bienes podemos producirlos en las cantidades que deseemos. Y por cada bien, estamos obligados de crear y fabricar una máquina adaptada a la producción de ese bien. Es así cómo comienzan a aparecer por todos lados, tantas máquinas como bienes a producir.
Alrededor de cada máquina se construye una fábrica. Toda la producción de todas las fábricas se orienta hacia los mercados, hacia los intercambios, con un objetivo muy preciso: encontrar el consumidor. El proceso artificial de producción es el fundamento de la industrialización y de la sociedad de consumo.
Este nuevo proceso de trabajo toma la forma de una producción artificial, primero, porque el bien antes de ser lanzado al mercado ha sido necesario imaginarlo y diseñar su cadena de producción y de comercialización. Ha sido necesario imaginar las máquinas y las herramientas a utilizar. Y, en seguida, es artificial porque no es una réplica de un bien existente ni de un bien que la Naturaleza nos prodiga. Y todo eso por cada bien. ¡Qué cantidad de actividades que se entrecruzan si recordamos que esta nueva manera de trabajar facilita producir “n” bienes diferentes, en “m” fabricas diferentes por cada bien y en “x” cantidades en cada fábrica!
El planeta Tierra se convierte así en una pequeña ciudad. Los medios de transporte y las vías de comunicación se mejoran. No solamente su superficie resulta de más en más poblada, sino también su cielo, de objetos volantes; sus mares, ven surcar barcos transportando carga, personas e incluso algunos especializados en la producción in situ sobre la base de especies marinas; su suelo y subsuelo, continental y marino, son utilizados más intensamente.
Pero el hombre no se detiene. Su espíritu de empresa lo empuja hacia lo desconocido. Actualmente estamos ad portes de otro gran salto. Se trata de lo que llamamos la “nueva economía”. Ésta se apoya en los conocimientos. No se trata de producir sino de elaborar. Con esta nueva manera de trabajar hemos superado a la división del trabajo que nos conduce a una labor rutinaria, destructora del ser humano. En adelante, el trabajo más simple es de investigación y de desarrollo.
Una manera de trabajar que invade prácticamente todo el tiempo disponible no solamente de los trabajadores, sino también de todas las personas. Ella crea y recrea el tiempo economizando el tiempo. Crea y recrea la vida. Alarga sensiblemente la esperanza de vida de las personas. Un proceso de trabajo que, superando a sus precedentes, aborda otras facetas de la vida de una persona.
El resultado de ese trabajo no es por supuesto material. ¡Es inmaterial! Su objetivo ya no es de supervivencia o de confort material. Se ataca mayormente al desarrollo espiritual y fisiológico del ser humano mismo. Estamos en vía de crear una nueva actividad económica basada sobre una nueva manera de trabajar, el proceso de trabajo de concepción.
Estas grandes zancadas y sus antecedentes son el resultado de una dinámica de evolución y de desarrollo, el mismo que se ha puesto en práctica dentro de una tendencia de largo plazo. Que baste un ejemplo. A pesar de la guerra de secesión, de las dos guerras mundiales, del crack de la bolsa de valores y de la Gran Depresión de los 30, la tasa de crecimiento del P.B.I. norteamericano del siglo pasado estuvo en un promedio de 1,8 % anual.
Leamos lo que Jeremy Rifkin, profesor del célebre MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) escribe: “para el 2050, podemos prever que solamente el 5% de la población adulta bastará para hacer funcionar todas las industrias tradicionales” de los Estados Unidos. El nivel de productividad que facilita el proceso artificial de producción es sin comparación. Es una manera de trabajar que crea la economía de abundancia, en lo que conciernen los bienes materiales.
No está por demás observar alrededor de nosotros y compararlo con el cuadro de vida de nuestros congéneres en sus orígenes para darnos cuenta de lo creativo, innovador y de la capacidad de trabajo que despliega sin descanso el ser humano. Echemos una mirada rápida sobre nuestra historia para darnos cuenta que el incremento de las riquezas no es de ayer y que todos los seres humanos, desde su origen, han contribuido, directa o indirectamente, para llegar a ese nivel de desarrollo. Una generación pone las bases para que la siguiente dé el salto, y esto sin descanso, desde hace miles, probablemente, millones de años.

b. En el largo plazo, todos participan en la evolución de los procesos de trabajo

Los seres humanos, en el transcurso del tiempo, han puesto en práctica una dinámica bastante particular en su propósito de supervivencia y búsqueda de confort. Ello se concretiza con el desarrollo y la evolución de procesos de trabajo que eran más eficaces cada vez. Cada nueva manera de trabajar refleja una nueva fase en la evolución y desarrollo del ser humano.
Sin embargo, la evolución de un proceso de trabajo hacia otro no es un asunto de corto plazo. Ya que el desarrollo de cada uno de estos procesos de trabajo, antes de dar el salto sobre uno nuevo, cubre cientos hasta miles de años. Lo que muestra que la dinámica “évo-dévo” es un proceso de largo plazo, por lo menos hasta el momento.
“Toda persona que lee esta página, nos dicen los esposos Alvin y Heidi Toffler, posee una capacidad muy sorprendente: sabe leer. La instrucción es tan difundida actualmente que muchas veces nos es sorprendente recordar que hemos tenido como ancestros a iletrados, no estúpidos ni ignorantes, sino irremediablemente iletrados.
La mayor parte de nuestros ancestros no eran solamente iletrados, sino también no sabían efectuar cálculos aritméticos; es decir, incapaces de realizar las operaciones matemáticas las más elementales […]. Ha sido necesario que transcurran miles de años para que aparezcan les primeros 'profesores de cálculo' […]. Estos ejemplos hacen evidente que las capacidades, las más simples, consideradas como cosa normal en la vida económica actual, son en realidad el fruto de siglos y de milenios de desarrollo cultural acumulado. El saber legado por la China, por la India, por los Árabes y por los mercaderes fenicios al igual que los occidentales, es una parte integrante pero generalmente no reconocida, de la herencia que utilizan ahora los jefes y dirigentes del mundo entero.”
De igual forma, y dicho en los términos de David Ricardo, “de lejos, la mayoría de las mercaderías que son objeto de intercambio son producidas por la unión del capital y del trabajo; es decir, por el trabajo cuyo empleo se extiende en el tiempo.”
Y esta evolución de procesos de trabajo hace crecer la economía dando grandes saltos, con periodos de más en más cortos. Así, el paso del proceso de trabajo a mano desnuda hacia la agricultura primitiva ha tomado aproximadamente 190 mil años. Igualmente, para llegar a la revolución industrial a partir del proceso natural de producción ha sido necesario esperar aproximadamente diez mil años. No han transcurrido todavía mil años de desarrollo industrial, y una nueva e increíble manera de trabajar se anuncia: ¡los conocimientos que se aplican sobre los conocimientos dando lugar a nuevos conocimientos! La investigación y el desarrollo se convierten en el trabajo diario de todos.
Estas grandes transformaciones se preparan, sin descanso, todos los días y todas las noches. El proceso de trabajo con herramientas fue concebido en el sufrimiento del trabajo a mano desnuda. El descubrimiento de la tierra cultivable se forja a lo largo de miles de años de vida nómada en la búsqueda de centros de alimentación. La producción industrial masiva de bienes económicos, y en lugares protegidos, se va constituyendo a través de miles de años de trabajo en completa dependencia de los caprichos de la Naturaleza. El proceso de trabajo de concepción, inmaterial por esencia, supera la producción industrial y material, se nutre de los descubrimientos, creaciones, invenciones e innovaciones aisladas a lo largo del devenir de la raza humana para, pronto, ubicarse en el corazón de la actividad económica convirtiéndose en trabajo cotidiano de cada uno.
Es necesario subrayar, entonces, que la evolución de la actividad económica no es el resultado de un desarrollo lineal del proceso de trabajo precedente. Desarrollando al máximo el proceso de trabajo a mano desnuda, nuestros ancestros jamás hubieran podido llegar a imaginar un proceso de trabajo con herramientas, si ellos no hubieran sido capaces de descubrirlas, de crearlas e innovarlas. Igualmente, no es el desarrollo del proceso natural de producción a través de la agricultura primitiva, strictu sensu, que hubiera permitido el nacimiento de la industria. Son sus actividades colaterales, nuevas, como la alfarería, el textil, la albañilería, el comercio y las actividades de servicio, entre otros, que han sembrado las bases de la aparición de la manufactura y luego de la industria.
Nos encontramos entonces frente a lo que los biólogos llaman la dinámica de la evolución y del desarrollo (la dinámica “évo-dévo”). No es nada nuevo entonces cuando constatamos, en el largo plazo, que la economía va muy bien. No es nada asombroso tampoco que en largo plazo todos los seres humanos, conciente o inconcientemente, hayan participado a la creación de riquezas.
Adam Smith, en su libro “The Wealth of Nations” (1776), nos comunica lo que constató en una de sus visitas a una fábrica: “había un niño continuamente ocupado a abrir y a cerrar alternativamente la comunicación entre las calderas y el cilindro, según que el pistón subía o descendía. Uno de esos niños, que tenía muchos deseos de jugar con sus compañeros, observa que amarrando un cordón al mango de la válvula de seguridad que abría esta comunicación y ligándolo con otra parte de la máquina, esta válvula se abría y se cerraba sin necesidad de él. Así, el niño obtuvo la libertad de jugar a sus anchas. De esta manera, uno de los descubrimientos que más ha contribuido a perfeccionar ese tipo de máquinas desde su invención, se debe a ese niño que buscaba simplemente liberarse para jugar.”

c. En el corto plazo, todos participan en el desarrollo de cada proceso de trabajo

El análisis de corto plazo es otra manera de visualizar cómo todos los miembros de la comunidad participan en la actividad económica. Ésta no es el dominio exclusivo de los que descubren, crean o innovan. Tampoco es el de los trabajadores.
Para mejor aprehenderlo basta con observar el grupo social a través de sus dos componentes: los trabajadores y el resto del grupo social. Este último se encuentra constituido esencialmente de recién nacidos, niños, jóvenes y personas de tercera edad.
La teoría económica oficial, e incluso la corriente marxista, toman en consideración únicamente a los trabajadores en la producción y creación de riquezas. Todas las funciones de producción y de repartición hacen alusión solamente al trabajador. Sin lugar a dudas que su participación en el resultado de la actividad económica es indiscutible. Sin el trabajo directo no habría resultado final. Sin embargo ese trabajador, para continuar trabajando, tiene ciertas necesidades que son satisfechas por otras personas que no son precisamente los “trabajadores”.
Desde nuestros orígenes, todos los integrantes de un grupo social son indispensables para la reproducción de la actividad económica y del grupo social. Las personas en edad de trabajar participan directamente en la actividad cotidiana de la economía. Las personas de tercera edad sirven de memoria y de guía a los jóvenes trabajadores en la búsqueda de nuevos centros de alimentación. Los recién nacidos, los niños y los jóvenes constituyen el relevo de los trabajadores. Sin ellos, ni la actividad económica ni el grupo social hubieran asegurado su futuro.
Incluso ahora, la mujer del trabajador le es indispensable para llevar una vida normal. Desde la aparición de la máquina, seguido por el robot y la inteligencia artificial, la juventud debe prepararse técnica y científicamente durante muchos años a fin de efectuar correctamente el relevo de los trabajadores.
En resumen, desde nuestros orígenes, conciente o inconcientemente, toda la población, de una manera directa o indirecta, participa cotidianamente a la producción y creación de riquezas. Todos se encuentran inmersos en la dinámica de evolución y desarrollo de la economía. Todos juntos, los trabajadores y el resto de la población, constituyen la fuerza de trabajo de una comunidad.

B. ACERCA DEL GRUPO SOCIAL – FUERZA DE TRABAJO

Es importante precisar la noción “fuerza de trabajo” tanto para comprender la problemática de la pobreza y del desempleo como para intentar alternativas de solución. Hasta la fecha, la teoría económica oficial, a partir de sus modelos de producción y de repartición de la riqueza creada, hace intervenir, entre otros factores de producción, al “trabajador” sin dar mayor importancia a los otros componentes de la sociedad.
Para efectuar la diferencia entre el trabajador y la fuerza de trabajo en la creación de riquezas se requiere mencionar a los condicionantes en la formación del grupo social en sus orígenes así como recordar los dos bloques cuya interacción se resuelve en la primera fase de un acto económico. A partir de esta información, se podrá apreciar el importante rol del grupo social – fuerza de trabajo en la actividad económica.
a. Los factores condicionantes en la formación de un grupo social primitivo

El ser humano primitivo no se encuentra solo en la naturaleza. Existen otros seres humanos y otros seres vivientes, que también buscan apropiarse de los productos alimenticios ofrecidos por la naturaleza. La concurrencia entre los seres vivientes, por dichos productos alimenticios es una consideración en favor de la actividad en grupos sociales. La diferencia sexual es otro factor esencial en la formación de los grupos sociales primitivos. Tanto el hombre como la mujer se buscan instintivamente. La propagación de la especie humana es una tercera consideración en favor de una actividad en grupo social. El cuarto factor se refiere a ciertas actividades, como la caza, por ejemplo, que exigen un trabajo en equipo. Los acuerdos y las alianzas entre los seres humanos aligeran las dificultades de un trabajo aislado.
El conjunto de estos principales condicionantes estructuran la organización de los grupos sociales primitivos así como el de su actividad económica, en donde el objetivo fundamental, en sus orígenes, es la satisfacción de sus necesidades primarias. Es indudable que en ello, la naturaleza juega un rol esencial.

b. El grupo social y la naturaleza, los elementos claves de todo acto económico

En la base de la actividad socioeconómica se encuentran la naturaleza y el grupo social. Existe, por tanto, una interacción permanente y cotidiana entre ellos, dando nacimiento a la actividad económica. Cada universo aporta su propia dinámica. El grupo social de una manera activa y la naturaleza de una manera aparentemente pasiva.
“El hombre no puede producir otra cosa que la naturaleza misma, nos dice Karl Marx. El trabajador no hace otra cosa que cambiar la forma de la materia. Algo más, en esta obra de simple transformación, él está todavía constantemente sostenido por las fuerzas de la naturaleza. Por consiguiente, el trabajo no es la única fuente de los valores de uso que él produce, de la riqueza material.” “La naturaleza es tan igual fuente de valores de uso [...] como el trabajo,” aportado por el grupo social. Esta es y sigue siendo una realidad que se le desestima en aras del productivismo.
Para el grupo social primitivo, la naturaleza es el centro de alimentación. Este resulta ser el espacio económico en donde el grupo social desarrolla su actividad económica.

c. El grupo social – fuerza de trabajo

“El análisis no debe comenzar por los individuos sino a partir de las sociedades como de totalidades. La economía de una sociedad funciona entonces siempre al interior de un contexto estructural global,” precisa Karl Marx.
Comencemos por observar los elementos que actúan en la reproducción del acto económico. En este conjunto observaremos a los que participan directamente en el proceso de trabajo en curso. Los llamamos habitualmente: trabajadores. Pero la reproducción del acto económico no está garantizada únicamente por los trabajadores puesto que, en ese caso, al final de la vida útil de cada trabajador, la actividad económica terminaría por extinguirse a medida que se van extinguiendo los trabajadores.
La reproducción del acto económico se encuentra garantizada, por ejemplo, por aquellos que, en su momento oportuno, vendrán a remplazar a los trabajadores que terminaron su vida útil. Ellos son los jóvenes y los recién nacidos, por ejemplo. Pero no son los únicos tampoco. En los albores de la civilización, en los orígenes de los grupos sociales, los trabajadores requerían de la memoria del grupo social para recordar y dirigirse sobre los puntos de alimentación, en función de los cambios en las estaciones climáticas o, una vez extenuado el que se encontraba en uso. Ese rol, además de otros, correspondía al “sage” del grupo social, por lo general, la persona de mayor edad de la tribu.
Pero todo acto económico no es solamente una cuestión de reproducción, es igualmente de desarrollo y de evolución de cada proceso de trabajo, en donde participan de una manera importante aquellos que crean, descubres, inventan o innovan.
Ellos no participan directamente en el acto económico. Por consiguiente, no son considerados como trabajadores directos, sobre todo, en los primeros procesos de trabajo. Es el caso, probablemente, de quien descubrió el fuego, de quién inventó el arco, o la flecha o el mazo; elementos y herramientas importantes para aumentar la productividad de los trabajadores. Sin embargo, aún cuando no son considerados como trabajadores con una participación directa, su participación indirecta es crucial para el progreso del grupo social y de su actividad económica.
De esta forma, el producto de un acto económico no es solamente el resultado de la participación de los trabajadores. Es indispensable igualmente la participación indirecta de todos los otros miembros del grupo social. De donde se desprende la noción de grupo social – fuerza de trabajo.
.¿Por qué entonces, ahora, los trabajadores son los únicos que reciben una remuneración (salario) como contraprestación al esfuerzo desarrollado en la producción de bienes y servicios? ¿Por qué el resto de la sociedad no recibe una remuneración por su participación, indirecta e importante, en la producción de bienes y servicios?

C. LOS PROCESOS DE TRABAJO Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Comencemos por intentar una definición de la actividad económica. Esto nos permitirá identificar sus elementos y la evolución de cada uno de ellos en el tiempo.

a. ¿Cómo definir a la actividad económica?

Henri Laborit señala lo siguiente: “se puede pensar que, en un principio, [la actividad económica] se realizó esencialmente, por un lado, para mejor protegerse de la agresividad de su hábitat y, por otro lado, para mejor satisfacer sus necesidades fundamentales.” “Pero, continúa, [estos objetivos] son en realidad bastante primarios porque son ordenados por las pulsiones hipotalámicas las más primitivas como el hambre, la sed, el acoplamiento, y la necesidad de asegurar su protección contra las intemperies a través del vestido y de su morada.” “El hipotálamo es la región la más primitiva del cerebro, la más anciana, en donde son programados de una manera innata los comportamientos indispensables para la supervivencia, aquellos que aseguran directamente la homeostasis.”
El crecimiento de la población con un número grande de nuevas necesidades hace que la actividad económica sea actualmente mucho más compleja. Ante tal espectro, al parecer, los recursos resultan ser escasos, motivo por el cual los economistas optan por la definición clásica de las ciencias económicas.
“A menudo se ha definido la ciencia económica como el estudio de la asignación óptima de los recursos escasos. Los términos 'óptimo' y 'escaso', dicen Carl P. Simon y Lawrence Blume, evocan de una manera más o menos explícita la existencia de un problema de optimización.” ¿Cuáles son esencialmente esos problemas que merecen un procedimiento de optimización? Simon y Blume explicitan la respuesta: “el consumo de las familias [...] y la producción de las empresas.” .
Una definición de las ciencias económicas que solamente considera un aspecto de la actividad económica: la creación de riquezas. Señalemos que Pascal Combemale hace referencia al hecho de que “Lord Robbins ha pasado a la posteridad por haber definido, en 1932, la economía como 'la ciencia que estudia el comportamiento humano en tanto que relación entre los fines y los medios escasos a utilización alternativa'.”
La profesora Denise Flouzat esgrime los mismos argumentos: la ciencia económica “analiza los actos que tienden a reducir la tensión que existe entre las necesidades ilimitadas y los medios limitados […]. Esas necesidades son la razón y el objetivo de la actividad económica; son los móviles y los fines.” “Son los actos de la producción (outputs) que permiten crear los bienes y servicios […]. De esta forma, la producción aparece como el esfuerzo esencial de ajuste, de adaptación entre los medios y los fines. Ella se efectúa a partir de los recursos económicos o factores de producción (inputs).”
“Lo económico ha sido definido desde Platón a A. Smith como la riqueza material de las sociedades. Esta definición apunta a estructuras del mundo real, y K. Polanyi lo llama por esta razón ‘sustantiva’. […] La definición ‘sustantiva’ de lo económico señala un ‘proceso instituido de interacción entre el hombre y su medio ambiente que termina por proveer de una manera continua los medios materiales para satisfacer las necesidades’. […] A lo expuesto, se ha querido mirar en la economía solamente uno de sus aspectos. El que […] combina los medios escasos para alcanzar en la mejor forma un objetivo.”
La producción no necesariamente garantiza la satisfacción de las necesidades. Por su intermedio, el trabajador crea bienes y servicios. De ahí a concluir que esa producción servirá a satisfacer necesidades hay una brecha muy grande a superar. Porque, ella puede quedarse en el almacén de la fábrica, en el almacén del agente distribuidor o, incluso, servir únicamente para satisfacer las necesidades de algunos. Lo que olvidamos muy a menudo es que la “satisfacción de necesidades” no proviene de la producción sino de la repartición de las riquezas creadas.

b. Los dos elementos de toda actividad económica

“Como lo decía Bachelard, 'es necesario primeramente comprender para cuantificar y no cuantificar para comprender' nos recuerda Alain Lipietz.” Es igualmente la experiencia que nos transmite el profesor, Premio Nobel de economía, Friedrich Hayek: “la superstición corriente consistente en que solamente lo cuantificable puede ser importante ha sido la causa de la desorientación de economistas y del mundo en general.”
Es el camino que hemos tomado en nuestro trabajo de investigación, el cual nos ha conducido a determinar, a diferencia de los economistas clásicos y neoclásicos, que una actividad económica está compuesta de dos elementos.
Antecedentes de este nuevo enfoque ya lo encontramos, con sus propias particularidades, entre otros, en los trabajos de John Stuart Mill como lo comenta Maurice Godelier. “En sus propias palabras, John Stuart Mill dio a su libro 'un tono general por el cual es distinguido de todas sus previas exposiciones sobre Economía Política'. Este consistía 'principalmente en efectuar la correcta distinción entre las leyes de la producción y los de la riqueza (las cuales eran las leyes reales de la naturaleza, dependiendo de las propiedades de los objetos), y de los modos de su Repartición, los cuales, sujeto a ciertas condiciones, dependen de la voluntad humana' […]. Dicho de otra manera, consideraba a la Repartición como siendo el resultado de instituciones sociales cambiantes – siendo 'institucional' e históricamente relativo – pero de ninguna manera 'natural' o universal.”
En efecto, ellos son los dos elementos de todo acto económico. La repartición, proveniente de una decisión económica tomada por la sociedad y, la creación de bienes y servicios como resultado de un proceso de trabajo. Se presentan siempre en conjunto porque la decisión económica se manifiesta a través de los elementos del proceso de trabajo. No obstante, cada uno de ellos tiene su propia dinámica y su propio punto de partida. “Recordemos sin embargo que las fuerzas productivas y las relaciones de producción, aunque distintos, no existen jamás en forma separada sino siempre combinados […]. Las diversas formas específicas de estas combinaciones constituyen tantas formas materiales y sociales de la producción o de los modos de producción,” nos dice Maurice Godelier utilizando sus categorías marxistas.

c. Los procesos de trabajo y la creación de excedentes económicos

A través de todos los procesos de trabajo se crean bienes y servicios. Pero, con el primer proceso de trabajo la humanidad dio inicio a la creación y acumulación de excedentes económicos, en sus diferentes formas, de los que ahora somos los beneficiarios.
“La acumulación de capital, nos dice Celso Furtado, se origina del hecho corriente de que cualquier colectividad, aun las que están en los niveles más bajos de división del trabajo, es capaz de crear un excedente, es decir, producir más allá de lo necesario para la supervivencia de sus miembros.” En nuestro caso, definiremos por “excedente económico” al conjunto de bienes, producidos o recolectados, “más allá de lo necesario para la supervivencia” de los trabajadores. Este es el caso del primer excedente económico.

i. La mano desnuda y el primer excedente económico

“El inicio de la historia comienza desde que el hombre produce una parte de sus medios de producción,” afirma Maurice Godelier. Sin embargo, rápidamente debe abrir una duda en su expresión diciendo que “la característica específica del hombre es su capacidad de producir de medios de producción. Una fase de pura recolección y sin la ayuda de ninguna herramienta sería solamente un hecho excepcional.” Indudablemente que es difícil aceptar la existencia de una primera forma de trabajo en donde el ser humano se ha valido únicamente de su cuerpo (o de su mano desnuda) para recolectar los bienes que le permitan supervivir.
Pierre Chanu admite su incredulidad diciendo que el proceso de trabajo a mano desnuda fue probablemente de “una distancia, el espesor de un tiempo que tenemos bastante dificultad a imaginarlo.” No obstante, aunque de una manera indirecta, Karl Marx admite la existencia del proceso de trabajo a mano desnuda: “no existe producción posible sin una herramienta aunque fuera la mano. No existe producción posible sin trabajo pasado, acumulado, aunque ese trabajo sea la habilidad que el ejercicio repetido ha acumulado y concentrado en las manos del hombre primitivo.”
De igual manera, Maurice Godelier apoyándose en una frase de Marx, escrita en Formaciones económicas precapitalistas, concluye diciendo que “hay circunstancias en donde se puede tomar lo que se encuentra disponible [en la naturaleza] sin ninguna herramienta, sin transformación […] pero desaparecen muy rápido y no se les debe considerar en ninguna parte como normales.”
En efecto, una de las características esenciales del resultado económico del proceso de trabajo a mano desnuda es su volatilidad. Los bienes recolectados duran el tiempo que se requiere para consumirlos. Por lo general en este período, las técnicas de conservación de los bienes alimenticios son primarias o inexistentes, lo cual redunda en su volatilidad.
La canasta de alimentación es utilizada en la supervivencia de los trabajadores y en la del resto del grupo social (recién nacidos, jóvenes, ancianos, enfermos, etc.).
En realidad, de una manera inconsciente, pero útil y necesaria, los trabajadores generan cotidianamente un excedente que permite la supervivencia del resto del grupo, sin el cual no podría existir reproducción ni de la actividad económica ni del grupo social. Cierto, es un excedente volátil, imposible de acumulación, pero sumamente importante para el desarrollo y bienestar del grupo social. Esta es la característica del primer excedente económico que el ser humano ha podido generar.
“Se admite corrientemente, dice Marshall Sahlins, que la vida en el paleolítico fue dura; nuestros libros se esfuerzan de perpetuar un sentimiento de fatalidad amenazante, a tal punto que nos preguntamos no solamente cómo los cazadores hacían para vivir, ¡si a ello se le puede llamar vivir! En esos textos vemos al cazador acosado, a lo largo de las páginas, por el espectro de la hambruna. Su incompetencia técnica, digamos, le conduce a sufrir sin descanso para obtener apenas algo para no morirse de hambre, sin que le sea otorgado ni aliento, ni excedente, menos aún un descanso que le permita ‘fabricar la cultura’.”
Pero ésta, no es la opinión de Marshall Sahlins, profesor en antropología, quien anota lo siguiente: “Afirmar que los cazadores viven en la abundancia, es negar que la condición humana es una tragedia concertada y el hombre, un condenado que sufre a perpetuidad en una eterna tensión entre sus necesidades ilimitadas y sus medios insuficientes.”
Esta apreciación es apoyada por el relato de George Grey: “‘El indígena […] sabe exactamente lo que él produce, cuando llega la estación de cada cosa, y cómo obtenerlos lo más cómodamente posible. Es en función de estas diversas circunstancias que él determina el momento en el que se dirigirá a los diferentes lugares de caza. Debo decir que yo he encontrado abundancia de alimentación en sus chozas.’ (Grey, 1841, vol. II, pp. 259-262)”
El primer excedente económico no es insignificante. Su magnitud se encuentra en directa relación con el volumen de la población.

ii. Las herramientas, una segunda forma de excedente económico

“Contrariamente a otros animales sociales, los hombres no se contentan de vivir en sociedad, ellos producen de la sociedad para vivir; en el transcurso de su existencia, inventan nuevas maneras de pensar y de actuar sobre ellos mismos como sobre la naturaleza que les rodea,” precisa Godelier. Es así cómo se configura en el tiempo otra manera de trabajar mucha más eficiente que la primera: el proceso de trabajo con herramientas.
“De una manera general, la herramienta es una extensión artificial del individuo, destinada no simplemente a ser utilizada en tanto que tal, sino también en tanto que apéndice del cuerpo del trabajador, con lo cual se incrementa su eficiencia mecánica,” precisa Marshall Sahlins.
Existe una frase célebre de Marx que es oportuno citarla: “La herramienta creada por el hombre exprime una ‘ingeniosidad consciente’ (un proceso simbólico), en cambio la herramienta producida por el insecto, un proceso fisiológico heredado (el instinto). ‘El peor arquitecto se distingue de la mejor de las abejas en que él edifica su estructura en la imaginación antes de construirla en la realidad’.”
Sin embargo, de una manera general, “las herramientas de base están acabadas de tal manera que cada persona puede manipularlas de manera autónoma, […] son rústicas, 'hechas en casa', y por consiguiente suficientemente simples – de la misma manera que el resto de técnicas – para ser accesibles a todos.”
En el caso de las herramientas, ya no es un excedente volátil. Tiene la característica de un stock, pero cuya acumulación se encuentra limitada por su naturaleza de servir como extensor del brazo del trabajador. De donde se infiere que su cantidad no puede ser superior a un múltiple racional de la cantidad de trabajadores.
Es importante hacer notar de cómo las características de cada proceso de trabajo condicionan las alternativas de la vida en sociedad. “En su libro From Stone to Steel, M. Salisbury describe las condiciones y los efectos de la sustitución del hacha de piedra por el hacha de acero en los Siane de Nueva Guinea. El ha podido cuantificar el hecho de que las actividades de subsistencia que tomaban 80% del tiempo de trabajo de los hombres equipados de hacha de piedra, tomarán en adelante solamente 50% con el hacha de acero. El tiempo ‘ganado’ fue destinado por los Siane no a multiplicar sus medios materiales de subsistencia, sino a multiplicar las actividades extra económicas, como las fiestas, las guerras, los viajes. Esta elección entre diferentes usos de su tiempo expresa la jerarquía de valores que los Siane atribuyen a sus diversas actividades.”

iii. La tierra cultivable, tercera forma de excedente económico

El grupo social, aguijoneado por la dependencia absoluta con respecto al centro de alimentación y, en el transcurso de miles de años de observación y contacto permanente con la naturaleza, descubre los dos procesos naturales de producción. “Por supuesto que el proceso de sedentarización de las poblaciones humanas, nos dice Maurice Godelier, no comenzó con la agricultura. Algunas sociedades de pescadores-cazadores-recolectores se habían asentado en los sitios en donde la naturaleza acumulaba periódicamente cantidades excepcionales de recursos en pescado, mariscos, etc.”
Sin embargo, es a través del manejo de los dos procesos naturales de producción que el grupo social produce lo que fundamentalmente necesita en alimentos. Actualmente subsisten aún los restos de “la agricultura en monte quemado (chamicera) de origen neolítico, cuya práctica es corriente en la selva tropical. Es una técnica utilizada para desbrozar y poner en cultivo una parcela llena de vegetación. Primero se tala los árboles, al hacha o al machete, luego se le deja secar en el mismo lugar, para en seguida quemarlo.” Ese mismo terreno puede ser desbrozado nuevamente y sometido a otro ciclo de cultivo y de descanso. El período de descanso de la parcela es generalmente igual a varias veces el tiempo que se le ha cultivado. De donde se deduce que, para conservar su fertilidad, los agricultores deben siempre guardar en reserva una superficie de terreno superior en varias veces a aquella que ellos tienen en cultivo en un período dado.”
Las transformaciones que conlleva esta nueva forma de trabajar es resumido por Michel Beaud de la manera siguiente: “la aventura había sido larga. Después de una evolución de varias centenas de miles de años, tuvo lugar, entre los ocho mil y cuatro mil antes de nuestra era, un conjunto de cambios significativos, principalmente con la agricultura, la ganadería, la construcción de casas y de conjuntos habitacionales; una especialización por tipos de actividad. Y, entre los cuatro y tres mil años, los cambios se manifiestan a través de los cultivos agrícolas, el tejido, la rueda; luego la carreta, el barco a velas, la irrigación, la escritura, las matemáticas, la astrología, el calendario, la medicina, y el trabajo con los metales. En el correr del tercer y segundo milenio antes de nuestra era, se desarrollan las primeras grandes civilizaciones: en Mesopotamia, Egipto, y en los territorios actuales de la China, India y Grecia.”
Los dos procesos naturales de producción han dado nacimiento a una nueva forma de excedente económico y, han creado las condiciones para el nacimiento de una forma extensiva de acumulación. La tierra cultivable permite acumular por extensión hasta los confines del planeta. He ahí su fuerza en el desarrollo de la economía y en el crecimiento de la población. En tanto que producción extensiva requiere ingentes cantidades, por un lado, de superficies de áreas cultivables y, por otro lado, de mano de obra. El mundo es prácticamente descubierto en su globalidad.
iv. Las máquinas o la acumulación intensiva de capital material

El proceso artificial de producción es capaz de crear “n” bienes. Cada bien es el resultado de la aplicación de una creación, invención, descubrimiento o innovación. Para que esta aplicación pueda desarrollarse, es necesario que se conciba igualmente el procedimiento de fabricación completo de ese bien. Esta nueva forma de trabajar es así un generador de procedimientos de trabajo, tantos como la inteligencia humana es capaz de crear, en el límite de los recursos materiales que la naturaleza provee. Al mismo tiempo, es un integrador de procedimientos de trabajo. En efecto, un bien generado por esta forma de trabajar es el resultado de una serie de componentes (partes de un bien final). Cada uno de estos componentes es igualmente el resultado de un procedimiento artificial de producción.
Todos estos bienes están destinados al mercado. Marshall Sahlins lo resume de esta manera: “Déme aquello que necesito y tendrá aquello que usted necesita.” Con ello se da nacimiento a la “mano invisible” de Adam Smith. La red de intercambios es el camino natural de este tipo de bienes. Y, en cierto modo, están obligados a dar “el salto peligroso”, a decir de Alain Lipietz, si tienen la intención de proseguir el viaje hasta el consumidor final. Ese punto crucial entre la oferta y la demanda se resuelve por intermedio de la validación social del bien en cuestión.
Un proceso de trabajo que, por intermedio de los intercambios, teje su red a nivel mundial y genera, con ello, un solo espacio económico. El mundo se ha convertido en una pequeña ciudad. Todo está interconectado. Y en cada punto inicial o final se encuentra una fábrica de los bienes que fluyen en masa. En cada una de esas fábricas es la máquina el elemento fundamental. “Las más grandes mejoras en la potencia productiva del trabajo, y en mayor parte de las mejoras en la habilidad, destreza e inteligencia con la cual es dirigida o aplicada, son debidas, por lo que parece, a la división del trabajo.” “Esta división del trabajo, de la cual surgen tantas ventajas, en un principio, no se le debe mirar como el efecto de una sagacidad humana que haya sido previsto y programado por objetivo esta opulencia general: ella es la consecuencia necesaria, aunque lenta y gradual, de una cierta inclinación natural de todos los hombres, sin proponerse de objetivos de utilidad tan profundos: es la inclinación que tienen para comerciar, hacer trueques e intercambios de una cosa por otra.” “La división del trabajo es, en ese sentido según Smith, un verdadero transformador sociológico,” agrega Pierre Rosanvallon.
Así, el planeta se encuentra invadido de máquinas de todo tipo. Ellas incrementan la productividad del trabajador. Pero hay algo más. La flexibilidad y la fuerza del proceso artificial de producción hacen que se exija del trabajador, por la primera vez, una mayor intensidad en el trabajo rutinario. Pierre Lantz anota: “los métodos, más tarde sistematizados por Taylor, que consisten en suprimir los tiempos muertos, para combatir […] la pereza del obrero, no aumentan la productividad del trabajo sino su intensidad.”
¿Por qué entonces, a pesar de haber creado tantas formas de excedentes económicos, y en qué cantidades, la humanidad sufre de tanta pobreza? El desarrollo y la evolución de los procesos de trabajo no la pueden explicar porque no es un asunto de crecimiento sino de su repartición, como lo veremos en el capítulo siguiente.

CAPÍTULO III

¿A QUIÉN PERTENECE LAS RIQUEZAS?

Según el punto de vista de John Stuart Mill, mientras “las leyes de la producción” son naturales y universales, aquellas de la Repartición per contra son “en parte consecuencia de una acción humana, dado la manera cómo la riqueza es repartida en cualquier sociedad, depende de las leyes o usos corrientes en ella.”

Maurice DOBB

Pierangelo Garegnani comienza su exposición haciendo esta constatación: “al precio de simplificaciones severas, es posible distinguir, en la historia del análisis económico, dos formas diferentes de abordar el problema de la repartición del producto social entre los miembros de la comunidad. La primera en aparecer tuvo por elemento central al concepto de ‘excedente’ […]. La segunda forma de abordar el problema […] se funda en el concepto de una ‘productividad marginal’ de ‘factores de producción’ disponibles en la economía, en cantidades dadas.”
Son los fisiócratas que se adelantan con la primera forma de abordar el tema. “Lo que fue particular en su manera de enfocar el problema fue que tomaron a la forma de encuadrar la cuestión como el origen y la explicación del producto neto o excedente, e hicieron de esa respuesta el punto central de su sistema.” Igualmente, Claude Gnos nos recuerda que para Ricardo, la repartición es “el principal problema de la economía política.”
Sin embargo, es necesario precisar que el enfoque de Ricardo consiste en que “el producto de la tierra es dividido entre tres clases de la comunidad, principalmente el propietario de la tierra, el dueño del stock o capital necesario para su cultivo, y los trabajadores.” Una forma de repartición del producto neto con la cual concuerdan los clásicos y neoclásicos en donde se hace confusión entre remuneración de factores y repartición del resultado neto de la actividad económica.
Esta forma de abordar la repartición se formaliza matemáticamente con “la ‘revolución que desata Jevons’ […], de la cual deriva una teoría de la repartición como un subproducto de la teoría de precios.” Pero la repartición, en tanto que categoría económica, no es el resultado de una operación matemática.
Otra forma de abordar la repartición considera que “las operaciones de repartición son aquellas que se determinan en el seno de una sociedad las formas de apropiación y de empleo de los medios de producción y de son resultado, el producto social. La apropiación de esos ‘objetos’ es sometida, en toda sociedad, a reglas explícitas que definen los derechos ‘no escritos o escritos’ que los diferentes miembros de esta sociedad tienen sobre esos objetos,” escribe Maurice Godelier.
A. EN LA HISTORIA ¿A QUIÉN PERTENECIÓ EL RESULTADO NETO DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA?

Los que adhieren a la teórica económica oficial utilizan indistintamente las nociones de repartición y de remuneración de los factores de producción. Y en los casos de “repartición” utilizan sólo el criterio de propiedad privada, individualista.
Como para ellos existe sólo la repartición individualista, en sus tratados de teoría económica, capítulo “repartición”, ya no tienen la molestia de precisar que tratan solamente sobre la repartición de tipo individualista, y que existe otro tipo de repartición.
A fin de que nuestra visión de la economía refleje la realidad económica, presentaremos los dos tipos de repartición. Comencemos, según el orden de los acontecimientos históricos, por la repartición igualitaria.

a. Desde los 200 mil años hasta los 10 mil años antes de J.C.

Recordemos algo que las generaciones presentes tienen mucha dificultad en entender, más todavía a creer en su existencia. Las normas de valor y los mecanismos de la economía y de la sociedad se han transformado completamente, lo que hace borroso un pasado lleno de enseñanzas. Un pasado de por lo menos ¡190 mil años de duración! Muchos dirían que ese “olvido” es un problema de memoria colectiva.
Lo que probablemente ha contribuido a ese estado de ceguera colectiva es la confusión perfectamente entretenida, por los neoclásicos y sus seguidores, entre las nociones de igualdad / igualitarismo y de individualidad / individualismo. Al final de este capítulo tendremos la ocasión de volver sobre este tema. Por el momento, tratemos de precisar cual fue el objetivo de la actividad económica.

i. El bienestar general, objetivo de la actividad económica

Con los primeros procesos de trabajo que se pusieron en práctica, el resultado de la actividad económica se concretizó en una canasta compuesta esencialmente de bienes alimenticios. Y durante todo este período, el total del resultado de esta actividad económica fue repartido entre (consumido por) todos los miembros de la comunidad, en condiciones más o menos iguales. Ello significó sencillamente que nadie quedó excluido.
Aun cuando la canasta de alimentación crecía en tamaño y en variedad, sobre todo luego de la puesta en práctica del proceso de trabajo con herramientas; aunque el número de grupos sociales aumentaba y se desplegaba por todo el planeta Tierra, en donde existían centros de alimentación, el total del resultado de la actividad económica de cada grupo social se distribuía siempre entre todos sus miembros, en condiciones más o menos iguales.
No hay ninguna traza que demuestre que, durante ese período, un grupo social se servía del resultado económico de otro grupo social, menos todavía que un individuo se aprovechaba del trabajo de otros del mismo grupo social.
Es la imagen trasmitida por nuestros ancestros del desarrollo de la economía en bienestar general, y se deslizaba a través de los miles de años de su existencia de una manera “natural”. Como dijera Adam Smith, “ese temprano y rudo estado de la sociedad que precede a la acumulación de activos y a la apropiación de las tierras […]. En este estado de cosas, el total de la producción de los trabajadores pertenece a los trabajadores.”
ii. Existir, única condición para disfrutar del resultado de la actividad económica en igualdad de condiciones

No había ninguna duda sobre la condición a satisfacer para tener derecho a una parte de la canasta de alimentación, en igualdad de condiciones. Existir y ser miembro del grupo social.
Este tipo de repartición creó lazos muy fuertes entre todas las personas y su comunidad. Un respeto y un reconocimiento mutuo generalizado. El sentido profundo de “hermano” estuvo muy presente y practicado en la época de nuestros ancestros “primitivos”. Una verdadera comunidad de hermanos fundada sobre una economía que se desarrolló en bienestar general.
Este tipo de repartición creó igualmente una relación de afecto entre el trabajador y su trabajo. No estuvo forzado de participar, y hacerlo le brindaba el gozo de trabajar. El trabajador fue conciente de la importancia de su esfuerzo adicional con relación al resto de la comunidad. Tanto más que su participación fue una cuestión de supervivencia de su comunidad y de él mismo.
Al mismo tiempo, el trabajador gozó plenamente del resultado de su trabajo, en igualdad de condiciones que sus hermanos. Es sobre estas bases que se desarrolló un lazo de armonía entre los miembros del grupo social y la Naturaleza. Ellos adoraron muy particularmente, primero, el centro de alimentación y, posteriormente, la tierra cultivable. Es bastante significativo, y condensador de civilización, que sus dioses representaran los elementos de la Naturaleza. Un respeto natural por aquellos elementos que les daban la vida.
¿Este comportamiento “natural” de la repartición igualitaria se funda en la naturaleza del ser humano, en el número reducido de miembros del grupo social, o es acaso su carácter ingenuo que lo condicionaba? No, la explicación se encuentra en las características de los dos primeros procesos de trabajo.

iii. Los cimientos de la repartición igualitaria

El hecho de ser más fuerte o más débil, más inteligente o más ignorante, más despierto o más ingenuo, no tiene nada que ver con el comportamiento del grupo social tendiente a la repartición más o menos igualitaria del resultado de la actividad económica. El origen de este comportamiento económico y social no es de orden “natural”. Las causales se encuentran en las características mismas de los procesos de trabajo de esta época. Ellas son independientes de la naturaleza humana. Veamos esto.
Durante el proceso de trabajo a mano desnuda, el centro de alimentación se encuentra al alcance de todo el mundo. Luego, cuando se utilizan las herramientas, ellas fueron los extensores del brazo del trabajador. En los dos casos, el resultado de la actividad económica estuvo compuesto esencialmente de productos alimenticios, perecibles à muy corto plazo.
Observemos de más cerca estos rasgos de los dos primeros procesos de trabajo. La condición “natural” de la repartición más o menos igualitaria no fue en ningún caso resultado del azar.
Jean-Jacques Rousseau se expresa de esta manera (1754): “Un hombre podrá apropiarse de las frutas que otro ha cogido, del animal que otro ha cazado, de la choza que servía de albergue a otro; pero ¿cómo podría hacerse obedecer, y cuáles podrían ser las cadenas de la dependencia de los que no poseen nada?
Si me botan de un árbol, es fácil encontrar otro; si me atormentan en un lugar, ¿que podría impedir mi desplazamiento hacia otro lugar? ¿Existe acaso un hombre con una fuerza superior a la mía, y, además, bastante malvado, bastante perezoso, y muy feroz para obligarme a proveerle de bienes alimenticios mientras que él se queda sin hacer nada?
Es necesario que se decida a no perderme de vista un solo instante, a tenerme amarrado con mucho cuidado mientras él duerme, de susto que me escape o de que lo mate: es decir, que él está obligado a exponerse voluntariamente a un sufrimiento mucho más grande del que quiere evitarse, y aquella que me hace padecer.
Después de todos esos tormentos, su vigilancia se descuida un momento, un ruido imprevisto le hace voltear la cabeza, yo doy veinte pasos en la selva, mis cadenas son rotas, y él no me vuelve a ver durante toda su vida. [...].
Es imposible avasallar un hombre si previamente no se le ha puesto en la condición de no poder dispensarse del otro. Esta situación no existe entre los primeros hombres, y deja a cada uno libre de todo yugo y hace imposible la ley del más fuerte.”
En efecto, dado que la primera manera de trabajar se efectuó a mano desnuda, nadie podía poner en posición de dependencia al trabajador, salvo que quisiera atarse con él día y noche. Eso habría sido una muy particular relación de dominación. Ello es todavía menos factible si se quiere dominar al conjunto de miembros del grupo social.
Observemos ahora la particularidad del centro de alimentación. Es una fracción de la Naturaleza que se encuentra a la libre disposición de todos aquellos que quieran servirse principalmente en bienes alimenticios. Basta desplazarse algunos pasos para encontrarse en otro centro de alimentación. ¿Qué necesidad existe entonces para querer apropiárselo? Tanto más si se sabe que es estacional y sumido a los caprichos de cambios climáticos. Adam Smith nos recuerda que “la madera de la selva, las plantas de los campos, y todos los frutos de la naturaleza, cuando las tierras fueron comunes, costaba al trabajador solamente la fatiga de recogerlos.”
Por otro lado, las herramientas son esencialmente el extensor del brazo del trabajador, por la simple razón de que son útiles a condición de que un trabajador se decida emplearlo. Es insulso, por consiguiente, tener una gran cantidad de herramientas del mismo tipo, si se sabe que se tiene solamente dos brazos para utilizarlos, y que los trabajadores pueden producirlos sin mayor dificultad. Además, estaban prácticamente impedidos de acumular cosas puesto que debían desplazarse continuamente, cargando todas sus pertenencias. ¿Para qué entonces tanta carga inútil?
¿A qué sirve igualmente apropiarse el resultado de la actividad económica si se sabe que está compuesto esencialmente de bienes alimenticios? Los frutos del que se dispone en los centros de alimentación son perecibles y, a ésta época, las técnicas de conservación eran muy rudimentarias. Era entonces imposible soñar a acumularlos a lo largo de muchos años a fin de contar con un medio de poner en dependencia al resto de sus congéneres.
En resumen, son las particularidades de los elementos de los dos primeros procesos de trabajo que explican por qué, durante todo este período, la repartición del resultado de la actividad económica se efectuaba en términos más o menos igualitarios, y de una manera “natural”.
¿Y cómo entonces explicar que actualmente la repartición no es del mismo tipo? Por el momento precisemos el contenido del segundo acto de la actividad económica: la repartición. ¿La repartición comprende la totalidad del resultado de la actividad económica o simplemente su resultado neto?

iv. El objeto de la repartición es el resultado neto de la actividad económica

El resultado de una economía basada sobre el proceso de trabajo a mano desnuda es muy particular, porque está compuesto esencialmente de bienes alimenticios. Esto quiere decir que ese resultado, en términos netos o brutos, es el mismo. En cambio, el resultado de la economía basada sobre el proceso de trabajo con herramientas está compuesto de varios elementos. En este caso es necesario precisar cuales son los elementos que forman parte de la repartición igualitaria. ¿Ingresan al reparto los bienes alimenticios y las herramientas o solamente uno de ellos?
La historia nos enseña que la repartición igualitaria comprende únicamente los bienes alimenticios. Es decir que la repartición igualitaria comprende la totalidad del resultado menos las herramientas, lo que vendría a ser el resultado neto. La repartición igualitaria se efectúa entonces únicamente sobre el resultado neto del ejercicio económico. Sucede lo mismo en el caso de economías basadas sobre el proceso natural de producción (primera fase), en donde la repartición igualitaria no toma en cuenta ni a la tierra cultivable ni a las herramientas.
Constatamos entonces que desde nuestros orígenes hasta la gran transformación de hace diez mil años aproximadamente , el resultado neto de la economía es destinado a la repartición igualitaria entre todos los miembros de la comunidad. Igualmente, él es lanzado integralmente al consumo, a satisfacer las necesidades de la población, en igualdad de condiciones.

v. La propiedad colectiva de las herramientas y del centro de alimentación

La última observación, no menos importante por cierto, concierne a las herramientas y a los medios de trabajo. ¿Son repartidos o simplemente utilizados por los trabajadores? ¿Los trabajadores ejercen un derecho de propiedad o solamente de posesión?
En las economías basadas sobre los dos primeros procesos de trabajo, la comunidad hacía uso del centro de alimentación mientras se encontraban en el lugar. Una vez que se desplazaban a otro centro de alimentación cualquier otro grupo social podía utilizarlo.
Las herramientas igualmente se encontraron a la libre disposición de todos los miembros del grupo social. Ellas eran mayormente “utilizadas” por los trabajadores, los cuales no se sentían en ningún momento sus propietarios. De donde se deduce que no existió, a lo largo de estos dos procesos de trabajo, una propiedad individual sobre ellos. Todos son los propietarios pero ninguno en particular. Es la noción de propiedad colectiva de todo lo que sirve a generar el resultado de la economía.
Ahora, ¿el comportamiento de la sociedad y el tipo de propiedad de los medios de trabajo, serán los mismos cuando se lleve a cabo la repartición individualista del resultado de la actividad económica? Primero, ¿qué significa y cuáles son los efectos inmediatos de la repartición individualista?

b. Desde los 10 mil años antes de J.C. hasta hace cinco siglos

El descubrimiento de la tierra cultivable que dio nacimiento a la agricultura se encuentra al origen de un gran cambio en el tipo de repartición y del comportamiento de las personas. Pero, ¿quién hubiera pensado que en esta tierra cultivable, que el poblador ha sufrido para descubrirla y aprender a ejecutar su mantenimiento, se encuentre el apoyo material de lo que será el origen de un cambio brutal para la mayoría de la población? Lo que sucede es que, ella tiene una característica que ni el centro de alimentación ni las herramientas lo poseen.

i. El origen de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica

La tierra cultivable no se encuentra a la libre disposición de todo el mundo como fue el caso del centro de alimentación. Es necesario crearla, entretenerla. Pero, la tierra cultivable no se encuentra en interdependencia con su creador. Cualquier persona puede trabajarla. La tierra cultivable se desliga de aquel o de aquellos que lo han creado. En esas condiciones, ella puede ser apropiada por cualquiera. Hasta ahí no hay ninguna diferencia con el centro de alimentación y las herramientas.
Pero, aquellos que se apropian de la tierra cultivable la pueden hacer trabajar por cualquier otra persona. El que se apropió no se encuentra obligado a trabajarla. En cambio, aquellos que no la poseen, dada su escasez, se encuentran obligados a trabajar por aquel que la tiene, si desean vivir con las comodidades que ella condiciona. Ahí radica la diferencia con el centro de alimentación y las herramientas.
Esta particularidad es la condición formal de una relación de dependencia, que ningún elemento de los procesos de trabajo precedentes la poseía. Aunque es un medio de trabajo que ha permitido un gran salto en la evolución de la actividad económica y en el confort de las personas, ella facilita, al mismo tiempo, la apertura de la página más negra en la historia de la humanidad.
Gabriel Zaid nos da su versión sobre el origen de la dependencia de un hombre sobre otro hombre, apoyándose en Pierre Clastres y su libro Investigaciones en Antroplogía Política: “La vida sedentaria facilitó la acumulación (que fue imposible, mientras hubo que cargar con todo de un campamento a otro) [...]. Pero la riqueza acumulada atrajo la rapiña de los que preferían seguir siendo nómadas y estirar la mano. Dio poder a los líderes que encabezaban la defensa armada del patrimonio acumulado, y su jefatura fue el origen de la desigualdad y del Estado.”
Es así cómo, aquel o aquellos que se apropiaron de la tierra cultivable se encontraron en la posibilidad de apropiarse de la totalidad del resultado neto de la actividad económica, dando inicio a lo que en adelante llamaremos, la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. La propiedad de la tierra cultivable facilitó, en un inicio, no solamente la apropiación del resultado neto sino también de la naturaleza e, incluso, en ciertos casos, del ser humano, O como lo dijera Adam Smith, “tan pronto como los activos se acumularon en las manos de personas particulares […], el producto total no pertenece más a los trabajadores” . Adam Smith agrega: “los terratenientes […] aman cosechar en donde nunca sembraron.” Maurice Godelier se expresa en estos términos: “el resultado neto de la actividad económica, que anteriormente se revertía directamente a la comunidad para satisfacer a sus intereses comunes, se revierte actualmente y de una manera automática a la comunidad superior.”
Es a partir de ahí, hace unos diez mil años aproximadamente, que la economía y la sociedad se desarrollan de otra manera.

ii. La apropiación privada de todas las riquezas creadas, de los recursos naturales e incluso del ser humano

Una vez que los lugares de la Naturaleza adecuados a convertirse en tierra cultivable son de más en más escasos, los que se encuentran en producción generan la codicia de los vecinos e incluso, de algunos miembros del mismo grupo social quienes desean apropiarse de las tierras que pertenecen a su comunidad.
Desde hace diez mil años aproximadamente, la tierra cultivable ha sido el centro de disputas y de guerras entre los miembros de la misma familia, entre los vecinos y, por su puesto, entre las regiones y los países. Estas guerras han estado siempre cubiertas por el manto de una guerra de religiones o de la expansión de la civilización. Pero, en realidad, ellas tenían por objetivo principal la apropiación de la tierra cultivable de los vencidos. Y dado que era el elemento principal de la nueva manera de trabajar, los vencedores tenían al mismo tiempo el dominio de la economía y el poder sobre la sociedad.
El propietario de la tierra cultivable podía apropiarse igualmente de todos los recursos naturales del vecindario. Y, en ciertos casos, ejercía el derecho de propiedad sobre seres humanos incluso. Ese fue el caso de la esclavitud. El cambio que conlleva en la vida social y económica es sin ninguna duda brutal para unos y milagroso para otros.
En esta época, la agricultura era de tipo extensiva. Toda persona o familia que poseía une extensión más grande de tierra cultivable, era la que podía tener una cantidad más elevada de producción de bienes alimenticios e igualmente de mano de obra a su servicio. Dentro de esa dinámica, más de uno ha querido ser el amo no solamente de su país sino de toda una región, de todo un continente e incluso de varios continentes.
Aunque la tierra cultivable propicia un gran salto hacia delante, fue al mismo tiempo el argumento material de una división al interior del grupo social. Desde entonces nos consideramos personas viviendo en sociedad. ¡Qué ironía! Algunos poseen todo el resultado neto de la actividad económica; el resto, nada. Es el sentido “profundo” de nuestra civilización.
Un buen número de historiadores dudan sobre el método del pasaje. Hay de aquellos que piensan que fue el resultado de la influencia religiosa, otros de un dominio carismático, e incluso de un don de persuasión. ¿Cómo se produjo el pasaje? Dejemos que los hombres de ciencia terminen su trabajo: Entonces tendremos una visión clara de cómo se efectuó ese pasaje. Lo que sí sabemos es que el ser humano ha vivido, y en ciertas regiones continúa todavía viviendo en la esclavitud y el feudalismo.
El gran cambio, entonces, no se origina como consecuencia de una mayor o menor intensidad de trabajo. No se trata tampoco de un comportamiento de pereza para resultar pobre o menos todavía de un trabajo arduo para resultar rico. Se trata simplemente de una transferencia, sin contrapartida alguna, del resultado neto de la economía, de las herramientas, de las tierras cultivables y de los recursos naturales. Es la transferencia de la totalidad de los recursos de una economía hacia un reducido número de personas.
Estos son los cimientos de la dicotomía riqueza / pobreza. Este es el origen de la repartición de tipo individualista, mecanismo que se encuentra en la base de la gestión privada de la economía, a interés individualista, hasta la fecha. No debemos nunca perder de vista este hecho histórico.

B. ACTUALMENTE, ¿A QUIÉN PERTENECE EL RESULTADO NETO?

El proceso artificial de producción germina y termina por instalarse en el seno de una sociedad que ya había aceptado como norma de valor la repartición individualista. Esta sociedad había incluso aceptado que sus amos o señores feudales tengan un origen divino. Es decir, ¡intocables por el ser humano! Qué mejor garantía de perennidad de la repartición individualista.
Sin embargo, dado que esta nueva manera de trabajar tiene sus propias características, la forma de apropiarse de la totalidad del resultado neto es igualmente diferente. ¿Sobre qué elemento físico e insoslayable se apoya la continuidad de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica?
Algo más, a la fecha, la continuidad de la repartición individualista tiene ya una existencia de cinco siglos, tiempo suficiente para que las personas hubieran podido liberarse de la carcasa intelectual y legal que la apoya. ¿Por qué continúa entonces? Y lo que es peor, en su continuidad, a la pobreza va agregarse el desempleo. Los tiempos son aún más difíciles para la mayoría de la población y, sin embargo, la repartición individualista se afianza más.
a. La condición formal que facilita la continuidad de la repartición individualista

¿Cómo es posible que esta repartición individualista, generadora de pobreza, de trabajo infernal para adultos, jóvenes y niños, continúe a merecer el respeto de la comunidad en lugar de quererla eliminar o remplazar?
La explicación es muy simple. La máquina, el elemento insoslayable del proceso artificial de producción, tiene las mismas características que la tierra cultivable con relación al mecanismo de apropiación del resultado neto. Veamos.
Primero, la máquina, como la tierra cultivable, es el elemento insoslayable del proceso artificial de producción. Sin tierra cultivable no había la posibilidad de contar con productos alimenticios que garanticen la supervivencia de los miembros de la comunidad. Sin la máquina, no hay ninguna posibilidad tampoco de contar con los bienes de confort que necesita la comunidad. Si la desestimamos estamos obligados a volver al estadio precedente, lo que muy pocos aceptarían.
Segundo, al igual que la tierra cultivable, la máquina se desliga del que la creó, y así puede ser utilizada por cualquiera.
A estas dos características provenientes del proceso artificial de producción, quienes conforman la condición formal de continuidad de la repartición individualista, debemos agregar aquella que se impone a partir de la decisión económica adoptada o consentida por la sociedad.
Tercero, la máquina como la tierra cultivable, en repartición individualista, cuenta con un propietario, quien tiene el derecho de apropiarse de la totalidad del resultado neto de la producción. Bajo esas circunstancias, los obreros y sus familias, la mayoría de la población, están totalmente obligados de obedecerle sin discusión, a menos que quieran morirse de hambre por falta de salarios que les permitan supervivir. Y la repartición individualista continúa a imponerse como el segundo elemento de todo acto económico. En ella, el empresario, propietario de la fábrica y, enseguida, de la capacidad de financiamiento, se apropia de una manera completamente “natural” la totalidad del resultado neto de la actividad económica que no le pertenece.
Los diez mil años de repartición individualista bajo el dominio de los amos y señores feudales ha hecho fácil el camino de continuidad de este tipo de repartición en economías que se desarrollan con el proceso artificial de producción.
Cinco siglos de existencia es más que suficiente para verificar el clima de aceptación. Así, la repartición individualista es parte integrante de las economías llamadas “modernas” con el consentimiento del conjunto de la sociedad. Podríamos decir que, sin exageración alguna, consentido o impuesto, la sociedad ha “confiado y confía” a los empresarios la gestión de la totalidad del resultado neto. Los empresarios, los nuevos amos de la economía, ¿son concientes de que la sociedad les ha confiado la gestión del resultado neto del acto económico?

b. Las ganancias de las empresas cuya gestión es “confiada” por la sociedad a los empresarios

No esta demás advertir que ese resultado neto, las ganancias, no es la remuneración del empresario. Su remuneración ya ha sido contabilizada en el costo de producción junto con los salarios.
Las ganancias comienzan a tomar forma en la antigua manera de apropiarse del resultado de la economía. El amo o el señor feudal no podían, en ningún caso, utilizar indistintamente la totalidad del resultado. Porque, una parte de ella era destinada a alimentar a los esclavos o siervos a fin de que puedan continuar a trabajar. Lo que ahora se conoce como “costos de producción”.
Y los amos o señores feudales hacían uso de ese costo de producción con el mismo espíritu que lo hacen los empresarios de ahora. Algo mejor, actualmente los empresarios hacen uso del costo de producción con el mismo espíritu que lo hacían los amos y señores feudales: un mínimo de gastos en mano de obra, a fin de obtener un máximo de resultado neto para apropiarse.
Las ganancias que se apropian los empresarios son constituidas entonces por dos fuentes de alimentación. Primero, por el monto fruto del crecimiento de la economía y, enseguida, por el monto proveniente de un mínimo en costo de reproducción de los esclavos, siervos y asalariados y sus respectivas familias. De esta manera, actualmente, los empresarios son “depositarios” de variables importantes del crecimiento de la economía y del bienestar de la población. ¿Son ellos concientes?

c. En repartición individualista, los empresarios y los accionistas cargan una responsabilidad de la cual no se sienten comprometidos

Cuando el proceso artificial de producción nace, se desarrolla y se consolida a través del artesanado, la manufactura y de la industria, nadie o casi nadie se hace la pregunta sobre lo bien fundado de la repartición individualista y de lo que ella conlleva: riqueza y pobreza. Al contrario, esta decisión de la sociedad, tomada bajo la persuasión, la violencia y la costumbre, desde hace diez mil años aproximadamente, se encuentra perfectamente incrustada en la cabeza de las personas y en las normas legales de la sociedad. Al tal punto que, pobre de aquel que quiera sublevarse. Es tratado como el peor enemigo de la sociedad. De tal forma que hasta las frases son moldeadas en ese espíritu (“pobre de aquel”), puesto que ¿quienes podrían sublevarse sino son los pobres?
El artesano desarrolla sus trabajos con sus propias herramientas y, por consiguiente, es él que coge las ganancias de su taller. Cuando la hora llega de construir una fábrica, iniciar la producción de un bien, nada es más natural que de desarrollarlo con el principio de la repartición individualista, en donde las ganancias pertenecen a aquel o a aquellos que han puesto el capital. Y todos los empresarios trabajan con el mismo sentimiento. Ellos son los propietarios y es a ellos, y a nadie más que a ellos, que pertenecen las ganancias de sus empresas.
He ahí la raíz de ese sentimiento de “mi”, muy acentuado en una economía a repartición individualista. Este comportamiento ha puesto completamente de lado el sentimiento de “nosotros”, que era la norma de valor en los orígenes de la actividad económica, y que ha durado 190 mil años aproximadamente.
En su “Catéchisme d'économie politique”, Jean-Baptiste Say se pregunta: “¿de qué manera, el propietario de un capital, ha adquirido la propiedad? Por intermedio de la producción y del ahorro, se responde. El capital que se recibe de una donación o de una sucesión ha sido originalmente adquirido de la misma manera,” sentencia. El reflejo de la repartición individualista se encuentra ya bien integrado en su comportamiento.
Adam Smith no hace que confirmar la existencia de ese tipo de comportamiento: “El interés de los comerciantes e industriales que viven de las utilidades de sus empresas, no tienen ninguna conexión con el interés general de la sociedad; […] sus intereses son completamente opuestos a los de la mayoría de las personas.”
Con la repartición individualista no existe ningún puente que ligue la fábrica, propiedad de un empresario, a los intereses de la sociedad. En términos modernos diríamos, con más exactitud, que no existe ninguna relación directa entre la empresa y la sociedad.

d. Desde hace cinco siglos, una desocupación permanente

El desperdicio en trabajadores desocupados y sub-ocupados no es accidental, como el pensamiento neo-liberal postula. Este desperdicio se encuentra muy enraizado en los mismos mecanismos del modelo de desarrollo basado sobre la repartición individualista de los beneficios de las empresas. Es una constante de su desarrollo. De donde se infiere que su eliminación es imposible mientras que la repartición individualista se encuentre en curso. Aquí la explicación.
Primero, el proceso artificial de producción facilita la creación de un gran número de centros de trabajo, en donde cada uno tiene su propia autonomía. Segundo, por razones de rentabilidad, de productividad et de la cantidad de bienes a producir, cada centro de trabajo contrata un número preciso de trabajadores. Tercero, ese número de trabajadores contratados por cada centro de trabajo no tiene ninguna relación con la cantidad total de personas en edad de trabajar.
El conjunto de esas tres características, provenientes del proceso artificial de producción, constituye la condición formal de la desocupación. Sin embargo, no son ellas la causa del desempleo. Las características del proceso artificial de producción solamente facilitan la aparición del desempleo. Este proviene de la repartición individualista del resultado de la economía. Veamos.
Cuarto, cuando la economía se desarrolla con una repartición individualista son los empresarios del sector privado (dueños de sus activos) los propietarios de la totalidad de los ingresos por la venta de bienes y servicios y, por supuesto, de la totalidad de las ganancias de sus empresas.
Quinto, no existe ninguna relación de responsabilidad, menos todavía de obligación, entre el empresario del sector privado, de repartición individualista, y la sociedad; con relación al número de desocupados que cuenta el país y al destino que se pueda dar a las ganancias.
Corresponde entonces a los empresarios del sector privado, y a ellos solos, el libre empleo de las ganancias de sus empresas. Ellos pueden efectuar inversiones en la creación o desarrollo de empresas, lo que significaría creación de nuevos puestos de trabajo, o simplemente dejar “dormir” las ganancias. En resumen, ellos pueden hacer de las ganancias lo que quieran: invertir, gastar o ahorrar. No tienen por qué preocuparse del número de personas desocupadas o en estado de pobreza. No es su problema.
Al contrario, puesto que el trabajador es un costo de producción, su preocupación es disminuir los gastos en la masa salarial. Una de las alternativas, resuelta por la nueva tecnología, es adquirir máquinas de alta productividad y de escasa demanda de mano de obra. La desocupación se amplía.
Esto se agrava cuando se sabe que un contrato de trabajo no quiere decir forzosamente un contrato de trabajo a tiempo completo, lejos de ello. De más en más los contratos de trabajo son a tiempo parcial. Es decir, una buena parte de la población activa trabaja pero en condiciones de subocupación. ¡Qué desperdicio! Y todo ello es una pérdida neta para la comunidad. Una constante de desempleo y de sub-empleo que limita la tasa de desarrollo del país.

e. Dos conceptos a diferenciar: individualidad e individualismo

Retomemos el hilo de algo importante para la mejor comprensión de la problemática que tratamos. Es necesario hacer la diferencia entre el sentimiento de individualidad y el comportamiento individualista. El primero es estimulado por el proceso artificial de producción, dando a cada persona todas las posibilidades de desarrollar su personalidad y su individualidad. Mientras que el individualismo es el comportamiento que genera la repartición individualista del resultado neto de la economía.
Con este espíritu individualista, los empresarios se interesan solamente a sus negocios. Y ellos no pueden comportarse de otra manera, puesto la competencia es ruda. Si ellos piensan por lo menos conservar su capital, están obligados a competir en los mercados con sus adversarios a fin de no ser tragados por los otros empresarios. El individualismo no es parte de la naturaleza del empresario como persona, sino de la repartición individualista que genera en él ese tipo de comportamiento. De donde, la visión del empresario resulta estrecha y mezquina. En esas condiciones, los empresarios no tienen ninguna idea de la responsabilidad que la sociedad les ha confiado. Ellos no son concientes de ser los depositarios del destino económico de la sociedad.

C. UNA COSA ES PRODUCIR Y OTRA, MUY DIFERENTE, REPARTIR

Antes de continuar presentando las características de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica, precisaremos, primero, que los salarios no son parte de un proceso de repartición y que, segundo, existe una sustancial diferencia entre repartición y redistribución con relación a la eliminación de la pobreza y el desempleo.

a. Los salarios no son parte de la repartición

Nuestros profesores de economía se divierten a sembrarnos la confusión entre dos conceptos: los ingresos por el concepto de repartición y las remuneraciones por el uso de los factores de producción. Quizás porque ellos mismos no están claros al respecto. Es una tradición que se cultiva desde los tiempos de Adam Smith (1776).
Admitamos que hace tres siglos, Smith comete el error de mezclar esas dos nociones bastante diferentes. Pero que nuestros profesores sigan alimentando dicha confusión es más que un simple error. En la raíz de la “confusión” se encuentra una forma encubierta de hacer aceptar la fatalidad de la pobreza de la mayoría de la población mundial y la perennidad de la riqueza de unas cuantas familias, quienes se apropian el 100% del resultado neto de la actividad económica.
En términos modernos, el costo de la mano de obra se llama salario, gasto que se efectúa bastante antes de lanzar el producto sobre el mercado. Un gasto ex–ante, realizado mucho antes de saber si habrá pérdidas o ganancias. El empresario gasta en materias primas y salarios teniendo la convicción de que habrá beneficios, salvo que busque tener pérdidas. En cambio, la pérdida o las ganancias son montos que se obtienen ex–post, después de haber efectuado la venta de los productos que fueron lanzados al mercado. En ese momento, los salarios ya fueron gastados e incluso si hay pérdidas, no se les podrá recuperar.
Esos dos tipos de ingresos (salarios y beneficios) se efectúan en estadios diferentes del acto económico. Mientras que el primero es parte del costo de producción, el segundo es el resultado (positivo o negativo) del acto económico. Lo que nos conduce a inferir que los salarios no son parte de la repartición del resultado neto de la actividad económica. “El salario es una fuente durable de remuneraciones, las ganancias no constituyen una fuente de remuneraciones” explicita Joseph Schumpeter. Anne Robert Jacques Turgot sentencia de esta forma: “el obrero […] gana justo para supervivir.” “Constatemos finalmente que las ganancias no son en nada parecidos al salario,” vuelve a remarcar Schumpeter.
Alfred Marshall define a las ganancias (utilidad de las empresas), de la manera siguiente: “el empresario no estaría muy interesado en continuar con el acto económico a menos que él esperara un resultado neto, el cual exceda los intereses por el capital comprometido a la tasa de interés corriente. Este resultado neto se llama ganancia.” Milton Friedman agrega lo siguiente: “Existen pocos términos económicos a los cuales se les ha dado tantas significaciones diferentes como a la palabra ganancia (utilidad). Todas esas significaciones diferentes tienen un elemento en común: una relación bastante vaga con la indeterminación.”
Por más que nuestro salario aumente en mil veces, es el amo, el señor feudal, el empresario o los accionistas que dispondrán del 100% del resultado neto de la actividad económica. Ante un aumento salarial, por más grande que fuera, el principio de la repartición individualista no habrá cambiado en un ápice.
“Por consiguiente, es inútil querer justificar las desigualdades en las remuneraciones por las diferencias de eficiencia productiva,” sentencia el profesor Yoland Bresson. “Los obreros se cuentan actualmente como una carga en la contabilidad de las empresas. Esta práctica es la consecuencia de la organización salarial. Los empleados son un stock a disposición de la producción – como el stock de materias primas. Los científicos de la empresa de neumáticos Michelin, numerosos y brillantes, son contabilizados en costos como el caucho que utiliza la empresa.”
Lo gracioso del asunto es que la repartición individualista subsiste gracias a la aceptación general de la población, de aquella que lo ha creado y que no obtiene ni un céntimo del resultado realizado.
b. Repartición y redistribución

Finalizado el ejercicio económico, las empresas cierran sus cuentas para determinar su resultado neto, el que puede ser negativo o positivo (pérdidas o ganancias). En repartición individualista, ese resultado neto pertenece integralmente al propietario de la empresa o a sus accionistas. En el caso de la repartición igualitaria, ese resultado neto se distribuye, en partes iguales, entre todos los habitantes del país. Este es una operación de repartición o, si usted prefiere, de distribución.
En cambio, la redistribución es una segunda operación consistente en tomar ciertas porciones de lo ya repartido y pagado en costos de producción, para destinarlo a ciertas personas, instituciones o empresas, según ciertos criterios. Tomar un porcentaje de las ganancias de las empresas, de los sueldos y salarios e incluso, de las transacciones monetarias para entregar, por ejemplo, cien soles a los más pobres, es un acto de redistribución y no de distribución o repartición del resultado neto.
La operación de repartición es diferente a la operación de redistribución. Mientras que con la primera se crea pobreza y desempleo (repartición individualista) o bienestar general (repartición igualitaria), con una operación de redistribución se tiende a paliar las grandes diferencias económicas, pero en ningún caso eliminarlos. La redistribución acepta, y no pone en cuestión, la existencia de la dicotomía pobreza / riqueza.

c. El tipo de repartición es una decisión de sociedad

Lo asombroso es que, en tiempos modernos, los mismos ‘capitalistas’ no pueden dormirse en sus laureles. El riesgo es que sean otros ‘capitalistas’ que se encarguen de ellos. Escuchemos al Premio Nobel en economía, Paul A. Samuelson: “La peor cosa en el mundo sería que los capitalistas paren actuando como capitalistas, paren de maximizar las utilidades y comiencen a no hacer lo que sus negocios le indican hacer. No les crean cuando dicen que ellos lo están haciendo: en primer lugar, están mintiendo; en segundo lugar, no saben lo que están diciendo; y en tercer lugar, si realmente están actuando de esta forma, ellos no estarán mañana porque la competencia se encargará de ellos.” La repartición no es un asunto de personas, es un mecanismo instaurado en el corazón de la economía, como consecuencia de una decisión de sociedad. Una vez instalado dura tanto como 190 mil años (lapso de la repartición igualitaria) o, como diez mil años (lapso de la repartición individualista).
Ellos se convierten en un modus vivendi perfectamente integrado en nuestros hábitos, en nuestra manera de pensar, en nuestros juicios de valor, en nuestra historia. A tal punto que, a quienes se les impuso la repartición individualista, por ejemplo, los olvidados de la sociedad, aquellos que no tienen ni con qué vivir, son ellos precisamente los que defienden a capa y espada ese mecanismo de repartición individualista. ¡Qué ironía!
Jean-Jacques Rousseau, en 1754, en un intento de desesperación y de fatalidad se expresa así: “Si hubiera tenido la posibilidad de elegir el lugar de mi nacimiento […], hubiera deseado nacer en un país en donde el gobernante y el pueblo tuvieran un solo y mismo interés, a fin de que todos los movimientos de la economía tendieran solamente al bienestar común; lo que no sucede, a menos que el pueblo y el gobernante sean la misma persona.”

d. La repartición individualista concentra en pocas manos la totalidad del resultado neto de la actividad económica

Adam Smith comienza por explicitar lo que sucede en su época: “la repartición de la riqueza no está de acuerdo con el trabajo […]. Así, aquellos que realizan el máximo de esfuerzo en la sociedad obtienen el mínimo de ventajas.” Thomas Malthus lo pone en estos términos: “Luego de un examen detenido, se encontrará que la masa de salarios no necesariamente se incrementa con el crecimiento de la riqueza, y muy raramente en proporción con él.”
El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, cree que los ciudadanos de América Latina "están perdiendo la paciencia", porque las tasas de crecimiento de las economías de esos países no se traducen en un mayor bienestar". Es evidente porque, como lo expresa Coluche, un célebre cómico francés: “Dios ha dicho, ‘es necesario repartir’. Los ricos tendrán los alimentos, los pobres el apetito.” “Se revela que, a partir de las leyes inevitables de la naturaleza humana, algunos seres humanos se encuentran expuestos a la miseria. Estas son las infelices personas que en la gran lotería de la vida han sacado un ticket en blanco,” agrega Malthus.
No obstante, por otro lado, la utilidad neta de McDonald's Corp. trepó a 843,3 millones de dólares, o 68 centavos de dólar por acción, desde los 735,4 millones de dólares, o 58 centavos de dólar por acción. Esto, en solo el tercer trimestre del 2005, informa la agencia de noticias Reuters. Basta que los precios del petróleo suban, en el mercado internacional, para que la compañía Exxon Mobil, obtenga ganancias de 8.4 mil millones de dólares americanos solamente en el primer trimestre del 2006, o la multinacional petrolera Conoco Phillips, por el mismo trimestre, de 3.3 mil millones de dólares americanos.
Por primera vez en la historia, los 400 personajes más ricos de Estados Unidos tienen una riqueza personal que sobrepasa ampliamente los mil millones de dólares americanos, según la lista que publica cada año la revista Forbes. Encabezando la lista está el jefe de Microsoft, Bill Gates, seguido del gurú de los inversionistas y ahora convertido en filántropo, Warren Buffet. Bill Gates (53 mil millones de dólares), Warren Buffett (46 mil millones de dólares), Sheldon Adelson (20.5 mil millones), Larry Ellison (19.6 mil millones).
“Mil trescientos cuarenta y seis euros por hora (1,346€/h). Ese es el salario del director de Porsche. Todo indica que el patrón habría negociado cobrar el 0.9 % de las utilidades del constructor. Estas fueron de 8,6 mil millones de euros durante el 2007, por lo que M. Wiedeking ha cobrado en remuneraciones más de 77 millones de euros” por un año de “duro trabajo.”
La minera peruana Volcan, una de las mayores productoras de zinc del país, reportó la noche del jueves que sus ganancias subieron en más de un 5 mil por ciento en el tercer trimestre, frente al mismo período del año previo, impulsadas por el alto precio internacional de los metales.
“Lo que nuestro análisis muestra, en realidad, es que la determinación del porcentaje de utilidades no es solamente una cuestión de economía, sino más bien de cuestiones político-sociales […]. Así, un escepticismo inicial acerca del análisis de equilibrio clásico es justificado […]. La determinación walrasiana de este porcentaje es cuestionable,” agrega el profesor de la universidad de Yale en Estados Unidos, Jacob Schwartz.
e. Los “anti-sistema” y los errores de interpretación

Los diez mil años de entronización de la repartición individualista ha sido suficiente para tejer un manto de fatalidad con relación a la pobreza y el desempleo, así como alimentar comportamientos que solamente buscan “reformar” o “potenciar” el sistema.
En este párrafo nos referiremos a dos casos de figura: la petición de aumentos salariales y la exigencia de realizar inversiones.

i. Jamás la eliminación de la pobreza se logrará pidiendo aumento de salarios solamente

Leamos el testimonio de hace tres siglos que nos ha legado Adam Smith (1776). Al parecer, las cosas no han cambiado gran cosa, a pesar que desde mucho antes la exigencia de aumentos salariales era, y es aún para muchos, el camino de la liberación económica.
“Los trabajadores desean obtener lo máximo, los patrones otorgar lo mínimo. Los primeros están dispuestos a agruparse a fin de obtener aumentos; los últimos, dispuestos a agruparse para disminuir los salarios. No es difícil, sin embargo, pronosticar cual de las dos partes debe, tomando en consideración las circunstancias normales, tener la ventaja en la discusión y forzar los otros a un acuerdo en base a sus términos. Los patrones, siendo pocos en número, pueden ponerse de acuerdo mucho más fácilmente; y la ley, además, autoriza o, por lo menos, no prohíbe sus acuerdos, pero sí los de los obreros. No tenemos dispositivos legales contra los acuerdos a disminuir el precio del trabajo; en cambio muchos contra los acuerdos a elevarlo.
En todas estas discusiones, los patrones pueden resistir mucho más tiempo. Un terrateniente, un agricultor, un industrial, un comerciante, aunque ellos no emplearan un solo obrero, podrían generalmente vivir un año o dos con el stock que ellos han adquirido. Muchos trabajadores no podrían subsistir una semana, menos podrían subsistir un mes, y mucho menos un año sin empleo […]. Los patrones están, siempre y en cualquier sitio, en una forma de tácito pero constante y uniforme acuerdo, para no aumentar los salarios por encima de su tasa vigente.”
Suponiendo, en el mejor de los casos, que se logre un aumento salarial significativo, ello no habrá modificado en un ápice la regla de la repartición individualista: el 100% del resultado neto de la actividad económica pertenece y continuará perteneciendo al propietario o a los accionistas de la empresa. Algo más, mientras subsista este tipo de repartición, el desempleo y la pobreza continuarán a pesar del aumento salarial logrado. Este tipo de repartición es viejo de diez mil años. Durante ese período muchas luchas sindicales se han desarrollado en todas partes del mundo pero, el principio de la repartición individualista no ha sido modificado ni en un milímetro.

ii. Jamás la eliminación de la pobreza y el desempleo se alcanzará realizando inversiones y más inversiones solamente

Comenzaremos diciendo que, en los países “emergentes” las inversiones son destinadas fundamentalmente a realizar obras; “obritas” en el lenguaje popular. Desgraciadamente esta palabra se ha convertido en sinónimo de robo. La corrupción política se encarga de “volatilizar” las inversiones.
Pero, supongamos por un momento que ello no sucede. Entonces, en condiciones de eficiencia económica, ¿las inversiones eliminarán la pobreza y el desempleo?. Tomemos un ejemplo, el del país más “desarrollado” del mundo: los Estados Unidos de Norteamérica. Después de una fulgurante tasa de crecimiento que motivó la imagen siempre creciente del “sueño americano”, ¿ha logrado eliminar la pobreza y el desempleo, aunque fuera por una década, por un año, o, en el mejor de los casos, por un mes? Y no olvidemos que con una tasa de crecimiento menor, con menor o casi inexistente acumulación de capital, durante por lo menos 190 mil años, nuestros ancestros (“los primitivos”) no sufrieron ni de pobreza ni de desempleo.
Sin hablar de los alrededores del centro de sus grandes ciudades como Nueva York, Chicago, Los Ángeles, sin hablar de la pobreza evidente en varias zonas geográficas de los Estados Unidos, en la cúspide de su crecimiento de las últimas décadas, su tasa de desempleo ha fluctuado entre el 6 y el 14 % de la población económicamente activa. Es decir, una población de más de 60 millones de habitantes, cuyas personas en edad de trabajar, no trabajaron ni trabajarán durante toda su vida. Y esto, en el país más rico y próspero del mundo. En el país que concentra casi todas las riquezas de más de la mitad del planeta.
“El IWPR, un Instituto de Investigaciones Políticas sobre la Mujer, de Washington, considera que sin las ayudas del Seguro Social, relata Higinio Polo, doctor en Historia contemporánea, casi la mitad de las mujeres que superan la edad de jubilación pasarían a ser indigentes. Hay que recordar que el propio ministerio de Agricultura de EEUU publicó un informe a finales de 2007 donde se informaba que 35 millones de ciudadanos (casi 13 millones de niños entre ellos), pasaron hambre en 2006. En todo el país hay unos 45 millones de personas que no tienen acceso a la sanidad.”
Según las proyecciones de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, “sobre 40 países incluyendo varios del África, del Asia central y de Rusia, tendrán una esperanza de vida inferior en 2010 a la que tuvieron en 1990.”

CONCLUSIÓN DE LA PARTE I

La producción capitalista es sobre todo una producción en vista de la producción. Mientras que en todos los modos de producción anteriores, el acto social del trabajo no tenía otra finalidad que el consumo, es decir la satisfacción de las necesidades sociales, el capitalismo pervierte esencialmente el sentido de este acto haciendo de la producción su propio objetivo.

Alain BIHR

Como le expresara claramente Keynes: “los dos problemas fundamentales del mundo en el que vivimos son, primero, que el pleno empleo no se encuentra asegurado y, segundo, que la repartición de las riquezas y de las remuneraciones es arbitraria y sin equidad.” No es ni la educación ni la ecología ni el nivel de producción. Pongamos a un niño desnutrido a estudiar y los resultados son y seguirán siendo decepcionantes. La mayor parte de la población, ¿cómo puede tener un cuadro de vida agradable e incluso respetar a sus congéneres y a la naturaleza, si sus salarios no van mas allá de un dólar por día? A duras penas sobreviven. En estas condiciones, ¿cómo se puede eliminar la violencia, la prostitución y la corrupción en los países “emergentes” y en los altamente industrializados?
Una cosa es crear riquezas y otra, muy diferente, cómo se reparten esas riquezas creadas. Esto traduce un hecho evidente que ha sido desestimado por los especialistas de la economía. Todo acto económico tiene dos elementos: el proceso de trabajo, con el cual se producen bienes y servicios; y, la decisión económica, que se concretiza en el tipo de repartición de las riquezas creadas. Las escuelas tanto marxista, clásica y neoclásica no hacen diferencia entre estos dos elementos.
Se puede producir ingentes cantidades de bienes económicos pero, en ningún instante se tiene la seguridad de que conducirá a un incremento del bienestar del conjunto de la población. El origen de este comportamiento económico se encuentra en que se impuso, y con el tiempo la sociedad consintió, la decisión económica privada, a interés individualista, como el segundo elemento de la actividad económica. En tiempos modernos, este fenómeno se lee como la repartición individualista de la totalidad de los beneficios (utilidades) de las empresas, las mismas que van a parar, en 100%, en las manos de sus propietarios o de sus accionistas.
Aun cuando las riquezas se han incrementado enormemente, la repartición individualista genera siempre pobreza, desde hace diez mil años aproximadamente y, desempleo desde hace cinco siglos aproximadamente. Si el objetivo es entonces eliminar la pobreza y el desempleo, no es una cuestión ni de aumento de la producción o de los salarios; ni de mayores índices de educación, sino de introducir el tipo de repartición que genere bienestar general, como segundo elemento de todo acto económico.
Y es aquí en donde se plantean nuevas interrogantes. ¿Cuál debería ser la alternativa para tender el puente entre la empresa y la sociedad? ¿Es una cuestión de eliminar la repartición individualista pura y simplemente, de substituirla por la repartición igualitaria, o es que los dos tipos de repartición deben coexistir? En este caso, ¿cómo podríamos justificar la subsistencia de la repartición individualista, origen de la pobreza y el desempleo? Estos son los temas que se abordarán en la Parte II de esta obra.

PARTE II

CRECIMIENTO CON

IGUALDAD DE

OPORTUNIDADES

Si la primera tentativa por crear un mundo de hombres libres ha fracasado, debemos recomenzar.

Friedrich A. HAYEK
Premio Nobel de economía

“Si deseamos progresar en la comprensión de nuestro tiempo, es necesario, imperativamente, que vayamos más allá de las abstracciones formales. Es necesario reintroducir la consideración del contexto social, político, cultural, ahí en donde ella es sistemáticamente desalojada por la teoría económica dominante. Esto no significa de ningún modo renunciar a la teoría; al contrario, significa comenzar a teorizar de otra manera,” afirma categóricamente el profesor Alain Caillé.
“¿Qué invocamos modificar? ¿El sistema económico, o la manera de imaginarla o de analizarla? ¿La realidad económica ella misma, o la ciencia económica? Usted lo ha adivinado: los dos,” testimonian los profesores Caillé, Guerrien e Insel. Sin embargo, la tarea no es simple. “Las ideas muy laboriosamente expresadas aquí son extremadamente simples y deberían ser evidentes. La dificultad no es de comprender las nuevas ideas, es de escapar a las antiguas; aquellas que han extendido todas sus ramificaciones en todas las partes del espíritu de las personas que han recibido la misma formación que la mayoría de nosotros,” escribe Keynes, en el prefacio de su Teoría General.
Pongamos una referencia histórica no muy lejana. El profesor Jean Rivoire hace la constatación siguiente: “A la larga, el público ha terminado por admitir como verdades evidentes las ecuaciones siguientes: economía de mercado = capitalismo, economía planificada = socialismo. Esta forma de ver ha sido refrendada por la Organización de las Naciones Unidas. En realidad, la economía de mercado no se confunde ni con el socialismo […] ni con el capitalismo tradicional.”
Alvin Toffler precisa que “los economistas del oeste tienen la tendencia a pensar en el mercado como si fuera una realidad de vida puramente capitalista, utilizando muy a menudo este término como sinónimo de ‘economía de ganancias’ [...]. En realidad, hablando con propiedad, el mercado no es más que una red de intercambios.” “El mercado, insiste Richard Swedberg, no es forzosamente sinónimo de capitalismo. Es simplemente un medio de indicar a los productores lo que deben producir y en qué cantidad. Es decir que el uso del término mercado se justifica tanto en una sociedad socialista como en una capitalista.”
La economía de mercado no es más, en fin de cuentas, que una de las características del proceso artificial de producción, una forma de trabajar que resulta dominante desde hace unos cinco siglos aproximadamente. Es una de las formas de resolver la pregunta: “qué producir”. En cambio, cuando se la relaciona con el capitalismo o el socialismo, nos estamos refiriendo no al proceso de trabajo sino a la decisión económica, la forma de repartir el resultado neto de la actividad económica. Eh ahí la confusión a la cual nos tiene habituado la teoría económica dominante.
Otra de las características de una economía de mercado (en tanto que proceso artificial de producción) es que se desarrolla en un espacio económico, único y abstracto, a nivel mundial. Son los intercambios de esa economía de mercado que generan precisamente una economía-mundo. Todo análisis, en estas condiciones, se efectúa en términos de una economía cerrada. Es el caso de la presente Parte II del libro, en donde mostramos, en un primer tiempo, una alternativa de solución, al estado puro , en economía cerrada, para luego, en los mismos términos, presentar una economía de mercado, mixta y a interés general.
La validez de este tipo de análisis tiene un antecedente remarcable como el realizado por John Maynard Keynes. “Con la mundialización de la economía que se conoce en nuestros tiempos, puede parecer absurdo escribir algo interesante sobre la economía interna de un país sin conceder una atención igual a los efectos sobre esta economía de las relaciones económicas y financieras del país con el resto del mundo. Sin embargo, podemos referirnos al gran ejemplo de la obra revolucionaria de Keynes, la Teoría General, que estuvo orientada principalmente hacia los problemas existentes en una economía cerrada, dejando para un estudio posterior una buena parte del análisis de sus relaciones internacionales,” anota el profesor James Meade, Premio Nobel de economía.
Dentro del cuadro de una economía de mercado de interés general presentamos una alternativa de solución al problema de la pobreza y del desempleo. Ello nos conduce a instalar mecanismos que facilitan un desarrollo en igualdad de oportunidades para todos los habitantes de un país, sin distinción alguna y desde su nacimiento hasta el fin de sus días. ¿Es posible, en términos reales, eliminar las causas de aquellos fenómenos que generan un clima de fatalidad y de conformismo dentro del comportamiento cotidiano de la mayoría de la población mundial?

CAPITULO IV

LA SOLUCIÓN AL ESTADO PURO

Ustedes quieren que los pobres sean asistidos, yo quiero que la miseria sea suprimida.

Victor HUGO
Quatre-vingt-treize (1873)

Basta con lanzar una mirada rápida a la historia del ser humano, para darse cuenta que desde sus orígenes no ha cesado de aumentar ni en número de personas ni en cantidad y variedad de riquezas. Los seres humanos han sido capaces de generar una dinámica de evolución y de desarrollo de la economía que ha permitido resolver, paso a paso, sus necesidades de supervivencia primero, de confort material luego, y ahora está ingresando en una nueva manera de trabajar que tiene por objetivo esencial conservar y desarrollar el estado físico, mental y espiritual del propio ser humano. Nunca antes se había preocupado tanto en su constitución misma y en su relación con los otros.
La naturaleza y estructura de los elementos del proceso de trabajo de concepción hacen posible pensar que otros grandes sueños del ser humano serán por fin posibles de realización. Con esta nueva manera de trabajar, se esta ingresando en una nueva dimensión en la evolución de la actividad económica y en la del propio ser humano y el de su sociedad.
Sin embargo, la pobreza y la desocupación se presentan como dos grandes barreras al cumplimiento de estos objetivos. Ellos se han enraizado en nuestra vida cotidiana. Son lastres que hacen mal, y vienen acompañados del vicio y la corrupción en todos los niveles y en todos los rincones de la sociedad. Nadie escapa a sus efectos perversos y, por su duración, crea un sentimiento de fatalidad. Pareciera que no hubiera escapatoria.
Del análisis se deduce que ellos son los efectos negativos de la repartición individualista, a través del cual el resultado neto de cada ejercicio económico es transferido, en su totalidad, hacia un reducido número de personas. De tal manera que, aún cuando ya vivimos sobre una estructura de economía de abundancia, más de tres cuartas partes de los seres humanos viven en situaciones de miseria, de desempleo y de abandono.
La repartición individualista, con el correr de los miles de años se ha convertido en una decisión de sociedad que, con su aval, destruye cada vez más el tejido social y económico. “No nos engañemos: la solución de las desigualdades se hará no a partir de la redistribución sino de la repartición inicial,” adelanta el profesor Denis Clerc.
Comenzamos resumiendo los argumentos más importantes que indican la necesidad de reconstruir el puente entre la economía y la sociedad; para luego, precisar las vigas maestras del modelo al estado puro.

A. ¿POR QUÉ ES NECESARIO RECONSTRUIR EL PUENTE ENTRE LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD?

La Revolución Francesa es el más bello ejemplo del sueño de los pueblos del mundo. Miles y muy probablemente miles de millones de personas, en todas partes del planeta, han ofrendado sus vidas en aras de la “Liberté, Egalité, Fraternité”. Como para mantener viva la esperanza, todos los frontispicios de las escuelas laicas llevan gravados esas tres nociones que resumen el sentir de los pueblos.
Desgraciadamente, una igualdad ante la ley no tiene ningún valor cuando no existe una igualdad en la vida diaria. ¿Cómo podríamos hablar de igualdad ante la ley si la mayoría de la población trabaja solamente para supervivir, mientras que unos cuantos manejan la totalidad de la economía a su libre albedrío? Es así cómo la repartición individualista genera un comportamiento individualista creando ilusiones en la mente y en el corazón de cada una de las personas. Pero la realidad es dura, creando grandes decepciones en la mayoría de la población.

a. Ilusiones generadas por la repartición individualista

La repartición individualista facilita la concentración de las utilidades de las empresas en muy pocas manos a nivel local, regional, nacional, mundial, generando en todos los individuos un apetito inmenso, irrefrenable, de encontrarse dentro de los favorecidos.
De esta forma, el objetivo de la actividad económica ya no es la satisfacción de las necesidades del ser humano, sino la búsqueda incesante y enfermiza del poderoso señor don dinero. Grandes ilusiones, sin saber que las decisiones del individuo y las decisiones de la sociedad se mueven en dos esferas diferentes.

i. Los sueños de grandeza, el señuelo egoísta del comportamiento individualista

Son las características del proceso artificial de producción que han facilitado la continuidad de la pobreza y el nacimiento del desempleo. Este mismo proceso de trabajo, en su fase de economía financiera, facilita el desarrollo de la especulación como uno de los excesos de la repartición individualista, el cual ya no se interesa en la producción de bienes y servicios sino en la producción de dinero a través del dinero.
Es el espíritu de la repartición individualista que indudablemente hace nacer y expandir los excesos de una economía que ha perdido su verdadero objetivo. Cada uno de los millones de empresarios existentes en el planeta, siente fuertemente la necesidad, y cree ciegamente en la posibilidad, de convertirse en el más grande y el más poderoso, a nivel país, región y, porqué no, a nivel mundial.
El proceso artificial de producción lo permite y el principio de la repartición individualista crea esta ambición ilusoria en la mente de casi todas las personas. Comportamiento alimentado por el nacimiento y desarrollo fulgurante de empresas, nacionales, transnacionales y multinacionales de gran envergadura. Algunos ejemplos, como el de Bill Gates recientemente, confirmarían la esperanza.
Lo que olvidan tanto los empresarios, como las personas, es que todos ellos tienen la misma ambición y esperanza, lo cual genera otra de las características del proceso artificial de producción: la competencia permanente e infernal entre todas sus unidades celulares. De este modo, ninguna de las empresas ni de las personas será el único y el más poderoso. Los cinco siglos de existencia de este proceso de trabajo, en repartición individualista, lo confirma. Lo que sí permite es la concentración de riquezas y de poder en pocas manos mientras que la mayoría de la población sufre miseria, hambre y desocupación.
Esta es la constante del modelo de desarrollo que se practica desde hace diez mil años y que se encuentra bien representada en la curva de Lorenz. Y, sin embargo, la mayoría de la población, precisamente aquella que sufre de pobreza y de desocupación, como reales testarudos, siguen creyendo ciegamente en ese modelo de desarrollo guiado por la repartición individualista.
El egoísmo individualista que genera en cada uno de nosotros es más poderoso y enceguecedor que el análisis racional de los hechos cotidianos. Las crisis económicas y las guerras permanentes juegan el rol de “válvulas de escape”, sin las cuales hace un buen momento que el género humano ya hubiera desaparecido como consecuencia de ese instinto de depredación sin límite que genera la repartición individualista. De todas formas, esas válvulas de escape son muy costosas en vidas humanas y en recursos materiales.

ii. Una ilusión bien entretenida: resolver los problemas de sociedad a partir de decisiones individuales

Hay temas que son recurrentes. Son temas que el pensamiento oficial los difunde copiosamente y los enarbola como las mejores respuestas a los dos grandes males de nuestro tiempo. Se trata principalmente de la formación profesional, de la creación de la empresa individualista, y de la emigración.

1. La formación profesional

Es muy corriente actualmente escuchar que para salir de la pobreza y del desempleo es mejor hacer una carrera profesional brillante. Es cierto que la formación profesional puede sacar del desempleo y de la pobreza al individuo que ha tomado esta decisión pero, es muy poco lo que puede hacer con respecto al desempleo y la pobreza de un país; menos aún, de todos los países del planeta. Siendo tremendamente positivos podríamos suponer que todas las personas, sin excepción, devienen profesionales altamente calificados, cada uno en su rama. Los primeros graduados muy probablemente encontrarán un trabajo bien remunerado. Ellos no conocerán la desocupación y saldrán de la pobreza, si por desgracia ese fue su origen. Pero, ¿todos encontrarán trabajo? Si para los pocos profesionales que actualmente existen no hay trabajo, menos aún será para todos.
Ya en 1548, Etienne de la Boétie se preguntaba: “¿existe una síntesis más fuerte y concisa de relaciones humanas en el cuadro de un centro de trabajo endemoniado, en donde cada uno es empujado a aplastar al otro para conseguir su propia supervivencia; en donde, el egoísmo es sentido como una protección inmensamente más eficaz que cualquier acto de solidaridad; pero también, en donde aquel comportamiento de cada uno para sí mismo, hace de todo individuo su propio tirano al mismo tiempo que el de todos los otros?”
La pobreza y el desempleo no ataca solamente a los analfabetos o a los sin iniciativa. Muchos, miles, millones de profesionales altamente calificados se encuentran sin empleo tanto en los países del Tercer Mundo como en los altamente desarrollados. Y esto no es desde ahora. ¿Cuál es la explicación?
La decisión de seguir una formación profesional es personal, individual, y las decisiones del individuo no le incumben más que a él y a lo sumo, a sus familiares y amigos. La pobreza y el desempleo, en cambio, son fenómenos que conciernen al conjunto de miembros de una sociedad; es decir, son males de sociedad. Ellos son la consecuencia directa de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.
Las decisiones del individuo y las decisiones de la sociedad juegan en dos espacios diferentes. Mientras que las decisiones del individuo no afectan en gran medida a las decisiones de la sociedad; éstas, en cambio, sí afectan directamente a las decisiones del individuo. Que una persona, después de una formación profesional, consiga trabajo no modifica en gran medida el clima de desempleo de los países del Norte como del Sur; en cambio, ese clima de desempleo sí inquieta al joven en formación profesional. Lo mismo sucede con el fenómeno de la pobreza.

2. La creación de la pequeña empresa

Es el mismo caso de aquellos que se lanzaron a su formación profesional. La decisión de convertirse en su propio empresario es brillante. Varios de ellos resultarán florecientes empresarios pero, ¿habrán modificado en algo la pobreza y el desempleo en el planeta o, aunque fuere, en el país? En un acto de optimismo desmesurado supongamos que todos los que quisieron crear su propia empresa lo han logrado y, además, todos se han convertido en brillantes y prósperos empresarios. ¿Es posible? En el mundo de la repartición individualista no hay lugar para todos. No hay 7 mil millones de Bill Gates. Hay solamente uno. Y no es porque al resto le falte iniciativa, carisma, inteligencia, conocimientos y competencias.
El empresario actualmente nace con la repartición individualista. Su desarrollo no pone en tela de juicio al tipo de repartición, aquella que crea pobreza y desempleo. Al contrario, su esperanza es apoyarse en ese tipo de repartición para llegar a devenir el gran empresario. En esas condiciones, el desarrollo industrial no modificará en nada la causa del desempleo y de la pobreza. En cambio, una economía atacada por la pobreza y el desempleo hará difícil el florecimiento de su empresa y de las habilidades de los empresarios.

3. La emigración

La emigración hacia los países del Norte es otra de las alternativas para resolver la pobreza y el desempleo. Mejor ejemplo que los inmigrantes de los Estados Unidos no puede existir. Aquellos que se atrevieron a atravesar el Atlántico fueron recompensados por la fortuna y la gloria. ¿Pero lograron igualmente eliminar la pobreza y el desempleo de sus países de origen? Ciertamente, no.
De igual manera, es incuestionable la gran contribución de los emigrantes latinos que pisan suelo americano. Más de cien mil millones de dólares por año envían a sus familiares . Un monto que supera largamente el producto bruto interno anual de varios países de América Latina. Bien por ellos que han logrado liberarse de la atmósfera malsana de pobreza y de desempleo de sus países de origen. Pero, ¿han logrado con ello eliminar la pobreza y el desempleo de, por lo menos, los países latinoamericanos? Indudablemente que no.
La emigración, como la formación profesional y la creación de su propia empresa, es un buen escape individual a la zozobra, la angustia y la depresión que causan la pobreza y la desocupación, pero en ningún momento puede ser enarbolada como una alternativa a la eliminación de problemas que tienen por origen a una decisión de sociedad.

b. Decepciones

La repartición individualista crea grandes ilusiones pero, al mismo tiempo, grandes decepciones. Luego de la euforia, la realidad se impone: el hijo del rico sigue siendo rico y el hijo del pobre sigue siendo pobre. La mayoría de los profesionales deben resignarse a sus miserables remuneraciones, en el caso de que encuentren un trabajo. De igual modo, el cementerio se encuentra lleno de microempresarios.

i. El hijo del rico sigue siendo rico y el hijo del pobre sigue siendo pobre

Este fenómeno socioeconómico es una constante en las sociedades en donde prima la repartición individualista. La distribución estadística de la pobreza en el seno de la población se confirma desde hace diez mil años. Adam Smith, en 1776, ya lo remarca con toda claridad:
“La diferencia entre los hombres ocupados en profesiones las más opuestas, entre un filosofo y un porta papeles, por ejemplo, parece provenir mucho menos de la naturaleza que de los hábitos y de la educación. Cuando estuvieron al comienzo de sus vidas, entre los seis u ocho primeros años, había quizás entre ellos un cierto parecido, a tal punto que sus padres o amigos no hubieran remarcado una sensible diferencia. En esta edad o un poco después, fueron ocupados en profesiones bastante diferentes. Desde ahí comenzó entre ellos una cierta diferencia que sensiblemente ha ido aumentando, al punto que ahora la vanidad del filosofo consentiría a las justas un punto de parecido” .
Esta desigualdad de oportunidades desde el inicio de sus vidas, como lo señala Gérard Thoris, debido a una desigual dotación de capital intelectual, es reforzado por “el capital cultural como el conjunto de competencias adquiridas en la familia, el capital social como la red de relaciones ligada a la categoría social de los padres, y el capital económico como patrimonio de las empresas familiares” .
La información estadística del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE), Francia, según el profesor Yoland Bresson confirma que “el 61,1% de los hijos de profesionales altamente calificados serán por lo menos técnicos altamente calificados, profesionales o profesionales altamente calificados, mientras que el 72,7% de los hijos de obreros seguirán siendo obreros calificados, obreros especializados o mano de obra; […] o todavía, el 78,9% de los hijos de obreros agrícolas terminarán siendo obreros calificados, obreros especializados, mano de obras o asalariados agrícolas.”
Si a esta información estadística le ligamos la dura realidad de la concentración de riquezas que facilita la repartición individualista, la misma que pasa de generación en generación, será fácilmente comprensible que los hijos de los ricos siguan siendo ricos mientras que los hijos de los pobres continúen siendo pobres, en la gran generalidad de casos.
En junio del 2006 aparece esta noticia: la segunda persona más rica del mundo, Warren Buffett, dona unos 37 mil millones de dólares, más del 80% de su fortuna, a las fundaciones que gestionan su propia familia y su amigo Bill Gates. Algo más, según la revista Forbes, en Estados Unidos, cuatro de las personas que se ubicaron entre las 10 más acaudaladas pertenecen a la familia Walton, dueña de la cadena de supermercados Wal-Mart. Pero a pesar de esta evidencia, continuamos soñando como si la realidad no existiese. Quizás porque, ante nuestros ojos y nuestra memoria, no existe otra alternativa.
Ello contribuye a que las personas, y los trabajadores en especial, tengan “el sentimiento de que todo se encuentra bloqueado y, más profundamente, todo esfuerzo es vano,” nos manifiesta el filósofo y psicoanalista Cornelius Castoriadis.

ii. Remuneraciones mínimas y desempleo para la mayoría de los profesionales

Dos datos para centrar la conversación. Por un lado, “Le Monde (1 de diciembre del 2008) informa que el patrón del constructor de automóviles Porsche gana más de mil trescientos euros por hora de trabajo” Su remuneración anual fue nada menos que 77 millones de euros. Por otro lado, el profesor Robert Boyer de la Universidad Paris X, Francia, se formula la pregunta siguiente: “¿Es tan habitual que ciertos egresados de los mejores centros de estudios superiores tengan dificultades para encontrar un empleo? Esas son las dos caras de la misma moneda que conviven diariamente.
Muchos piensan, honestamente, que una formación profesional de excelencia es el mejor camino para salir de este atolladero. En términos personales, sin ninguna duda. Sin embargo, se olvida que mientras la repartición individualista sea el segundo elemento de la actividad económica, la mayoría se quedará desempleada. Son pocos, y por poco tiempo, los profesionales que gozan del fruto de sus competencias.
La mayoría de estas personas se ven obligadas, para subsistir, de reorientar sus objetivos profesionales hacia otras actividades socio-profesionales mucho menos remuneradas. Es lamentable encontrar en puestos menos calificados a personas altamente diplomadas. Y, por supuesto, con remuneraciones que a las justas les alcanza para sobrevivir; y muy difícilmente, para recuperar los esfuerzos e inversiones realizadas en su formación profesional.
A pesar de su situación lamentable, no son todavía los menos miserables; porque junto a ellos se encuentran los profesionales altamente calificados que no encuentran simplemente ningún puesto de trabajo. Tanto esfuerzo y dedicación en su formación que se encuentran incluso inadaptados para la búsqueda de otros tipos de trabajo. Psicológicamente se encuentran enfermos. Muchos terminan con enfermedades mentales o simplemente suicidándose.
iii. El cementerio se encuentra lleno de microempresarios

Cuando decimos que en repartición individualista son los empresarios que se apropian de la totalidad de los beneficios de las empresas, es necesario hacer una precisión. En principio, el resultado neto de la actividad económica, basado sobre el proceso artificial de producción, esta compuesto de beneficios o de pérdidas. Son los propietarios y accionistas que se apropian de los beneficios o toman la responsabilidad de las pérdidas.
Pero, hay empresas y empresas. Algunas de ellas son multinacionales o transnacionales; otras simplemente nacionales. En algunos casos, su radio de acción no va más allá de la región, de la localidad o del grupo de amistades que animan esta actividad económica. Una vez más, la concentración de activos tiene la forma de la curva de Lorenz, la cual nos indica que más de las tres cuartas partes son microempresarios.
“De los casi 26 millones de firmas de Estados Unidos, la mayoría son muy pequeñas – 97,5 por ciento – pues tienen menos de 20 empleados”, declara la Administración Estadounidense de la Pequeña Empresa. Según la información INSEE, Francia, existe 5 mil microempresas [con menos de 9 trabajadores] por cada 100 mil habitantes. En la región Normandia – Alsacia existe 3 mil microempresas por cada 100 mil habitantes.
El microempresario tiene poco capital fijo, casi nada de capital de trabajo, poca o casi nula formación, y su familia y él trabajan noche y día durante toda la semana, el mes, el año. No cuentan con vacaciones ni seguridad social. Bajo estas condiciones, lo que el microempresario llama los beneficios de su empresa, en realidad, ese monto no alcanza ni a cubrir sus costos de producción y de comercialización.
La mayoría de microempresarios trabaja a pérdidas, las cuales no son muy visibles porque juegan a un ejercicio vicioso: los préstamos no son pagados o a lo sumo el último sirve para pagar una parte del anterior; sin licencia de funcionamiento ni pago de arbitrios municipales, peor aún de los tributos nacionales. Y el período de su vida la más lamentable es cuando llega la época de la jubilación. Sin seguridad social, sin energías para seguir trabajando, sin ahorros ni rentas, sin un perro que le ladre. Es sencillamente un final más triste que lo que tuvo que soportar el siervo o el esclavo.
Y son ellos precisamente los que creen firmemente en que el desarrollo de la empresa, en repartición individualista, les conducirá al éxito. Todos ellos se encuentran convencidos de que a la vuelta de la esquina se encuentra la oportunidad que transformará sus vidas. No son conscientes que son parte de una escalera a nivel mundial, cuyo último peldaño es ocupado precisamente por ellos.
Todo el esfuerzo cotidiano de esos millones de microempresarios es acumulado en la parte superior de la escalera.
Luis Miguel Busto Mauleon nos proporciona un ejemplo de la concentración y acumulación de riquezas y, por cierto, no la más importante a nivel mundial. “El grupo Telefónica Latinoamérica, controlado a 100% por Telefónica [España] se encuentra presente en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Ella realiza lo más grande de sus utilidades en Argentina, por intermedio de Telefónica de Argentina, en la cual participa con el 98.3% del total de acciones; en Brasil, a través de Telesp con una participación del 87.5%; en Chile, con Telefónica CTC Chile con una participación del 44.9%; en el Perú, por intermedio de la empresa Telefónica del Perú con una participación del 98.2% del total de acciones.”
Visto muy resumidamente los efectos perversos de la repartición individualista, pasamos a presentar esquemáticamente un modelo, al estado puro, que tiene por objeto resolver el problema de la pobreza y el desempleo.

B. LAS VIGAS MAESTRAS DEL MODELO AL ESTADO PURO

El Premio Nobel en economía, profesor James E. Meade, sentencia con claridad y sin ninguna ambigüedad que “los grandes problemas económicos del futuro se referirán sobre todo a la repartición del ingreso nacional, que a la producción de un volumen creciente de bienes y servicios.” Este párrafo se ocupa precisamente de mostrar una alternativa de solución (al estado puro); un modelo de repartición cuyos mecanismos impiden la aparición de la pobreza y del desempleo.
Y para comenzar, no está demás repetir la célebre frase de otro Premio Nobel, el profesor Paul A. Samuelson con relación a la validez de la abstracción científica en la construcción de teorías. “Todo análisis implica abstracción. Siempre es necesario idealizar, omitir detalles, formular la pregunta correcta antes de salir a observar el mundo tal como lo es. Cada teoría, ya sea en la física, en la biología o en las ciencias sociales, distorsiona la realidad como consecuencia de la sobre simplificación. Pero si es una buena teoría, lo que ha sido omitido es grandemente recompensado por los rayos de iluminación y de comprensión que se extrae de la gran masa de información empírica.”
Sin embargo, no debemos olvidar los consejos de la profesora Joan Robinson expresados en sus famosas herejías económicas: “no es difícil fabricar modelos a partir de un conjunto de hipótesis. La dificultad radica en el hecho de encontrar las hipótesis que tengan relación con la realidad.” Son estos parámetros de fuerza que sustentan nuestro trabajo de investigación.
“El hombre económico, en tanto que postulado de base para las teorías económicas, ha estado con nosotros desde 1776 por lo menos. Es tiempo de considerar la formulación de modos de análisis alternativos. Es difícil asegurar hasta qué grado el postulado del hombre económico ha sido adecuado para 1776, e incluso para 1876, pero sin lugar a dudas que es menos adecuado ahora que no lo fue entonces. Hay una necesidad de nuevos enfoques […],” nos dice Harvey Leibenstein.
Según el epistemólogo Thomas Kuhn, en su libro La Estructura de las Revoluciones científicas, el paradigma que precede un cambio de paradigma, es tan diferente del que lo sigue, que sus teorías no son comparables. El cambio de paradigma no es una mera revisión o transformación de una teoría aislada, sino que cambia la manera en que se define la terminología, la manera en que los científicos encaran su objeto de estudio, y acaso más importante aún, el tipo de preguntas consideradas válidas, así como las reglas utilizadas para determinar la verdad de una teoría particular.
“De acuerdo a Kuhn, se define un paradigma como el conjunto de creencias y de valores morales, de conceptos y de métodos, que son admitidos por un grupo humano dado, a fin de formular y tratar intelectualmente los problemas a los cuales se encuentra confrontado. El paradigma es la forma social, concreta, mayoritaria, de existencia de toda teoría. Esta puede estar atravesada de discusiones y de debates vigorosos, pero el paradigma, propio a una teoría, es único. Pudiendo ser el exacto reflejo, no se confunde con ella (o con ellas),” anota el profesor Jean-Claude Delaunay.
Nuestro modelo consta de tres vigas maestras que reflejan esencialmente el cambio en el tipo de repartición dominante. Estas vigas son las siguientes: la Remuneración de Base, la propiedad colectiva y el financiamiento “gratuito” para la creación de empresas. La puesta en práctica de estos mecanismos implica el pasaje de una repartición individualista dominante hacia la repartición igualitaria del resultado neto de la actividad económica. Ellos constituyen la parte esencial del modelo, al estado puro, con lo cual se supone la no existencia de pobreza y de desempleo. Además, se debe agregar la remuneración del factor trabajo como contraprestación a un servicio efectuado. Es un modelo que funciona esencialmente con cuatro mecanismos.

a. Remuneración de Base para todos y por igual

Una de las críticas más fuertes que se han dirigido al tipo de repartición individualista ha sido resumido por Samuelson et Nordhaus en estos términos: “Hemos visto que, en ciertas situaciones, las propiedades de los mercados en competencia son remarcables. Pero no podemos decir que la libre competencia, sin medidas de regulación, asegure la más grande felicidad a la mayoría de las personas. No garantiza tampoco el uso más justo de los recursos. ¿Por qué todo ello? Por que las personas no se encuentran dotadas de poderes de compra idénticos.” Indudablemente que se están refiriendo no a un problema de producción sino de repartición.
En la búsqueda de reequilibrar la situación socioeconómica de las personas se han desarrollado teorías y experiencias prácticas desde tiempos muy remotos. En esta oportunidad mencionaremos solamente algunos de las proposiciones más recientes en lo que concierne a la Remuneración de Base.

i. Algunos antecedentes

Comenzaremos por las habituales declaraciones, en la forma de saludos a la bandera: “En 1992, la Asamblea general [de las Naciones Unidas] decide que el 17 de octubre se convierta en la Jornada Internacional por la Eliminación de la Pobreza (resolución 47/196 del 22 de diciembre de 1992). Posteriormente, la Asamblea general declara 1996 Año Internacional por la eliminación de la pobreza. Más tarde, en su Sesión Plenaria del 20 de diciembre de 1995, proclama la Primera Década para la eliminación de la pobreza (1997-2006).”
En el mismo rango de declaraciones se cuenta con el artículo 25, párrafo 1, de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida suficiente para asegurar su salud, su bienestar y los de su familia […].”
El profesor Lerner Sally nos dice que “en el Forum for the Future, diciembre 1996, la OCDE (Organización de cooperación y desarrollo económico) ha identificado al 'ingreso universal para los ciudadanos' como una de cuatro proposiciones innovatrices más importantes para encontrar el 'balance entre la flexibilidad económica y la cohesión social '.” Descendamos ahora a algunas de las proposiciones y combates terráqueos.
« La idea de 'remuneración social' ha sido defendida por Jacques Dubois desde los años 30, remarca Alain Bihr, especialmente en La Grande Relève des hommes par les machines, Paris, Les Editions nouvelles, 1932; y En route vers l'abondance, Paris, éditions Fustier, 1935. ”
La 'remuneración social garantizada', en cambio, “es un derecho que la sociedad asegura durante toda su existencia, a cada uno de sus miembros, en contrapartida con la obligación que ella le toma una parte de su trabajo socialmente necesario. El monto de la RSG se encuentra en función del volumen de la riqueza social y de las decisiones optadas por la colectividad con respecto a la inversión, al consumo, al fondo de reserva, etc.”
En cuanto a la Renta Básica nos dice el profesor de la Universidad de Barcelona, España, Daniel Raventós , no es la renta de participación que ha propuesto, entre otros, Anthony Atkinson (1993, 1996). La Renta Básica tampoco debe ser confundida con el Impuesto Negativo sobre la Renta. El INR es un crédito impositivo uniforme y reembolsable que, mediante la política impositiva, garantiza un nivel mínimo de ingreso. La Renta Básica no debe ser confundida con una especie de subsidio de paro indefinido; es decir, con un subsidio que se recibiría mientras no se encontrase un trabajo remunerado y que, por eso mismo, dejaría de percibirse en el momento de acceder a un trabajo. En definitiva, la Renta Básica se percibe sin condiciones adicionales a las de ciudadanía o residencia. Es un ingreso pagado por el Estado […]. El Basic Income Earth Network (BIEN) la define así: “una renta incondicionalmente garantizada a todos de forma individual, sin necesidad de una comprobación de recursos o de estar realizando algún tipo de trabajo. Es una forma de renta mínima garantizada […].”
El mismo profesor Raventós nos informa que “en el estado norteamericano de Alaska existe desde 1982 una RB. Ya hace pues un cuarto de siglo que toda persona que resida legalmente en Alaska, un mínimo de 6 meses, recibe una RB. Actualmente cerca de 700 mil personas cumplen esta condición de ser residentes legales de aquel lugar.”
Nuestra proposición de Remuneración de Base difiere con de las precedentes, esencialmente, en su concepción de remuneración y no de renta, en lo que concierne a su relación con el Estado, en el origen del fondo de recursos financieros para el pago, y en la naturaleza variable del monto percibido, como lo veremos en seguida.

ii. El concepto de la Remuneración de Base

Frente al statu quo de desigualdad extrema, Christian Morrisson señala que “la repartición de remuneraciones es a la vez un sujeto científico […] y un punto crucial en la política de todos los países. Basta leer los periódicos para persuadirse […]. Todos (los titulares) conciernen la repartición de remuneraciones.” Sin embargo, muy pocos son conscientes de que no es una cuestión de remuneraciones de factores de producción sino de la repartición del resultado neto de la actividad económica.
Albert Einstein nos decía que “es más fácil destruir un átomo que un prejuicio”. Es el caso de la Remuneración de Base a vida e independientemente del trabajo directo. Para Alain Lipietz es una “bella utopía” como en el caso del subsidio universal (Allocation Universelle) propuesto por el Colectivo Fourier y André Gorz. Ella “pretende transformar las conquistas sociales en derecho del ser humano, y pretende demostrar la necesidad económica. Estoy de acuerdo fundamentalmente por este reconocimiento. Pero dudo de la demostración económica,” dice Lipietz. Luego de la lectura de nuestros argumentos, espero que el lector ponga en duda su expresión.
Primero, porque “la repartición es uno de los principales elementos del cimiento que solidariza los diversos componentes de la sociedad y condiciona su grado de cohesión,” anota René Sandretto.
Segundo, porque “ya en el año siguiente a la muerte de Ricardo, William Thompson, en An Inquiry into the Principles of the Distribution of Wealth, [1824], había deducido el derecho del trabajador al total de la producción a partir del postulado según el cual el trabajo es el único (activo) creador de riqueza.”
Tercero, a lo largo de los tres primeros capítulos hemos mostrado que el resultado de una actividad económica no pertenece solamente a los trabajadores o a los trabajadores y sus familiares. Ese resultado pertenece al conjunto de la población. ¿Cómo objetivarlo entonces?
Nuestra formulación de la Remuneración de Base es el resultado de un proceso lógico-científico que ha tomado en consideración la experiencia histórica de los seres humanos. En ese sentido estamos igualmente persuadidos, como el profesor Hicks, Premio Nobel de economía, quien señala que “se puede construir un sistema de economía de bienestar que tenga el mismo grado de rigor lógico que la economía del equilibrio general.”
Para instalar el mecanismo de repartición igualitaria dentro de una economía de mercado, lo que se debe tener siempre presente es lo siguiente: lo que la comunidad primitiva repartía, en cantidades más o menos iguales, era el resultado neto y no la totalidad de ese resultado. Un caso muy particular y sin transgredir la norma es el de la economía que se desarrolló sobre la base del proceso de trabajo a mano desnuda. En dicha economía, la canasta de alimentación fue el único resultado (neto y bruto al mismo tiempo) de la actividad económica. Y fue esa canasta de alimentación, en su totalidad, materia de repartición.
Este mecanismo de repartición se hizo más evidente cuando la economía se desarrolló sobre la base del proceso de trabajo con herramientas. En este estadio, la repartición no toma en cuenta la totalidad del resultado, el cual estuvo compuesto de dos elementos: la canasta de alimentación y las herramientas de trabajo (arco, flecha, mazo, etc.). En estas condiciones, solamente la canasta de alimentación fue materia de repartición. Solamente ella era el resultado neto. Las herramientas servían a obtener esa canasta de alimentación.
El segundo aspecto del mecanismo de repartición igualitaria a tomar en consideración es que esta canasta de alimentación fue destinada integralmente al consumo. Ya que ese fue el objetivo fundamental de la actividad económica: la satisfacción de las necesidades de todos los miembros del grupo social. Por ese medio, ellos buscaron el bienestar de todos y en condiciones de igualdad.
Lo que debemos identificar entonces en nuestras economías de mercado es: primero, en qué se condensa el resultado neto de la actividad económica y, luego, cómo destinarlo íntegramente al consumo. En los capítulos precedentes ya lo hemos identificado. El resultado neto son las ganancias (las utilidades) de las empresas. Son entonces todas las ganancias de las empresas que deben repartirse entre todas las personas de la comunidad, en igualdad de condiciones. Y debe tomar la forma de remuneración para asegurarse que la totalidad esté orientada al consumo.
La primera interrogante que surge frente a esta proposición es de saber si las inversiones tendrían aún fuentes de financiamiento, puesto que si no hay ahorro proveniente de las ganancias, ¿cómo podríamos mantener los niveles adecuados de inversión para que las economías continúen a crecer?
Es cierto, en una economía a repartición individualista, una parte o la totalidad de las ganancias es destinada al ahorro para asegurar nuevas inversiones. Pero en una economía a repartición igualitaria, las fuentes de financiamiento tienen otro origen. Y el financiamiento de proyectos de inversión no solamente está asegurado, sino que ellos se pueden efectuar en montos mucho más grandes y en mejores condiciones. Esto lo veremos con más detalle en los párrafos siguientes.
Volvamos al mecanismo de repartición igualitaria. Por el hecho de que antiguamente el contenido del resultado neto era integralmente físico y que ahora se presenta en términos monetarios, ¿existe un impedimento para la instalación del mecanismo de la repartición igualitaria? De ninguna manera; al contrario, no solamente que no hay ningún impedimento sino que la repartición la podemos efectuar en términos estrictamente igualitarios, lo que fue imposible antiguamente.
Si la totalidad de las ganancias de las empresas G es el resultado neto de la actividad económica, y N es la totalidad de la población del país, podemos concluir que la repartición igualitaria de las ganancias toma la forma siguiente:
G / N = r
En nuestros días ¿qué vendría a ser “r”? Puesto que G se encuentra medido en términos monetarios, “r” es la Remuneración de Base de cada uno de los ciudadanos del país. Con este mecanismo, que vendría a ser automático, a nadie se le olvida ni tampoco se hace diferencias por el color de la piel, de la edad o del género. Basta que exista para que tenga todo el derecho de recibir el monto “r”.
El monto “r” es igual para todo el mundo. Que usted trabaje o no, ese monto le pertenece, ya que el resultado neto de una actividad económica no es solamente el fruto de los trabajadores actuales, sino también de todos aquellos que nos han precedido en el tiempo (¡200 mil años!), y de todos aquellos que participan y han participado de una manera indirecta en el resultado.
En estas condiciones, la pobreza no existe. Pero, dada esas condiciones, estaremos sumamente interesados en que G sea lo más grande posible. Más grande es el resultado neto de todas las empresas, más grande es “r”, con lo cual cada persona podrá recibir más dinero para satisfacer sus necesidades. Es esta la dinámica que pone en ruta el mecanismo de la repartición igualitaria: un cuidado permanente al crecimiento de las ganancias de las empresas y al volumen de la población. Porque, un crecimiento de la población sin variación del total de ganancias de todas las empresas, es el poder adquisitivo de cada persona que disminuye.
¿Cómo y quién cuantificaría el monto de las ganancias de las empresas? ¿Cómo y quién se encargaría del reparto entre los millones de personas que conforman el país, tanto más si sabemos que ellos están en constante movimiento entre diferentes países? Con relación a ello es necesario saber que, por un lado, los sistemas de estadísticas nacionales se encuentran muy bien desarrolladas y, por otro lado, las técnicas del sistema bancario y de la contabilidad nacional han evolucionado a tal punto que ellos siguen minuto a minuto la evolución de las variables económicas, tanto para su captación como para su reparto.

b. Propiedad colectiva del Fondo Económico

Se ha convertido en hábito que cuando se habla de repartición nos referimos únicamente a las remuneraciones. Primero, como ya lo notáramos, repartición no es sinónimo de remuneraciones de los factores de producción. La repartición se refiere al resultado neto de la actividad económica; es decir, en una economía de mercado, a las ganancias (utilidades) de las empresas. Es a partir de esta noción que hemos deducido la Remuneración de Base de cada persona conformando la sociedad. Este tipo de repartición, sin embargo, es solamente una repartición de flujos.
Segundo, basta revisar los textos oficiales de economía para comprobar que la casi totalidad no mencionan el otro elemento de la repartición: la repartición del stock de la economía. Y sin embargo, es la más importante dentro del proceso de repartición. Es la que pone los cimientos de la repartición en términos de flujo, tanto igualitaria como individualista, del resultado neto de la actividad económica.
Consciente de esta realidad, Marx dice que “no hay una emancipación posible de la clase obrera mientras ella no se encuentre en posesión de todos los medios de trabajo: tierra, materias primas, máquinas, etc.; y, por consiguiente, en posesión del total del producto de su trabajo.” Todos los medios e instrumentos de producción es lo que, en adelante, llamamos el Fondo Económico de una sociedad.
En 1879, Henry George escribe que “para extirpar la pobreza, para hacer que los salarios sean lo que la justicia quiere que sean; es decir, la ganancia completa del trabajador, debemos entonces sustituir la propiedad individual de la tierra por la propiedad colectiva. Ningún otro medio no alcanzará la causa del mal, ningún otro hace vislumbrar la menor esperanza.”
Esto nos conduce a ser conscientes de la diferencia entre propiedad y posesión. Maurice Godelier, citando a Marx, nos dice que “en la forma asiática, no existe propiedad sino solamente posesión por el individuo. La comunidad es la propietaria real, propiamente dicha, de donde se infiere que la propiedad no existe que como propiedad colectiva del suelo […]. En la forma específicamente oriental de propiedad, el miembro de la comunidad es copropietario de la propiedad colectiva. Ahí en donde la propiedad existe solamente como propiedad comunitaria, el individuo en tanto que miembro es solamente poseedor, hereditario o non, de una parte determinada de esta propiedad.”
Una de las experiencias más interesantes de estos últimos tiempos es la propiedad social puesta en práctica por el general Velasco en el Perú. “La Propiedad Social Peruana, escriben los mentores de la experiencia, corresponde a la Sociedad como un todo. Los trabajadores la usufructúan y gozan, infinitamente, superiores derechos de los que puede admitir la propiedad privada o la estatal, pero no la poseen en el sentido privatista tradicional, por más ampliada o modernizada que pueda establecerse esa posesión.” En cambio, la Ley de empresas de propiedad social, Decreto Ley N° 20598, que pone en práctica este principio, especifica solamente que “la propiedad es social por cuanto pertenece al conjunto de los trabajadores […]” y no “a la sociedad como un todo”.
La pregunta surge inmediatamente. James Gillaume comienza por puntualizar que “la propiedad de los instrumentos de trabajo debe ser colectiva. Pero, un punto queda para determinar: ¿esta propiedad colectiva pertenecerá exclusivamente a los trabajadores del centro de trabajo en donde ellos funcionan, o será la propiedad del conjunto de trabajadores de tal o tal industria?”
En la víspera de la Revolución española de 1936, Diego Abad de Santillán pone contra el muro al socialismo “autoritario” con el dilema siguiente: “O la revolución entrega la riqueza social a los productores [los trabajadores], o ella no les entrega. Si ella les entrega, si los trabajadores se organizan para producir y distribuir colectivamente, el Estado no tiene nada que hacer aquí. Si ella no les entrega, entonces la revolución no es nada más que una mentira […].”
El profesor Alain Bihr va mucho más lejos en su proposición: “la socialización de los medios de producción no deberían reducirse a dar solamente a los trabajadores el poder de decidir sobre el objeto y el uso de esos medios. Ese poder debe ser compartido con las populaciones situadas en las inmediaciones de las unidades de producción e incluso más allá, con el conjunto de 'consumidores' o 'usuarios' de los productos de esas unidades de producción […].”
En nuestro lenguaje, cuando hablemos de propiedad colectiva nos estaremos refiriendo a que el conjunto de instrumentos y medios de producción pertenecen al conjunto de la población y en partes iguales. Es nuestra noción de propiedad colectiva del Fondo Económico de la sociedad. Marx ya había llegado a esta conclusión cuando se refería a la comunidad primitiva en donde el centro de alimentación, en un primer tiempo, y la tierra cultivable enseguida, constituían el Fondo Económico del grupo social. La frase de Marx citada por Yoland Bresson es la siguiente: “El individuo es propietario o poseedor porque es un elemento y un miembro de la comunidad.”
Sin lugar a dudas que “la Ciencia progresa entierro por entierro. La Ciencia no se detiene jamás,” nos recuerdan los profesores Samuelson y Nordhaus.

c. Financiamiento “gratuito” para crear y desarrollar empresas

Es a partir de la noción de propiedad colectiva de las herramientas y de los medios de trabajo que nace la noción de Fondo Económico (FE) de la comunidad. Pero éste engloba más elementos. Además, tenemos todos los recursos naturales localizados en el país, los cuales pertenecen a la colectividad. Podemos agregar igualmente todos los recursos monetarios y financieros. En el capítulo siguiente observaremos que, en un futuro inmediato, la parte más importante del FE serán los conocimientos y las competencias.
El FE de un país, perteneciendo en forma colectiva a todos sus habitantes, es la base real del financiamiento de proyectos de inversión. Es la fuente inagotable de financiamiento de empresas. Teniendo como aval al FE, el sistema financiero puede poner en circulación, sin riesgo alguno, un monto de dinero por el equivalente del proyecto de inversión.
Estos proyectos de inversión están orientados única y exclusivamente a la creación y desarrollo de empresas. Es un FE destinado a la inversión y no al consumo. La rigidez de esta política monetaria y financiera es la que permitirá amortiguar los amagos de inflación que pueden generarse en el momento de la emisión de dinero.
Otra característica de este tipo de financiamiento es que siendo la comunidad la propietaria del FE, toda empresa creada con esos recursos, sigue perteneciendo a la colectividad. De ahí que, los pedidos de creación y desarrollo de empresas serán entregadas de una manera “gratuita” a sus promotores, si el proyecto de inversión justifica su ejecución. Es decir, si el proyecto de inversión presenta ya sea un resultado neto previsto positivo o es una necesidad imperiosa de la comunidad, no hay ninguna razón para demorar su puesta en marcha.
El FE garantiza la eliminación del desempleo de los recursos humanos y materiales. Es lo que tuvo en mente Sir John Maynard Keynes, cuando dijo: “imagino que una forma de socialización de las inversiones proporcionará los únicos medios para alcanzar aproximadamente el pleno empleo.”
El profesor Yoland Bresson concluye diciendo: “lo económico y lo social no se contradicen sino que se interpenetran. La eficacia del mercado libre toma una significación colectiva, ella hace sentido. La equidad se apoya en fundamentos racionales y no sobre presupuestos morales o filosóficos. No solamente eficacia y equidad resultan compatibles, sino que ellos se refuerzan en un encadenamiento que podría devenir virtuoso, mejorando el hombre y la sociedad al mismo tiempo.” .
Siendo la comunidad la propietaria de las empresas, sus ganancias pertenecen también a la comunidad. De donde se desprende que el Fondo Económico de la comunidad es la base real que sustenta la repartición igualitaria de las ganancias de las empresas entre todas las personas pertenecientes a la comunidad. Es decir, es el fundamento real de la Remuneración de Base de todos los ciudadanos.
En estos términos estaríamos dando respuesta a las inquietudes de Raymond Aron, el filósofo, sociólogo y comentarista político francés, cuando se interroga así: “si se define a la economía capitalista como una economía de explotación, es necesario mostrar en qué sentido y en qué medida el mecanismo capitalista de ahorro y de inversión es diferente del mecanismo de acumulación que existe o existiría en una economía moderna de otro tipo.”

d. Sueldos y salarios para los que trabajan

Hemos descrito las tres vigas maestras del modelo, al estado puro, que permite eliminar la pobreza y el desempleo. Sobre estas bases se puede hablar de un desarrollo con igualdad de oportunidades. A este conjunto de mecanismos que traducen la repartición igualitaria del resultado neto de la actividad económica, es necesario agregar los sueldos y salarios.
Dentro de una economía de mercado, ya sea de repartición individualista o igualitaria, en donde la empresa es la unidad celular de la actividad económica, el esfuerzo de los trabajadores es recompensado por un sueldo o salario. Como ya lo hemos anotado, el salario no es parte de un proceso de repartición, sino que es parte integrante del costo de producción de una actividad.
No obstante, es necesario señalarlo para precisar que los trabajadores tienen dos fuentes de ingresos. Una proveniente de un proceso de repartición y otra, del resultado de una prestación de servicios directa. Con ello igualmente estamos notando que, este modelo al estado puro, no conduce de ninguna manera a un igualitarismo, en términos de flujo.
Indudablemente que el modelo, al estado puro, no es aplicable directamente. Es necesario pasar por un proceso de aplicación. Las preguntan surgen. ¿La repartición igualitaria debe necesariamente desalojar a la repartición individualista? ¿Una economía de mercado puede soportar los dos tipos de repartición? En el supuesto caso de que ello es posible, ¿cuál sería el tipo de repartición predominante? ¿La economía de mercado que los soporta será igualmente eficiente, habrá un decaimiento o la nueva forma de repartición se adapta mucho mejor? Estos son los temas que se tratarán en el capítulo siguiente.

CAPITULO V

UNA ECONOMÍA DE MERCADO A DOS SECTORES

Para que una persona sea libre, no es suficiente que no sea jurídicamente amordazada; es necesario algo más, es indispensable que no sea económicamente atada. En régimen capitalista, sólo las gentes ricas son libres.

Jacques DUBOIN

El profesor René Sandretto explica que “la repartición, una cuestión central de la economía política […], es indisociable de la vida en sociedad, y los mecanismos de formación de ingresos son la expresión de las características fundamentales del tipo de sociedad considerada.” Nuestro trabajo de investigación ha tenido por objeto precisamente buscar en los cuadros teóricos y en la experiencia vivida por la humanidad, desde sus orígenes, aquellos “mecanismos de formación de ingresos” que reflejen el objeto del acto económico.
“Si existe una alternativa teórica al marginalismo, […] ella debe explicar la acción de los diversos elementos del capital sobre la tasa de ganancias, al mismo tiempo que excluya la teoría ideológica de la remuneración de los factores de producción,” nos interpela Maurice Godelier. En efecto, el resultado de nuestra investigación se aleja sustancialmente de “la remuneración de los factores de producción” como teoría de la repartición. De ahí que hemos claramente remarcado que una cosa es repartición y otra muy diferente, la remuneración de factores de producción.
Sin ingresar en la discusión de, quien es primero: ¿producción o repartición?, puesto que escapa al objeto de este libro, abordaremos algo igualmente importante: el objetivo de la actividad económica. Refiriéndose a este tema, por los años 1857, Marx escribe lo siguiente: “Así, cuán sublime parece la vieja idea que hace del hombre […] el objetivo de la producción; frente al mundo moderno en donde la producción es el objetivo del hombre; y la riqueza el objetivo de la producción.”
Aquí radica toda la importancia de la creación de un nuevo sector, a interés general, en donde el ser humano es su objetivo fundamental. En donde, la totalidad del resultado neto de la actividad económica se oriente al consumo, y sea repartido en partes iguales. Los mecanismos esenciales de la solución, al estado puro, recuperan el objetivo primario de la actividad económica.
Dentro del mismo espíritu, Maurice Dobb nos recuerda las frases de Adam Smith escritas en su célebre Riqueza de las Naciones (1776): “en el capítulo VIII del libro IV, la frase muchas veces referenciada tiene sin lugar a dudas una significación y aplicación moderna: ‘el consumo es el único objetivo y propósito de toda producción; y la preocupación del productor debe orientarse a satisfacer las necesidades del consumidor.’ En cambio, continúa Smith, ‘en el sistema mercantil, el interés del consumidor es casi constantemente sacrificado a las conveniencias del productor. Y se considera a la producción, y no al consumo, como el último fin y objeto de toda industria y comercio.’ Este fue esencialmente el mensaje de la Riqueza de las Naciones, al emergente mundo de la competencia.”
No obstante, debemos aclarar dos puntos: los errados manejos de aplicación y el pluralismo económico.
Pierre Jalée, entre otros, argumentaron que “la única manera de socializar los medios de producción es a través de su nacionalización.” En el capítulo siguiente abundaremos en evidencias para mostrar que ese planteamiento no se ajusta a la evolución de la actividad económica. Jalée insiste cuando escribe que “¿la expropiación […] da lugar a indemnización o no?” El resultado de nuestras investigaciones muestra que la nacionalización no es una obligación. La solución se orienta hacia la creación de un nuevo sector dentro de una economía mixta.
“Dentro de ese pluralismo económico, escriben los mentores de la revolución velasquista en Perú, existirán diversos sectores. El más importante y prioritario será de carácter social […]. El segundo será el estatal. El tercero será de propiedad privada reformada […]. Finalmente [ellos] se complementarán con un cuarto sector […].” Por lo expuesto, ha quedado demostrado que durante la evolución de la actividad económica, los seres humanos han practicado solamente dos tipos de repartición, lo cual fundamenta la existencia de solamente dos sectores, si nos ubicamos en términos de tipos de repartición del resultado neto de la actividad económica. Esta ha sido nuestra elección

A. LA NATURAL PARTICIPACIÓN DEL SECTOR PRIVADO DE REPARTICIÓN INDIVIDUALISTA

A lo largo de los capítulos precedentes hemos mostrado que la actual gestión privada de la economía se funda únicamente en la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica, la misma que genera necesariamente pobreza y desocupación de la mayor parte de la población, quiebra las relaciones entre el trabajador y su trabajo, entre los mismos ciudadanos de una organización social y, entre estos y la naturaleza.
Sin embargo, hemos terminado el capítulo III diciendo que, aun cuando en la economía se instale la repartición igualitaria del resultado neto, debería continuar existiendo la repartición individualista. ¿Cómo debemos entender este aparente contrasentido? ¿Es todavía necesaria la existencia de la repartición individualista del resultado neto de la economía?
La respuesta es afirmativa, si tomamos en consideración los argumentos que surgen de la historia y de la realidad cotidiana. El objetivo no es destruir sin fundamentos, sino construir con fundamentos. Así tenemos que el proceso artificial de producción facilita la puesta en práctica de la repartición individualista de una manera natural. Igualmente sucede con el proceso de trabajo de concepción quien promueve mucho más intensamente las creaciones, invenciones y descubrimientos. Y de esta manera surge, de una manera natural, el sector privado, de interés individualista, de la actividad económica. Son evidencias que no pueden ser eliminadas por un simple decreto Ley. Es la realidad que se impone.
No comprender esta realidad histórica, hace que, con un aire de amargura, V.I. Lenin acepte su fracaso: “Suprimir las clases, no es solamente desalojar los terratenientes y los capitalistas, - lo que nos ha sido relativamente fácil – es también eliminar los pequeños productores de mercaderías […]. Es mil veces más fácil vencer a la gran burguesía centralizada que ‘vencer’ a los millones de pequeños patrones.”
Para completar el sector privado, de interés individualista, que surge de la realidad cotidiana y de una manera natural, es necesario tomar en cuenta las inversiones y empresas extranjeras quienes, actualmente, se rigen por la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. Y dentro del cuadro de una economía abierta no podemos olvidarnos del resto del mundo que se rige, igualmente, por la repartición individualista.

a. Las fuerzas naturales del sector privado de repartición individualista

El sector privado, de repartición individualista, nace paralelamente a la insurgencia del ser humano. Su primera fuente de vitalidad lo extrae precisamente de la naturaleza misma del ser humano. En el devenir de la evolución económica se van adicionando nuevas condicionantes que facilitan el desarrollo de la individualidad, de la autonomía y del trabajo en equipo. Son los cimientos de una actividad económica que, en gran número de casos, se desarrolla para provecho de sus mismos creadores. Es el origen de la repartición individualista de la actividad económica.

i. La característica de la naturaleza humana es de siempre buscar respuestas a sus preguntas

El profesor Milton Friedman pone en relieve algo que se encuentra en la base de la insurgencia totalmente natural de la repartición a interés individualista. El ser humano desde sus orígenes siempre ha buscado y encontrado respuestas a sus preguntas, inquietudes, sufrimientos, necesidades, etc, Es a partir de estos elementos que él da inicio a una actividad de la cual, en un buen número de casos, lo puede desarrollar solo y puede, al mismo tiempo usufructuar en solo. Es la repartición individualista que está poniendo en práctica, en muchos casos, sin ser consciente de sus implicancias.
“Los grandes avances de la civilización, ya sea en arquitectura o pintura, en ciencia o literatura, en industria o agricultura, nunca vinieron de un gobierno centralizado. Colón no inició la búsqueda de una nueva ruta hacia China como respuesta a una directiva del Parlamento, aún cuando posteriormente fue parcialmente financiado por un monarca. Newton y Leibnitz, Einstein y Bohr, Shakespeare, Milton y Pasternak, Whitney, McCormik, Edison y Ford; Jane Addams, Florence Nightingale y Albert Schweitzer, ninguno de estos inauguradores de nuevas fronteras en el conocimiento y comprensión humana, tanto en la literatura como en posibilidades técnicas o en auxilio ante la miseria humana, actuaron como respuesta a directivas gubernamentales. Sus logros fueron el producto de una genialidad individual, de sostener vigorosamente puntos de vista minoritarios, o de un clima social que permitía variedad y diversidad. Ningún gobierno, nunca ha sido capaz de competir con la variedad y diversidad de la acción individual,” concluye Milton Friedman, Premio Nobel en economía.

ii. El proceso artificial de producción hace aflorar la individualidad y la autonomía

Al facilitar la creación de “n” empresas, todas en plena independencia una de la otra, el proceso artificial de producción condiciona la autonomía no solamente de las empresas sino también de las personas, dando a cada uno su propia individualidad. Este comportamiento es imposible que aparezca con los procesos de trabajo precedentes.
El desarrollo de la economía agrícola primitiva, a producción extensiva, por ejemplo, exigía un gran número de personas para hacer frente a la exigencia de mano de obra. Esta fue la época en donde estuvo admitida la norma de procrear por lo menos una quincena de hijos. Y cuando la finca tenía une superficie importante, incluso los nietos y tataranietos, con sus esposos o esposas, permanecían al interior de la familia ampliada y bajo el mismo techo. La producción agrícola extensiva lo exigía.
Es por ello que, en el trabajo agrícola primitivo no hubo un desarrollo individual de las familias, en el sentido moderno, ni de los miembros de cada familia. Todos debían orientar sus esfuerzos hacia un solo objetivo: la finca familiar. Porque era ella la que les prodigaba todo lo necesario para subsistir. Era misión imposible supervivir fuera de la finca familiar en las mismas condiciones que facilitaba la producción agrícola.
Además, aparte de la conservación de las semillas para el ejercicio siguiente, casi toda la producción era destinada al consumo del conjunto de la familia ampliada. Es una economía de autoconsumo que deja muy poco espacio al desarrollo de la individualidad de la persona. El trabajo en conjunto, de todos los miembros de la familia ampliada, se imponía al trabajo autónomo e individual.
Este tipo de organización social y económica ya era practicado por los grupos sociales basados en los procesos de trabajo a mano desnuda y luego con herramientas. Ellos fueron igualmente de autoconsumo y exigían la participación de todos los miembros de la familia ampliada (tribu). Todos los miembros del grupo social, en edad de trabajar, participaban en la recolección, caza y pesca de bienes alimenticios.
Estos son procesos de trabajo que hacen inimaginable el trabajo en solo, como la forma predominante de supervivencia. En esos tiempos, el trabajo individual se destinaba a actividades menores, aunque poco a poco dejan sentir su influencia como, por ejemplo, en la producción de las herramientas para la pesca, la caza e incluso para la agricultura primitiva; el descubrimiento del fuego y en la conservación de los alimentos. Sin embargo, ese trabajo individual representó una proporción menor con relación al total de la actividad económica. El trabajo individual se supeditaba al trabajo en conjunto de la comunidad.
Pero con el desarrollo y, sobre todo, la evolución de los procesos de trabajo, las cosas cambian. Es la entrada en fuerza del proceso artificial de producción quien hace explosionar el trabajo individual. Las transacciones ya no se efectúan solamente entre tribu y tribu. Ellas se dan esencialmente entre empresa y empresa, entre consumidor y productor, entre persona y persona. Con el proceso artificial de producción se abren las compuertas para dar paso al desarrollo individual e igualmente a la empresa individual, sin que por ello el tejido social se resienta. Al contrario, el ser humano dio un gran salto hacia adelante en el desarrollo de su propia personalidad y el de su economía.
La individualidad se afirma cuando se deja a un lado la economía de autoconsumo para integrarse en otra de intercambios. De un lado, la persona es un consumidor con una gran variedad de bienes a escoger en función de los precios y de sus ingresos. De otro lado, la persona es también un productor con plena autonomía y en interconexión con los otros. Esta autonomía e individualidad se consolidan por el hecho de contar con su propio presupuesto de ingresos y de gastos.

iii. El proceso de trabajo de concepción afirma la individualidad, la autonomía y el trabajo en equipo

Una nueva manera de trabajar se hace sentir de más en más, actualmente. Se trata del proceso de trabajo de concepción. Sus orígenes remontan a los primeros procesos de trabajo. Es con el proceso de trabajo con herramientas que nítidamente comienza a desarrollarse la individualidad y el sentido creativo de las personas. Cada herramienta, como el mazo, la lanza, la flecha, es el resultado de un acto de imaginación como respuesta a una necesidad. Todavía en pequeña escala pero las personas ya desarrollan un trabajo individual.
No obstante, otros descubrimientos como el fuego y las formas de conservación de los alimentos, que no se encuentran formando parte del proceso de trabajo en curso, son ya corrientemente utilizados en la vida cotidiana de las personas. Todos ellos contribuyen a afianzar la individualidad de la persona. El descubrimiento de la tierra cultivable agrega un elemento más en el trabajo individual.
Sin embargo, una vez más, es el proceso artificial de producción quien acelera esta característica de la persona, ya que cada bien económico es la aplicación de un trabajo científico o técnico. La mayor parte de esos bienes provienen de trabajos de innovación, y un gran número es el fruto de un descubrimiento, de una creación o de una invención. Así, el trabajo individual se amplifica y toma toda su importancia. Ya no solamente el trabajo es autónomo, sino que paulatinamente se va acentuando el trabajo en equipo.
Es el proceso de trabajo de concepción que va afirmar el trabajo autónomo dentro de un trabajo en equipo. Es el desarrollo de la individualidad dentro de un trabajo en equipo. Sucede que dicha forma de trabajar utiliza los conocimientos y competencias de las personas para actuar sobre los conocimientos acumulados hasta el presente, de donde nacen nuevos conocimientos y afirman nuevas competencias.
Cada uno de los bienes que nace con este proceso de trabajo es fruto de una investigación científica. Ya no es simplemente la aplicación de un descubrimiento. Es el descubrimiento mismo. Por esta razón, ningún bien es ni siquiera duplicado. No tiene sentido hacerlo. De tal forma que la producción rutinaria del mismo bien no existe ni puede existir en este proceso de trabajo de concepción.
Es la era de la individualidad, de la autonomía y del trabajo en equipo. Con ello supera al proceso artificial de producción. No solamente porque sus bienes son inmateriales en comparación de los bienes materiales del proceso artificial de producción, sino porque necesariamente es un trabajo interdisciplinario. De ahí que no solamente exige individualidad y autonomía como en el proceso artificial de producción, sino también un trabajo en equipo.
Cabe de todas maneras hacer la observación. El trabajo cotidiano de toda actividad económica ya no es solamente la zona reservada a los trabajadores. Es toda la población que se encuentra inmersa en este nuevo proceso de trabajo. Los trabajadores y el resto de la población, todas las personas, de una manera individual o en equipo, en tanto que utilizadores o elaboradores, participan en el desarrollo del proceso de trabajo de concepción. Y la individualidad, autonomía y equipo se consolidan.
El proceso de trabajo de concepción se encuentra en sus inicios. Y es muy probable que en su desarrollo va a asimilar a aquellas actividades tales como la pintura, el dibujo, la escritura; en suma, a todas las actividades artísticas, inmateriales por esencia, que no encuentran todavía el proceso de trabajo que les pertenece.
Es evidente que en el contexto de todas estas formas de trabajo individual y autónomo, la repartición individualista del resultado neto de su actividad económica se desliza de una forma natural.

b. Los componentes del sector a repartición individualista

El sector económico, a interés individualista, estaría compuesto por todo el sector privado actualmente existente, y por las empresas extranjeras. A ese sector económico, al interior del país, se debe agregar el resto del mundo para contar con la globalidad del sector económico privado, de interés individualista.

i. El sector privado actualmente existente

Decíamos que tanto el proceso artificial de producción como el proceso de trabajo de concepción propician un trabajo autónomo e individual reforzando la individualidad de las personas. El fundamento de ese comportamiento, tanto de las empresas como de las personas, se encuentra en que los dos procesos de trabajo se desarrollan por intermedio de intercambios, con un gran número de mercados de compra y venta, cada uno con sus propias particularidades. El proceso de trabajo de concepción agrega un plus precisamente porque el resultado de su actividad es inmaterial mientras del otro es exclusivamente material.
Dentro de ese laboratorio de ideas y de pasiones nace un sinnúmero de empresas y actividades individuales, a tamaño variable. Una parte de ellas presentan una particularidad muy especial. Estas facilitan, de una manera muy natural, la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.
Es el caso, por ejemplo, de los mototaxistas, de los remendadores de zapatos, de los canillitas, gasfiteros o vendedores ambulantes, entre otros. Sería irracional integrar sus “ganancias” en la repartición igualitaria del resultado neto de la actividad económica. Incluso si quisiéramos e impusiéramos todas las medidas políticas y administrativas sería casi imposible integrarlo, además de ser ineficaz. Los costos de las medidas impositivas serían mucho más elevados que el monto de los ingresos recaudados.
En estas actividades tratar de separar, de una manera clara y consistente, el beneficio del salario de quien lo ejecuta es más que imposible. Todo cálculo es bastante arbitrario. De ahí que, entre ellos, la repartición individualista se realiza de una forma muy natural. Todo (salario + beneficios) pertenece al que ejecuta la actividad económica y que, al mismo tiempo, es el propietario de los medios de producción del bien o servicio. Por consiguiente, la continuidad del sector privado, de repartición individualista, se impone como una realidad. Ellos constituyen la casi totalidad de los micro-empresarios.
Existen otras actividades en donde la repartición individualista es un aliciente a la creación, innovación e invención de nuevos bienes y servicios. Es el caso, por ejemplo, de una buena parte de artistas y escritores. Pero existe igualmente de aquellos que se dedican a la innovación, invención y descubrimiento, en donde la apropiación de las ganancias viene mezclado con el salario.
Dentro de ellos existe, igualmente, la posibilidad de crear micro-empresas, y en condiciones de monopolio, las mismas que durarán el tiempo que tome ese descubrimiento o invención en banalizarse o en aparecer otro bien con muchas más ventajas que su precedente.
Existen también otras empresas que se constituyen no en base a competencias y conocimientos sino al aporte personal de capital. Estas empresas pertenecen de facto al sector privado, con una repartición individualista del resultado neto de su actividad. Impedir la creación de estas empresas es limitar el desarrollo personal y profesional de una gran parte de la población.
Pueden existir igualmente las empresas constituidas en base a créditos otorgados por el sistema financiero. Si éstas piden una licencia de funcionamiento es sencillamente porque existe una carencia de iniciativa en la producción o elaboración de bienes que necesita la población.
Todas estas empresas, en su conjunto, constituirán el sector 1, sector privado de interés individualista, de la economía nacional. Este sector, en tanto que una de las partes de la economía de mercado, será completado por las empresas extranjeras.

ii. Las empresas extranjeras completan el sector a interés individualista al interior del país

En el país no existen solamente las empresas creadas por los nacionales, existen igualmente las empresas extranjeras, cuya administración es estrictamente privada, a interés individualista. Ellos se rigen por la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.
Las empresas extranjeras instaladas en suelo nacional merecen una atención especial en tanto que respeten las leyes y la soberanía nacional. Si ellas se han instalado o piden instalarse es simplemente porque existen en el país condiciones favorables para su desarrollo. El país necesita de la participación extranjera para desarrollar sectores de la economía que no son atendidos por las empresas nacionales. Ellas no se instalan por un acto filantrópico, y nosotros las aceptamos no porque son amigos, sino simplemente porque contribuyen al desarrollo nacional en las áreas que los nacionales han desestimado o están en inferioridad de condiciones tecnológicas o financieras.
En resumen, el conjunto de empresas nacionales y extranjeras constituyen el sector 1, sector privado de interés individualista, teniendo como denominador común la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.
A fin de que nuestro cuadro del sector privado, de interés individualista, sea completo, no podemos olvidar al resto del mundo.

iii. El resto del mundo

El resto del mundo se encuentra conformado por empresas privadas y públicas que se encuentran afincadas en otros países del mundo y no son propiedad de nuestro país. A ello debemos agregar los individuos, ciudadanos de otros países del mundo. Todos ellos actúan con un régimen privado, de interés individualista. Es decir, todos ellos buscan maximizar los beneficios de sus empresas, inversiones y actividades, los cuales evidentemente son apropiados integralmente por quienes son sus gestores, propietarios y/o accionistas.
El resto del mundo no puede ser desestimado porque el proceso artificial de producción ha condicionado una economía-mundo desde hace cinco siglos. Es decir, la productividad, los precios, las monedas, el trabajo, el capital y otros elementos de esta manera de trabajar se equilibran a nivel mundial.
Querer escapar a esta realidad es condenarse de antemano al fracaso. Querer poner su propio precio al capital, al trabajo y otros es una muerte anticipada. El ejemplo más reciente lo tenemos en la experiencia soviética. No podemos olvidarnos del resto del mundo con quienes se mantiene una interacción permanente, y no porque esas empresas lo demanden sino porque esas son las características esenciales del proceso de trabajo en curso.

c. El peso de la Historia y la primera experiencia de Propiedad Social

Para terminar de ilustrar sobre la natural participación del sector privado, de repartición individualista, notemos el peso de la Historia en el consentimiento de dicho sector y, luego, la experiencia más cercana sobre la Propiedad Social.

i. Un consentimiento de diez mil años

No perdamos de vista dos hechos. Primero, existe un consentimiento de diez mil años. Es muy probable que en la mayoría de los casos, la instalación de la repartición individualista ha sido el resultado de una imposición, pero durante diez mil años la sociedad lo ha aceptado, consciente o inconscientemente. Ella se convirtió en una regla de juego de la economía. Incluso muchos condados, sobre los cuales surgieron o surgen nuevos países, nacieron o nacen ya con el principio de la repartición individualista.
Segundo, dentro de una economía de mercado (intercambios), el producto que se impone es aquel que cuenta ya sea con un mejor precio, una mejor calidad o, simplemente, la preferencia del público. De igual forma, si se trata de introducir un nuevo tipo de repartición, es la sociedad que debe decidirlo y, enseguida, ese tipo de repartición deberá hacer sus pruebas en la actividad cotidiana. Y es el resultado de esa confrontación que decidirá finalmente la supervivencia y duración del nuevo tipo de repartición.
Si tomamos en consideración estos dos elementos de juicio, el puente a crear no debe cimentarse ni sobre una nacionalización de empresas, ni sobre la expropiación o confiscación de activos de terceras personas. El puente debe crearse sobre una decisión de la sociedad y apoyarse en los recursos de la Nación para nacer como una alternativa creíble en una economía de mercado.
Indudablemente que ello no quiere decir avalar todas la irregularidades cometidas por los políticos y dirigentes “empresariales” en el manejo de la economía. De ninguna manera. Lo que se acaba de notar es bajo el supuesto de que el desarrollo del sector privado de interés individualista se efectuó bajo las reglas de una economía de mercado y no en función de favoritismos políticos.

ii. La experiencia más cercana sobre la Propiedad Social

En el querer eliminar las enormes e injustificadas desigualdades económicas y sociales, las generaciones pasadas, y la presente, han desarrollado una serie de aproximaciones. La mayoría viene cargado del peso de la Historia. Antes que atacarse a las reales causas del mal, se han atacado a sus efectos. Antes de identificar el origen del problema se ha querido eliminar, digamos, a la persona que porta el mal.
Pero, caminando se hace el camino. A fuerza de insistencia, siempre se ha terminado por encontrar respuestas a las preguntas y a los problemas. O como dice el Premio Nobel, Friedrich Hayek: “Si la primera tentativa para crear hombres libres ha fracasado, debemos recomenzar.”
Recientemente se ha llegado a concebir un intento serio de propiedad social, dentro de una economía de mercado. Es la experiencia que más se aproxima, en términos de conceptualización, por lo que en el párrafo siguiente propondremos como alternativa de solución. Se trata de la Propiedad Social practicada bajo el gobierno del general Velasco en el Perú. Sin embargo, es necesario notar los puntos débiles que probablemente determinaron su fracaso.
En efecto, la experiencia parte del la noción de propiedad social que, en nuestro lenguaje lo calificamos como propiedad colectiva. Sin embargo, la Ley de Empresas de Propiedad Social se aleja de su doctrina y dispone la distribución de utilidades de las empresas de propiedad social entre los trabajadores de cada empresa y un fondo de desarrollo de la propiedad social. La ley no reconoce la evidencia histórica de que las utilidades de las empresas de propiedad social corresponden a todos los habitantes del país, y en igualdad de condiciones, puesto que los activos sobre los cuales se crean estas empresas pertenecen a todos los habitantes del país, y en igualdad de condiciones.
El otro punto frágil de esta experiencia es que nace como consecuencia de una nacionalización de empresas ya existentes. Se olvida el peso de la Historia. El consentimiento de la sociedad, por más de diez mil años, a la repartición individualista del beneficio de las empresas. No debemos cometer ese error contra-natura, mientras respeten la soberanía nacional.
Con la experiencia de este ejercicio de propiedad social, de las prácticas ejercidas en otros tiempos y países, de los esfuerzos intelectuales de renombrados escritores y con la enseñanza de la evolución y desarrollo de la actividad económica, presentamos la estructura del puente que liga la empresa a la sociedad y, con ello, se renovaría la estrecha relación que siempre existió entre la economía y la sociedad.

B. CREACIÓN DEL SECTOR A INTERÉS GENERAL

El profesor Paul A. Samuelson, Premio Nobel de economía, ya nos había propuesto una economía mixta para limitar las desigualdades económicas. Su propuesta se apoya en la necesidad de hacer participar a los obreros en la gestión de la empresa. Es necesario que ellos se sientan comprometidos con los resultados de la empresa, nos dice el profesor. En la práctica, esta propuesta ha adoptado diversas variantes que toman la forma de primas al rendimiento, al resultado del ejercicio económico o en la forma de acciones de la empresa como los recientes stock-options.
La propuesta de Samuelson y sus variantes mantienen a la repartición individualista como el motor de la economía. En sus escritos apoya igualmente la participación del sector público, el cual debe desarrollarse únicamente en las áreas en donde la empresa privada no tiene ningún interés pero los ciudadanos requieren de esos bienes o servicios.
Por otro lado, ejemplos del ejercicio de gestión social han sido practicados por casi todos las organizaciones políticas de liberación nacional que llegaron al poder. Ellos se apoyaron y se apoyan en la empresa pública.
Todas esas experiencias no logran los objetivos propuestos porque la empresa pública nunca ha tenido una gestión autónoma, y porque su resultado neto no llega a sus verdaderos propietarios. Además de que la corrupción campea entre los dirigentes de dichas empresas públicas.
Alfred Marshall se pregunta: “Admitiendo que una distribución más igualitaria de las riquezas es deseada, ¿hasta dónde justificaría los cambios en la institución de la propiedad privada, o en las restricciones de la libre empresa, cuando se sabe que, probablemente, ello disminuiría el monto de las riquezas?”
El profesor Alfred Marshall detalla aún más el terreno de sus inquietudes: “sería bueno señalar que la fuerza de un estudio económico serio es de basar los derechos de propiedad privada no sobre un principio abstracto, sino sobre la observación que en el pasado, ellos han sido indisociables de un progreso sólido. Incumbe entonces a hombres responsable de continuar, con precaución y a título de ensayo, en la eliminación o modificación de los derechos de propiedad, aún cuando parecieran inapropiadas a las condiciones ideales de la vida social.”
Para la tranquilidad del profesor Marshall nuestra propuesta de una economía de mercado de interés general contempla los dos tipos de repartición. Se respeta la propiedad privada, pero en sus dos expresiones: la propiedad privada de interés individualista y, la propiedad privada de interés general.
Ese es el gran reto de nuestra generación. Se trata de reconstruir un puente entre la economía y la sociedad, al mismo tiempo que se conserva el tipo de repartición existente desde hace diez mil años. Se trata de construir una economía de mercado, mixta y a interés general, que deberá brindar una igualdad de oportunidades a todos los hijos de la Nación, desde su nacimiento hasta el final de sus días.
Como en toda obra a construir o reconstruir, las fricciones son innumerables e imprevisibles, lo que hace de este reto uno de los más grandiosos que los seres humanos deben afrontar.
a. Ayer se instaló de una forma “natural”, ahora se trata de una acción consciente

Todo indica que el primer tipo de repartición que los seres humanos han practicado fue la repartición igualitaria. Veamos en qué condiciones nace y cuáles son las probabilidades de aplicarlo en nuestros días.

i. En los orígenes, la repartición igualitaria se deslizaba en una forma muy “natural”

Durante 190 mil años por lo menos, los seres humanos vivieron en armonía gracias a que la totalidad del resultado de su actividad económica se revertía sobre todos los miembros del grupo social en condiciones de igualdad. Nadie estuvo excluido del festín de la canasta de alimentación.
Este tipo de repartición se realizaba de una manera muy “natural”. Nadie se preguntaba por qué la existencia de tal tipo de repartición menos aún, si existía la posibilidad de apropiarse individualmente de todo el resultado económico. El trabajador gozaba en su actividad sabiendo que todo su grupo social apreciaría su esfuerzo. Y todos ellos respetaban, e incluso adoraban, aquella Naturaleza que les brindaba toda clase de alimentos y lugares apropiados para pernoctar. Los lazos de unión entre el trabajador, la actividad económica, el grupo social y la naturaleza eran sólidos y bien estrechos.
Hasta que un buen día, hace aproximadamente diez mil años, la totalidad del resultado neto del acto económico pasa a la propiedad de ciertas familias de la sociedad. Aun cuando la economía continuaba a crecer, aparece la pobreza en la mayoría de la población, primero, el desempleo de millones y millones de personas, luego. Es necesario entonces recrear un clima de armonía y bienestar general. Ahora, esta decisión deberá ser “consciente”.
ii. Ahora se trata de una acción consciente de construcción del puente entre la empresa y la sociedad

La conexión directa entre la economía y la sociedad de nuestros ancestros se realizó de una manera muy “natural”. Hoy en día tenemos el reto de construirlo “conscientemente”.
Desde que se rompiera la relación directa entre economía y sociedad, muchos ensayos se han efectuado. Cada uno tuvo una lección a transmitir. Nosotros nos hemos servido de todas esas enseñanzas para diseñar el puente a construir. Es el resultado entonces de miles de ensayos durante miles de años. Cada uno de ellos costó un esfuerzo descomunal y, en muchos de los casos, en el camino del ensayo hasta sus vidas ofrendaron.
Para diseñar el puente que haga factible la fusión entre la economía y la sociedad, en principio, nos tenemos que orientar por las particularidades del proceso artificial de producción. Pero tengamos presente que la construcción del puente no es para buscar un incremento de la producción, para lo cual el proceso artificial de producción es uno de los más eficientes. El objetivo del puente es permitir que el resultado neto de la actividad económica vuelva sobre todos los habitantes del país brindando igualdad de oportunidades a todos.
¿Para qué entonces recurrimos al proceso artificial de producción? Porque, como todo tipo de repartición, resultado de una decisión de sociedad, es abstracta; motivo por el cual, se sirve de los elementos materiales del proceso artificial de producción para manifestarse en términos concretos. Este es el trabajo cuyo resultado ha sido expuesto en el capítulo precedente. Una solución al estado puro. Ahora nos toca insertarlo dentro de una economía de mercado mixta. Ella se convertirá en el sector 2 de una economía mixta.

b. La solución al estado puro se convierte en el sector 2 de una economía mixta y a interés general

La economía de mercado de interés general, que presentamos como la alternativa de solución a la pobreza y el desempleo, es una economía mixta, en donde el sector 2, sector dominante, será quien tomará el reto de crear un contexto de desarrollo en igualdad de oportunidades.
¿Qué producir? Este aspecto de la economía lo desarrollaremos con más detalle en el tomo II de la presente obra. Por el momento nos circunscribiremos a decir que el apoyo gubernamental se debe centrar sobre el proceso de trabajo más evolucionado por los seres humanos: se trata del proceso de trabajo de concepción. Por coincidencia histórica, es la manera de trabajar que genera mayor valor agregado actualmente y que, al mismo tiempo, se encuentra en plena sintonía con la repartición igualitaria del resultado neto de la actividad económica. Es decir, es un momento histórico que facilita un máximo de producción, un máximo de rentabilidad, dentro de un clima de bienestar general. La producción y la igualdad de oportunidades para todos se encuentran confundidos.

i. Una economía mixta a dos sectores

La instalación del puente entre la empresa y la sociedad conlleva a una economía de mercado de interés general con dos sectores, los cuales deberán desarrollarse en propiedad privada. Es decir, tanto el sector 1 como el sector 2 tendrán un régimen privado en cuanto a la propiedad de los medios y herramientas de trabajo. Los del sector 1 pertenecen a personas, independientes unas de las otras. Es la propiedad privada individualista. En cambio, los del sector 2 pertenecen al conjunto de personas conformando el país. Es la propiedad privada colectiva.
Los propietarios y/o accionistas de los medios y herramientas de trabajo del sector 1 pueden transferirlos o desplazarlos (en términos físicos o monetarios) muy libremente. Esta es una de las características de los capitales “golondrinas” que huyen del país cuando han ubicado nuevas zonas de inversión más rentables, o cuando el país intenta aplicar medidas de orden social tendientes a aumentar los salarios o a disminuir el desempleo. Es decir, los capitales pertenecientes al sector 1 son fáciles a expatriar. Basta adquirir la nacionalidad de otro país para que esos capitales dejen en una mala posición al país que los ayudó a crecer. Son los capitales provenientes de una repartición individualista y, por consiguiente, no tienen ninguna nacionalidad, aun cuando, en cada país que llega, se hacen llamar “capital nacional”.
Esto es imposible que suceda con los capitales del sector 2. Bien que sus capitales pertenecen a todos los habitantes del país, en igualdad de condiciones, ellos no pertenecen a ninguno en particular. Es decir, ninguno de los habitantes del país podrá expatriar su parte de capital por el solo hecho de haber adquirido la nacionalidad de otro país, o porque existen otras zonas más rentables para “su” capital. Ello no quiere decir, en ningún momento, que dichos capitales pierdan movilidad. De ninguna manera, lo que pierden es su posibilidad expatriarse en cualquier momento. El esfuerzo de un pueblo, en su presente y pasado, es naturalmente lógico que quede para siempre con él.
De igual modo, los dos sectores funcionarán con plena autonomía del poder central. El sector 1 lo viene ejerciendo actualmente, a pesar de que en los países del Tercer Mundo es menos evidente. En cambio, el sector 2 deberá nacer independiente de las autoridades políticas y administrativas del gobierno central. En suma, los dos sectores pertenecerán al sector privado y, como tal, gozarán de una plena independencia de los vaivenes de la política.
Sin embargo, aun cuando los dos sectores funcionarán con el régimen privado, los beneficios de uno se orientan a satisfacer exigencias individuales que, actualmente, se traduce en la búsqueda de dinero y más dinero; en tanto que los beneficios del otro se revierten sobre el conjunto de la sociedad en partes iguales. Es esta característica del objetivo de las inversiones del sector 2 que lo coloca en la posición de sector dominante de la actividad económica.

ii. Sector dominante, sector de apoyo

Si una economía debe desarrollarse con la participación de dos sectores con objetivos diferentes, la experiencia histórica nos enseña que uno de los dos debe ser el dominante. Así, durante los primeros 190 mil años de existencia de la especie humana, el sector dominante de la economía fue el sector social a repartición igualitaria. Después de la gran transformación de hace diez mil años y hasta nuestros días, el sector dominante es el sector privado de interés individualista. ¿Cómo, y porqué medios, uno de los sectores resulta ser el dominante?
Tomemos el caso concreto del actual sector privado, aquel que se apoya en la repartición individualista. Comencemos diciendo que no debemos confundir el sector privado de interés individualista en tanto que sector dominante, y el sector privado de interés individualista en tanto que sector de apoyo.
Cuando el sector privado de interés individualista es el sector dominante, el resultado neto de toda la actividad económica del país es apropiado por un puñado de personas; además de que, toda la estructura institucional y política se adapta para alcanzar este objetivo. En cambio, cuando el sector 2, privado de interés general, es el sector dominante, primero, solamente el resultado neto del sector privado de interés individualista es apropiado por sus propietarios y accionistas y, segundo, el resultado neto del sector 2, sector privado de interés general, es distribuido entre todos los habitantes del país y en condiciones de igualdad. Además de que la estructura institucional y política del país se adapta para apoyar al sector 2 en tanto que sector dominante de la economía.
Tratemos de explicitarlo con más detalle.
El sector dominante de la economía, como es el caso actualmente del sector privado de interés individualista, se beneficia de todo el apoyo institucional y político del Estado. La Constitución esta hecha a su medida en donde, por ejemplo, el único sector autorizado a ejercer la actividad económica es el sector privado de interés individualista. Es decir, el único tipo de repartición aceptado por la Constitución es la repartición individualista.
El gobierno le da su apoyo financiero a través del presupuesto público. Aprueba leyes y ordenanzas que favorecen el desarrollo de dicho sector. Le da igualmente su apoyo a través de un cuerpo legal que reconoce únicamente la propiedad privada de interés individualista, una fuerza policial y armada para hacer respetar la “ley”, y un sector de educación para idolatrar al sector privado de interés individualista. A ello se debe agregar el pensamiento único y los medios de comunicación al servicio del poder en plaza.
Pero el apoyo del Estado no es suficiente para convertirse en el sector dominante. Con esta idea en mente, bastaría tomar posesión del Estado para que la situación cambie, lo que históricamente se ha probado que no es verdad. Si fuera así, tantos movimientos de liberación nacional que se ampararon del poder del Estado hubieran podido liberarse de la pobreza y del desempleo. Y sin embargo, ellos no pudieron darle fin. ¿En donde se encuentra entonces el verdadero apoyo para convertirse en el sector dominante?
En realidad, el Estado no hace otra cosa que poner el sello de legalidad a lo que es el verdadero fundamento: la propiedad privada de interés individualista del elemento insoslayable del proceso de trabajo en curso, el mismo que facilita la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.
En la segunda fase del proceso natural de producción (la agricultura primitiva), por ejemplo, el elemento indispensable fue la tierra cultivable. En la primera fase del proceso artificial de producción fue la máquina y, actualmente, son las grandes masas de dinero que alimentan el sistema financiero. Es sobre la legalización de esta base real, física, en tanto que propiedad privada de interés individualista, que el Estado toma todo su poder al servicio del sector privado de interés individualista.
Por lo tanto, no se trata solamente de dominar el Estado. Se trata esencialmente de comprender en qué se apoya la gestión privada en vigencia, y qué es lo que se debe implementar para que se convierta en una economía a interés general. Y, sobre todo, es necesario comprender que la economía de mercado de interés general no tiene los mismos fundamentos que la economía de mercado de interés individualista. Es necesario saber que se tiene que construir los cimientos físicos, reales, del sector 2, sector privado de interés general.
¿Cuáles serán entonces los cimientos del sector 2 como sector dominante?

iii. Los cimientos del sector 2 como sector dominante de la economía

Es incuestionable que el sector 2 no puede convertirse en sector dominante de la economía sin el apoyo del Estado. Para ello, el Estado debe adaptarse a ese objetivo, cuyas nuevas características lo mostraremos líneas abajo. Pero acabamos de ver que el apoyo del Estado no es suficiente. El Estado no hace que legalizar una cuestión de hecho. Entonces ¿cuáles serán las bases reales del sector 2 como sector dominante?
Los dos mecanismos que deben sostener al sector 2 son la repartición igualitaria de los beneficios de sus empresas, el cual se convierte en la Remuneración de Base de todos y cada uno de los ciudadanos y, el financiamiento “gratuito” de los proyectos de inversión destinados únicamente a la creación y desarrollo de sus empresas.
Esos dos mecanismos se apoyan, a su vez, en la propiedad colectiva del Fondo Económico del país; es decir, el sector 2 en tanto que sector dominante deberá apoyarse no solamente en el cuerpo jurídico, político e institucional del Estado, sino en toda la infraestructura de sus empresas, en las competencias y conocimientos acumulados por los ciudadanos, y en los recursos naturales del país.
En suma, la base real del sector 2 en tanto que sector dominante se encuentra en la propiedad privada de interés general del Fondo Económico del país, el mismo que debe ser garantizado por las instituciones y cuerpo legal del Estado.
Ese es el reto de nuestros días: conseguir el apoyo del Estado para instalar y legalizar todos los mecanismos de la economía conducentes al desarrollo de su sector 2, sector privado de interés general.

iv. La Remuneración de Base en una economía mixta

Para calcular el monto de la Remuneración de Base (RB) de cada ciudadano, en una economía mixta, ¿se deberá tomar en consideración la totalidad de los beneficios de todas las empresas existentes o solamente de una fracción de ellas?
La RB deberá tomar en consideración únicamente los beneficios de las empresas del sector 2, sector privado de interés general, la cual tendría la forma definitiva siguiente:
G2 / N = r

Siendo G2 la totalidad de los beneficios de las empresas del sector 2.
La RB, fruto de la repartición igualitaria del resultado neto de las empresas del sector 2 comienza así por eliminar la pobreza. Pero dicho mecanismo, ¿se asienta sobre una Ley únicamente; es decir sobre una decisión administrativa, o sobre una base real de la actividad económica?
En realidad ella no es el fruto ni de un acto político ni de una gestión administrativa. Porque en ese caso, la RB sería un mecanismo volátil. Ella existiría solamente el tiempo de duración del mandato de quien tomó la decisión política o administrativa. No olvidemos que los tipos de repartición, en la historia económica, han tenido una validez de miles de años. La primera ha tenido una existencia de 190 mil años y la segunda, ya cuenta diez mil años de duración ininterrumpida.
La RB se sustenta en una decisión de sociedad, la misma que valida la existencia de la propiedad privada colectiva. Esta, a su vez, será administrada por el sector 2 de una economía de mercado de interés general.

v. Una actividad económica orientada a satisfacer las necesidades de todas las personas

El sector 2, en tanto que sector dominante, garantizará volver sobre el verdadero objetivo de la actividad económica. De lo que se trata es de satisfacer las necesidades de todas las personas conformando la Nación. La tarea no es simple porque, no solamente es necesario volver sobre el verdadero objetivo de la actividad económica, sino también borrar todas las lacras incrustadas en la piel de la economía y de la sociedad durante diez mil años.
Una economía conducida por el sector 2 no admite entonces ni pobreza ni desempleo. De igual modo, el puente entre la sociedad y la empresa no es solamente cuestión de economía sino también de educación. Estos retos se encuentran felizmente bien apoyados por mecanismos que se pondrán en acción sobre la base de elementos físicos, reales, que sustentan la gran transformación de la economía y de la sociedad.
Todo ello conduce necesariamente a practicar nuevos valores en la actividad económica, en la sociedad y en la interrelación de las personas.

c. Acerca de sus empresas

Nuestro interés, en este párrafo, es de precisar la naturaleza jurídica de las empresas del sector 2, su radio de acción, y su implicancia en la reconstitución del tejido social y económico de un país. Igualmente, nos ocuparemos de precisar el nuevo comportamiento del consumidor dentro de una economía de mercado de interés general. Elementos importantes para completar la visión del sector 2 de una economía de mercado de interés general.

i. Las características básicas de las empresas a interés general

Dentro de una economía de mercado, todas las empresas son privadas. Ellas pueden adoptar la figura de una cooperativa, sociedad anónima, a comandita, a responsabilidad limitada, etc. Para nuestros fines, hemos utilizado el criterio de repartición de sus beneficios para clasificarlas. Así tenemos las empresas a repartición individualista, en donde los beneficios pertenecen a sus propietarios y accionistas (sector 1) y, las empresas a repartición igualitaria, en donde sus beneficios son repartidos entre todos los habitantes del país (sector 2). De donde se infiere que la economía se desarrolla dentro de una economía de mercado, mixta y a interés general.
Todos los activos pertenecientes al Estado; es decir, a todos los habitantes del país, pasarán a ser administrados por las empresas del sector 2. En base a dichos activos, físicos o financieros, se crearán las empresas del sector 2. Otra fuente de financiamiento para la creación y/o desarrollo de las empresas del sector 2 son las donaciones internas o externas. Ellas pasan a la propiedad colectiva de todos los habitantes del país sin contraprestación alguna. Todos los aportes en bienes de capital conformarán el Fondo económico del país.

1. Principio de rentabilidad

El principio de rentabilidad es la norma básica de una empresa en una economía de mercado. Los ingresos deben igualar, por lo menos, a los egresos. Es muy corriente escuchar que toda empresa debe necesariamente generar ganancias, lo cual no es muy cierto.
Si la empresa llega a cubrir los egresos, ello significa que ha cubierto igualmente la tasa de interés del capital invertido como si lo hubiera efectuado en cualquier otro negocio o empresa. Con ello se encuentra cubierta la conservación del capital en términos constantes. No se ha producido ninguna pérdida de capital.
Sin embargo, ello ha permitido movilizar una fuerza de trabajo que, en otras circunstancias, hubiera permanecido ociosa. Ha permitido igualmente generar bienes o servicios necesarios para la población y, se ha movilizado un monto de capital que hubiera estado sin ninguna ocupación. Es decir, aun cuando una empresa no genera ni ganancias ni pérdidas, ella ha efectuado un servicio muy apreciado para la población y la economía del país.
La idea de que toda empresa debe generar necesariamente ganancias es propia al pensamiento individualista que busca en toda inversión una ganancia para acumular dinero sobre dinero, sin ninguna relación con el estado de bienestar de los trabajadores menos aún de la sociedad.

2. Autonomía económica, financiera y administrativa

Una economía de mercado de interés general nacerá con el apoyo del Estado quien, en su Constitución, normará el desarrollo de una sociedad en armonía y con igualdad de oportunidades para todos sus habitantes. Este principio será respaldado por la propiedad colectiva del Fondo Económico del país.
Teniendo como aval dichos activos, el sistema financiero del sector 2 puede emitir el dinero suficiente para la creación y desarrollo de las empresas de su sector. Esta emisión monetaria no genera, en ningún momento, un proceso inflacionario, dado que se encuentra respaldada por la producción o elaboración de bienes y servicios de cada una de las empresas creadas o financiadas en su desarrollo.
Para el cumplimiento de tal objetivo, es necesario entonces recalcar sobre la autonomía económica, financiera y administrativa de las empresas del sector 2. Insistimos en esta característica ya que gran número de actividades, organismos e instituciones que van a conformar el grupo de empresas del sector 2, en un principio, provendrán del antiguo dominio reservado a la administración pública.
Será necesario una buena dosis de educación y comprensión del problema para que los mismos ciudadanos sean conscientes de la separación política / economía. Puesto que no solamente el hábito de todo esperar del Estado se encuentran bien incrustado en su comportamiento sino también la corrupción.
Creando o desarrollando una empresa del sector 2 en plena autonomía económica, financiera y administrativa, se asegura el principio de rentabilidad, se elimina el despilfarro de los recursos humanos y materiales y se asegura el crecimiento de la economía.

3. Transparencia total

Para poder efectuar correctamente las funciones de control, evaluación y supervisión, es necesario una transparencia total del sector 2 y de todos aquellos que tienen una relación directa con él. No será necesario efectuar ningún trámite especial para tener acceso a la información de lo actuado por las empresas del sector 2. Toda la información debe estar a la disposición de cualquier vecino y en cualquier momento. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación facilitan el cumplimiento de esta condición necesaria para el buen funcionamiento de las empresas del sector 2, y el clima de confianza con relación a la población.
De esta forma, todas las cuentas bancarias de las empresas, del personal que allí trabaja, y de los ciudadanos que reciben la Remuneración de Base, deben estar disponibles a cualquier persona o institución interesada en efectuar las medidas de control, supervisión y evaluación. Ninguno de los actos del sector 2 y de sus servidores pueden ser calificados de “secreto”. La visibilidad es la condición sine qua non para un crecimiento eficiente y eficaz.
El pretexto de “secreto de Estado” o “secreto de orden privado” es una manera de encubrir negocios corruptos tanto de los políticos como de los empresarios. Es bien sabido que, por ejemplo, los Estados Unidos controla todas las conversaciones y transacciones financieras de todas las personas, en cualquier parte del planeta. Han pasado del espionaje simple al espionaje industrial. En nuestros tiempos se encuentran, pura y simplemente, en el espionaje civil. ¿Por qué, entonces, defender el “secreto” de la vida privada, incluso en los casos de corrupción evidente? ¿A quién beneficia el consabido secreto? ¿A quién defendemos y protegemos cuando, inocentemente, enarbolamos la bandera de “secreto de la vida privada”?

ii. Reconstrucción del tejido social y económico

Los mecanismos que ponen en acción el puente tendido entre la economía y la sociedad reconstruyen el tejido social y económico de la comunidad. Es la consecuencia directa de que la totalidad de los beneficios de las empresas del sector 2 son lanzados al consumo y que éste se convierte en el sector dominante de una economía mixta.
Los beneficios de las empresas del sector 2 sirven de nexo entre la empresa y la sociedad. Este es el eslabón destruido por la repartición individualista que, al separar economía y sociedad genera pobreza y desempleo. De tal forma que, la Remuneración de Base, que crece a medida que crece el sector 2, es el mecanismo que crea un primer zócalo de igualdad económica para todos los miembros de la sociedad, genera un sentimiento de solidaridad, de armonía y de reconocimiento.
Igualmente, el sector 2 tiene la particularidad de estar constituido por activos a propiedad colectiva, lo cual facilitan la insurgencia de algo novedoso en el desenvolvimiento de la economía: el financiamiento “gratuito” de empresas del sector 2 que conduce necesariamente al pleno empleo de los recursos humanos. Ello nos conduce, a su vez, a algo mayor: el crecimiento sostenido de la Remuneración de Base y de los salarios en general. El conjunto de estas remuneraciones que son lanzadas integralmente al consumo, a su vez, en un efecto de retroalimentación, alimentan un crecimiento sostenido de la economía. Un crecimiento que va paralelo con el incremento de bienestar de todos y cada una de las personas. Los lazos entre la economía y la sociedad se solidifican de una manera natural.

iii. Comportamiento del consumidor

“Los economistas neoclásicos consideran al agente económico como una persona calculadora, eficaz y con sangre fría en sus decisiones. Pero en la práctica, se muestra mayormente como una persona con ideas confusas, tanto conflictiva, egoísta como bien intencionada y desplazándose en grupo,” anota el profesor Amitai Etzioni. “Por tanto, no presupone que los sujetos económicos actúen siempre racionalmente o que estén motivados principalmente por el propio interés o por el placer.”
Los elementos que forzosamente reorientaran el comportamiento del consumidor son, primero, la Remuneración de Base a través del cual el consumidor interiorizará el hecho que dicha remuneración proviene de las utilidades de las empresas del sector 2. Cuando más elevadas son el total de las ganancias de dichas empresas, más elevada serán sus ingresos.
Segundo, la separación economía/política, que lo detallaremos en los próximos capítulos, permitirá que todas las actividades y proyectos de inversión que son parte de una economía de mercado sean manejadas en términos empresariales y principalmente por el sector 2. Ello conducirá a disminuir grandemente la corrupción y, a incrementar el monto de su Remuneración de Base a través del incremento del volumen de las ganancias de las empresas del sector 2.
Existirán otros elementos que repercutirán en el cambio del comportamiento del consumidor, por ejemplo, la relación directa con la empresa; el control, evaluación y supervisión de las empresas del sector 2 y, la transparencia total de sus actividades y de las instituciones del Estado.

1. Relación directa con la empresa

Se ha establecido una costumbre malsana entre los contribuyentes que consiste en, por un lado, esperar prácticamente todo del Estado y, por otro lado, no valorar el costo de los gastos de la administración en consumo e inversión. Y lo que es peor, una desatención total de los manejos de la administración.
La noción de Estado no tiene ninguna significación para el contribuyente. Se piensa y actúa como si el erario nacional perteneciera a los que manejan la política y la economía del país. Las personas han perdido completamente consciencia de que los dineros del presupuesto nacional y los bienes del Estado les pertenece. Saben que los dineros son mal utilizados, que las obras ejecutadas no corresponden a lo presupuestado y programado; saben que la administración, los responsables y los políticos se sirven de esos fondos y activos, pero no le hacen ninguna mella.
Los diez mil años de dominación, de imposición, de gobierno por delegación a través de sus representantes, de un presupuesto único y ciego a nivel nacional, han terminado por volver pasivo e indiferente al hombre de la calle.

2. Control, evaluación y supervisión

La participación de cada una de las personas se efectuará en tanto que vecino, integrante de una institución o de una empresa; es decir, como productor o como consumidor. Con el correr de los ejercicios económicos comprenderá que es preferible un control, evaluación y supervisión de las obras y actividades que una quiebra o una pérdida que se repercutirá directamente sobre su poder adquisitivo y, quien sabe, sobre un futuro inmediato.
Al mismo tiempo, el consumidor, ante probables egresos futuros como consecuencia de la puesta en marcha de una obra o de una actividad, sentirá urgencia de constituir un órgano de control, evaluación y supervisión si no existiera. Si dicha obra o actividad es de una talla considerable, es probable que se ponga en movimiento para organizar cada una de esas tareas por separado.
La implicación del consumidor o del utilizador en la actividad económica será algo como la implicación de cada persona en su salud personal. Le toca directamente en su presente y en su futuro. Una desatención y las consecuencias pueden ser desagradables para su salud como para su poder adquisitivo.

CAPITULO VI

CRECIMIENTO Y MOTIVACIONES

Supongamos que podamos vivir sin trabajar, ¿qué es lo que escogeríamos: trabajar igualmente, o administrar de otra manera nuestras actividades y nuestro tiempo?

André GORZ

Nuestra exposición comenzó por mostrar la paradoja de los tiempos modernos, en donde a pesar de vivir en una economía de abundancia y con una estructura económica que facilita el pleno empleo de los recursos humanos y materiales, el mundo es testigo del hambre y del desempleo de más de la mitad de la población mundial. Este el reto de nuestros tiempos.
El problema es aún más grave por cuanto son precisamente los que crean las riquezas quienes padecen esas enfermedades de sociedad. Desde hace diez mil años, por consentimiento general, se ha impuesto una manera de repartir el resultado neto de la actividad económica que es precisamente la que crea pobreza y desempleo. Un sentimiento de fatalidad se ha impregnado en la piel de las personas de todas las edades, como si todo estuviera truncado, sin ninguna posibilidad de escapatoria.
Sin lugar a dudas que la memoria individual es muy limitada, con relación a la memoria de nuestra civilización. Ha sido fácilmente olvidada que durante 190 mil años, los seres humanos no conocieron estas enfermedades de sociedad.
Nuestro trabajo de investigación nos ha conducido a recuperar, al estado puro, un modelo de repartición de las riquezas creadas que genera bienestar general. Sobre este sólido cimiento se ha construido una solución alternativa en términos de una economía de mercado de interés general. Ella no solamente impide la aparición de la pobreza y el desempleo, sino que también genera un ambiente, social y económico, que facilita el desarrollo de las personas en igualdad de oportunidades.
Uno de los mecanismos económicos que fundamentan el desarrollo de las personas, en igualdad de oportunidades, es la Remuneración de Base; aquella que se obtiene dividiendo el total de los beneficios de las empresas del sector 2 entre todos los habitantes del país. Ella es automática e indexada con el crecimiento de la economía. De esta forma, se asegura el poder de compra de todas las personas, sin excepción, desde su nacimiento hasta el último día de su existencia.
Pero, ¿qué hacer para que las personas que tienen asegurado un poder de compra igual a cualquier otro, se encuentren interesadas en trabajar? ¿Existirán personas dispuestas a trabajar incluso en las actividades penosas y peligrosas sabiendo que ya tienen un ingreso asegurado? Ese es el tema central de este capítulo.

A. CRECIMIENTO CON IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

La noción de igualdad de oportunidades que se desprende de nuestro trabajo no tiene similitud con aquella que proviene de la justicia social. Es cierto, nuestra argumentación de igualdad de oportunidades tiende a la justicia social, pero ella no deriva de la justicia social. Es una noción aparentemente difícil a definir. No obstante, si ponemos en juego sus elementos que lo componen es clara y bien precisa. Los mecanismos de la igualdad de oportunidades hacen que los individuos de una generación no dependan más de sus propias características morales, étnicas, religiosas y sociales, o de sus generaciones precedentes. De tal forma que, suponiendo que exista una repartición igual de competencias naturales, aquellos que se encuentran en el mismo nivel de talento y de capacidad y que tienen el mismo deseo de utilizarlos, deberían tener las mismas perspectivas de éxito; todo ello, sin tener en cuenta su posición inicial en el sistema social y económico.
Nuestra alternativa de solución podría asemejarse a los principios de equidad, pero no es ella quien la orienta. La igualdad de oportunidades que brinda la economía de mercado, a interés general, se basa esencialmente en mecanismos económicos que traducen la repartición igualitaria del resultado neto de la actividad económica. Y es a partir de la interacción de esos mecanismos que se crea un clima de equidad entre los habitantes de la sociedad.
Dentro del mismo cuadro de referencia, Alain Minc se pregunta: “¿Cómo conciliar en una sociedad igualdad y flexibilidad? ¿La igualdad y la eficiencia son sinónimos? ¿La democratización se identifica con la rectificación sociológica, otra versión del viejo sueño de la igualdad de oportunidades? […]. El simple enunciado de estas interrogaciones nos hace estremecer.” Es indudable que para quienes han olvidado los 190 mil años existencia de los seres humanos viviendo con una economía en repartición igualitaria, es difícil imaginar una sociedad sobre la base de una economía en igualdad de oportunidades.
Ella facilita un igual acceso a todos los bienes y servicios que provee la economía y la sociedad. La gran diferencia con otras alternativas del mismo tipo es que no se encuentra “medida o otorgada” por el gobierno en plaza. La igualdad de oportunidades, que emerge de nuestra solución alternativa, brinda igual acceso a todas las personas, pero los resultados logrados provienen de la habilidad y competencia de cada uno de los miembros de la sociedad ante la utilización de los mecanismos automáticos que provee una economía de mercado de interés general.
En ese sentido, la igualdad de oportunidades en ningún momento nos conduce al igualitarismo. La intensidad y variedad en el uso de los mecanismos que lo fundamentan creará diferencias entre las personas. Así, por ejemplo, mientras un recién nacido tiene acceso a un solo tipo de remuneración, una persona adulta, si lo prefiere, tiene acceso a dos fuentes de remuneración. Sin embargo, ellos no son transmisibles ni hereditarios.
Nuestro trabajo de investigación no se inicia, tampoco, con la noción de bienestar general para, luego, intentar encontrar los mecanismos económicos que lo hagan posible. Al contrario, se ha comenzado por definir, a partir de la experiencia de la humanidad y de la comprensión científica de la evolución económica, los mecanismos que subyacen en una economía de igualdad de oportunidades para, enseguida, deducir las características de una economía de bienestar general.
En estos términos convenimos con lo expresado por el profesor Friedrich Hayek. “El 'objetivo social', o el 'propósito común', para lo cual la sociedad está organizada, es vagamente descrita como el 'bien común', o el 'bienestar general', o el 'interés general'. No necesita reflexionar demasiado para darse cuenta que estos términos no son suficientemente definidos para determinar una línea particular de acción. El bienestar y la felicidad de millones no pueden ser medidos con una escala simple de más o menos. El bienestar de la gente, como la felicidad de una persona, depende de muchas cosas que se pueden suministrar en una infinita variedad de combinaciones.”
Lo único que propicia, nuestra alternativa de solución, es brindar oportunidades a partir de ciertos mecanismos accesibles a todos. Corresponde a cada persona, realizar todas las combinaciones posibles en función de sus expectativas particulares para trazar su propio horizonte. En ningún momento hemos comenzado por definir el 'objetivo social', o el 'propósito común'.
De igual modo, discrepamos seriamente con lo expresado por el profesor J. Rawls con respecto a las “inevitables” desigualdades a partir del origen social. El considera que “la estructura de base [de una sociedad] autoriza, muy probablemente, desigualdades económicas y sociales importantes en el cotidiano de la vida de los ciudadanos, en función de su origen social. Estas, podemos suponerlo, son inevitables; ellas son ya sea necesarias o altamente ventajosas por el mantenimiento de una cooperación social eficaz.” En nuestra alternativa de solución, el origen social para el éxito de las personas no tiene asidero.
Patrick Savidan, presidente de l’Observatoire des Inégalités, Francia, resume su experiencia en estos términos: “para que la igualdad de oportunidades resulte 'sostenible', sería necesario que se produzcan relaciones sociales que no hagan imposible la igualdad de oportunidades.” La solución que avanzamos no solamente contiene de relaciones sociales en ese sentido, sino algo más: mecanismos económicos que, por un lado, impiden la creación de desigualdades provenientes de diferencias de género, de origen social y racial esencialmente y, por otro, facilitan el desarrollo personal y profesional de las personas.

a. Los cimientos de la igualdad de oportunidades

La igualdad de oportunidades, en nuestra alternativa de solución, se basa en mecanismos insertados en los propios cimientos de la actividad económica. En ningún momento dependen del criterio de los gobernantes. Ellos se aplican de una manera automática y en función de la utilización que las propias personas hacen de tales instrumentos.

i. La Remuneración de Base, un seguro de vida para cada persona

Desde el nacimiento de cada persona, la sociedad le entrega un seguro de vida consistente en un poder adquisitivo, en igual monto que a cualquier otra persona. Dicha ofrenda es el fruto del esfuerzo de la comunidad presente y pasada. La sociedad reconoce a todos sus hijos en igualdad de condiciones. Es la mejor manera de crear un clima de armonía y de reconocimiento entre el individuo y su sociedad.
La entrega de la Remuneración de Base no viene condicionada por nada. Es automático. Basta existir para que la persona tenga derecho a recibirlo hasta el fin de sus días. Es una remuneración que garantiza, en cualquier instante, la autonomía financiera de la persona y el desarrollo de su individualidad.
Su monto evoluciona en función del crecimiento del sector 2. En sus comienzos, tratándose de una nueva variable en el quehacer económico, el monto será insignificante. Es indudable. Pero, la RB se encuentra destinada a convertirse en el factor directo más importante de la sociedad, de la economía y del comportamiento del ser humano. Es un primer pilar en la búsqueda de un desarrollo en igualdad de oportunidades.
Paulatinamente, sin excluirlo, irá substituyendo en importancia a los salarios, aquella que se recibe como una contraprestación por un trabajo realizado. El desarrollo de una economía de mercado, a interés general, será medido por la magnitud de la RB. Y cuanto más significativo sea su monto, mayores serán los lazos entre la sociedad, el individuo, la actividad económica y la naturaleza.

ii. El salario, un premio al esfuerzo desplegado

El salario podemos definirlo como la contraprestación, esencialmente monetaria en nuestros tiempos, ante un esfuerzo desarrollado en una unidad de producción de bienes o servicios. Su monto se encuentra regulado por el mercado de trabajo, el estándar de vida y las convenciones sociales.
En un principio, éste será la fuente de las diferencias en poder adquisitivo de las personas. Pero, a medida que la economía de mercado de interés general se consolide, la tendencia natural será el de disminuir la brecha existente actualmente entre los que perciben salarios astronómicos y los que tienen una paga de supervivencia. Esta diferencia no radica, en ningún momento, en la productividad de las personas sino, más bien, en los juicios de valor imperantes, los mecanismos de control de la economía por un puñado de personas y las prerrogativas de los legados hereditarios.

iii. La propiedad privada colectiva, financiamiento “gratuito” para la creación de empresas

El financiamiento “gratuito” para la creación de empresas del sector 2 de una economía de mercado de interés general, es la mejor palanca para el crecimiento de la economía, la eliminación del desempleo, y el mejor estímulo para el desarrollo de una persona o grupo de personas. Ellos pueden poner en funcionamiento una empresa sin mayor preocupación ni por el nivel de inversión a realizar ni por la capacidad de financiamiento de cada uno de ellos. Es la sociedad quien se encarga. La única condición requerida es la coherencia del proyecto de inversión.
Mientras que la RB se encuentra destinada esencialmente al consumo, el financiamiento “gratuito” se encuentra dispuesto única y exclusivamente para la creación de empresas del sector 2.
Con estos dos pilares en juego, no solamente todas las personas se desarrollan en igualdad de oportunidades, sino que la actividad económica tiene en ellos sus dos variables de crecimiento más importantes y sin ninguna traba. Ellos pueden jugar a plena capacidad. De esta manera, por su intermedio, los trabajadores del sector 2, fundamentalmente, se encargarán de eliminar el espectro de la pobreza y de la desocupación. Esto hace toda la diferencia con una economía de mercado de interés individualista.
Tanto la RB de cada ciudadano, como el financiamiento “gratuito” para la creación de empresas del sector 2, se encuentran respaldados en la propiedad privada colectiva del Fondo Económico (FE) de la sociedad. Por un lado, el FE, a propiedad colectiva, permite que el resultado neto de la actividad económica del sector 2 se revierta sobre todos los componentes de la sociedad y, por otro lado, libera de todos las trabas que la repartición individualista impone al uso del capital.
La propiedad privada colectiva del FE no entraba ni el desarrollo individual de las personas ni el desarrollo individualista del sector 1. Al contrario, por un lado, la RB facilita la expresión individual de todas las personas e incluso de aquellas que trabajan en el sector 1 y, por otro, el crecimiento de la economía del sector 2 crea economías externas para la expansión del sector 1.
En suma, todos sin excepción se benefician de la RB y del crecimiento del sector 2 de la actividad económica, los dos apoyados en la propiedad privada colectiva del FE del país.
Este es el real fundamento de una economía de mercado de interés general y de los lazos de armonía entre los individuos, la sociedad, el centro de trabajo y la naturaleza.

iv. La propiedad privada individualista, abertura al desarrollo individual

Otro mecanismo importante en los cimientos de la igualdad de oportunidades es la protección y fomento de la propiedad individualista. Ella permite la libre expansión de las personas que opten por el desarrollo de una economía a interés individualista; de aquellas que prefieren que el resultado neto de la actividad económica se revierta única y exclusivamente a sus gestores.
El apoyo y reconocimiento de la gestión individualista permite, entre otros, la libre expresión de los pequeños propietarios, y de los innovadores, creadores y descubridores que opten por este tipo de desarrollo económico. Igualmente, los trabajos intelectuales, artísticos y de profesión liberal, entre otros, se adaptan bastante bien a este tipo de desarrollo de la economía.

b. ¿La igualdad de oportunidades es compatible con la eficiencia?

El profesor Gilbert Abraham-Frois se apoya en Rawls para puntualizar su inquietud: “la única indicación que se puede deducir del trabajo de Rawls es la siguiente: no dejar que el sueño de la igualdad sea condenada a la ineficiencia.” “¿La igualdad es compatible con la eficiencia?, se pregunta Abraham-Frois. He ahí una pregunta importante que es necesario hacerla con precaución, porque es importante muy bien distinguir según el número de individuos concernidos de un lado, y según que se trate de un problema de repartición o un problema de producción, por otro lado.”
En efecto, el profesor Abraham-Frois ha subrayado un problema muy importante como el de la eficiencia y el “sueño de la igualdad”. ¿Son realmente incompatibles como, al parecer, lo afirma? Comencemos anotando que “igualdad” no es lo mismo que “igualad de oportunidades”. El profesor continúa: “Si se trata de un simple problema de repartición (de un monto de dinero o de un pastel ya fabricado), no existe un problema de eficiencia. El monto de lo que existe para repartir es independiente de las modalidades escogidas para la repartición del monto o del pastel.” Este es el caso de la repartición de las utilidades de las empresas del sector 2 que se convierte en la Remuneración de Base de todas las personas conformando la sociedad.
“Si en cambio, continúa el profesor Abraham-Frois, se trata de un problema de producción (el pastel no está aún fabricado, las utilidades no son todavía realizadas), las cosas cambian. La regla de repartición y, por supuesto, de remuneración de individuos tiene consecuencias directas con la dimensión del pastel (o su calidad), o con las posibilidades de realizar utilidades.”
El profesor comparte la idea según la cual la repartición, por un lado, está ligada a la producción y, por otro lado, es función de la productividad marginal de los factores de producción. Aquí un ejemplo que él mismo proporciona en lo que concierne la relación repartición / producción.
El mecanismo de mercado “es, además, portador de injusticias graves: basta recordar en ese sentido los fenómenos de exclusión social, de nueva pobreza, las preocupaciones relativas a los conos de la ciudad (pueblos jóvenes o barriadas), al crecimiento de las desigualdades, a los sentimientos de frustración.” Según él, todas esas desgracias son el resultado de los mecanismos del mercado, de tal forma que termina preguntando: “¿el mercado debe continuar a reinar de una manera absoluta y cómo temperar, si es necesario, ese reino?”
En su análisis y conclusión existen dos errores de apreciación. Primero, remuneración de factores de producción es una cosa y, repartición otra. En nuestra alternativa de solución, no existe relación entre repartición y salarios. Segundo, el clima de malestar económico y social no proviene del mercado sino de la repartición individualista de las ganancias de las empresas. Es ella la que genera el comportamiento empresarial de tender a minimizar el monto de los salarios a pesar de que la economía crece, a despreocuparse de la masa de desempleados y marginados de la sociedad. Un clima de igualdad de oportunidades no crea esa atmósfera de malestar y fatalidad.
Es el mismo error de apreciación en el que incurre el profesor Jacques Lecaillon cuando afirma que “la mayoría de sociedades persiguen dos objetivos principales en la afectación de sus recursos a la producción de bienes y servicios: la eficiencia y la equidad social. Esos dos objetivos conciernen directamente la repartición […].”

c. Algunos de los efectos positivos del sector 2

Dentro de los efectos positivos más resaltantes del sector 2, de una economía de mercado de interés general, además de recrear el nexo directo entre la economía y la sociedad así como ser un factor de cohesión social, sería el de vigorizar los aceleradores del crecimiento económico, ya no es una obligación ahorrar para invertir, el capital ya no es una golondrina, la economía adquiere un rostro humano, y facilita la manifestación de elementos dinamizantes.

i. Vigoriza los aceleradores del crecimiento

Podemos ahora identificar fácilmente a los aceleradores del crecimiento del sector 2: el consumo, la inversión y la participación activa y directa de todos los ciudadanos en el crecimiento de la economía. Este último lo trataremos con más detalle en el Tomo II de la presente obra.
De un lado tenemos que la totalidad del resultado neto de la actividad económica (la totalidad de las ganancias) del sector 2 es lanzado al consumo. De otro lado contamos con que el Fondo Económico del país garantiza, y sin restricción alguna, el financiamiento conducente a la creación de nuevas empresas del sector 2 y al desarrollo de las existentes del mismo sector. Para completar el cuadro, como lo veremos en el Tomo II, la separación economía / política favorece la participación directa tanto de los consumidores como de los productores.
Si a ello agregamos que la repartición igualitaria otorga un seguro de vida a todo ciudadano, encontraremos el ambiente adecuado de una economía que facilita toda iniciativa de creación, de innovación, de invención o de descubrimiento.
Aceleradores del crecimiento que garantizan un crecimiento sostenido de la economía en el tiempo. En ese cuadro de situación, no hay lugar para la existencia de desempleo ni de los recursos humanos ni de los recursos materiales ni de los recursos naturales.
Dentro de esta dinámica, todos los esfuerzos de los hijos de la Nación serán recuperados por las empresas del sector 2, y estos serán concentrados en las ganancias que, a su vez, volverán sobre el conjunto de la población, en igualdad de condiciones, a través de la Remuneración de Base.
Pero hagamos un pequeño paréntesis. ¿Qué ha pasado con ese principio noble de la teoría económica oficial en donde toda inversión debe apoyarse en el ahorro? ¿Qué pasó con la igualdad entre el ahorro y la inversión (S = I) a fin de iniciar un proyecto?

ii. Ya no es una obligación ahorrar para invertir

Es evidente que para efectuar una inversión debemos contar previamente con un monto igual de ahorro, sea en liquidez monetaria, sea en activos. Es lo que sucede actualmente. Es también el dogma de nuestra teoría económica oficial. ¿Por qué ese dogma? Simplemente porque, en las condiciones actuales, la totalidad de la formación bruta de capital, los recursos monetarios y financieros del país se encuentra dividida en tantas partes como ciudadanos tiene del país.
Ello se debe, primero, a las características del proceso artificial de producción. Con esta manera de trabajar podemos crear tantas unidades de producción como “n”. Es lo que sucede a presente. Todos los ciudadanos pueden constituir sus propias empresas. Segundo, cada una de esas empresas pertenece a un propietario o a un conjunto de accionistas. Es decir que el conjunto de los activos del país se encuentra dividido en tantas partes como propietarios o accionistas existen. Es el efecto del segundo elemento de nuestra economía actual: la repartición individualista del resultado neto de la economía, la misma que nos conduce a una gestión privada individualista.
En gestión privada individualista, como es el caso actualmente, cada ciudadano no puede financiar proyectos de inversión más allá del monto de sus ahorros, del valor de sus activos o acciones; es decir, de su capacidad de financiamiento. De donde se infiere que es la división de la propiedad (sin considerar los deseos del propietario de hacer dormir sus capitales) que limita el desarrollo de proyectos de inversión. En consecuencia, los grandes proyectos de inversión se encuentran obligados de pasar por el préstamo en los mercados de capital.
En cambio, cuando los activos de un país tienen solamente un propietario, no hay ningún inconveniente de emplear la totalidad de esos activos para financiar las grandes inversiones que necesita el país. Dentro de este cuadro de situación, no nos encontraremos obligados de ahorrar para efectuar inversiones, ni de igualar el ahorro al monto previsto de la inversión. Sin ninguna duda que la dinámica impuesta por la propiedad privada colectiva es mucho más ventajosa que aquella de la propiedad privada individualista.
A ello debemos agregar que el financiamiento de las inversiones del sector 2 se encuentra garantizado puesto que es “gratuito” para quien viene a solicitarlo. La Banca Central emite dinero contra el Fondo Económico de la comunidad.
La comunidad se encuentra entonces en capacidad de apoyar a quien fuere si se trata de la creación o desarrollo de empresas del sector 2. Los empresarios, no siendo los propietarios, no hacen otra cosa que promoverlas y dirigirlas. Es el nuevo modelo de crear o desarrollar empresas a título “gratuito”. Este tipo de financiamiento de los proyectos de inversión hace que el capital privado colectivo no sea una golondrina.

iii. El capital privado colectivo no es una golondrina

Por la primera vez, el capital privado no saltará de rama en rama en búsqueda de una mejor tasa de interés, de un mejor retorno a sus inversiones o, simplemente, ahuyentarse ante el espectro de medidas de orden social. Este será el caso del capital privado colectivo, quien pertenece a cada una de las personas conformando un país, pero a ninguno en particular.
Esta característica hace que ninguno, en tanto que individuo, pueda coger su porción de capital y volar hacia un país refugio o hacia una nueva plaza que ofrece mayores ventajas. Esto no impide que el sector 2, administrador del capital privado colectivo perteneciente al país, efectúe inversiones en otros países del mundo. Pero ello, en ningún caso significará una reducción del nivel de capital del país, lo que sucede con los capitales privados individuales que, como golondrinas, al tomar vuelo dejan un vacío en la economía que los acogió, con graves repercusiones en el nivel de empleo y otras fuentes de ingreso.
Los efectos negativos de la inversión privada con carácter individualista son como las inversiones en empresas mineras que cuando ellas parten, dejan a todos los trabajadores sin empleo, a las viviendas desocupadas puesto que incluso los trabajadores y sus familiares salen en búsqueda de otros centros de trabajo. Y la naturaleza circundante queda completamente destrozada. Toda una desolación. Ello sucede porque los capitales privados individuales no pertenecen a ningún país.

iv. El rostro humano de una economía de mercado de interés general

La repartición igualitaria de las ganancias de las empresas del sector 2 y el financiamiento “gratuito” de proyectos de inversión para crear empresas del sector 2 se sustentan en la propiedad colectiva del Fondo Económico del país. Todos los ciudadanos son propietarios en igualdad estricta. Es en esas condiciones, y solamente en esas condiciones, que la actividad económica retoma su objetivo original: la satisfacción de las necesidades de todos y cada uno de los miembros de la comunidad.
Cada ciudadano contando con igual poder político, social y económico tiene la misma capacidad para influenciar en el devenir de la actividad económica. Es así como, ya no se preocupa solamente en trabajar para sobrevivir o buscar su confort sino que, alejándose de su rol pasivo y contando con un poder igual que cualquier otro, le vuelve a dar un contexto humano a la actividad económica.
El ser humano y su sociedad devienen entonces el objetivo del quehacer económico. Las herramientas y medios de producción se convierten en simples auxiliares para alcanzar el objetivo supremo. Ellos son cambiantes en función del proceso de trabajo en curso, las que son permanentes son las vigas maestras del sector 2 de una economía de mercado de interés general.

v. Facilita la manifestación de elementos dinamizadores

El seguro de vida, que permite contar con una Remuneración de Base desde el nacimiento hasta el último aliento en la existencia de las personas, no solamente facilita la expresión individual, o en grupo, de los innovadores, descubridores y creadores, sino también el del sector “contestatario” de la sociedad.
Son dos polos aparentemente opuestos de la sociedad y, sin embargo, son las dos corrientes que animan los grandes cambios sociales, económicos, políticos, científicos, etc., en la evolución de la civilización. No obstante, estos dos grupos de personas se encuentran actualmente amordazados en aras del absolutismo del poder, de la ideología pensante y de la búsqueda del dinero por el dinero.
Una economía de mercado, a interés general, automáticamente otorga facilidades al desarrollo de estas dos corrientes, ya sea a través de la RB o del financiamiento “gratuito” para crear empresas del sector 2. Es una ventaja que acelera el desarrollo de la economía y de la civilización.

B. LAS MOTIVACIONES PARA TRABAJAR

La economía no es solamente repartición. Es necesario producir a fin de tener el elemento a repartir. Por ello es importante saber si, en las condiciones de una economía a interés general, existen alicientes o motivaciones, para que las personas se interesen a participar directamente en la actividad económica.
“¿Qué es lo que produce una fuerte motivación de éxito en algunas personas y no en otras, en ciertas colectividades y no en otras? A esta pregunta, McClelland responde que si la motivación del éxito es una necesidad psíquica, un rasgo de la personalidad, no es por lo tanto un fenómeno puramente psíquico,” anota Guy Rocher.
Es en estos términos que Frédéric Bastiat (1851) reformula el cuadro de situación: “remarquemos que el hombre está organizado de tal manera que busca la satisfacción y evita el sufrimiento. Es a partir de ahí que nacen todos los males sociales, la guerra, el esclavismo, la expoliación, el monopolio, el privilegio. Pero, es a partir de ahí igualmente que nacen todas las buenas intenciones, porque la satisfacción de los deseos y el repudio por el dolor son los móviles del hombre.”
Desde otro ángulo, Andrés Oppenheimer nos hace notar la falta de motivación cuando “el sistema les funciona muy bien a nivel personal”, refiriéndose a los políticos, empresarios, intelectuales y académicos de América Latina.
“Aunque muchos miembros de las élites latinoamericanas saben que sus países se están quedando atrás, no tienen el menor incentivo para cambiar un sistema que les funciona muy bien a nivel personal […]. ¿Qué incentivos para cambiar las cosas tienen los políticos que son electos gracias al voto cautivo de quienes reciben subsidios estatales que benefician a algunos, pero hunden a la sociedad en su conjunto? ¿Por qué van a querer cambiar las cosas los empresarios cortesanos, que reciben contratos fabulosos de gobiernos corruptos? ¿Y por qué van a querer cambiar las cosas los académicos y los intelectuales “progresistas” que enseñan en universidades públicas que se escudan detrás de la autonomía universitaria para no rendir cuentas a nadie por su ineficiencia?”
En lo que nos respecta, trataremos de responder a la pregunta: puesto que todas las personas tienen ingresos asegurados durante toda su existencia, ¿qué es lo que les motivaría trabajar? Esencialmente señalaremos cuatro posibles respuestas que pueden presentarse independientemente o ligadas las unas a las otras: el temor de no tener nada que repartir si la producción cae por los suelos, el nivel de salarios ante los trabajos penosos y de alto peligro, el financiamiento “gratuito” para la creación de empresas, la naturaleza humana de querer siempre sobrepasar sus limitaciones, y el reconocimiento social.

a. El temor de no tener nada que repartir

“¿Para qué trabajar, es una necesidad o es solamente un medio de ganar su vida? ¿O es la única manera – cuán imperfecta sea, lo que sucede más a menudo – de vivir en sociedad, de estar en relación con los otros, de escapar al aislamiento y al sentimiento de inutilidad? ¿O es todo a la vez?,” se pregunta André Gorz.
Sobre la base de un sondeo de opinión S.O.F.R.E.S. publicado por Le Nouvel Observateur del 4 de diciembre de 1978, André Gorz hace este comentario: “Cuando se pregunta a los franceses si, a título personal, desearían vivir sin estar obligados de trabajar, sus principios se hacen pedazos: todo ocurre como si el trabajo obligatorio fuera solamente para los otros. No menos del 43% de adultos, 44% de obreros, 51% de jóvenes […], se evitarían muy bien de la obligación al trabajo.”
Todo indicaría que la “obligación” de trabajar radica en la necesidad de dinero para afrontar sus gastos. De donde se puede deducir que, contando con una remuneración a vida, es muy probable que la decisión sea de no trabajar. No obstante, la realidad se impone.
Para que algo se pueda repartir, a través de la RB, es necesario primero que exista ese algo a repartir. La repartición igualitaria se base en el monto de las ganancias de las empresas del sector 2. Ha sido necesario, por consiguiente, que alguien o algunos trabajen para producirlo y, enseguida, poder repartirlo. Pero si el interés por el trabajo disminuye, el volumen del monto a repartir comienza a disminuir. Más este monto disminuye, mayor es la inquietud de las personas porque su parte disminuye igualmente.
El clima de inquietud de la disminución del monto a repartir, y transmitido automáticamente por la RB de cada ciudadano, se convierte en una motivación para incitar a las personas a participar en la actividad económica. En cambio, cuando la remuneración es el resultado de una ayuda gubernamental, sin ninguna relación automática con el monto a repartir, la tendencia a no trabajar se confirma, como sucede con todos los programas asistencialistas de los gobiernos populistas.
En cambio, la RB indexada al volumen de las ganancias de las empresas del sector 2 es un real incentivo al trabajo. Más grande es el volumen de las ganancias, más grande es la parte de cada uno. Un incentivo que motiva, al mismo tiempo, “empujar” al resto de las personas a participar en la actividad económica.
André Gorz continúa a establecer inferencias: “se acepta la disciplina que implica todo trabajo a condición de escoger su propio oficio o profesión y de saber lo que se va a ejecutar. Lo que es rechazado, es el trabajo impuesto, con su jerarquía y sus horarios. Es, además, lo que confirma igualmente las respuestas a otra pregunta del mismo sondeo de opinión. Ahí se ve claramente que el 69% de jóvenes, el 74% de aquellos que hicieron estudios universitarios y, el 63% de aquellos que tienen un nivel de instrucción secundario, dan mucha más importancia al interés que presenta un trabajo que a la remuneración misma.”

b. El dilema del prisionero

Cuando se tiene asegurado una remuneración a vida, corremos el riesgo de encontramos frente al “dilema del prisionero”. Es “un tipo de juego en donde los individuos tienen interés a ponerse de acuerdo más que a no hacerlo, pero en donde cada uno puede ganar no respetándolo, si los otros respetan el acuerdo.”
Si la RB es la solución la más interesante para el conjunto de la sociedad, queda sin embargo que individualmente cada uno puede sacar mejor provecho de las ventajas que otorga este ingreso automático y a vida. Es decir, “¿cómo estar seguro que el acuerdo será respetado al momento de la decisión [personal], cuando en realidad la tentación es grande, para cada uno de 'no respetarlo', a fin de ganar más?,” se pregunta el profesor Bernard Guerrien. ¿Cómo escapar entonces al dilema del prisionero?
Dentro del cuadro de una economía de mercado de interés general existen dos mecanismos que minimizarán sus efectos perversos. Se trata de la presión social y de la total transparencia de los actos económicos del sector 2.
El mejor mecanismo para limitar la expansión de este tipo de juego es indudablemente la presión social. La mayoría de las personas, grandes y chicos, después de un cierto número de ejercicios económicos, habrán bien interiorizado el hecho de que una caída del nivel del PBI, como consecuencia de un ausentismo, es una disminución inmediata de su Remuneración de Base. Ante tal posibilidad, cada uno tiene mucho interés de que todas las personas en edad de trabajar lo hagan.
Aparte del control visual y de la proximidad, todos cuentan con la información disponible a la mano gracias a la transparencia de los actos económicos que exige una economía de mercado de interés general. No obstante, es una herramienta a usar moderadamente dado lo complejo del conteo del número de años mínimo legal de trabajo, en una economía de mercado de interés general.

c. El nivel de los salarios ante los trabajos penosos y altamente peligrosos

El salario es incuestionablemente una motivación para trabajar. No obstante, ella resulta mucho más interesante en el caso de los trabajos penosos o peligrosos. Un trabajo es penoso ya sea porque exige un esfuerzo físico sobrehumano o porque no es interesante desde ningún punto de vista. A pesar de ello, la comunidad debe ejecutarlo ya sea porque las normas de salud, de seguridad o de buen vivir lo exigen.
La cuestión es entonces saber cómo van a ser ejecutadas las actividades penosas y altamente peligrosas en una economía en donde existe una RB asegurada para todo el mundo. Tanto más si, en esas condiciones, nadie o casi nadie, quiere hacerse cargo de esos tipos de trabajo.
Existen dos posibilidades: el juego de la oferta y demanda con una clara tendencia al aumento de los salarios para motivar a los trabajadores, y la creación de empresas con financiamiento “gratuito” para quienes se decidan a realizar dichas actividades.
Visto que la actividad debe ejecutarse de todas formas, uno de los mejores incentivos para interesar a alguien es incrementar sustancialmente los salarios de quienes están dispuestos a ejecutar dichas tareas. Estos trabajadores, mientras perduren esas circunstancias, se encuentran en una posición de fuerza suficiente como para exigir lo máximo de Remuneración de Base.
La otra posibilidad es la creación de empresas para desarrollar las actividades penosas o peligrosas visto que existe un financiamiento “gratuito” y la posibilidad de imponer un precio de monopolio. Las personas que han decidido realizar estos trabajos a través de una empresa se encuentran en una posición de fuerza para imponer un precio de venta por el servicio. Esto les permite obtener, por un lado, un salario bastante interesante y, por otro, disfrutar de las utilidades de una empresa ubicada en posición de monopolio.
d. El financiamiento “gratuito” de proyectos de inversión

La razón de ser de una economía de mercado de interés general es la de facilitar el libre desarrollo de los integrantes de sociedad. El medio inmediato que esta economía pone a disposición es la repartición igualitaria de las ganancias de las empresas del sector 2. Pero si la sociedad quedara solamente en esta situación, la economía se encaminaría rápidamente hacia el estancamiento e incluso podría desaparecer, porque tal medida sería una incitación a solamente consumir. La sociedad tiene necesidad de producir bienes y servicios destinados al consumo. Para ello, es necesario contar con la capacidad de financiamiento que exige la creación de empresas.
En una economía de mercado de interés general existe la facilidad de crear empresas a través de un financiamiento “gratuito”. Sin embargo, no todos los proyectos de inversión serán aceptados. Es necesario que la operación de inversión sea por lo menos “una operación blanca” , afirma Denise Flouzat. Es decir, el valor actualizado de las ventas esperadas debe, por lo menos, ser igual al monto de la inversión, habida cuenta de la tasa de interés del capital utilizado.
En los términos de André Babeau diremos que “en los países occidentales, la búsqueda de una máxima ganancia, sino en el corto plazo, por menos en el mediano y largo plazo, constituye el único criterio posible de orientación de las inversiones.” Dicho criterio de inversión no contiene ninguna contradicción con el criterio de selección de inversiones del sector 2 de una economía de mercado de interés general. Este criterio tiene una relación directa con la eficiencia del proyecto de inversión, y no afecta en modo alguno a la repartición igualitaria de su resultado neto.

e. Es de la naturaleza humana desear siempre sobrepasar sus limitaciones

Comenzaremos por anotar una frase llena de sentido común escrita por el profesor T. W. Schultz, Premio Nobel de economía: “Todos sabemos que nuestro mundo se encuentra mayoritariamente poblado de desheredados que reciben por su trabajo un salario de miseria […]. Pero, lo que muchos economistas no comprenden es que los más pobres no se sienten menos preocupados que los ricos en mejorar su suerte y el de sus hijos.”
Así, esta motivación se encuentra inmersa en la piel, la sangre y el corazón de los seres humanos, desde los orígenes de su civilización. Esta actitud se ha manifestado, igualmente, a través del desarrollo y evolución de los procesos de trabajo. Fue necesario supervivir y las personas fueron capaces de crear el proceso de trabajo a mano desnuda para, luego, transformarla en otra con herramientas, mucho más eficaz que la primera. Fue necesario superar sus limitaciones materiales de confort y fueron capaces de crear el proceso natural de producción, a través de la agricultura primitiva y, luego, el proceso artificial de producción, a través de la máquina y las fábricas. Ahora, a paso acelerado, se está construyendo la nueva forma de trabajar, el proceso de trabajo de concepción que ingresa al mundo inmaterial sobrepasando la producción material que reinó durante, por lo menos, 200 mil años.
El ser humano no es tan “egoísta” como se cree. Hoy en día se encuentra en la tarea de superar la repartición individualista, con todos sus efectos negativos, para ingresar en un clima de cohesión social y bienestar general. Lo que es cierto, igualmente, es que los seres humanos no esperan mandatos “externos” para actuar ante las limitaciones que impiden su desarrollo personal y profesional. En todo caso, las limitaciones no hacen más que incentivar su motivación.

f. El reconocimiento social

Otro tipo de motivación, y no el de los menores, es el reconocimiento social. Esta motivación al trabajo se encuentra al lado opuesto de aquella que genera la repartición individualista: el poderoso señor don dinero, a través del cual vale más quien tiene más, no solamente en flujo sino en stock. Cuanto más ingreso percibe una persona, cuanta más riqueza posee; tanto más es admirado. Una norma de valor contraria al reconocimiento social.
No se trata de crear héroes o de realizar inmolaciones. El reconocimiento social se despliega para quien contribuye al bienestar de la sociedad. Ejemplos que todavía guardamos en memoria son las actividades realizadas por un médico, un maestro, un profesor. Hoy en día, desgraciadamente, todas esas disciplinas de servir al prójimo, priorizan la parte financiera a la acción humana, al haber interiorizado el comportamiento de la repartición individualista.
El reconocimiento social se encuentra mejor adaptado a una economía de mercado de interés general. Las actividades del sector 2 se orientan esencialmente a servir a la sociedad que a acumular beneficios. No por ello se descuida la rentabilidad de la empresa. Lo que se quiere decir es que la totalidad de sus beneficios no se acumulan en ciertas familias, sino que se orientan al conjunto de la sociedad, en partes iguales, y destinados a incrementar el poder de compra de las personas.

CONCLUSION DE LA PARTE II

No hay forma de probar que un esquema conceptual es definitivo. Pero, como fuere, este apego a patrones conceptuales es un fenómeno común en las ciencias y, al parecer, algo indispensable porque los patrones conceptuales vienen dotados de algo nuevo y de muy importantes funciones. Los patrones conceptuales son comprensivos, sus consecuencias no se limitan a lo que ya se conoce […]. La teoría trasciende lo conocido, resultando, en primer lugar, una herramienta poderosa para predecir y explorar lo desconocido.

Thomas Samuel KUHN

El puente que se ha diseñado para volver a unir empresa y sociedad se compone de tres vigas que fundan una nueva organización social y económica en donde cada uno tiene iguales oportunidades de llevar adelante sus proyectos personales y profesionales en cada instante de sus vidas. Se trata de la Remuneración de Base, igual para todo el mundo; de la propiedad privada colectiva, y del financiamiento “gratuito” para crear y desarrollar empresas. Ellos son los mecanismos del modelo “al estado puro” que, de una manera automática, en su desarrollo, eliminan o impiden la aparición de pobreza y desempleo. A estos tres mecanismos del modelo al estado puro debemos agregar los salarios que reciben los trabajadores como gratificación a su participación directa en la actividad económica.
Dentro de un proceso de aplicación, este modelo se instala como el sector dominante de una economía de mercado. Junto a este sector, a repartición igualitaria, se ubica, de una manera natural, el sector a repartición individualista. Ellos constituyen los dos sectores de una economía mixta, a interés general. Los mecanismos que contienen los dos sectores, y los comportamientos que generan, cubren el total de posibilidades de realización tanto de los consumidores como de los productores. Ellos constituyen el apoyo real a una plena manifestación de las competencias y de las ambiciones de cada una de las personas. Un desarrollo en igualdad de oportunidades para todos los habitantes del país, y en cada instante de sus vidas.
Es una economía mixta que fomenta la diversidad, estimula la participación en la actividad económica, y premia a sus gestores. En ella no existe lugar ni para una economía igualitaria ni para una economía estacionaria.
La ruptura con las limitaciones a la plena utilización de las variables inversión y consumo, así como la abertura a la plena utilización de los recursos humanos, conducen a un desarrollo armonioso entre la economía, el trabajador y la sociedad.
Sin embargo, el espectro de la vuelta al pasado sigue vigente, como una espada de Damocles, mientras la política y la economía sigan andando juntos de la mano. Los vicios generados por diez mil años de repartición individualista han hecho de la política un juguete al mejor postor. ¿Será posible separar la política de la economía a fin de permitir el cabal desarrollo de una economía de mercado?
Otro problema mayor son los mecanismos que facilitan la concentración, en el centro del país-centro, de la casi totalidad del valor agregado por los países de la periferia. ¿Habrá forma de eliminar o, por lo menos, eludir los efectos perversos de un desarrollo al servicio de los países del Norte?

PARTE III

POLÍTICA, ECONOMÍA Y

ACUMULACIÓN CENTRÍPETA

DE LAS RIQUEZAS

Si las luchas por la repartición de las riquezas creadas por la actividad económica se han convertido en un sujeto esencial del funcionamiento de las economías contemporáneas, son igualmente, en adelante, un real fenómeno de sociedad o de civilización.

René SANDRETTO

“[Los economistas] continuamente han tratado de liberar su investigación del contexto social para ubicarlo dentro de un supuesto mundo 'objetivo'. Este intento hace que sean completamente inocentes de los propios determinantes sociales en sus investigaciones”, nos dice Gunnar Myrdal. En verdad, es imposible cubrir el bosque con un dedo de la mano. La política, la economía y la corrupción se han ligado en lo más íntimo de sus “negocios”. Y ello no es ni accidental ni pasajero. Sus raíces datan de hace diez mil años y toda la sociedad se encuentra impregnada de ese lodo putrefacto.
“Una evidencia salta a los ojos, pero su enunciado queda todavía un tabú: las finanzas modernas y la criminalidad organizada se refuerzan mutualmente. Las dos tienen necesidad […] de la abolición de reglamentaciones y de la supresión de controles estatales,” confirma Jean de Maillard.
Es a partir de la constatación de estos hechos que el juez anticorrupción Bernard Bertrossa sentencia: “ahora es apenas exagerado afirmar que el derecho penal ya no se encuentra destinado a las ‘personas honorables’. Los Estados han conseguido esa prueba de fuerza de dejar a la disposición de las autoridades represivas un hilo protector capaz de controlar solamente a los pequeños delincuentes, al mismo tiempo que dejan escapar a los criminales de gran calibre.”
Es el caso de la industria minera. Ella llega con su promesa de generación de riquezas y de empleo, pero ni el derecho penal ni el derecho civil existen para ellos: apropiación de las tierras comunales, impacto en la salud, destrucción de las formas de sustento y de vida de las comunidades, desintegración social, cambios radicales y abruptos en las culturas regionales, y condiciones laborales peligrosas e insalubres.
Para producir un anillo de oro, el promedio de residuos de roca removida en una mina es de más de 3 toneladas. En Estados Unidos, la compañía Pegasus Gold hizo desaparecer la montaña Spirit Mountain de Montana, reemplazando lo que fuera sitio sagrado de las tribus por una mina de oro a cielo abierto. Durante los próximos mil años, el sitio seguirá destilando ácido en la cuenca de la región.
Una destrucción del planeta en plena legalidad, y cuyas riquezas se concentran en algunas familias a nivel mundial. “En su Informe Anual, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha publicado lo siguiente: las 3 familias más ricas del mundo tienen una fortuna superior al Producto Bruto Interno total de 48 países en desarrollo, los más pobres y; bastaría el 4% de la riqueza de los 225 más ricos para dar a toda la población mundial acceso a las necesidades de base y a los servicios sociales elementales de salud, educación alimentación.”

CAPITULO VII

ES INDISPENSABLE SEPARAR LA POLITICA DE LA ECONOMIA

“Han quedado atrás los tiempos en donde los actos de delincuencia podían ser considerados como desviaciones aisladas, compuestas de acciones bastante identificables y fácilmente imputables”, comenta un magistrado italiano, especialista actualmente en la lucha anti-mafia, Alberto Perduca. Los crímenes organizados, continúa, se encuentran actualmente “íntimamente mezclados, en profundidad, con la realidad política, institucional y económica de nuestro tiempo”

Jean de MAILLARD

Poco se haría si solamente nos quedáramos en la instalación de las vigas maestras que facilitan el desarrollo del sector 2 de una economía de mercado de interés general. El intento de transformación, una vez más caería en el descrédito y el fracaso, porque estaríamos desconociendo la fuerza de los hábitos y costumbres nefastas incrustadas en la política y la economía durante diez mil años de dominio de la repartición individualista.
Es indispensable separar política y economía. La salud pública, el desarrollo eficiente de la economía, y el ejercicio limpio y noble de la política, lo exigen. Es un acto que por la primera vez se realizaría. Algún país debe comenzar a ejecutarlo, para lo cual es necesario contar con los criterios de separación, y que éstos se sustenten en bases sólidas.
Pero la pregunta es: ¿cómo separarlos? Este es el segundo gran reto de nuestro tiempo: separar la economía de la política. Para resolverlo, como ejemplos prácticos, haremos uso de tres casos de figura: la educación nacional, la defensa nacional y la justicia.

A. LAS PERVERSIONES DE LA INTERVENCIÓN DE LA POLÍTICA EN LA ECONOMÍA

Si uno analiza la política fiscal de los países desarrollados lo primero que sorprende es que el gasto público en ningún caso es menor al 35% del PIB, rango en el que se sitúan (hasta el 40% del PIB) Australia, EEUU, Suiza, Japón, Canadá y España. El rango superior, más del 55% del PIB, lo encabeza Suecia, seguida de Dinamarca y Francia. Entre ambos se sitúan Reino Unido, Noruega, Alemania, Italia, Austria, Bélgica y Holanda.
Además, en el caso de Suecia, por ejemplo, en donde solamente por el concepto de impuestos, su presupuesto consumió el 49.8% de PBI en 2006. En la época de los 30 gloriosos (1945-1975) el porcentaje supera fácilmente el 80%. Una magnitud nada despreciable. Si a ello le agregamos el hecho de que casi todos los jefes de Gobierno, con sus respectivos amigos, se encuentran inmersos en la corrupción, el cuadro es catastrófico.
La mal llamada “política” tiene a su servicio herramientas que le permiten centralizar el poder en todos los ángulos los más importantes. Así tenemos, el centralismo económico, político, judicial, mediático y militar. Además, los vicios de la Hacienda Pública dominada por la política generan un comportamiento malsano de sumisión total de los ciudadanos.

a. El centralismo económico, político, judicial, mediático y militar

Una de las herramientas del jefe de Estado es la centralización de todos los poderes del Estado. Esto se concretiza a través de un presupuesto público nacional que dispone de una caja única, de una organización política, judicial y mediática centralizada, y del mando sobre las fuerzas armadas y policiales. Con estos instrumentos a su servicio, el “político de turno” ejerce un control casi total sobre los habitantes y los bienes de la Nación.

i. El presupuesto público nacional y la caja única

El presupuesto público es una herramienta que se encuentra autorizada por el nivel más alto en materia legal: la Constitución. En ella se faculta a los políticos a crear impuestos para sufragar gastos de un ejercicio dado, generalmente un año.
El sistema representativo de la democracia otorga a los políticos proponer, discutir, aprobar, divulgar y hacer cumplir los impuestos que ellos acuerden. No existe prácticamente ningún medio legal, sino es la fuerza de la rebelión, para impedir que un impuesto abusivo se cumpla. Incluso el Consejo Constitucional y la Contraloría General de la República, instituciones autorizadas por la Constitución a emitir opinión sobre estos temas, se someten al poder central dado que sus miembros son designados por él, y sus presupuestos de gastos autorizados igualmente por ellos.
Así como los “representantes” de la Nación tienen el sartén por el mango para autorizar impuestos, lo tienen también para subrogarlos cuando lo estimen necesario. Los “políticos de turno” tienen todas las autorizaciones legales para hacer un comercio de la política. En unos casos dan y en otros quitan, en función de quién da más. De esta forma, la mayoría de la población se encuentra marginada en el manejo presupuestal. Si no existiera una relación de fuerza que se practica en las calles, estarían completamente olvidados hasta que se presente una nueva campaña de elecciones “democráticas”.
El resto es fácil de imaginar. Uno de tantos ejemplos. El Consejo Constitucional en el Perú, acaba de inhibirse (diciembre 2008) en un caso en apelación. Con esta decisión interina la absolución de crímenes de lesa humanidad cometidos en su primer gobierno por el actual presidente Alan García Pérez. Así, queda impune el asesinato de decenas de personas, a sangre fría, en el penal “El Frontón”. Un ejemplo de un país “emergente”, pero que no exime en ningún caso a los gobiernos de los países altamente desarrollados, en donde se cuecen las mismas habas.

ii. Una organización política centralizada

En todos los países del planeta existe una tendencia a la desconcentración y descentralización del poder. Es indudable que esta política no viene animada por nuestros “representantes” sino por las protestas callejeras. Pero más que descentralización es desconcentración la que se practica. Nuestros representantes no quieren, de ninguna manera y de buena gana, soltar la mamadera. Mientras que la descentralización significa soltar el mando sobre los ingresos y los egresos, la desconcentración no es más que una delegación de funciones administrativas a niveles inferiores.
En todos los intentos de descentralización que la mayoría de los países del Norte como del Sur practican, no hacen más que complicar el árbol frondoso de la administración. Su rechazo a perder piso conduce a nuestros “representantes” a imaginar formas de “descentralización” que no conllevan en el fondo, una verdadera descentralización. Es así cómo nuestras organizaciones políticas locales, departamentales y regionales se encuentran completamente maniatadas por el gobierno central a través del presupuesto público nacional y, sobre todo, de la decisión central de crear ingresos y decidir gastos.
iii. El mando sobre las fuerzas armadas y policiales

El mando sobre las fuerzas armadas y policiales es directo. El jefe de Estado se encuentra autorizado por la Constitución a nombrar a los oficiales de más alta graduación, y ubicar en todos los puestos estratégicos del aparato militar a los amigos del gobierno.
Las fuerzas armadas y policiales no defienden, como señala la Constitución, los intereses del país, sino los del gobierno. Una de las funciones más importantes para lograr la cohesión del país ha sido desvirtuada por los apetitos personales, primero, de los “representantes” del país en los puestos políticos más importantes y, segundo, por los militares y policías que no hacen que copiar el molde impartido y servirse a manos llenas del presupuesto público y de las ventajas que otorga la función.
Estando concentrado en la alta dirección, todos los poderes del Estado, se fomenta un espíritu de cuerpo y de opacidad de la función, de tal forma que casi ninguno ha sido, es o será responsable de sus actos criminales, por lo menos hasta ahora.

iv. La justicia al servicio del poder central

En los juicios por actos de corrupción, tanto de los jefes de Estado como de los políticos elegidos en cargos de alta responsabilidad, se puede observar con claridad para quien se inclina la balanza de la justicia. Han tenido que pasar varios siglos de “democracia” para que se enjuicie a dignatarios de alta responsabilidad e incluso jefes de Estado. Y solamente enjuiciar porque, hasta la fecha, ellos han encontrado formas de salir del paso: ya sea por “prescripción” del delito cometido, en la mayoría de veces, o fallos judiciales que no tenían nada que ver con la “justicia”. La prescripción es la modalidad más simple consistente en hacer “dormir” el expediente por un tiempo suficiente señalado por la ley, a fin de que el caso sea definitivamente archivado.
v. El control de los medios de comunicación

El cordón umbilical entre los medios de comunicación y los gobiernos se encuentra generalmente en el financiamiento. La mayoría de los medios de comunicación sucumben a los jugosos avisos publicitarios y, sobre todo, al financiamiento oculto. Casi no existen los medios de comunicación que pueden sobrevivir con el prestigio de la pluma de sus periodistas. La mayoría deben plegarse a los gobiernos para beneficiar de su protección.
A ello debe agregarse el imperio de las grandes empresas transnacionales que organizan campañas publicitarias multimillonarias. Pocos son los medios de comunicación que se resisten a este flujo de dinero sin el cual es difícil redondear el fin de mes. De esta forma, dichas empresas tienen en jaque a gobiernos que, por ejemplo, planean imponer medidas drásticas contra el tabaquismo o el alcoholismo. De nada sirven los informes médicos, los gastos inmensos en desintoxicación y cura, y los efectos perversos incluso para los que ni fuman ni beben licor. Dada las circunstancias, los gobiernos corruptos prefieren pasar acuerdos con las transnacionales para financiar su próxima reelección.

b. Los vicios de una Hacienda Pública dominada por la política

“El caso más notable de corrupción generalizada de un gobierno en los últimos años en América Latina, se ha dado en el Perú, durante los años 90s. Así, el gobierno que presidió el Sr. Alberto Fujimori, […] terminó siendo considerado como uno de los gobiernos más corruptos de la historia peruana y latinoamericana,” señalan Baudassé e Hinojosa Pérez.
La liberalización de capitales desde 1979 ha favorecido el desarrollo de los paraísos fiscales. En medio de los años 1970 se contaba 25 paraísos fiscales, en 2005 llegan a 73. Se estima que más del 50% del comercio mundial transita por los paraísos fiscales, aun cuando esos territorios representan solamente el 3% del producto bruto mundial. Entre 1970 y 1996, la fuga acumulada de capitales privados provenientes de los 30 países los más endeudados del África subsahariana representa el 170% del producto bruto de la región. Por cada dólar de ayuda oficial que se envía al África, un mínimo de cinco dólares de origen africano son depositados en cuentas offshore.

i. La historia malsana de las privatizaciones

En el proceso de privatización de las empresas públicas no solamente se cometen dos errores de apreciación, sino que permite observar para quién gobiernan nuestros jefes de Estado y nuestros “representantes”. A fin de redondear la idea pondremos el ejemplo de un Alain Juppé, primer Ministro de la República de Francia, que quiso privatizar una multinacional francesa a “un franco simbólico”.

1. El doble error de apreciación

El primer error es suponer que el sector público ha suplantado a la iniciativa privada. Los hechos muestran que el Estado (es decir, todos los contribuyentes), ha debido soportar financieramente la ejecución de obras públicas, como carreteras, hospitales, centros educativos, etc., porque la iniciativa privada no ha tenido el menor interés en participar en dichos sectores.
Después de las dos grandes guerras mundiales es el Estado quien tuvo que reflotar la economía. Se encontró en la obligación de efectuar “obras públicas”. Y en su mayor parte, las obras servían para facilitar el desarrollo de las empresas privadas.
Segundo error. Es cierto, en una economía de mercado, ninguna empresa debe encontrarse bajo el dominio del Estado. Es cierto que la totalidad de gobiernos administran la economía dentro de un cuadro de nepotismo, clientelismo y corrupción generalizada. Es cierto que, con escasas excepciones, las empresas públicas no son rentables. Pero, de allí a concluir que deben pasar al sector privado, sin mayor precisión, es otro error.
Los que exigen la “privatización” apuntan solamente a las empresas que son la columna vertebral de la economía. ¿Para quién gobierna, entonces, el jefe de Estado privatizador?, se pregunta el economista Edgardo Cruzado en su artículo sobre los puertos en el Perú . “El Puerto de Paita es el segundo en importancia a nivel nacional en el Perú, con una carga en TM en constante crecimiento desde hace diez años […]. Es necesario entonces adaptar el Terminal a las nuevas exigencias para apoyar las actividades de exportación.”
El gobierno de Alan García aumenta la presión para agilizar la privatización del Terminal. Cruzado se exalta. “Nadie puede estar en contra de la modernización de nuestros puertos. Pero, ¿quién le ha dicho al gobierno que esto pasa por privatizar el puerto? A los puertos regionales les falta mucho más que un dueño.”

2. Un Alain Juppé que quiso privatizar por un franco simbólico la multinacional francesa Thompson S.A.

En 1996, Jacques Chirac, presidente de la República francesa, declara que es necesario reestructurar la industria de la defensa militar. Los dados están echados. Enseguida, Alain Juppé, primer Ministro, declara lo siguiente: “Thomson no vale nada, Thomson vale 14 mil millones de deudas, justo un franco simbólico.” 16 centavos de dólar. Es a este precio que había acordado ceder la multinacional francesa a la empresa Daewoo de Corea del Sur.
Thomson S.A., a la época, estuvo conformada de un sector electrónica de defensa, Thomson CSF, y de otro sector electrónica de consumo popular, Thomson Multimédia. Thomson S.A. es propietaria del 58% de Thomson-CSF, la cual es cotizada en la Bolsa de Valores como una empresa de alto prestigio en la electrónica de aviones, de misiles teleguiados y sistemas de control de vuelos. Ella tiene una alta rentabilidad. Thomson también posee Thomson Multimedia quien fabrica la serie de televisores bajo la marca de RCA y General Electric.
El 76% de Thomson S.A. pertenecía al Estado francés y el 20% a France Telecom, empresa igualmente del gobierno francés. Ante la propuesta del primer Ministro, la población se subleva. La privatización se paraliza. En julio del 1997, Lionel Jospin, sucesor de Alain Juppé en el cargo de primer Ministro, anula todas las gestiones tendientes a la privatización de Thomson.
Ahora, Thomson es una empresa próspera. Estimada en un franco simbólico por el visionario Alain Juppé, el grupo Thomson Multimedia pesa en adelante cerca de 100 mil millones de francos en la Bolsa de Valores (junio 2000), después de haber abierto su capital a cuatro socios estratégicos: Alcatel, Microsoft, Nec y Direct TV. En 2003, es la sección electrónica de consumo doméstico de Thomson que se fusiona con el grupo chino TCL y se convierte en el mayor fabricante de televisores a nivel mundial.

ii. Los representantes del pueblo y la comercialización de la política

A nadie escapa que la “política” se ha comercializado, y que para los ganadores es haberse sacado la lotería. Las elecciones no tienen por objeto elegir al mejor candidato para enrumbar los destinos del país, de la región o de la localidad. Ella tiene por objeto posicionar a los que mejor han sabido “marquetearse”, pagar a los medios de comunicación, hacer regalos y ofrecimientos a los electores y, por supuesto, a los miembros corruptos del Jurado Nacional de Elecciones y de las fuerzas policiales. Pero ¿de donde viene ese dinero y con qué objeto?
Tal como lo señaló magistralmente Rudiger Dornbush, el fallecido economista del Massachussets Institute of Technology (MIT), cuando le preguntaron durante una visita a la Argentina por qué motivo ese país tenía tantas dificultades. “Los países desarrollados tienen normas flexibles de cumplimiento rígido. Ustedes tienen normas rígidas de cumplimiento flexible.”
Existen dos formas de ganar las elecciones: por las buenas o por las malas. Y esto, se practica ya sea en los países del Norte como del Sur. Por ejemplo, recientemente (2000) Mr. George W. Busch ganó las elecciones presidenciales americanas corrompiendo a funcionarios de la administración encargada de vigilar el normal funcionamiento de las elecciones, corrompiendo al personal de informática encargada del normal conteo de votos, y en complicidad con los responsables políticos del Estado, encargados de supervisar que todas las personas tengan una igualdad de acceso a las urnas para ejercer su derecho al voto.
“Un lobby es como una flor nocturna. Florece en la oscuridad y muere bajo el sol”, decía alguien. Todo el mundo tiene su lobby o grupo de presión: China, Taiwán, los sindicatos, las empresas petroleras, las farmacéuticas, las de transporte ferroviario, etc. En total, en el área metropolitana de Washington hay 30 mil compañías especializadas en influir sobre el poder político, esencialmente el Congreso; o sea, 56 por cada legislador.
Dentro de las “víctimas” tenemos al ex presidente de la Cámara de Representantes Tom DeLay. El tiene su carrera política liquidada y puede acabar en la cárcel por sus tratos con Jack A. Abramoff, uno de los lobbyistas más importantes, quien fue sentenciado principalmente por fraude, evasión fiscal, y corrupción de miembros del Congreso americano. Igualmente, el asesor de Bush, David H. Safavian, fue condenado a año y medio de cárcel por obstruir la investigación del caso Abramoff.
El representante al congreso americano, Randy Cunningham, héroe de Vietnam en el que se basa el personaje de Maverick, que lanzó a la fama a Tom Cruise en la película Top Gun, fue condenado en marzo a ocho años de cárcel por recibir, por lo menos, 2.4 millones de dólares de empresas del sector de defensa, y por evasión fiscal, entre otros cargos.
El lobby es, de hecho, una jubilación dorada para todo político. Es el caso de Bill Clinton y su lista de “donantes” a nivel mundial; o Bob Livingston, ex presidente de la Cámara de Representantes en 1999 y fundador del The Livingston Group. Se ha convertido en uno de los mayores grupos de presión de Washington, obteniendo en sus seis primeros años de existencia, por lo menos 45 millones de dólares de beneficios.
Otro excelente ejemplo es el candidato demócrata a las elecciones de 2004, John Kerry, quien recibió “más de 30 millones de dólares para sus campañas, y la mayor parte procedente de empresas financieras y de telecomunicaciones - a las que regulan los comités del Senado de los que él forma parte - y de abogados que representan a esas compañías.”
Bruxelles, el centro de operaciones de la Unión Europea, no se escapa de esta peste. En abril 2008, 8 empresas españolas, de una lista de 28 compañías, estarían implicadas en corrupción. Según dicha lista las empresas serían Iberdrola, Leche Pascual, BBVA, Prosolia, Real Madrid, Telefónica, Vega Sicilia-Eulen e Ideatur. Todas están o han estado vinculadas con el European Business and Parliament Scheme: una asociación que como todo lobby se dedica a tejer contactos entre sus asociados (cuyos intereses defiende) y el poder legislativo. Existe igualmente el “think tank”, un comité de expertos. Que un think tank esté libre de influencia de sus donantes es imposible.
Visto así, los jefes de Estado y los congresistas no son elegidos para servir al país sino a los grupos de poder. Por su parte, los jefes de Estado y congresistas, a su vez, realizan el clientelismo para entornillarse en el poder.
El control de los sindicatos, en los Estados Unidos, estuvo asociado durante la mayor parte del siglo XX a formas muy marcadas de clientelismo. Ejemplos de clientelismo explícito. El primer Ministro peruano, Jorge Del Castillo, afirmó que se atenderán preferentemente las necesidades de las poblaciones que apoyaron electoralmente al Partido Aprista Peruano, partido en el gobierno desde julio de 2006. “En 1985, el gobierno del Sr. Alan García Pérez, como una de sus primeras medidas de política agraria, otorgó créditos a una tasa de interés cero, con la finalidad de reactivar el agro en una zona denominada el “Trapecio Andino” (…),” préstamos que nunca fueron rembolsados porque, había un acuerdo tácito: voto contra préstamo y posterior anulación de la deuda.
En el clientelismo, los bienes públicos no se administran según la lógica imparcial de la ley. Bajo una apariencia legal, esos bienes son utilizados discrecionalmente por los detentadores del poder político. Normalmente se infringen figuras penadas jurídicamente como prevaricación o corrupción. Sin embargo, existen pocos incentivos para que los participantes busquen acabar con el sistema de clientelismo, puesto que este se halla institucionalizado como modelo regular de interacciones, practicado y aceptado por los actores, nos dice Guillermo O’Donnell.
Igualmente, las “obritas” y el 10% no es solamente un caso de los países del Tercer Mundo, sino pregúntenle a Jacques Chirac, presidente de la República Francesa y Alcalde de la municipalidad de París. Según este vicio, la mayoría de licitaciones tienen un anticipado ganador quien, ya acordó entregar al jefe de la administración licitante, por lo menos, el 10% del monto de la obra licitada. Y todo ello a pesar de que existe un voluminoso y bien estructurado Código de Licitaciones Públicas.

c. Papá Estado: un comportamiento de sumisión total

El centralismo económico, político, judicial, mediático, militar, y la comercialización de la política tienen un efecto negativo mayor. Los electores sintiéndose defraudados, una y otra vez, se alejan completamente de la gestión gubernamental. De esta forma, adquieren un comportamiento de sumisión total.
A pesar de que se ha creado un “presupuesto participativo”, los ciudadanos no se sienten comprometidos. Primero, porque el dicho presupuesto participativo continúa siendo decidido, en última instancia, por las autoridades en los niveles respectivos. Segundo, porque la mayor parte de “obras” se orientan a la búsqueda de clientes para asegurar las elecciones futuras. El “timing” de su aprobación y ejecución concuerda perfectamente con los períodos electorales.
En esas condiciones, las dos partes del ejercicio presupuestal, decidores y contribuyentes, entran a un juego vicioso. Los unos, aseguran sus votos de reelección; los otros, creen asegurar la ejecución de “sus” obras. Sin embargo, es necesario precisar que la reelección no se encuentra asegurada. Una parte del juego morboso consiste en aceptar el “regalo” y luego, votar por alguien que ofrece nuevas “obras”.
Por consiguiente, las inversiones no cuentan con ninguna real supervisión ni técnica ni presupuestal. El egreso público no tiene ningún criterio de inversión. Es simplemente un “gasto”. Dicho instrumento de desarrollo es visto como un maná que cae del cielo. Su expresión degenerativa es la imagen que las personas se hacen de las rentas y, muy particularmente, del canon minero: un “regalo de Dios” por el cual se debe pelear para conseguir lo máximo posible. Se pierde la noción de riqueza nacional y el buen uso de sus recursos.

B. COMO SEPARAR LA ECONOMIA DE LA POLITICA

La política y la economía vienen juntos, como dos hermanos gemelos desde su nacimiento. Y la evolución económica ha hecho factible su separación a fin de que la economía de mercado se desarrolle con eficiencia y eficacia. Pero es la repartición individualista que ha condicionado el continuismo de su ligazón.
Intentos de separación han existido a lo largo de los últimos siglos. Sin embargo, las ideas no estaban muy precisas. Es el desarrollo del proceso artificial de producción que nos brinda todo el andamiaje necesario para efectuar esta tarea histórica. Nos ha permitido precisar con mayor claridad los linderos tanto de la economía como de la política.

a. Todas las obras, bienes y servicios que son parte de una economía de mercado deben ser ejecutados o producidos por empresas

Es indudable que es necesario “limpiar” a los órganos políticos del Estado, de actividades que no son de su competencia. El criterio principal que se debe tener en mente es el siguiente: todas las obras, bienes y servicios que actualmente brinda el Estado, y que son susceptibles de una economía de mercado, deben ser ejecutados o producidos por empresas. Es la mejor garantía de eficiencia y de eficacia en el uso de los recursos humanos, materiales y financieros. Una vez que se ponga en marcha una economía de mercado de interés general, no existe ningún criterio racional que justifique esta irracionalidad.
Sucede que, en una economía de mercado de repartición individualista, el Estado se ha encontrado en la obligación de cubrir grandes franjas de la actividad económica y social que no eran servidas, primero, como consecuencia de la falta de comunicación entre la empresa y la sociedad y, segundo, porque no eran del interés de las empresas a repartición individualista.
El Estado debió igualmente asumir servicios acordes con las necesidades de la vida moderna como el registro de nacimientos, los documentos de identidad, y de justicia. El Estado se fue convirtiendo así en una empresa ejecutora de obras, de bienes y de servicios que muy bien podían ser ejecutadas por empresas privadas. El solo impedimento era que, por un lado, dichas actividades no reportan grandes utilidades y, por otro lado, los demandantes de esos servicios son en su mayoría personas sin suficientes ingresos para sufragar, por lo menos, los costos de dichas actividades. Con el tiempo, se instaló un hábito que todo servicio que no reportara grandes utilidades debería ser asumido por el Estado.
En cambio, en una economía de mercado de interés general ya no es válido este argumento. Primero, porque existirá un financiamiento “gratuito” para la creación de empresas del sector 2. Segundo, porque todas y cada una de las personas recibirán una Remuneración de Base en función del total de las utilidades de dichas empresas. Tercero, porque el sector 2 de una economía de mercado de interés general, a través de sus empresas, puede cubrir eficazmente la ejecución y mantenimiento de dichas obras, y la producción y elaboración de bienes y servicios. Cuarto, porque el objetivo supremo es satisfacer las necesidades de la población. Para lo cual, es suficiente que las empresas guarden el equilibrio ingresos / egresos.
Ejemplos notorios que facilitan la transferencia comienzan a producirse en el campo de la educación, de la salud e incluso de servicios como es el caso de los documentos de identidad. El buen funcionamiento de la educación privada, del servicio de salud privado e incluso de instituciones (empresas) autónomas para el servicio nacional de los documentos de identidad prueban fehacientemente que son actividades concernientes a una economía de mercado.
La relación será directa entre la empresa y la persona demandante de la obra, del bien o del servicio. Es como si tuviéramos necesidad de comprar pan para saciar nuestra hambre. Nunca se nos ocurriría, teniendo ingresos, acudir al Estado para cubrir esta necesidad. Por este medio, el pan lo tendríamos el año siguiente y a un precio muy elevado. Lo que hacemos, de una manera muy natural, es elegir entre las diferentes panaderías para luego acudir directamente a la tienda (empresa) que lo vende en la mejor calidad y al mejor precio

b. Autonomía de la economía

La actividad económica no podrá desarrollarse normalmente mientras las empresas sufran la opresión político-mafioso, y mientras la política se desenvuelva dentro de un estado de corrupción permanente.

i. Liberemos a las empresas de la opresión político-mafioso

Las empresas son las unidades celulares del proceso artificial de producción y lo son igualmente del proceso de trabajo de concepción puesto que los dos se desarrollan dentro del cuadro de una economía de mercado. Ellas constituyen la forma de trabajar la mejor concebida, hasta el momento, para producir y elaborar bienes y servicios. Si queremos que se manifiesten con toda su fuerza productiva, es necesario liberarlas de todas las trabas a su normal funcionamiento.
Desde su nacimiento, desgraciadamente, las empresas se han desarrollado dentro del cuadro del sector privado, de interés individualista, en donde el único interés de la producción es llenar las arcas de un puñado de familias. No es ni el progreso ni el bienestar general que les interesa. Es indudable que los empresarios se encuentran obligados de producir, pero su objetivo principal no es el bienestar de las personas sino las ganancias. Últimamente, dentro de los excesos de una economía financiera animada por la especulación, incluso esta obligación de producir para hacer dinero les ha sido liberado. Ahora se ha impuesto una actividad económica dirigida ha hacer dinero a partir del dinero.
Encontrándose desnaturalizado el objetivo de la actividad económica, la empresa tiene dificultades para manifestarse libremente. No es por azar que tantas invenciones, creaciones y descubrimientos duermen el sueño de los justos o pasan simplemente al olvido hasta que alguien viene a recordarnos de su existencia. No es por azar, tampoco, que el 90% de las transacciones financieras están orientadas a la especulación. Y esto, con el consentimiento general de la mayoría de la población.
Es alucinante si somos concientes de los hechos siguientes. Mientras que las tres cuartas partes de los seres humanos viven en la pobreza, y millones de entre ellos al borde de la muerte por hambre, desde hace cinco siglos el proceso artificial de producción nos ofrece una manera de trabajar que resuelve todas nuestras necesidades materiales. Mientras que millones de personas de todas partes del mundo viven prácticamente toda su vida útil en el desempleo, desde hace cinco siglos que el proceso artificial de producción nos ofrece todas las posibilidades de trabajar con el pleno empleo de los recursos humanos. Mientras que el proceso artificial de producción teje una red al nivel del planeta para que todos vivan unidos, los dirigentes, aquellos que manejan la economía y se benefician de su gestión privada individualista, han decidido parcelar el planeta en países “autónomos e independientes” para mejor extorsionarlos.

ii. Separemos a la economía de la política y de la corrupción

Actualmente, no se puede hacer la diferencia entre una actividad económica sana y otra, producto de la criminalidad. Jean de Maillard precisa que “la economía del crimen [se encuentra] mezclada completamente con la economía legal.”
La economía y la política, al más alto nivel, están totalmente sumidos en la criminalidad. “Se comprende entonces, continúa Maillard, por qué la lucha contra el crimen organizado y el dinero sucio es tan ineficaz en todas partes del mundo.”
Este fenómeno malsano es alimentado esencialmente por dos fuentes. De un lado, la economía en curso, y desde hace diez mil años, se encuentra administrado por un puñado de familias que se apropian, con el consentimiento general, la totalidad de su resultado neto. En nuestros días son los propietarios y accionistas que se benefician de esa decisión de la sociedad. De otro lado, el Estado, el que creemos que es neutro y agente regulador entre los empresarios y los asalariados, nace y se desarrolla al servicio de los empresarios y de los accionistas.
Es tiempo que este vicio termine. La política no tiene ninguna necesidad del dominio de la economía para cumplir su rol. Al contrario, liberarse de esa carga permitirá a los ciudadanos dedicados a la política de proponer alternativas de sociedad mucho más en interés con la comunidad. Devolvamos a la política su espíritu noble y orientado únicamente a buscar el buen camino por un mejor futuro de todos los ciudadanos. Alejémonos de esta política de interés partidario y mafioso.
En este sentido, todos los cargos políticos, desde el más alto nivel hasta el más pequeño, no deben tener ninguna relación directa con la economía ni con el presupuesto de su institución. Ni siquiera debería existir la responsabilidad compartida. El político es y será responsable por sus actos políticos, y el administrador por la gestión del dinero y el cumplimiento de los programas.

c. Los políticos a la política

La política y los políticos deben volver a identificarse con los rangos nobles de los “sages” de los primeros grupos sociales. Deben avizorar lejos, muy lejos. Deben construir los senderos imaginarios para conducir a su “gente” hacia nuevos horizontes, nuevas aventuras humanas. El rol del político no es ni inaugurar obras ni vender su “decisión” a la empresa que mejor ofrece. No es tampoco realizar promesas incumplidas.
La política es una de las tareas más nobles del ser humano. ¿Por qué rebajarlo a un comportamiento mafioso, que utiliza los poderes conferidos para beneficio personal, de grupo, de familia? Entonces, las personas ¿necesitan de intermediarios, o de una Cámara de Legisladores?
i. ¿Necesitamos de intermediarios?

Los “políticos” se han convertido en los intermediarios entre el usuario y la empresa. Cualquier obra que puede ser planeada, valorizada, ejecutada, en una relación directa entre la empresa y los usuarios, intercede el político para cobrar el consabido 10% a la empresa por cederle la buena pro y, hacerse de la vista gorda con relación a la calidad del trabajo realizado.
La mayoría de “políticos” no se contentan solamente con ese 10%, van mucho más allá. Los presupuestos de obras son inflados, o en algunos casos ni siquiera se han efectuado los trabajos pero los asientos contables lo dan por terminado. No contentos con usar y abusar de los presupuestos de obras se lanzan sobre el contribuyente que ve, año tras año, incrementar sus tributos por servicios que nunca han existido como en el de la limpieza publica, los jardines y otros.
Este círculo vicioso, además, crea una relación enfermiza entre el contribuyente que no tiene ninguna forma de escaparse y, la caja única del presupuesto nacional manejado por el jefe de Estado. A partir de este pináculo comienza el descenso infernal de las asignaciones presupuestales por un mecanismo de desconcentración hacia los diferentes niveles de gestión político-económica (gobiernos regionales, locales provinciales, distritales). En cada nivel existen los “mordiscos” de los “ratas”, como los contribuyentes llaman a los políticos.
Cuando la administración pública licita las obras o las entrega en gestión directa, los dados ya están echados. A pesar de que el Código de Licitaciones previene toda forma de corrupción, el 10% y otros arreglos, ya pasaron bajo la mesa.

ii. ¿Es necesario una Cámara de Legisladores?

Casi todos los gobiernos “democráticos” actualmente cuentan con una Cámara de Legisladores, compuesto en algunos casos de una sola sala y en otros de dos salas. La idea es que dicha cámara sirva de equilibrio o de contra-poder presidencial.
El primer defecto de la Cámara de Legisladores es que sus miembros son “representantes” del pueblo. Ya se ha mostrado que no existe la necesidad de nombrar representantes. Hoy en día, y desde hace por lo menos cinco siglos y con mayor propiedad desde hace cincuenta años, es completamente irracional seguir nombrando representantes, cuando cada ciudadano puede exprimir su voluntad directamente.
El segundo defecto es irrogarse un rol para el cual no está preparado. Así tenemos que, por un lado, cada uno de los “representantes” debe ser un especialista en los miles de sujetos a legislar (absurdidad total) y, por otro lado, se cuenta con millones de funcionarios públicos, especializados en casi todas las ramas de la administración, ignorados totalmente. ¿Cómo un legislador puede tener la capacidad de sustituir a los millones de funcionarios que se encuentran todos los días confrontados con la realidad a legislar? ¿Podríamos adjudicarles la mención de genios en las mil materias a legislar, pero de ninguna manera podrán remplazar al conocimiento en detalle con el que cuentan los funcionarios y los usuarios en el tema a legislar.
Esto hace que, todos los miembros de la Cámara de Legisladores se encuentran obligados a contratar “expertos” para poder afrontar la absurdidad. Duplicidad en el cargo, despilfarro de recursos, fuente de corrupción. Esa Cámara de Legisladores no tiene razón de existencia. Además, el 50% de las leyes votadas, nunca se han aplicado. “Como se observa, del conjunto de instituciones de la sociedad, América Latina, tiene las instituciones más corruptas en el mundo, dentro de las cuales se ubican en los primeros lugares los Parlamentos o Asambleas Nacionales y el Poder Judicial (…),” nos dicen Thierry Baudassé y Adolfo Hinojosa Pérez.
iii. ¿El rol del político es ser gerente de una ciudad, del país?

En la búsqueda de eliminar la corrupción y convertir en eficiente y eficaz a la gestión política, se ha difundido la idea de que el “gobernante”, local o nacional, debe provenir del sector empresarial. ¡Qué mejor prueba de eficiencia!
En realidad, lo que sucede es que se ha instalado una confusión entre acción política y acción empresarial. Y lo que ha permitido este desliz es precisamente que la economía se encuentra bien instalada en la actividad diaria del político. Se diría que existe más de economía que de política en el quehacer diario de los políticos actuales en todas las regiones del mundo.

C. TRES CASOS DE FIGURA DE SEPARACIÓN

Presentamos tres casos de figura, los más emblemáticos, de cómo se efectuaría la separación política / economía. Se trata de la educación nacional, sujeto difícil de tratar en todas las circunstancias; de la defensa nacional, muy sensible por su historia, sus deslices y; la justicia, por su grado de corrupción y la necesidad de sus servicios en la vida diaria del ciudadano.

a. Educación nacional

Es incuestionable actualmente que la formación profesional es llevada a cabo por el sector privado sin mayor problema. Incluso, en muchos casos, el sector privado tiene resultados superiores al tradicional sector público. No existe entonces ningún impedimento ni justificación técnico-pedagógica para que la formación profesional sea desarrollada por el sector privado.
La realización de obras por el sector educación es aún menos justificable. Es indispensable una total independencia entre la economía y la política al interior del sector educación. Actualmente, muchas escuelas, colegios, universidades y otros centros educativos son planeados y ejecutados por el sector privado de interés individualista. Para muchos de ellos, los resultados en términos de eficiencia y de rentabilidad son altamente positivos. ¿Por qué, entonces, no podría ser ejecutado por empresas del sector privado de interés general?
Lo que podría exigir un tratamiento a nivel nacional es la política del sector educación. Sin embargo, si nos encontramos dentro de un proceso de trabajo que desde hace cinco siglos ha creado una economía-mundo y que, por un proceso de globalización se intensifica su dimensión mundial, ¿cómo pondríamos todavía justificar una política nacional de educación?
No se trata entonces de una “política nacional” sino más bien de un nacionalismo chauvinista y sin mayor proyección hacia el futuro. Cada establecimiento debe diseñar su política educativa dentro de un cuadro de desarrollo a nivel mundial, con abertura clara y decidida hacia el futuro.
Y este es el rol a jugar por cada uno de los centros de educación, con una clara y decidida competencia entre los unos y los otros. La autonomía económica, financiera y administrativa de cada uno de ellos garantizará, por intermedio de la competencia, ofertar el mejor servicio educativo conforme a los avances de la ciencia, de la tecnología y de los métodos educativos a nivel mundial.
Es entonces la totalidad del servicio educación que debe pasar a ser servido por el sector privado y, muy particularmente. Y la relación será directa entre los usuarios y los establecimientos educativos, verdaderas empresas que tienen que cuidar sus ingresos y sus egresos. El sector privado de interés individualista lo hace, ¿por qué debería ser un impedimento para los establecimientos educativos del sector 2?

b. Defensa nacional

¿Cómo separar economía y política en el caso de defensa nacional? Defensa nacional así como educación nacional y justicia son delicados, sujetos a herir la sensibilidad de un gran número de personas. Con mayor razón para que sea abordado con criterios claros y respondiendo a la evolución de la civilización, dentro de un cuadro de cambio en el tipo de repartición de las riquezas creadas por un pueblo.
Para ello comenzaremos por abordar la diferencia entre defensa nacional y seguridad nacional, para luego hacernos un examen de conciencia sobre la necesidad real del bien defensa nacional.

i. ¿Es necesario el bien defensa nacional?

“Defensa Nacional es el conjunto de previsiones y acciones que el gobierno genera y ejecuta permanentemente para lograr la Seguridad Nacional [...].” En cambio, según el Libro Blanco de la Defensa Nacional, “la seguridad [nacional] es la situación en la cual el Estado tiene garantizado su independencia, soberanía e integridad y; la población, los derechos fundamentales establecidos en la Constitución.” Dos conceptos que se auto-alimentan. La validez de uno exige la validez del otro.
Si aceptamos este tipo de diferenciación entre ellos, se impone ahora la pregunta siguiente: a la fecha, ¿necesitamos de una defensa nacional? O quizás pondríamos la pregunta de esta manera: ¿estamos consumiendo defensa nacional? Aún más, si desarrollamos una economía de mercado de interés general, ¿cuál sería el interés de contar con una defensa nacional?
Para los países del Norte es muy probable que el bien defensa nacional sea una prioridad, no tanto por “defensa nacional” sino por “invasión o ataque al exterior”, lo que no es el caso de los países del Sur. Incluso, si éstos quisieran organizar una defensa nacional en términos convencionales, la totalidad de su producto bruto interno no sería suficiente para organizar algo que pudiera hacer frente al gendarme mundial. Solamente el presupuesto de defensa nacional de este gendarme supera largamente el producto bruto interno de más de un continente de los países del Sur.
Para el año 2003, el presupuesto militar de Estados Unidos fue de 379 mil millones de dólares, mientras que el Producto Bruto Interno (PBI) de Irak alcanzó la suma de 18.9 mil millones de dólares. Si comparamos esas dos cifras, la totalidad de los recursos de Irak era inferior en más de 20 veces a solamente el presupuesto militar de Estados Unidos. Ese es el caso, igualmente, de todos los países de América Latina, el África y el sudeste asiático. ¿Con qué argumentos reales podríamos decir que los países de estas regiones están realizando un gasto coherente en defensa nacional?
Es sin lugar a dudas un despilfarro bien entretenido por dos agentes. Primero, por los países cuya economía desarrolla una industria militar de alta tecnología como los Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Rusia. A estos países les interesa hacer resurgir rencores y guerras entre vecinos para poder continuar a realizar sustanciales ganancias en términos financieros y geopolíticos. Segundo, por los gobernantes que sacan provecho no solamente de la venta y compra de armamento militar sino también de las guerras mismas. Los presupuestos militares, en general, de orden secreto, son tomados como botín de guerra por los altos mandos.
Países pobres en donde más del 20% de sus recursos anuales son orientados al despilfarro y a las cajas de los países que viven de una economía de guerra y dentro de un clima viciado de corrupción. Los gastos en defensa militar es una afrenta para los países pobres del Tercer Mundo. Recientemente, fines 2008, el comandante general de la Fuerza Aérea Boliviana informó que el Tesoro General de la Nación dispondrá de unos 50 millones de dólares para la compra de helicópteros de fabricación rusa. Un pueblo con una economía pobre que despilfarra en el vicio y la corrupción.
Además, el bien defensa nacional durará el tiempo que dure la repartición individualista en el mundo, como tipo de repartición dominante. Una vez que la dominancia pase a la repartición igualitaria, no existirá ninguna necesidad de defensa nacional puesto que no existirán fronteras nacionales. Todos los pueblos se confundirán en un solo país perteneciente a una economía-mundo.
Otro fenómeno malsano que viene aparejado con el de defensa nacional es el de la noción de “secreto de Estado o de defensa nacional”. Realmente ridículo para los países del Sur. Es el gendarme mundial que instruye a toda la élite de las tropas del Sur y, por consiguiente, él conoce con más amplitud los pormenores de la defensa nacional de los países del Sur que los mismos oficiales mayores de sus ejércitos.

ii. Seguridad nacional

Seguridad nacional va en sintonía con defensa nacional. No existiendo defensa nacional, el rol a cumplir no es el de seguridad nacional sino el de seguridad pública. Como fuere, seguridad nacional o seguridad pública, el objetivo deberá ser el mismo: proteger a las personas, instituciones, empresa y otros.
La seguridad pública es importante en toda circunstancia de la vida en sociedad. Actualmente, vivimos una sociedad violenta y su existencia lo exigen las circunstancias. Quedan, entonces, dos sujetos a resolver: su organización a nivel nacional y la forma de pago de los servicios seguridad pública. Está demás decir que la noción “secreto de Estado” no tiene cabida en estos tipos de organización cuando la economía se desarrolla en interés general. Ya sabemos que ello sirve únicamente a encubrir la corrupción y a desnaturalizar el servicio.
El bien seguridad pública es un bien de proximidad. En estos términos puede estar orientado a brindar el servicio individualizado a nivel de persona, institución o empresa y, a nivel del conjunto de personas de una localidad. En el caso de brindar un servicio personalizado, la definición del precio del bien se puede definir dentro de las normas de la oferta y la demanda.
En cambio, cuando el servicio a brindar es a la localidad, se convierte en un bien común. Este caso de figura, lo trataremos con más detalle cuando abordemos el tema de la participación directa. Pero, desde ya podemos decir que ingresa igualmente dentro de las normas de una economía de mercado, con la salvedad de que la demanda es globalizada y requiere un tratamiento diferente al servicio personalizado.
El servicio seguridad pública atomizada en tantas localidades como tiene un país no impide, de ninguna manera, la coordinación y el trabajo planificado a nivel nacional, sin que por ello sea necesario establecer una estructura nacional que desnaturalizaría completamente su carácter de bien de proximidad.
Lo que queda a precisar es: ¿sin defensa militar y con una seguridad pública atomizada nos encontramos realmente desprotegidos del invasor? La historia reciente nos enseña que, con armas o sin ellos, cuando una población quiere hacer valer sus derechos, hacer reconocer su autonomía, no existe ningún impedimento para vencer al enemigo. Como ejemplo tenemos a Vietnam, un minúsculo pueblo que ha puesto de rodillas a dos grandes “potencias”: Francia y Estados Unidos, uno tras otro.

c. Justicia

Dentro de la separación economía / política, el servicio Justicia no requiere de contar con presupuestos a la ejecución de obras. En este sentido, todo lo que es parte de una economía de mercado deberá ser transferido al sector privado de la economía. Sobre este particular ya fuimos abundantes. Lo que restaría precisar es su naturaleza centralista y corrupta, el financiamiento de su presupuesto por el poder central, así como los nombramientos de su jerarquía igualmente por el gobierno central.
Las primeras preguntas que surgen entonces son: ¿necesitamos tantos niveles de decisión judicial? ¿La justicia no es igualmente un servicio de proximidad? El pago por el servicio, ¿no se puede efectuar de manera directa? ¿Es necesario un servicio centralizado para impartir justicia?

i. ¿Necesitamos tantos niveles de decisión judicial?

La cantidad de niveles de decisión judicial con los que contamos actualmente reflejan los niveles de decisión tradicionales de los tiempos de los amos, de los señores feudales, del tiempo de los reyes. Las decisiones judiciales más importantes, aquellas que tenían que ver con su reino, debían forzosamente llegar a sus manos. De esta forma, la “justicia” se encontraba garantizada. La República lo ha conservado dentro de un clima de “democracia” a fin de igualmente cuidar sus intereses contra el balbuciente poder monárquico.
Aparte de que estos niveles de decisión judicial conllevan de antemano una justicia partidaria, ellos son la causa de una prolongación en el tiempo de cada caso judicial y, por consecuencia, un amontonamiento de procesos que facilita la corrupción.
Los procedimientos judiciales deben comenzar en donde se produjo el delito, y deben terminar en el mismo lugar. En un clima de democracia, no hay justificación para que continúen a perdurar tantos niveles de decisión que solamente entorpece y prolonga indebidamente un proceso judicial. ¿Cómo esperar que un juez sea más apto que miles de jueces, y en los más pequeños detalles que exige un proceso judicial? Si el argumento es el de competencias, la solución no es instaurar niveles de decisión sino el de mejorar la formación de la magistratura.
Igualmente, pensando en la tabla de salvación de los niveles de aplicación justicia. Si el primer nivel ha cometido un error de juzgamiento, queda el segundo para reparar la falta. Diríamos que aquí juega el dicho de “errar es humano” y, por lo tanto, se justifica el segundo nivel. Con ese criterio podemos pensar a establecer tantos niveles como supuestos de error que se pueden cometer. En todo caso, ¿no es acaso una cuestión, primero de formación y, segundo, de apoyar al juez del primer nivel con otros colegas?
Si este criterio de salvar el error cometido para justificar los numerosos niveles de aplicación de justicia, lo aplicáramos al mundo empresarial, nadie comprendería nada. ¿Por qué ese primer, y último nivel, no se le refuerza con un cuerpo colegiado?
Pensemos al procedimiento que adopta un galeno. Cuando el problema médico le sobrepasa, su reacción inmediata esconvocar a un cuerpo médico para tener más luces y adoptar la decisión medical más conveniente al caso. Es un procedimiento de caso por caso y, sin necesidad de recurrir a su jefe, luego a su director de establecimiento, enseguida a su ministro para, terminar con la decisión del jefe de Estado. Entretanto, es muy probable que su paciente ya estuviera muerto.
El servicio de Justicia debe adaptarse a una economía de mercado, en la que vivimos.

ii. ¿Quién debe sufragar los gastos de justicia?

Otro problema que es importante corregir es la subvención estatal a los gastos de la administración de justicia. Dicho de otra manera, actualmente son todos los ciudadanos que contribuyen a sufragar los gastos de quienes han cometido delitos y de los que exigen justicia. La idea de este mal entendido surgió, una vez más, del supuesto que un gran número de demandantes no contaban con recursos suficientes para hacer frente a un proceso judicial.
Si nos encontramos dentro de una economía de mercado de interés general en donde, además, existirá un solo nivel de decisión judicial, los habitantes tendrán los recursos necesarios para afrontar los gastos de los procesos judiciales. Es evidente que quien ha causado un agravio o cometido un delito se encuentra en la obligación de indemnizar al o a los agraviados, y sufragar igualmente los gastos del juicio. Pero, además, la sociedad debería castigar con una fuerte e importante sanción a quien fue el agresor o delincuente.
Pero las sanciones no deben tener por objeto saturar las cárceles. Este es un procedimiento completamente arcaico y sin uso de razón. No es posible que una persona que ha transgredido las normas de la sociedad, obtenga como sanción el eximirle del trabajo y pagarle todos sus gastos durante el tiempo de sanción. Una costumbre bien enraizada en nuestros códigos de procedimientos judiciales que datan del tiempo de los “gentiles”.
Indudablemente que a nuestra administración judicial le falta un poco de imaginación y de realismo. La pena impuesta debe ir, al contrario, en el sentido de educar al agresor, y de devolver con creces los daños causados. En todos los casos, la sanción debe ser ejemplar y la decisión debería resolverse en el menor tiempo posible.

CAPITULO VIII

LAS TRAMPAS DE LA CONFIGURACION MUNDIAL

En el mundo, jamás existieron tantos Estados-nación independientes. Y jamás, en el sistema de la economía nacional/mundial, la independencia económica ha sido un engaño, por la casi totalidad de estos países. La dominación de los capitalismos dominantes sobre las economías nacionales es triple: […] dominación indirecta, a través de sus flujos de bienes y servicios, de endeudamiento y de pago, de capitales, […]; dominación directa, a través de las filiales de las empresas de los países dominantes, el capital extranjero, […]; y luego, dominación/impregnación, intocable y fundamental, a través de los modelos y valores de referencia.”

Michel BEAUD

Aun cuando el proceso artificial de producción genera una economía-mundo, la repartición individualista lo ha seccionado artificialmente en un gran número de países; en la apariencia, independientes los unos de los otros. En realidad, ellos se encuentran unidos por los lazos de dependencia y de transferencia del valor agregado, en un movimiento centrípeta, hacia el centro del país-centro. Mecanismo que, en adelante, llamamos Configuración Mundial.
Por ello, es necesario llamar la atención sobre las trampas de ese nuevo mecanismo que ha generado la repartición individualista, en su práctica de transferencia de riquezas desde todos los países de la periferia hacia el centro del país-centro, durante los últimos cinco siglos. Desconocerlas ha sido el talón de Aquiles, de quienes en la capacidad material de transformar la sociedad y la economía, han sucumbido a sus heridas.
Se ha escuchado muchas veces hablar de que “el camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones”. Y cuando analizamos el comercio internacional de nuestros días es lo que sucede a los “países emergentes” como consecuencia de su inexperiencia, del desconocimiento de las reglas de juego de una economía a repartición individualista, del comportamiento corrupto, venal y abyecto de sus gobernantes o de todas esas cosas al mismo tiempo. Comenzaremos entonces por hacernos la pregunta siguiente: ¿qué es la Configuración Mundial?

A. ¿QUÉ ES LA CONFIGURACIÓN MUNDIAL?

El profesor Immanuel Wallernstein resume bastante bien el espíritu de la Configuración Mundial. “El intercambio desigual es una práctica muy anciana. Pero la característica distintiva del capitalismo histórico es de haber conseguido camuflar este intercambio desigual. Es en la estructura misma de la economía-mundo capitalista que reside el secreto de ese camuflaje.”

a. Antecedentes

Cuando el proceso natural de producción fue la manera de trabajar predominante, la tierra cultivable era su elemento imprescindible. La apropiación de este elemento condujo inevitablemente a la apropiación del total del resultado neto de la actividad económica. Sobre este mecanismo de propiedad privada del elemento insoslayable del proceso de trabajo en curso, es que se apoya la repartición individualista. Con el correr del tiempo, este mecanismo se interiorizó en el comportamiento de las personas, generando su aceptación y consentimiento. Diez mil años de práctica cotidiana han sido más que suficientes para que se convierta en una norma de valor de la sociedad.
Pero los procesos de trabajo evolucionan, y desde hace unos cinco siglos que el proceso artificial de producción ha desplazado al proceso natural de producción como forma de trabajo predominante. Sus características no son las mismas y, por consiguiente, el elemento insoslayable no es tampoco el mismo.
La primera fase del proceso artificial de producción, que abarca todo el período de la revolución industrial, tiene como elemento imprescindible a la máquina, eje central de toda fábrica. En esas condiciones, todavía podríamos decir que, el mecanismo de la repartición individualista se asienta sobre la propiedad privada de los medios de producción y, muy particularmente, de la máquina. Pero los tiempos cambian, influenciados por el desarrollo del proceso artificial de producción. La máquina sede su plaza al dinero en tanto que capital.
De esta forma pasamos de una economía industrial a una economía financiera, conservando todas las particularidades del proceso artificial de producción. Es su fase superior de desarrollo. De igual modo, el mecanismo de transferencia de la extorsión se adapta y genera lo que llamamos la Configuración Mundial, en lugar de la propiedad privada de los medios de producción.

b. Los elementos de la Configuración Mundial

Tendremos cuidado de clasificar los elementos de la Configuración Mundial en función de sus orígenes. Hay elementos provenientes del proceso artificial de producción como de la decisión económica concretizada en la repartición individualista del resultado neto.

i. Elementos provenientes del proceso de trabajo en curso

Señalaremos solamente los cuatro elementos más importantes del proceso artificial de producción que son utilizados por la Configuración Mundial en la transferencia de la casi totalidad del valor agregado por los países de la periferia hacia el centro del país-centro.

1. El elemento insoslayable del proceso artificial de producción

En la evolución de la actividad económica, la máquina, elemento insoslayable del proceso artificial de producción, remplaza a la tierra cultivable. Es la primera fase de desarrollo del proceso artificial de producción. Hoy en día, en su segunda fase, la máquina pasa a segundo plano, y es el dinero-capital, nervio de la economía financiera, quien se convierte en el elemento indispensable del proceso artificial de producción. Aunque el dinero-capital es actualmente el elemento imprescindible, la Configuración Mundial utiliza todos los elementos del proceso artificial de producción, y de otros elementos que provienen de la repartición individualista.

2. Un espacio económico único y abstracto

El proceso artificial de producción genera una economía de mercado. Esta forma de trabajar se desarrolla haciendo intercambios entre los diferentes productores y consumidores. No tiene fronteras, de donde, desde su nacimiento genera una economía-mundo. Los intercambios llegan hasta el confín del planeta. Sus fronteras son los límites territoriales del planeta, hasta el momento, por lo menos.
Es esta una de las particularidades importantes del proceso artificial de producción. Por la primera vez, una actividad económica genera un espacio económico mundo, único y abstracto. Es único porque se trata de un solo espacio económico a nivel mundial. Es abstracto, porque este espacio económico está definido por los intercambios de una economía de mercado.

3. Las articulaciones entre diferentes procesos de trabajo

Los intercambios son esenciales en una economía de mercado, sin los cuales no puede ni vivir ni desarrollarse. En cada intercambio se produce una articulación. De esta forma existen diferentes tipos de articulación. Existen aquellas que se realizan al interior del mismo proceso de trabajo o, entre diferentes procesos de trabajo.
La articulación clásica es la que se produce entre el proceso artificial de producción y el proceso natural de producción. Es el caso cuando el campesino ofrece productos alimenticios y el fabricante productos de confort. Existen articulaciones al interior de un mismo proceso de trabajo. En el caso del proceso artificial de producción se tiene entre las fábricas que producen bienes intermediarios y las otras, el producto final; entre los que fabrican las partes de un producto final y los que los ensamblan; entre los que conciben y diseñan el producto final, los que fabrican las partes y el que ensambla el producto final. Es decir, a medida que el proceso artificial de producción se desarrolla, crea una serie de articulaciones que contribuyen a obtener un mejor nivel de productividad. Es el elemento que otorga flexibilidad al proceso artificial de producción.
Estas articulaciones facilitan la transferencia del valor agregado hacia el centro del país-centro. Como lo expresa Maurice Godelier, “Para durar, todo poder de dominación, incluso cuando nace de la violencia, debe tomar la forma de un intercambio de servicios.”

4. Los precios expresados en moneda

La fluidez de los intercambios que exige el desarrollo del proceso artificial de producción no podría realizarse sin la existencia de los precios de los bienes y servicios expresados en unidades monetarias. De ahí que, la moneda y los precios son características esenciales de una economía de mercado. Cosa diferente sucedió con el proceso natural de producción, en donde los “intercambios” no llegaban más allá de un trueque, ocasional, sin mayor importancia en la vida económica. Para efectuar ese trueque no había ninguna necesidad del precio y de la moneda. Esto es imposible en una economía de mercado, en donde el precio expresado en dinero es esencial.
Estas características provenientes del proceso artificial de producción que, en principio, sirve esencialmente a dar fluidez a los intercambios y facilitar el crecimiento de la economía, son utilizados por la repartición individualista para efectuar la transferencia de la extorsión, sin dolor ni color.

ii. Elementos provenientes de la repartición individualista

Presentaremos someramente algunos elementos que provienen de las características de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica, como la propiedad privada del elemento insoslayable del proceso de trabajo en curso, las fronteras nacionales, la fuerza de la violencia, y el consentimiento.
1. La propiedad privada del elemento insoslayable

En su inicio, la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica se basó en la propiedad del elemento indispensable de la agricultura primitiva: la tierra cultivable. Hoy en día, este elemento de la repartición individualista es uno más dentro de un conjunto de elementos que conforman la Configuración Mundial.
Si ayer, la repartición individualista fue inquebrantable con la propiedad privada de los medios de producción, ahora, con la Configuración Mundial no solamente se encuentra sólidamente instalada en el terreno y en la mente de todos, sino que pasa completamente imperceptible, a tal punto, que han intentado hacer creer que no existe más; y si existen desigualdades económicas es porque las personas son ociosas, ignorantes y habitan países cálidos que los conduce a la indolencia.

2. Las fronteras nacionales

Con el desarrollo de la actividad económica, las fronteras territoriales cambian de denominación. En adelante se llaman fronteras nacionales. Ellas delimitan el espacio geográfico de un país. Dicho así, no existe aparentemente ningún signo de representar a la repartición individualista.
Y sin embargo, es otro de los elementos de la Configuración Mundial que facilita la transferencia, prácticamente sin costo alguno, del valor agregado y de las riquezas naturales de los países “pobres” hacia los países “ricos”. Todos los factores de producción circulan libremente salvo el creador de las riquezas: el ser humano, y más particularmente, el trabajador. Es la condición sine qua non para construir la escalera de remuneraciones y, por consiguiente, la escalera de países, a nivel mundial.
Ya en 1776, Adam Smith lo subrayó con toda claridad: “las leyes gubernamentales crean menos obstrucción a la libre circulación de capitales de un lugar a otro que a los trabajadores […]. La obstrucción que ejercen las leyes gubernamentales a la libre circulación de trabajadores es común, yo creo, en todas las partes de Europa.”
Sin sus fronteras, por ejemplo, los trabajadores americanos no podrían conservar sus altos salarios porque sufrirían la invasión de los trabajadores de los países pobres. En sentido inverso, sin esas fronteras no podrían contener los salarios, a niveles miserables, de los trabajadores de los países “pobres”. En suma, las fronteras nacionales enclaustran las personas y facilitan una extorsión de todos los grupos humanos del mundo entero.
Las fronteras no tienen ninguna razón de existir en una economía de mercado cuyo espacio económico es único y a nivel mundo. Es la economía-mundo que ha generado el proceso artificial de producción en su desarrollo. Las fronteras nacionales son una construcción artificial de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.

3. La fuerza de la violencia

Otro elemento proveniente igualmente de la repartición individualista es la fuerza. Ella, como la espada de Damocles, está siempre dispuesta a caer con toda su brutalidad sobre la cabeza de quienes intenten subvertir el “orden establecido”. Ejemplos recientes como la invasión de Koweit, Irak, Las Malvinas, Sierra Leona, Los Barbados, etc., confirman la regla. Los diez mil años últimos de nuestra historia están plagados de este tipo de ejemplos que se encubren bajo el manto de guerra de religiones, guerra de etnias, o simplemente y muy cínicamente como la expansión de la civilización.
4. El consentimiento

Para muchos investigadores de la ciencia social, como el profesor Maurice Godelier, el consentimiento de los dominados es más fuerte que la violencia. El lo expresa en estos términos: “Todo poder de dominación se compone de dos elementos indisociablemente mezclados que hacen su fuerza: la violencia y el consentimiento. Nuestro análisis nos conduce necesariamente a afirmar que de los dos componentes de la fuerza, la más fuerte no es la violencia de los dominantes sino el consentimiento de los dominados a su dominación. Para conllevar y mantener en el poder a una parte de la sociedad […], la represión hace menos que la adhesión; la violencia física o psicológica menos que la convicción del pensamiento que conduce a la adhesión de la voluntad, a la aceptación o a la cooperación de los dominados.”
Godelier continúa: “la fuerza armada no ha sido jamás capaz de engendrar sistemas sociales estables. La fuerza, la más fuerte del poder de dominación de un orden sobre los otros, de una casta sobre otra; no es la fuerza física, la violencia armada, aún cuando ellas son indispensables. Esta fuerza, la más fuerte, nace del consentimiento de los dominados a su dominación. Este consentimiento se origina en razones objetivas y subjetivas que les inducen sin que los dominantes les obliguen por la amenaza de sus armas (de sus guerreros), o del poder de sus conocimientos (curas, brahmanes).”
El consentimiento es una especie de fatalidad envuelta en justificaciones teóricas y prácticas. Es trasmitida por la educación, los sentimientos religiosos y la costumbre. De tal forma que, el individuo nace, crece y muere con este comportamiento de repartición individualista. Su continuidad por diez mil años pesa por mucho.
c. El rol de la Configuración Mundial

La Configuración Mundial es un mecanismo que cumple cuatro funciones esenciales. Primero, sirve a consolidar la repartición individualista; es decir, la apropiación total de lo beneficios de la empresa por el propietario y/o los accionistas.
Segundo, sirviéndose de las articulaciones de la cadena productiva, de la escalera de remuneraciones y de las fronteras nacionales, efectúa la transferencia de casi la totalidad del valor agregado por los pueblos de la periferia hacia el centro del país-centro, en un movimiento centrípeta.
Tercero, facilita la apropiación prácticamente sin costo alguno de los recursos naturales de los países de la periferia.
Cuarto, a través de los intercambios comerciales que, aparentemente, se practican en un libre mercado y en un justo precio, echa un velo sobre la transferencia del valor agregado. La Configuración Mundial es un mecanismo inodoro e incoloro que, aparentemente, “no hace daño a nadie”.
En lo que sigue, ilustraremos con algunos ejemplos de cómo la repartición individualista, a través de este nuevo mecanismo, permite a los empresarios y accionistas que se encuentran en la parte superior de la escalera, primero, amasar ingentes cantidades de dinero; segundo, trasladar todos los efectos perversos sobre los que se encuentran en los peldaños inferiores y; tercero, beneficiarse de los recursos naturales de casi todos los países del mundo prácticamente sin costo alguno.
“En adelante, dice el profesor Michel Beaud, ya no es posible hablar de una economía nacional sin precisar su ubicación en la jerarquía de las naciones del mundo, su modo de inserción, sus líneas de dependencia, sus puntos fuertes y sus competencias.” “En suma, un 'sistema nacional/mundial/jerarquizado', cuya lógica dominante es aquella del capitalismo; pero en donde juegan también, y bajo formas constantemente renovadas, las otras lógicas económicas.”
“La potencia hegemónica del momento es la única que puede jugar, hasta el final, el juego de la mundialización, agrega Samir Amín. Los otros [países] están obligados, ya sea de tomar su distancia (proteccionismos imperiales, etc:), ya sea someterse. Actualmente, esta asimetría es todavía más marcada: los Estados Unidos deciden, Europa – queriendo o no queriendo – se une y se somete. Esta asimetría hace decir a André Frank que no hay que una sola burguesía 'nacional'; aquella de la potencia hegemónica, todas las otras son subalternizadas a grados diferentes.”

B. EL POLVORÍN EN LOS CIMIENTOS DEL COMERCIO INTERNACIONAL

Los intercambios son un elemento esencial del proceso artificial de producción, sin los cuales no puede desarrollarse. Pero esta manera de trabajar nace ya dentro de un ambiente de repartición individualista. Es así como el comercio internacional de materias primas, por ejemplo, nace y se desarrolla con todas las técnicas de saqueo en donde hay un solo beneficiario.
El desarrollo del proceso artificial de producción hace que el caudal del comercio internacional se intensifique. Pero, continuando la repartición individualista, continúa también la tendencia de beneficiar a un solo lado de la transacción. De un lado de la frontera, como en el caso del pueblo Inca, mueren por millones en socavones de las minas en donde ingresaron para nunca más volver a salir. Un pueblo de quince millones reducido a menos de cinco. Del otro lado, reyes, virreyes y sus séquitos viven una vida de desenfreno, sin reparar en los gastos, porque los ingresos estaban asegurados sin mayor esfuerzo.
Con las guerras de “independencia nacional” las cosas no han cambiado. En muchos casos se ha agravado. De un lado de la frontera ganan salarios de subsistencia mientras que del otro, toda la riqueza se acumula y los sueldos y salarios son de cien a quinientas veces mayor, por decir lo menos.
“Juan Villalonga [de Telefónica, España] se ha convertido en los últimos años en uno de los ejecutivos mejor pagados del mundo. Este año, por ejemplo, podría cobrar una cantidad que oscila entre los cuatro mil cuatrocientos treinta millones y los seis mil doscientos treinta millones de pesetas [por lo menos 35.4 millones de dólares por año].”
Comencemos por presentar cómo queda definido el salario de subsistencia.

a. De cómo queda definido el salario de subsistencia

El salario de subsistencia del obrero viene condicionado por el nivel de subsistencia de los esclavos y de los siervos. Ellos fueron el factor humano esencial para el desarrollo de las economías agrícolas primitivas. Pero como ellos no son los propietarios de los medios de producción, según la norma de la repartición individualista, no tienen derecho ni a un ápice del resultado neto de la actividad económica.
En toda lógica de gestión individualista, los amos y los señores feudales hacen todo lo posible para disminuir los gastos de producción a fin de contar con un máximo de resultado a su favor. Por ello, no es nada raro saber que el esclavo no fue considerado una persona humana, así como al siervo se le atribuía el hecho de no contar con el alma que poseía todo cristiano. Argumentos “suficientes” para justificar la extorsión de entes que no tenían los atributos de un ser humano. Formas para doblegar su personalidad y obtener el consentimiento de la repartición individualista.
En economías agrícolas primitivas, ello se traducía en un mínimo de gastos en alimentación, vestido y vivienda. Educación y formación profesional ni pensarlo. ¿Para qué? Un rubro de gastos que no tiene sentido puesto que ellos son únicamente bestias de carga. Bajo esos fundamentos, Karl Marx dice que “el valor de la fuerza de trabajo se encuentra formado por dos elementos. Uno de ellos es puramente físico y, el otro, es histórico o social. El límite supremo se encuentra determinado por el elementos físico, que corresponde a los medios de subsistencia estrictamente indispensables para vivir y multiplicarse.”
Diez mil años de esclavitud y feudalismo han servido para moldear los hábitos de consumo mínimos de los esclavos y siervos. Y es sobre estas bases sociales y económicas que nacen los obreros, quienes, como en el caso de los anteriores, son un costo de producción a minimizar. No obstante, con relación a los campesinos, los obreros y empleados se ubican en un peldaño superior en la escalera de remuneraciones a nivel mundial. ¿Cómo se explica esta diferencia?
Dentro de la dinámica “évo-dévo”, el proceso artificial de producción se impone al proceso natural de producción. El empresario es el nuevo maître de la economía y deja en segundo plano a los amos y a los señores feudales. Por estas circunstancias históricas, aunque el obrero sufre las mismas inclemencias de la repartición individualista, se sitúa en un peldaño superior a los esclavos y siervos. ¿Cómo así?
En realidad se trata de la articulación de dos procesos de trabajo diferentes, uno más evolucionado que el otro. Mientras que el proceso natural de producción provee mayormente productos alimenticios, el proceso artificial de producción va más allá. Por su intermedio el patrón de la fábrica provee bienes de confort. De esta forma, él se convierte en el nuevo amo de la economía.
Como en toda economía a repartición individualista, el empresario busca maximizar los beneficios, para lo cual minimiza sus gastos de producción. Por consiguiente, el salario de sus obreros es un rubro a minimizar. El obrero, en su afán de conservar el poder adquisitivo de su salario ya disminuido al extremo, busca hacer economías. Y el rubro, en donde más posibilidad tiene para hacerlo, es en el de los alimentos que provienen de la finca del campesino.
Es así cómo, el obrero transfiere una parte de sus dolores en las espaldas de los campesinos. Y es así igualmente cómo se define el salario de subsistencia de los obreros: ocupa un peldaño superior al de los campesinos de una agricultura primitiva.
En los países en donde no existe más la agricultura primitiva, el salario de los obreros es el más bajo de la escalera de remuneraciones. Pero hay obreros y obreros, a nivel mundial. Veamos la diferencia.

b. La trampa de la escalera de remuneraciones a nivel mundial

Si dos países efectúan intercambios de dos productos, al mismo precio, y que han sido fabricados por un trabajador en cada país, los cuales tienen las mismas competencias, utilizan el mismo tipo de máquina, los mismos insumos y durante una jornada de dos horas cada uno, diríamos que nos encontramos en un caso de figura de comercio equivalente, justo.
Los acuerdos internacionales, como los tratados de libre comercio, suponen esa equivalencia. Tramposos los que suponen ello e ingenuos los que creen en la equivalencia, porque en la práctica y sobre todo en economías a repartición individualista, como las nuestras, las dos economías no se encuentran en igualdad de condiciones. Veamos.
i. La articulación campo / ciudad

Supongamos intercambios entre el campo y la ciudad. En este caso nos encontramos frente a la articulación de dos procesos de trabajo diferentes. Supongamos igualmente que se realiza en repartición individualista del resultado neto. Se efectúa, entonces, una articulación entre el proceso artificial de producción y el proceso natural de producción, en repartición individualista.
De esta forma, dos horas de trabajo de un obrero no son equivalentes, en términos de valor monetario, a dos horas de trabajo de un campesino, a pesar de que ellos hacen el mismo esfuerzo. La diferencia radica en el hecho de que el salario de subsistencia del obrero es superior al nivel de subsistencia del campesino. Si tomamos únicamente los salarios para realizar el intercambio, el campesino deberá trabajar muchos mas tiempo (horas, días…) que el obrero para que los ingresos se igualen.
Pero, además, el patrón de una fábrica tiene un poder de negociación mucho mayor en el precio de venta de su producto que el gamonal o el campesino en el suyo. Es decir, en términos relativos, los beneficios que conlleva el precio de un iPod es largamente superior a los beneficios que conlleva el precio de venta de un kilo de papas, producida por campesinos sobre la base de una agricultura primitiva.
En base solamente a esas dos consideraciones, los intercambios comerciales son completamente desfavorables para el campo con relación a la ciudad. Sin embargo, en el momento mismo de la transacción no se resiente dicha diferencia, porque el intercambio se efectúa en completa “igualdad”: digamos, veinte soles de papas contra veinte soles de camisas.
Se podría argüir que en este caso no se está considerando la diferente calidad de trabajo que desarrolla el obrero fabricando camisas con relación al campesino produciendo papas, o que uno utiliza medios de producción mas sofisticados con relación al otro. Aun cuando nuestro supuesto fue comparar solamente tiempos de trabajo, aceptemos momentáneamente la replica. No obstante, en los últimos tiempos es muy corriente trasladar completamente una fábrica, digamos, de los Estados Unidos hacia un país del sudeste asiático.
Comparado el mismo producto fabricado con el mismo estándar de calidad, las camisas de Taiwán son mucho más baratas que las fabricadas en los Estados Unidos. La diferencia de precio se encuentra en el valor monetario de reproducción de la mano de obra tanto en un lugar como en el otro. Con más precisión diríamos que la diferencia se encuentra en las diferentes canastas de consumo tanto del obrero taiwanés como del americano. Esas diferencias, tanto de salarios como de ganancias de los empresarios de uno y otro país, se transfieren automáticamente hacia la casa principal instalada en los Estados Unidos
Lo que, aparentemente, es la apropiación solamente del total del resultado neto, en realidad es la apropiación de casi la totalidad del valor agregado por la periferia que, en un movimiento centrípeta, se orienta hacia el centro del país-centro.
Sin embargo, en el día a día de las transacciones, al obrero taiwanés le han pagado, por lo menos, un salario igual o mayor que al de sus congéneres. El industrial taiwanés igualmente se encuentra contento porque sus utilidades han aumentado. Es la magia de la Configuración Mundial, en donde la extorsión se efectúa con el beneplácito de los extorsionados. No hay ni dolor ni color. En estas condiciones, son los empresarios americanos quienes han duplicado, triplicado, y mucho más, sus utilidades. ¿Fue una cuestión de superioridad de inteligencia, de conocimientos, de tecnología, de productividad? No es por placer o acción filantrópica que trasladan sus fábricas a Taiwán.
Y no es una cuestión de costumbres o de hábitos tampoco. No porque el obrero taiwanés consume McDonald’s todos los días o se viste Yves Sain Laurent que su salario va aumentar.

ii. La articulación entre dos etapas del mismo proceso de trabajo

Existe otra articulación, aquella que se efectúa entre dos etapas diferentes del mismo proceso de trabajo. Se trata por ejemplo del abastecimiento de materias primas para la fabricación de un producto final. El patrón que fabrica el producto final es el que tiene más posibilidades de imponer el precio de venta de su producto, que los abastecedores de materias primas, entre quienes existe una competencia feroz.
De esta forma, el patrón fabricante del bien final tiene todas las posibilidades de concentrar la casi totalidad del valor agregado por toda la cadena de producción. De donde se infiere que el salario del obrero, proveedor de materias primas, sufrirá todo el peso de la presión de minimización de costos de producción. La escalera de salarios comienza a construirse. El obrero que fabrica el producto final gana más que aquel que produce el bien intermediario y, éste, más que el campesino.
Pero el desarrollo del proceso artificial de producción crea articulaciones no solamente entre el campo y la ciudad o entre dos centros de producción en la misma ciudad. Ella articula también centros de trabajo ubicados en provincia con aquellos de la capital del país, a través, por ejemplo, de una cadena producto final / producto intermediario / materias primas.
Sabiendo que el proceso artificial de producción genera una economía-mundo, las articulaciones no se circunscriben solamente al interior de un país. Ellas desbordan las fronteras. Así tenemos articulaciones entre países, a través de las mismas cadenas anotadas o entre aquellas más clásicas como las que un país se encarga de ensamblar las partes de un producto final que fueron fabricados en otros países, mientras que es un tercero el conceptor de la cadena de producción.
En esta cadena, quien tiene una mayor posibilidad de apropiarse el mayor porcentaje del valor agregado de toda la cadena no es precisamente quien ensambla o quien fabrica esas partes, sino aquel que concibe el producto final y diseña todo el proceso de fabricación para luego distribuir el trabajo a cada una de las etapas de la cadena.
Indudablemente que el salario de los obreros varía igualmente en función de su ubicación en la cadena. El ensamblaje se realiza en los países en donde los salarios son los más bajos, la producción de partes, que requiere mayores competencias y una infraestructura adecuada, exige de salarios un poco más elevados. Y, por supuesto, la concepción del bien se efectúa en el centro del país-centro a nivel mundial. Es allí en donde se concentra la casi totalidad del valor agregado de toda la cadena de producción a nivel mundial.
Esta es la dinámica de las grandes empresas transnacionales y multinacionales como, por ejemplo, Coca Cola, Nestlé y McDonnald’s en productos alimenticios, Nike en los vestidos y zapatillas, Boeing en los productos aeronáuticos, Windows en los productos informáticos, Exxon Mobil Corp., BP, Chevron y Shell en el refinamiento del petróleo, etc.
Lo que queremos decir, en definitiva, es que alentar la producción de procesos de trabajo atrasados o en plena concurrencia a nivel mundial es simplemente lanzar nuestros salarios cuesta abajo para beneficio de un reducido número de personas que, para colmo, ni siquiera viven en nuestro país. Las alcachofas son agradables, su exportación es importante ¡pero no hagamos de ellas la panacea para salir del Tercer Mundo!
Ello no significa tampoco impedir la fabricación de esos productos. Lo que debemos alentar, en cambio, son las formas de trabajo más evolucionadas y la fabricación y elaboración de bienes y servicios en donde seamos capaces de tener un alto poder de negociación en su precio de venta.
“Decir que el capitalismo ha condenado o condena tal región (las colonias o la periferia, por ejemplo) al estancamiento, es necesariamente ir contra un verdad esencial: el dinamismo propio del modo de producción capitalista. Pero, según mi punto de vista, dice Samir Amin, jamás nadie ha dicho eso seriamente. En cambio, lo que se puede decir, es que en una tal fase del capitalismo, tal región cumpliendo tal función específica, puede, de ese hecho, ser momentáneamente y efectivamente condenada al estancamiento e incluso a la decadencia.”
Volveremos sobre este tema en el capítulo siguiente. Entretanto vamos a ocuparnos del saqueo, padre del comercio internacional.

c. El saqueo, padre del comercio internacional a interés individualista

La extracción de materias primas destinadas al comercio internacional sería una actividad lucrativa si el país, propietario de esos recursos, no se encontrara en el peldaño inferior de la escalera de remuneraciones a nivel mundial.
Es muy sintomático que son los “países pobres” que abastecen de materias primas (petróleo, oro, esmeraldas y otras piedras preciosas) a los “países ricos”. ¿Acaso ellos no cuentan con dichos recursos naturales? Por supuesto que sí, y en muchos casos en mayores cantidades que los países del Sur. Sin embargo, prefieren extraerlos de los países pobres. ¿Por qué?
“El Informe sobre el Desarrollo Humano 2005, del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo señala lo que ellos llaman la ‘maldición de las materias primas’: ‘Cuando se trata del desarrollo humano algunas exportaciones son mejores que otras. La riqueza generada mediante las exportaciones de petróleo y los minerales puede ser mala para el crecimiento, mala para la democracia y mala para el desarrollo’.” Andrés Oppenheimer continúa comentando el Informe: “La mitad de la población conjunta de los 34 exportadores de petróleo del mundo en desarrollo vive en la pobreza absoluta, y dos terceras partes de estos países no son democracias.”
En el caso de la exportación de materias primas, nos encontramos frente a una articulación entre dos etapas de producción correspondientes al mismo proceso de trabajo, en donde se acumulan varios aspectos desfavorables. Primero, la articulación se efectúa dentro del cuadro de la repartición individualista. Segundo, los países ricos prefieren extraer las materias primas en países pobres dado la abismal diferencia de salarios. Tercero, los países ricos se cuidan de establecer convenios internacionales para cerrar las fronteras de todos los países. Con ello, se aseguran que los salarios se mantendrán con sus grandes diferencias. Cuarto, los convenios y autorizaciones para la instalación de las empresas de exportación de materias primas son respaldados a sangre y fuego por gobiernos corruptos y venales que cuentan con el apoyo político y militar del país rico. Bajo estas condiciones, casi todas las materias primas son exportadas a precio de regalo.
Se podría argumentar que los países del Sur, en forma unilateral, no tienen ningún poder de negociación contra los países del Norte para imponer sus precios de venta. Un ejemplo que confirmaría esta aseveración es precisamente el caso del petróleo. La exportación de petróleo es un caso de escuela en donde los países abastecedores logran asociarse para defender el precio internacional de su producto. En realidad el resultado final no es muy cierto. Ninguno de los países exportadores de petróleo ha escapado de la pobreza y del desempleo. Al contrario, existen evidencias que se han agravado dichos fenómenos.
Es cierto que los exportadores de petróleo logran “imponer” su precio de venta. Sin embargo no olvidemos que la Configuración Mundial es un mecanismo flexible y que utiliza todos los elementos del proceso de trabajo y aquellos que ella misma ha creado en el transcurso del tiempo. ¿Quiénes realmente ganan de las alzas del precio de petróleo?
En principio habría dos bloques de ganadores. El primero serían las refinerías de petróleo que, en volumen de producción, se encuentran en suelo americano, inglés y francés. El segundo serían los países productores de petróleo. No obstante, las evidencias indican que las ganancias del país productor, en su mayor parte vuelven al suelo americano, esencialmente, a través de todos los contratos que firman las empresas americanas con cargo a esos ingresos. El resto es dilapidado por un gobierno corrupto que compra bienes y placeres ofrecidos por los países del Norte. En fin de cuentas, aparte de los bajos salarios de los obreros y profesionales, con respecto a los estándares internacionales, la naturaleza de los países exportadores de petróleo quedará por un buen tiempo completamente destrozada.
Pero el asunto no termina ahí. El acuerdo de países del Tercer Mundo, así sean exportadores de petróleo, no puede afectar permanentemente a los países del Norte, menos aún si se trata de los Estados Unidos. Siendo un bien básico para casi todas las industrias americanas, el gobierno de los Estados Unidos busca un pretexto sin fundamento para invadir el país que quiera quebrar las reglas de juego. Fue el caso de Irak. Los americanos se posesionaron de Koweit y amenazaron Irán y los Países Árabes Unidos; todos ellos los más grandes exportadores mundiales de petróleo.

d. La inmigración, un negocio redondo de los países ricos

El señuelo del “sueño americano”, que se va convirtiendo paulatinamente en el sueño europeo, es el aliciente de primer orden para emigrar a los países del Norte.
Dichos países, en cambio, se defienden de los millones de “invasores” que pisan su suelo y saquean, según ellos, sus economías. Firman acuerdos internacionales como el Acuerdo de Schenghen para impedir la llegada de todo nuevo “narcotraficante o inmigrante” (Para estos señores, los dos son iguales, de baja calaña, no hay diferencia entre uno y el otro). Todos son indeseables y merecen la muerte o, en el mejor de los casos, la prisión. ¿Cuántos miles o millones de inmigrantes han quedado en el camino, en las barreras, o en los mares por el solo deseo de vivir una vida digna de ser humano?
Ese es el trato que merecen los inmigrantes, según Mr. Bush, presidente de los Estados Unidos. Olvidándose que su país es sobre todo un país de inmigrantes sobre el suelo de los indios, los verdaderos propietarios, decide la construcción de cientos de kilómetros de muros infranqueables, como la muralla de los chinos. Pero ante el hambre y la desocupación no hay ninguna barrera que sea infranqueable.
Lo que pretenden ignorar los países “altamente desarrollados” es que el rubro “inmigración” es un negocio redondo para ellos. Consiguen una mano de obra altamente calificada al precio más miserable que país alguno puede pagar. Pero eso no es todo. Esos inmigrantes no llegan recién nacidos. Todos ellos llegan con competencias, conocimientos y experiencia requerida para inmediatamente ponerse a trabajar.
Veamos lo que testimonia la Organización Internacional del Trabajo: “La mitad de todos los migrantes, es decir unos 86 millones de adultos, son personas económicamente activas. […] Si todos vivieran juntos, formarían el quinto país más poblado de la tierra. Y durante las próximas décadas se espera un aumento acelerado en el número de personas que migran y cruzan las fronteras en busca de empleos y seguridad, debido a que la globalización no ha logrado producir suficientes oportunidades laborales y económicas.”
El costo de mantenimiento y preparación de ese trabajador lo ha pagado el “país pobre”, y la utilización gratuita de ese trabajador lo hace el “país rico”. Esa es la forma cómo los países ricos “ayudan” a los países pobres. Les quitan toda su materia gris sin costo alguno. Y las fronteras, barreras, muros y controles aduaneros no son tanto para protegerse sino más bien para mantener los salarios bajos en los países de la periferia.
Hagamos un pequeño ejercicio aritmético. Multipliquemos los millones de inmigrantes (legales e ilegales), que anualmente llegan a los “países desarrollados”, por los 25 años en promedio de cada inmigrante y por el costo anual de mantenimiento, educación y formación profesional de cada uno, obtendremos que ¡los países ricos reciben en regalo de la parte de los países pobres miles de millones de dólares anualmente! Y esto sin contar que el salario que les pagarán por el resto de sus vidas serán los más bajos de su escala de remuneraciones. Más todavía, los países ricos ganan otros miles de millones de dólares anualmente por el no uso de la seguridad social de aquellos inmigrantes que, llegada la hora de la jubilación, regresan a sus países de origen sin gozar de la seguridad social por los años trabajados.
Si los mentores de la “globalización” fueran honestos en sus intenciones, lo primero que deberían exigir, en concordancia con el postulado de globalización y de libre empresa, es la eliminación de las fronteras nacionales.

C. LAS DOS CARAS DEL COMERCIO INTERNACIONAL

Analicemos, ahora, las dos caras del comercio internacional, en donde el único beneficiario es, en un movimiento centrípeta, el centro del país-centro.

a. Los que se benefician de las exportaciones y el costo interno

Hay un ejemplo reciente para presentar este caso de figura: las exportaciones de alcachofas en el Perú. Sucede que su exportación en grandes cantidades se efectúa por la primera vez. El precio y la demanda del mercado internacional es interesante y, por consiguiente, las ganancias son elevadas. Sin lugar a dudas, un negocio redondo.
Pero, ¿para quién es un negocio redondo? Por supuesto que lo es solamente para los propietarios de la empresa y sus accionistas. Sin embargo, en el mercado interno de abastos de alcachofas, las amas de casa se inquietan porque son de más en más escasas y su precio ha subido por las nubes. ¿Cómo explicarlo? Tanto más que la producción de alcachofas en el país se ha incrementado notablemente y las técnicas utilizadas para su producción son de las más modernas. El común de la calle no comprende.
Sucede que prácticamente la totalidad de la producción de alcachofas se destina a la exportación, visto que el volumen de la demanda y su precio internacional son interesantes. “La exportación de alcachofa peruana alcanzó los US$ 76.8 millones el 2007, superando en un 20% los envíos del 2006, año en el que se registró ventas por US$ 64.2 millones, siendo Estados Unidos el principal mercado de destino con el 50% de las compras totales, informó la Asociación de Exportadores.”
Como consecuencia lógica, el mercado interno se encuentra desabastecido. Y lo poco que queda no solamente tiene prácticamente el mismo precio internacional, que ya es bastante elevado en comparación a su precio original, sino que como se vende al menudeo y en fuerte concurrencia interna de consumidores, el precio se eleve aún más. En fin de cuentas, el precio interno resulta más elevado que el precio internacional.
Los que estaban acostumbrados a consumir alcachofas ven reducidos sus salarios reales como consecuencia del aumento de precio. Pagan más por la misma cantidad y les queda menos por los otros gastos. La contracción del consumo interno de alcachofas es inevitable. Nada bueno para la salud de los pueblos que quieren mejorar su situación económica con la exportación de alcachofas.
En realidad las pérdidas son mayores porque, por lo general, el Estado apoya doblemente a la empresa exportadora. Por un lado, otorga subvenciones a la exportación y, por otro lado, ofrece infraestructura gratuita e incluso agua y tierras adecuadas a la producción de alcachofas a bajo costo. Todo ello financiado con dinero de los contribuyentes nacionales. A costa del sacrificio de un país pobre se da de comer casi gratis a los países ricos y se llena los bolsillos de los empresarios y accionarios de la empresa de exportación de alcachofas.
Veamos ahora, con otro ejemplo, la otra cara del comercio internacional.

b. Los que se benefician de las importaciones y el incremento del desempleo

Una de las actividades de importación más nocivas, en economías de mercado de repartición individualista, es aquella en donde dos países producen el mismo bien pero que, en uno de ellos su precio es significativamente inferior. Este el caso, por ejemplo, de la producción textil China. A igual calidad, su precio de importación no tiene rival con los precios internos del mismo bien.
Efectuada la importación, los talleres de confección comienzan a cerrar o a desplazarse hacia zonas en donde la mano de obra es más barata, a fin de que puedan competir con los productos chinos. Pero como se trata de un país “pobre”, en donde los salarios son ya muy bajos, existen muy pocas zonas para desplazarse. La presión china es fuerte.
La política a seguir es disminuir los salarios o cerrar las fábricas. Los obreros no tienen otra alternativa que aceptar la imposición del patrón. Se aumenta la cadencia y la duración de trabajo diario por el mismo salario, se disminuyen los días de fiesta pagado y otras conquistas sindicales, con el aval del gobierno. El país se empobrece aún más. Pero los precios de los productos chinos no tienen rival. Las medidas defensivas son insuficientes. La desocupación en el sector textil se expande, a menos que el gobierno se encuentre en la capacidad de imponer barreras arancelarias a la importación de los productos chinos.
Ante el fenómeno chino, los únicos que ganan son los propietarios o accionistas de la empresa de importación si ella se realiza o, las empresas textiles nacionales si se levantan barreras tan altas como para impedir la invasión china. Pero como la corrupción en la administración es una norma de vida, las barreras aduaneras se levantan bastante como para proteger a los empresarios textiles nacionales que llenan los bolsillos de los políticos. Al resto no les queda más que sufrir el impacto chino.
No obstante, ¿el impacto chino es realmente negativo? No lo fuera si no existiera la repartición individualista. En efecto, los productos chinos son de consumo masivo. Esto quiere decir que la mayoría de la población se beneficiaría con el ingreso de los productos chinos porque su salario real aumentaría. Ante un menor precio por el mismo bien, el poblador nacional gastaría menos y, por consiguiente, tendría un saldo a gastar en otras necesidades que antes no podía satisfacerlas por falta de dinero. Pero esto no interesa en lo más mínimo a los empresarios textiles.
Y si dejamos pasar a la invasión china, ¿no es una muerte segura para muchos industriales textiles? Es cierto, es eso lo que puede suceder. Pero cuando la economía se desarrolla a interés general, ello se convierte en ventaja por las razones siguientes.
Primero, todos los consumidores de productos chinos se sienten favorecidos por los bajos precios ante una misma calidad, lo cual genera un aumento de sus ingresos reales.
Segundo, el sector textil nacional se ve obligado a aumentar su eficiencia por intermedio de nuevas y mejores técnicas de producción para hacer frente a la agresión china. Este clima de concurrencia es completamente normal dentro de una actividad económica sustentada sobre el proceso artificial de producción. Es el aguijón del crecimiento industrial.
Tercero, el sector 2 de la economía nacional, contando con una fuente de financiamiento “gratuita”, se encuentra apto para inmediatamente reaccionar abriendo nuevos centros de trabajo en la misma línea de producción o en otros sectores de la economía.
Cuarto, los obreros que por el instante se encentrarían sin trabajo, no tendrían mayor preocupación financiera puesto que cuentan con una Remuneración de Base que es su seguro de vida.
Ante la invasión china, en una economía de mercado de interés general, se produciría entonces un reajuste de la actividad económica con efectos positivos para los consumidores y los productores, lo que en repartición individualista es muy difícil a realizar porque cada empresario es el dueño de su propia parcela y sus decisiones son de interés personal y no de interés general.
No se trata entonces de impedir ni la exportación ni la importación. En una economía-mundo, tejido por los millones de transacciones que genera el proceso artificial de producción, sería insensato e ineficaz impedir dichas exportaciones o importaciones. Todas las políticas económicas que han puesto trabas a la importación o a la exportación no han sabido aprovechar ya sea los adelantos tecnológicos o la reducción en los precios de importaron / exportación, al mismo tiempo que han sido bastante costosas al contribuyente creando zonas de ineficiencia al interior de la economía. En breve, estas políticas han forzosamente fracasado.
En cambio, frente a las “invasiones” de importación / exportación, las empresas del sector 2 se encuentran en mejor disposición para sacar ventaja a favor del consumidor y del productor nacional. En esa condición, la economía nacional en lugar de se contraer agravado por un malestar social, se vigoriza con efectos positivos para todos los ciudadanos. El comercio internacional resulta entonces beneficioso para todos.

c. Los tratados de libre comercio

Para una economía de mercado alimentada por el proceso artificial de producción quien crea una economía-mundo, el libre comercio es indispensable para obtener altos niveles de eficiencia. Solamente que la actual economía de mercado se encuentra amordazada por la repartición individualista del resultado neto de todo acto económico. Es sobre estas condiciones que se establecen los “tratados de libre comercio”.
En la sesión final del X Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo (2008), el profesor Eric Maskin, Premio Nobel de Economía, reconoció que la teoría de las ventajas comparativas que se enseña en los principales institutos de economía del mundo, no cumple sus objetivos prometidos: eliminar las desigualdades comerciales y crear riquezas a partir del aprovechamiento de las capacidades productivas competitivas de cada nación. La realidad ha demostrado, sostuvo, que esto no funciona exactamente así. Mientras mayores han sido las diferencias en los niveles de desarrollo entre las naciones, mayores han sido las desventajas en el comercio bilateral en perjuicio de los más pobres, algo que contradice en esencia lo planteado por los teóricos del capitalismo.

i. El principio aceptable del libre comercio

El libre comercio es una de las manifestaciones esenciales de una economía de mercado. No puede existir un libre intercambio si no existe un libre comercio. Al no existir este principio básico de una economía de mercado, los factores de producción no tienden al nivel de eficiencia requerido para alcanzar el máximo de productividad de una unidad de producción, por un lado, y la competencia necesaria entre las unidades de producción que refuerza la tendencia a un máximo de eficiencia, por otro lado.
Impedir el libre comercio, en una economía de mercado, es como cercenar un elemento importante del cuerpo humano, sin el cual difícilmente podrá cumplir todas sus funciones a cabalidad. Y la historia nos enseña que, todos los pueblos que han querido desarrollar su economía de mercado a puertas cerradas del resto del mundo, han terminado por claudicar y sufrir los efectos devastadores de “ponerse al día”, en términos de calidad, precio y nuevos productos que constantemente nacen en esa efervescencia que genera el proceso artificial de producción en su desarrollo. Lo estamos viendo actualmente con la industria de automóviles americanas. Una industria ineficiente que, para supervivir, se ha escudado en las medidas proteccionistas autorizadas por el gobierno. Entretanto, el pueblo americano tiene que seguir subvencionando las “altas utilidades” de los accionistas.

ii. Lo que esconde una transacción “justa”

¿Impedir la globalización? Es algo así como impedir que el mar haga olas. Es imposible, puesto que es el proceso artificial de producción en pleno desarrollo. Este proceso de trabajo crea una economía-mundo. Lo que sí se puede impedir son los efectos perversos que produce la globalización. Ellos provienen de la repartición individualista que lleva inmersa. Este segundo elemento de todo acto económico viene funcionando, desde hace diez mil años, con el consentimiento cotidiano de todos los que sufren sus efectos negativos.
En esas condiciones, no solamente casi toda la riqueza producida en los países del Sur se ha concentrado en los países del Norte, sino también las formas de trabajo más eficientes. Como consecuencia, ellos ofrecen los productos última generación que capturan una alta tasa de utilidad gracias a sus precios de monopolio. Mientras tanto, en los países del Sur, por un lado, se sigue produciendo la papa con técnicas de hace diez mil años y, por otro lado, se produce bienes intermediarios a bajo precio, o bienes finales de alta concurrencia a nivel mundial. Esto hace que los sueldos y beneficios de estas empresas se encuentran lejos de compararse al de las empresas de los países del Norte.
El comercio internacional que proponen los “tratados de libre comercio” en su proceso de globalización es como aquel campesino que vende veinte soles de papas contra una camisa que cuesta igualmente veinte soles. Los dos están contentos porque la transacción es “justa”, solamente que el campesino tendrá que trabajar muchos más días que el obrero para recolectar los veinte soles. La transacción, en nuestros días, contiene un vicio, el de la Configuración Mundial, un mecanismo inodoro e incoloro, pero el más efectivo para transferir el esfuerzo de los países de la periferia hacia el centro del país-centro.

iii. La respuesta

La respuesta es aparentemente simple, como lo hemos expuesto a lo largo de este texto: no a la globalización es un error. No a los tratados de libre comercio es otro error. Lo que se debe realizar prioritariamente es instalar una economía de mercado con dos tipos de repartición, en donde el sector 2, animado por la repartición individualista, sea el sector dominante. Esta economía mixta de interés general permitirá que los efectos benéficos del comercio internacional, en libre comercio, sean compartidos con toda la población.
La alternativa de solución que proponemos va en esa dirección. Ella conlleva un puente que, después de diez mil años, volverá a ensamblar economía y sociedad. Este puente contiene tres mecanismos que permiten desarrollar a la economía de mercado con igualdad de oportunidades para todos y en cada instante de sus vidas. Dentro de este contexto, la globalización no solamente es bienvenida, sino que es necesario acelerarla, porque la Configuración Mundial se ha encargado de marginar productiva, social, política y humanamente a los pueblos de más de 180 países de los 192 que constituyen el planeta.

d. El gran negocio o el cuento de las inversiones extranjeras

Lo primero que uno debe preguntarse es: ¿los países del Sur realmente necesitan dinero para realizar sus inversiones? Cuando la economía se desarrolla teniendo como segundo elemento a la repartición individualista, es indudable que si el país requiere hacer inversiones no podrá efectuarlo porque todo el dinero y riquezas creadas se encuentran en manos de un puñado de propietarios y accionistas.
Pero cuando el desarrollo se efectúa en una economía de mercado de interés general, existe dinero y fuentes de financiamiento suficiente gracias a la presencia del sector 2 a propiedad privada colectiva. Algo más, las fuentes de financiamiento del sector 2 se encuentran orientadas única y exclusivamente a la creación de empresas. Es decir, dentro de una economía de mercado de interés general, no existe la real urgencia de inversiones extranjeras.
Está de más decir que los jefes de Estado de los países del Sur se lanzan a la búsqueda de financiamiento, porque es la mejor forma de encubrir un enriquecimiento ilícito. Está probado, por los escándalos de venalidad hechos noticia en los últimos tiempos, que casi la totalidad de gobernantes, por no decir todos, han dejado sus cargos con cuentas bancarias astronómicas en los paraísos fiscales.
No es nada inocente, por ello, que la inversión extranjera directa se concentra, según información oficial del gobierno peruano, en los sectores de más alta rentabilidad y, por coincidencia, ellos se ubican esencialmente en la producción de materias primas. Así, solamente los sectores comunicaciones y minería constituyeron en 2007, el 43% del total de la inversión directa extranjera. Ella constituye el 87.3% del total de la inversión si adicionamos los sectores energía, finanzas e industria. Es una inversión en la producción de materias primas, en la industria textil de alta competencia a nivel mundial y en los manejos especulativos de las finanzas. Una inversión encargada de succionar y, en ningún momento, de desarrollar.

CAPÍTULO IX

EFECTOS PERVERSOS DE LA CONFIGURACION MUNDIAL

El crimen y las finanzas, en adelante, no pueden separarse el uno del otro. El crecimiento de uno es necesario para el crecimiento del otro.

Jean de MAILLARD

Mientras la agricultura primitiva es el proceso de trabajo predominante, los efectos perversos de la repartición individualista principalmente son: la pobreza, la pérdida del dominio del acto económico tanto por los esclavos como por los siervos, su marginación de la sociedad, y la no participación en los beneficios de la cultura, la ciencia y la tecnología.
La situación se agrava cuando el proceso natural de producción es remplazado por el proceso artificial de producción en el corazón de la economía. La industrialización con su revolución industrial, así como la agricultura con su independencia de los centros de alimentación, fueron los grandes saltos en el bienestar de los seres humanos. Desgraciadamente, esos dos grandes saltos han beneficiado solamente a un reducido número de familias en detrimento de la mayoría de la población.
A continuación presentaremos someramente los puntos esenciales de los efectos perversos de la Configuración Mundial: casi todo el esfuerzo mundial al centro del país-centro, los marginados del mundo moderno, la depredación de los recursos naturales, y una economía financiera en repartición individualista.
A. CASI TODO EL ESFUERZO MUNDIAL AL CENTRO DEL PAIS-CENTRO

Según el Informe 2008 de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la tasa de crecimiento económico de los “países menos adelantados”, que entre el 2005 y 2006 ascendió como mínimo a un 7%, debería haber ofrecido la oportunidad de mejorar considerablemente sus condiciones de vida. Sin embargo, alrededor de 581 millones de habitantes de los países menos avanzados, de una población total de 767 millones en 2005, vive en condiciones de privación material. Un ingreso de menos de 2 dólares diarios no permite satisfacer las necesidades básicas de alimentación, agua, techo, salud y educación.
El Informe 1988 sobre el Desarrollo Humano PNUD puntualiza que la desigualdad se encuentra en fuerte crecimiento. De igual modo, el director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que la desigualdad es mayor a la que existía al inicio de la Revolución Industrial (1820):
3 a 1 en 1820
11 a 1 en 1913
35 a 1en 1950
44 a 1 en 1973
72 a 1 en 1992
Según el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de las Naciones Unidad (FIDA), el número de pobres en las zonas rurales del mundo podría aumentar en los próximos 15 años, con lo que superaría los 2 mil millones. Además, el FIDA aprecia un aumento a 1500 millones el número de habitantes sin acceso a agua corriente, destacando además que 130 millones de niños no van a la escuela.
En “El estado de la inseguridad alimenticia en el mundo 2002", la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoce que la lucha contra el hambre en el mundo sufrió un retroceso en su objetivo de reducir a la población de desnutridos en un 50 por ciento en 2015 y, en cambio, cada año son 9 millones las personas que mueren por esta causa, cifra que incluye a 6 millones de niños.
Ante tales evidencias, el secretario general de la Comunidad Andina (CAN), el 16 de septiembre del 2008 “llama a los países de América Latina a ajustar el modelo de desarrollo para evitar una crisis social.” Durante los diez mil años de existencia de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica evidencia que la prioridad es servir al amo.

a. La prioridad es servir al amo

La Configuración Mundial se nutre del hecho de que la repartición individualista ha terminado por crear artificialmente economías nacionales con sus propias fronteras a fin de preservar la escalera de remuneraciones y la escalera de países. David Ricardo nos cuenta que “Adam Smith, en sus observaciones sobre el comercio colonial, ha mostrado claramente las ventajas del libre comercio, y la injusticia que sufren las colonias de sus madre-patria quienes venden sus productos al precio más alto y compran los productos manufacturados al precio más bajo.”
De esta forma, el país que alberga a la empresa que comanda la línea de producción, es la beneficiaria de la totalidad de las ganancias de dicha empresa, sabiendo que el monto de sus beneficios engloba lo transferido, peldaño a peldaño, a partir de las empresas dependientes en la línea de producción.
Con este criterio, las empresas ubicadas en el país-centro elaboran políticas de producción y de comercialización que toman en cuenta las diferencias de salarios y la riqueza de recursos humanos y naturales de los diferentes países del mundo. La Configuración Mundial ya no solamente traduce el hecho de transferir el valor agregado hacia el centro del país-centro, sino también asigna un rol a cumplir en el proceso de producción y de comercialización a cada uno de los países de la periferia.
Gabriel Zaid, dice: “según Cipolla, el uso mundial de energía no renovable se multiplicó por 30 de 1860 a 1960. Según Simon Kuznets (Modern economic growth), a fines de ese período, los seis países con mayor ingreso por habitante consumían 34 veces más energía por habitante que los diez de menor ingreso (no industrializados). Según las cifras oficiales (www.eia.doe.gov), el consumo de energía por habitante de los Estados Unidos en 2006 fue de 334 millones de Btu [unidad de energía británica], equivalentes a cerca de cien veces el consumo alimenticio de 2500 calorías diarias.”
A nadie escapa, además, que los candidatos a los gobiernos de la parte baja de la escalera son financiados por el país-centro si responden al desarrollo de sus empresas. Una vez elegido, no tiene otra alternativa que servir al amo, a través de la implementación de políticas “nacionales” conducentes a facilitar el desarrollo de las empresas, no de su país, sino del país-centro.
La prioridad de servir al amo se termina en acuerdos internacionales que llevan por membrete, y con mucha ironía, “acuerdos en favor de la paz y por la erradicación de la pobreza de los países del Tercer Mundo”.

b. Sus trabajadores tienen los mejores salarios a nivel mundial

Bajo estas características, indudablemente que los obreros y empleados del país-centro, aun cuando son los que menos ganan a nivel país, ellos son los obreros y empleados más ricos a nivel mundial. Un obrero principiante de la industria manufacturera americana gana 17 dólares por hora (140 dólares por jornada de 8 horas), más de 35 veces de lo que gana su similar peruano.
Las fronteras juegan un rol esencial. Las políticas de inmigración se encarga de sellarlas a fin de conservar la diferencia de sueldos y salarios. Se argumenta que dicha diferencia es debido a la alta calidad profesional de los mismos. Sin embargo, los recientes traslados completos de fábricas hacia los países del Tercer Mundo prueban que sus obreros no son solamente igualmente calificados sino que aplican una intensidad de trabajo superior a sus colegas del país-centro.

c. Pero es un pequeño grupo de propietarios y accionistas quienes acumulan la totalidad del resultado neto

El Informe sobre Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, (PNUD 1998), estima que las 225 personas más ricas del mundo tienen una riqueza combinada superior a un billón de dólares, igual al ingreso anual del 47% más pobre de la población mundial (2500 millones de personas). Sólo con el 4% de la riqueza combinada de esas 225 personas se podría tener acceso universal a la enseñanza pública, atención básica de salud, atención de salud reproductiva para todas las mujeres, alimentación suficiente para todos y agua limpia y saneamiento para todos.
El Informe continúa: 1600 millones de personas se hallan en peores condiciones que hace 15 años, y 1442 millones de personas (el 25% de la población total) viven por debajo del umbral de la pobreza.
“Los datos citados por Christopher Lasch, Robert Reich et Jeremy Rifkin hacen aparecer que el poder y la fortuna jamás no han estado tan concentrados en pocas manos. Menos del 0.5% de la población americana (843 mil familias) detiene el 56.2% de los medios de producción tangibles y el 37.4% de los activos financieros […]. Es necesario saber que más del 90% de los frutos de 15 años de crecimiento económico han sido acaparados por el 5% de los más ricos de la población. Y mucho más grave todavía: el 60% de dicho crecimiento ha sido acaparado solamente por el 1% de los más ricos.”
“En cabeza del ranking de la revista Challenges con relación a los profesionales más ricos en Francia, por el tercer año consecutivo, el patrón de LVMH, Bernard Arnault, ha visto su fortuna pasar en diez años de 3.3 mil millones a 23 mil millones de euros. El monto total de la fortuna de los 500 empresarios más ricos de Francia ha pasado, en un año, de 200 a 280 mil millones de euros, y pesa el 15% del PBI contra 6% hace diez años.”
Otro caso de escuela. Ante una subida del precio internacional del petróleo, los beneficios de la empresa americana Exxon Mobil fueron de 8.4 mil millones de dólares. Si sumamos les beneficios de ese trimestre de solamente tres empresas petroleras americanas (Exxon Mobil, Conoco Phillips, y Chevron) obtendremos el monto trimestral del PBI peruano. Es decir, ¡los accionistas de esas tres empresas americanas, sin hacer nada, han ganado lo que un pueblo de treinta millones de personas lo ha conseguido trabajando durante cuatro meses!
Esto hace creer a Samir Amin “que la ruptura con el mercado mundial es la condición primera del desarrollo. Toda 'política de desarrollo' que se sitúe en el cuadro de la integración a ese mercado será un fracaso, puesto que no puede ser que un 'deseo que nunca se cumplirá' sobre la ayuda exterior necesaria.”
B. LOS MARGINADOS DEL MUNDO MODERNO

“Ese continente de paradojas, exclaman Pierre Salama y Jacques Valier refiriéndose a la América Latina: riqueza y pobreza se entremezcla y se banaliza. La extrema pobreza se encuentra presente, pero es poco visible para quien no busca a verla.”
En los orígenes de la humanidad, el grupo social utilizó el proceso de trabajo a mano desnuda para subvenir a sus necesidades. Pero, si esta forma de trabajar quisiéramos utilizarlo para resolver lo esencial de nuestras necesidades de la actualidad, estaríamos lejos de conseguirlo. ¡Y este “error” se sigue cometiendo en los países del Tercer Mundo! Se sigue utilizando formas de trabajar que pertenecen a los origines de la humanidad y, con ellos, sin mayor exageración, queremos resolver nuestros problemas del siglo XXI. En realidad, no es un error. Se trata de los efectos perversos de la repartición individualista cuando toma la forma de la Configuración Mundial.
Mientras ella persista, la mayor parte de la población del Tercer Mundo no podrá realmente despegar ni las grandes diferencias disminuirse. Una gran parte quedará marginada, viviendo en el olvido de su propia sociedad, como es el caso, actualmente, de las tribus recolectoras y el de las economías de agricultura primitiva. Son los marginados del mundo moderno. Y no son pocos, ellos constituyen casi la mitad de la población mundial.

a. Las tribus recolectoras

¿En donde todavía encontramos tribus recolectoras? ¿En los países del Norte? No, la totalidad se encuentran en los países del Sur. En los bosques de los países del Sur. Y no porque ellos no tengan grandes bosques. ¿Por qué todavía grupos sociales viven en condiciones que el resto de la población lo ha superado hace miles y miles de años? De otra manera, “por qué el estudio de la historia económica pre-capitalista en general ha sido casi siempre excluido del campo del análisis económico,?” se pregunta Christophe Bormans. El va aún más lejos y dice: “¿porqué invariablemente ubicamos el nacimiento de la ciencia económica con el análisis de Adam Smith y no con el de Aristóteles?”
En julio del 2008, desde Australia, el Papa Benedicto XVI lanzó una defensa de los pueblos indígenas en todo el mundo, y llamó al reconocimiento de sus derechos fundamentales y de su aporte a la sociedad. El pontífice destacó el pedido de perdón y la búsqueda de reconciliación del gobierno australiano con los aborígenes del país. “Este ejemplo ofrece esperanza en todo el mundo a aquellos pueblos que anhelan ver afirmados sus derechos, reconocidos y promovidos sus contribuciones a la sociedad”, afirmó. Calificó de “valiente” la decisión de reconocer las “injusticias cometidas” del pasado contra los pueblos indígenas gracias a la cual, dijo, se están cumpliendo “pasos concretos para alcanzar el respeto recíproco”. Pero, la cuestión no es de “reconocer” una ignominia, es de aplicar una solución a enfermedades de sociedad.

i. No son el resultado de una evolución truncada de la humanidad

Es difícil pensar que ellos sean el resultado de una evolución truncada de la humanidad, en medio de la selva. Es difícil pensar que sus orígenes se encuentren en el bosque, de donde nunca se atrevieron salir para intentar nuevas formas de vida.
Lo más probable es que, como lo consignan historiadores y antropólogos, ante la violencia de otros grupos humanos en búsqueda de tierras de cultivo y de riquezas, estos grupos sociales se vieron forzados a abandonar sus chacras, propiedad, pertenencias, y protegerse en medio de los grandes bosques. En ellos encontraron formas de supervivir y, desde entonces, continúan sirviéndose de la recolección y en muy reducida proporción de la agricultura.
Pero, ¿por qué, a través de miles de años, no han intentado utilizar formas de trabajo más evolucionados que le permitan vivir en condiciones mucho más interesantes de confort y alimentación? Difícil a pensarlo si sabemos que constantemente son motivo de agresión. Notemos rápidamente algunos ejemplos recientes .
Grandes áreas de la selva en África Central han sido convertidas en parques o reservas nacionales desplazando por la fuerza a sus dueños, los pigmeos. En Bangladesh, el líder de la tribu Jumma ha sido sentenciado a 17 años de cárcel por protestar contra el desalojo de su gente de sus territorios. En Boswana abren una reserva nacional y los de la tribu son impedidos de utilizar el agua que les pertenece. En la selva amazónica de Brasil, más de mil buscadores de oro han invadido las tierras de los Yanomami. En Camerún, cuatro miembros de la tribu Mbororo fueron apresados, torturados y puestos a la disposición de la justicia militar. El único delito es resistir a los planes de Alhadji Baba Ahmadou Danpullo, un hacendado multimillonario con intereses en África del Sur, Europa y los Estados Unidos. Es el más grande hacendado en la parte noroeste de Camerún. En la India, la empresa británica Vedanta pretende destruir la montaña sagrada perteneciente a la tribu Dongria Kondh. Esta empresa pertenece al millonario indio Anil Agarwal, quien durante el año 2007 realizó 8,2 billones de utilidad. Cuando los británicos colonizaron las tribus de las Islas Andaman, la población superaba las cinco mil personas. Ahora no son más que 41. En Paraguay, la tribu Ayoreo-Totobiegosode es arrasada de su territorio a golpe de buldózer. Las chozas de por lo menos mil personas pertenecientes a las tribus Penan, Kelabit y Kenyah del estado de Sarawak de Malasia serían sumergidos en las aguas de una represa. En el Perú, los pueblos indígenas de la Reserva Territorial Murunahua y Mashco-piro están siendo desplazados por la presencia de empresas madereras legales e ilegales. En Sri-Lanka, cuatro personas de la tribu Zanniyala-Aetto han sido arrestados por el hecho de recolectar miel en sus propias tierras. La Suprema Corte de Guyana debe decidir sobre el derecho que tienen los indígenas de la parte superior de Mazaruni de sus suelos, subsuelos y de sus aguas. Y no es nada más que algunos datos recientes de una lista tan larga que comenzó a escribirse hace diez mil años.

ii. La forma de vida de los vecinos de las montañas no es realmente alentadora

Existen evidencias de que estos grupos sociales han intentado desarrollar la agricultura primitiva en la selva pero, cada vez sus tierras han sido arrasadas por los buscadores de madera, del caucho o arrebatadas por el avance de la “civilización”. Ahora se agrega la peste del petróleo, del gas natural y de las materias primas para los productos ecológicos. No tienen otra alternativa que adentrarse más en la selva.
Los grupos sociales aledaños y fuera del bosque se sirven de las tierras de cultivo y se alimentan de su producción pero, viven ya sea en espacios reducidos y sobre las colinas de difícil acceso o al servicio de los hacendados. Nada envidiable, y lo que es más grave: existe una alta probabilidad de perder esa libertad de la que ellos gozan en medio de la selva virgen.
¿Cómo explicar que las tribus selváticas se encuentren, por un lado, viviendo sobre modelos económicos de por lo menos diez mil años de antigüedad y, segundo, completamente marginados de la sociedad a la cual pertenecen? ¿Cómo explicar que el resto de la población, los que dirigen la economía y los gobernantes del país, solamente lancen excusas piadosas, enarbolen acciones estériles, y permitan que las tribus selváticas vivan durante cientos o miles de años en esas condiciones?
Son los efectos perversos de la repartición individualista. Con el ánimo de acumular más riquezas, los buscadores de fortuna comienzan por, en el mejor de los casos, ahuyentar a los propietarios de las tierras cultivables. El resto de la población actúa con el mismo criterio. No tienen otro interés que el de ocuparse de sus propios problemas. Pero, incluso, si ellos lo desearan, ¿con qué medios podrían hacer algo, si ellos mismos se encuentran descartados de tomar parte en la repartición del resultado neto de la actividad económica?

b. Las economías de agricultura primitiva

La situación de los que viven en base a la agricultura primitiva es menos lamentable que el modus vivendi de los “selváticos”, pero igualmente tan atrasado como modelo económico si lo comparamos con los que viven bajo los fundamentos del proceso artificial de producción y, más aún con aquellos que han comenzado a desarrollar el proceso de trabajo de concepción.
Ellos son el producto despiadado de la repartición individualista que. Eduardo Galeano lo pinta de cuerpo entero. “Los indios de la América sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a solo tres millones y medio.” “En 1581, Felipe II había afirmado, ante la audiencia de Guadalajara, que ya un tercio de indígenas de América habían sido aniquilados, y que los que aún vivían se veían obligados a pagar tributos por los muertos.” “La ‘mita’ era una máquina de triturar indios. El empleo del mercurio, para la extracción de la plata por amalgama, envenenaba tanto o más que los gases tóxicos en el vientre de la tierra. Hacía caer el cabello y los dientes y provocaba temblores indominables.”
Dentro de este contexto se instala con toda normalidad un clima de fatalidad entre los comuneros, los peones de las haciendas y los minifundistas.

i. Los comuneros

Los comuneros son propietarios de sus tierras. Ellos mantienen una propiedad privada con relación al resto del mundo pero, una propiedad colectiva con relación a los miembros de la comunidad. Su status, en ciertos aspectos, es más precario que los “selváticos” porque se encuentran constantemente asediados por los invasores con el apoyo de leguleyos corrompidos o por la ley que quebranta su organización social y económica.
“Este gamonalismo que residía en las ciudades del Callejón de Huaylas implantó no sólo un régimen de trabajo de vil explotación, sino que usurpó sus tierras, creando en los indígenas de las zonas de las Vertientes un espíritu de rebeldía,” testimonia el historiador Claudio Augusto Alba Herrera. “Tomás Campos, que fue el juez de paz de Pamparomás el año de 1840, declaró […] que ‘los indígenas estaban errantes en las cumbres de los cerros, que dieciocho casas las encontró demolidas con barretas, las demás destrozadas por el fuego y las restantes destechadas a mano, que los sembríos servían de forrajes a las bestias de Arias (gamonal de Yungay)’; y parte de los ganados habían servido de ‘presa a los auxiliares del despojo.”
A ello se debe agregar que el gobierno contribuye al exterminio de los comuneros. El decreto legislativo nº 1015 del 20 de mayo 2008 establece que la venta y las inversiones privadas en las tierras de las Comunidades Indígenas y Campesinas del Perú pueden ser autorizadas por el voto de una mayoría simple (la mitad de miembros más un voto), de los miembros de las asambleas comunales. Este decreto modifica la ley 26505 que exigía como requisito el voto del 66.6 % de los miembros calificados de cada comunidad para la venta de tierras comunales.
Las herramientas de trabajo de los comuneros no son más eficientes que aquellos que se utilizaron para labrar la tierra hace diez mil años. La superficie de terreno cultivable es inmensamente reducida. Su cultivo no puede ser, entonces, intensivo. No existe ningún acceso para las maquinarias pesadas: tractores, fumigadores, cortadoras o cosechadoras. Se utilizan los bueyes o caballos. En esas condiciones, es imposible competir en el mercado internacional. Su producción es de autoconsumo. Para completar su canasta de consumo con bienes industriales, se encuentran obligados a trabajar fuera de la comunidad.
Puesto que su salario sirve para completar la canasta de consumo del comunero, indirectamente está definiendo el salario mínimo. Un nivel de salario que desafía todo tipo de competencia y que, sin embargo, sirve de estándar para el contrato de trabajadores. Es el peldaño inferior de la escalera de remuneraciones. Y mientras esta situación subsista, los sueldos y salarios del país no podrán crecer sustancialmente. Es el imán que jala a los sueldos y salarios hacia abajo. Esta situación pasa desapercibida por el resto de la población, quienes piensan que la situación lamentable del comunero no les afecta en absoluto. ¡Grave error!
Los comuneros son presentados como los descendientes de una gran civilización. En realidad, ellos son los sobrevivientes de una ola de exterminio o de una sobre explotación por la parte de quienes nunca estuvieron interesados en la agricultura como medio principal de desarrollo de la economía y de la sociedad.

ii. Los peones de los fundos

Los peones son las personas y familias que deciden quedarse a vivir bajo la protección del hacendado, llamado gamonal. Ellos son parte de las pertenencias del fundo y viven de las migajas que el gamonal les brinda.
El peón es un objeto que hay que alimentar, justo como para que haga su faena. El y su familia dependen de la bondad del gamonal. Todo pertenece al gamonal. A cualquier hora del día o de la noche, deben estar dispuestos al trabajo que el gamonal ordene.
La única diferencia con los esclavos es que no son vendibles. Por el resto, la vida del peón y el de su familia es como la de los esclavos: ninguna posibilidad de expresarse libremente, alejados del núcleo familiar del patrón, sin ninguna participación en las decisiones de la actividad económica. La marginación es total.
Como lo dice John J. Johnson, profesor de la universidad de Stanford, Estados Unidos: “la hacienda llegó a ser una unidad social cuyo gobierno era la persona del hacendado. Este dispensaba pago, castigo y protección.”

iii. Los minifundistas

Los minifundistas se encuentran en mejor posición que los comuneros y mucho más aún que los peones de fundo. Ellos han recuperado esencialmente la expresión de su personalidad e iniciativa en el trabajo, en base a la propiedad de su minifundio. No obstante, se encuentran atrapados por las limitaciones de su modelo de desarrollo y por encontrarse incrustados dentro de una economía dependiente sin espíritu de progreso autónomo.
Los minifundistas son generalmente el resultado de un desmembramiento o extinción del latifundio. No guardan mayormente una tradición de propietarios privados a interés individualista dentro de un proceso artificial de producción. La tradición de cultivo del latifundio continúa en el minifundio. Las técnicas de producción son rudimentarias y, no existen los incentivos, experiencias y conocimientos para aventurar nuevas formas de producción mucho más rentables. Influye igualmente de una manera negativa, el orgullo de haberse liberado del dominio del señor gamonal. Una ebriedad que les conduce a interesarse más en una sociedad de consumo que en un nuevo modelo de producción.
Por la ubicación del terreno, su acceso a puntos de agua y su naturaleza mayormente plana, los minifundistas se encuentran en mejor posición que los comuneros, pero se encuentran limitados por la extensión de la superficie de terreno cultivable. Los espacios no soportan técnicas modernas de producción agrícola y, por consiguiente, no tienen acceso a los créditos bancarios. A ello debe agregarse el nivel profesional de los propietarios para iniciar la producción, comercialización y financiamiento de su empresa. Dominios que escapan a un peón de hacienda convertido en propietario.
Es lamentable. Vivimos en una economía-mundo de abundancia, dado los altos niveles de productividad, pero una franja extensa de la población mundial vive en la época de la recolección o de la agricultura primitiva. Y para colmo, en lugar de que la sociedad se interese en su suerte, son desterrados de sus tierras, de su hábitat; son encarcelados por reclamar, pisoteado sus títulos de propiedad, torturados y asesinados en las prisiones.

C. LA DEPREDACIÓN DE LA NATURALEZA

“La riqueza generada mediante las exportaciones de petróleo y los minerales puede ser mala para el crecimiento, mala para la democracia y mala para el desarrollo,” nos advierte el Informe de Desarrollo Humano 2005, del PNUD. A Eduardo Galeano de corroborar: “la pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la tierra.” Algunos ejemplos.
La contribución del oro de Brasil al progreso de Inglaterra. “El oro había empezado a fluir en el preciso momento en que Portugal firmaba el Tratado de Methuen, en 1703, con Inglaterra. Esta fue la coronación de una larga serie de privilegios conseguidos por los comerciantes británicos en Portugal. A cambio de algunas ventajas para sus vinos en el mercado inglés, Portugal abría su propio mercado, y el de las colonias, a las manufacturas británicas.”
A paso de carga en las islas del Caribe. “Las Antillas eran las Sugar Islands. Al azúcar quedaron condenadas, hasta nuestros días, Barbados, las islas de Sotavento, Trinidad Tobago, la Guadalupe, Puerto Rico y Santo Domingo, República Dominicana y Haití […]. También Cuba continúa dependiendo en medida determinante, de sus ventas de azúcar.”
El ciclo del caucho en la amazonía latinoamericana. “Algunos autores estiman que no menos de medio millón de nordestitos sucumbieron a las epidemias, el paludismo, la tuberculosis o el beriberi en la época del auge de la ‘goma’. Este siniestro osario fue el precio de la industria del caucho.”
“España nos quería y nos guardaba como país productor de metales preciosos, anota Mariátegui. Inglaterra nos prefirió como país productor de guano y salitre. Pero este diferente gesto no acusaba, por supuesto, un móvil diverso. Lo que cambiaba no era el móvil; era la época.” “El guano y el salitre […]. El país se sintió rico. El Estado usó sin medida de su crédito. Vivió en el derroche, hipotecando su porvenir a la finanza inglesa.”
En el trasfondo del despilfarro se encuentran las fuentes subterráneas del poder. “La economía norteamericana necesita los minerales de América latina como los pulmones necesitan el aire. En Brasil, los espléndidos yacimientos de hierro del valle de Paraopeda derribaron dos presidentes, Janio Cuadros y Jaöa Goulart antes de que el mariscal Castelo Branco, que asaltó el poder en 1964, los cediera amablemente a la Hanna Mining Co.”
Ahora, “el petróleo es, con el gas natural, el principal combustible […], una materia prima de creciente importancia para la industria química y el material estratégico primordial para las actividades militares. Ningún otro imán atrae tanto como el ‘oro negro’ a los capitalistas extranjeros, ni existe otra fuente de tan fabulosas ganancias: el petróleo es la riqueza más monopolizadora en todo el sistema capitalista. No hay empresarios que disfruten de poder político como el que ejercen en escala universal, las grandes corporaciones petroleras de la Standard Oil y la Shell. Levantan y destronan reyes y presidentes, financian conspiraciones palaciegas y golpes de Estado, disponen de innumerables generales, ministros y James Bond. En todas las comarcas y en todos los idiomas deciden el curso de la guerra y de la Paz. […]. Se manipulan los precios, en escala mundial […]. Con el petróleo ocurre, como ocurre con el café o con la carne, que los países ricos ganan mucho más por tomarse el trabajo de consumirlo, que los países pobres por producirlo.”
Siguiendo las recomendaciones del FMI, Ghana disminuyó las reglamentaciones mineras y fomentó las inversiones de la industria minera a través de generosos incentivos y reducciones tarifarias durante las décadas de los 80 y 90. Como resultado, más de 250 compañías mineras han recibido concesiones por un total de 58.167 kilómetros cuadrados. La mayoría de estas compañías explotan minas de superficie, aunque algunas tienen operaciones subterráneas. Diamantes, bauxita, manganeso, y especialmente oro son los metales predominantes buscados en Ghana, y la mayoría son extraídos por compañías canadienses, australianas, sudafricanas, y estadounidenses.
La minería en Ghana ha tenido un efecto tremendamente prejudicial sobre los bosques tropicales del país, que cubren un tercio de su territorio. El 60% de los bosques tropicales del distrito Wassa Oeste ya han sido destruidos por las operaciones mineras, que también han contaminado aguas superficiales y subterráneas con cianuro y otras sustancias químicas.
“¿Qué hubiera pasado si el Banco Mundial no hubiera participado en […]?” se lamenta Eduardo Rubio. Lo que notamos a continuación es lo que pasa en países del Tercer Mundo como consecuencia de la ayuda financiera y política del Banco Mundial a las transnacionales mineras: estancamiento en el desarrollo de los países del Sur, destrucción de la naturaleza, corrupción política y militar. Un caso de escuela: Barrick Gold Corporation.

a. Who is Barrick Gold Corporation?

Barrick Gold Corporation, nos confiesa Peter Munk, fundador y presidente del Consejo de Administración, es la mayor empresa minera aurífera del mundo. Y como si fuera poco, agrega: “Nosotros somos el primer productor mundial de oro en cuanto se refiere a capitalización, producción y reservas.” Peter Munk no se equivoca cuando agrega: “Poseemos las reservas auríferas las más importantes del mundo y, en 2007, hemos más que remplazado nuestras reservas probadas y probables, elevándolos a 12.6 millones de onzas. Y el valor de sus ventas al 31 de diciembre del 2007 se elevó a nada menos que 6 mil 332 millones de dólares americanos.
Barrick Gold Corporation es una multinacional canadiense implantada en casi todos los continentes. La encontramos principalmente bien instalada en América del Sur, en Australia y en África. A fines del 2007 su producción de oro, proveniente de 27 minas, superó los 8 millones de onzas, de los cuales el 40% proviene de América del Norte, el 26% de América del Sur, el 26% de Australia y el 8% del África.
Indudablemente que sus resultados financieros son excelentes. Por el ejercicio terminado al 31 de diciembre del 2007, el beneficio neto superó largamente la cifra de mil millones de dólares americanos. Una rentabilidad del 16% con relación al total de sus ventas. Pero si consideramos su beneficio neto ajustado, él asciende a nada menos que mil 733 millones de dólares; es decir, ¡una rentabilidad del 27%! Envidiable por cierto.
Pero eso no es todo. Su beneficio neto pasa, en dos años (2005-2007), de 401 millones a mil 119 millones. Es decir un incremento de utilidades de casi ¡tres veces! No es nada raro, por consiguiente que el valor de las acciones de Barrick Gold Corporation se dispare. En dos años, cada acción pasa de 0.84 dólares a 2 dólares americanos. ¡Más del doble!
Es una multinacional con vena. Y sus ejecutivos no lo desmienten. Al contrario, ellos lo remarcan con mucho orgullo. Además que sus reservas probadas y probables hacen presagiar que su crecimiento y rentabilidad tiene para largo rato. En total sus reservas probadas y probables de oro, a fines del 2007, superan largamente los 124 millones de onzas. Más de 44 millones de onzas se encuentran en América del Norte, cerca de 40 millones en América del Sur, cerca de 21 millones en Australia, y cerca de 20 millones en África.
Y la “suerte” se encuentra del lado de Barrick. En 2007, el precio de la onza de oro se encontraba entre 608$ y 841$. El precio promedio se encontraba alrededor de 695$ la onza. Pero, a fines del año, el precio de la onza de oro ya alcanzaba el monto de 834$. Continuando su aumento sostenido, a principios del 2008, el precio de la onza de oro alcanza un record de todos los tiempos, situándose a más de 900$ la onza.
Todo va muy bien para Barrick Gold Corporation pero, ¿será igual para todos los que trabajan para la multinacional canadiense?

b. Una mirada a los costos de producción

“El control de los costos de producción es una prioridad” nos manifiestan los directivos de Barrick. Ellos son conscientes de este hecho y lo declaran abiertamente: “El alza del precio del oro y el cuidado que ponemos al control de los costos de producción, nos han permitido realizar grandes márgenes de ganancia y sólidos resultados financieros”.
Y los resultados son evidentes. Sus operaciones en América del Norte son las más importantes, puesto que esta unidad funcional ha generado en 2007 más de tres millones de onzas de oro, con un costo de producción de 370$ la onza. Y solamente la mina Goldstrike ha producido más de un millón y medio de onzas de oro a un costo de producción de 373$ la onza.
En Australia Barrick ha producido más de dos millones de onzas de oro con un costo de producción de 452$ la onza. Y, para terminar con broches de oro, en América del Sur ha producido más de dos millones de onzas de oro con un costo de producción de 197$ la onza. No suficiente con ello, la alegría de Barrick Gold Corporation anuncia que “por el segundo año consecutivo, la mina Lagunas Norte en el Perú ha producido más de un millón de onzas de oro a un costo de producción de 105$ la onza, un resultado de clase mundial”.
Si comparamos el costo de producción de una onza de oro contra su precio de venta a principios del 2008, como Barrick mismo lo anota, es simple y llanamente descomunal la diferencia: 105$ de costo contra 900$ precio de venta.
Primero, el 100% de las utilidades netas, que son más de mil 119 millones de dólares americanos, son transferidos directa e integralmente a la sede central de Barrick en Canadá. Segundo, Barrick se vanagloria de tener mucho cuidado en los costos de producción y con razón, porque en el Perú existen todavía muchos cholos que regalan sus recursos minerales y se entregan con placer a trabajar por sueldos de hambre. Este es un ejemplo concreto de drenaje de los recursos humanos y materiales de los países del Sur hacia los países del Norte.
Veamos ahora algunas consecuencias del respeto que merece a Barrick “la dimensión humana” y “las normas de ética” como lo señala en su Memoria Anual.

c. Además de pobreza, sequía y cianuro

El fundador y presidente del Consejo de Administración de la Barrick se encuentra muy orgulloso del crecimiento de su empresa. Se expresa de esta manera: “En el transcurso de los años, nuestro valor comercial ha conocido un crecimiento exponencial, pasando de 69 millones de dólares a 42 mil millones a principios del 2008. Además, contamos a la fecha con cerca de 20 mil empleados repartidos en cinco continentes.” .
Sin lugar a dudas, se trata de un modelo de crecimiento centrípeta de la economía de mercado a nivel mundial. Refleja nítidamente el espíritu de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. Es la Configuración Mundial al servicio de quienes “manejan” la economía a nivel mundial.
De esta forma, succiona el esfuerzo de los países del Tercer Mundo de la manera siguiente: paga salarios de miseria y se apropia casi gratuitamente sus recursos naturales los más preciosos como es el oro. Pero eso no es todo, para poder lixiviar su producto necesita agua, y en grandes cantidades.
“El agotamiento del agua es una de las consecuencias negativas de la minería aurífera, como lo demuestran los estudios de los casos del Lago Cowal, Pascua Lama y los Shoshones occidentales [Empresas mineras de Barrick]. La gran cantidad de agua que se requiere para la explotación minera agrava el impacto de la misma en las comunidades locales,” observa la organización internacional WatchCorp. Baste un comparativo: “El consumo diario de agua en la mina de Barrick en el Lago Cowal supera largamente al total de agua consumido por todo el distrito de Lismore (Lismore, con una población de casi 30.000 habitantes)”.
Además del agua, son los desperdicios que se quedan acumulados en grandes cantidades sin que la Barrick se preocupe de eliminarlos. A cielo abierto es fuente de polución por cientos de años. La minería a cielo abierto genera gran cantidad de desperdicios por un rendimiento mínimo. En promedio, lleva 70 toneladas de desperdicios extraer una onza de oro. La minería metalífera ha sido vinculada al 96% de las emanaciones de arsénico del mundo
Y esto a pesar de la declaración formal a sus accionistas, del fundador y presidente del Consejo de Administración de Barrick: “En donde quiera que ejercitamos nuestras actividades, nos esforzamos de respetar las normas extremamente elevadas de producción responsable. Actuamos de manera responsable en materia de gestión ambiental y buscamos constantemente mejorar nuestros resultados”.
Pero como lo afirma la organización internacional WorldWatch, “estos nuevos proyectos de ‘minería moderna’ dejan miles de años de herencia de drenaje de ácidos, destrucción de ecosistemas, enfermedades, y un clima regional completamente cambiado. Riquezas en la forma de oro, plata, cobre son exportados hacia los accionistas de los países del Norte, dejando atrás pobreza, dependencia y polución”.

d. Los efectos colaterales de la inversión minera

La minería es una actividad a corto plazo pero con efectos a largo plazo. Los efectos colaterales de la inversión minera son tan o más nocivos que su actividad directa de exploración, producción y exportación. Las empresas mineras destrozan el tejido social de los lugareños e incluso, haciendo uso de intermediarios, atentan contra la vida de las poblaciones que reclaman justicia.
El poder de Barrick configura un caso que exige intervención urgente. Su presencia se caracteriza por la destrucción del medio ambiente, la corrupción política, los abusos contra los derechos humanos y el consumo de cantidades enormes de agua. Ella elude a toda responsabilidad por la destructiva herencia ambiental que dejan sus proyectos, se alía a políticos corruptos, o recurre a la policía para que reprima con violencia (y que a veces mate) a los críticos de la actividad minera.
Luchar contra Barrick es poner en peligro la vida como sucedió en el Perú. “El 11 de abril de 2007, Marvin González Castillo, un joven de 19 años, fue asesinado de dos balazos en el torso. Según informes comunitarios, fue víctima de la represión policial contra las protestas organizadas por las organizaciones sociales y ecologistas, como también por el gobierno local de Ancash, para reclamar la anulación de los contratos con las empresas mineras Barrick Gold y Antamina.” .
“El 5 de mayo de 2006, Joel Martel Castromonte, un estudiante de agronomía de 25 años y Guillermo Tolentino Abat, un minero de 42 años, fueron asesinados a tiros por la policía. Fueron víctimas de la violencia que comenzó cuando cientos de integrantes de la comunidad se reunieron en Huallapampa para reclamar a Barrick Gold un aumento salarial”. “Un año atrás en la misma zona, la policía antidisturbios se había enfrentado a miles de manifestantes que protestaban contra una decisión de la corte que eximía a Barrick del pago de $141 millones en impuestos”.
O en Argentina. “La primera Reserva Mundial de Biosfera de la Argentina es la Reserva Natural de San Guillermo, situada en lo alto de la cordillera de los Andes en la provincia de San Juan, de la región noroeste, y a la cual, la UNESCO (Organización Científica, Educativa y Cultural de las Naciones Unidas) le otorgó protección legal en 1980. En 1989, […] en una sesión nocturna de la legislatura de San Juan, legisladores provinciales corruptos redactaron en secreto un proyecto de ley (N° 5959/89) que ‘desafectaba’ de la protección de la UNESCO una franja de unas 17.000 hectáreas, tierras que ya habían sido cateadas para minería y luego serían transferidas a la empresa Barrick Gold para sus proyectos de Veladero-Pascua Lama. El cambio en la ley no fue anunciado al público, ni a la provincia, ni siquiera a la UNESCO hasta diez años más tarde, en 1999, luego que se completaron los mapeos y las exploraciones iniciales.”
En Australia, Nueva Gales del Sur. La organización internacional CorpWatch informa que “desde 2001, los dueños ancestrales Wiradjuris, representados por Neville Williams, vienen emprendiendo una prolongada y ardua batalla legal en la Corte Federal y en la Corte de Tierra y Medio Ambiente de Nueva Gales del Sur. Estos alegatos ante las cortes se han centrado contra la validez de los permisos otorgados por el gobierno de NSW a Barrick para destruir todos los yacimientos de valor patrimonial cultural en el Lago Cowal, y sobre la protección a los derechos nativos a los títulos de propiedad de las tierras de los Wiradjuri.”
Ante estos y otros abusos, en los “cinco continentes”, la Naciones Unidas se ha visto obligada de intervenir. En marzo de 2007, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD), organismo de las Naciones Unidas, emitió una recomendación formal para Canadá en estos términos: “[...] el Comité exhorta al Estado a tomar las medidas legislativas o administrativas apropiadas para prevenir actos de empresas transnacionales registradas en Canadá que impacten negativamente en el goce de los derechos de los pueblos indígenas en territorios fuera de Canadá. En particular, el Comité recomienda [a Canadá] buscar maneras de hacer que las empresas transnacionales registradas en Canadá rindan cuentas.”
Pero, a pesar de que Barrick no reunía los requisitos para ser calificada como una empresa “ética” según lo determinó el Informe de Jantzi Research , la empresa de inversión Ethical Funds continuó aconsejando a sus inversores que mantuvieran a Barrick dentro de su cartera de inversión como una “empresa socialmente responsable”.
Ante tales evidencias, la conclusión que el profesor Noam Chomsky emite es la siguiente: “por ejemplo, la economía peruana está basada principalmente en la minería. Por eso, el control del poder no se encuentra en el Perú, sino en el exterior. Entonces, si los peruanos quisieran cambiar esos centros de poder, tendrían que derrocar al sector privado. En países como Estados Unidos, es posible […].”

D. LA ECONOMÍA FINANCIERA EN REPARTICIÓN INDIVIDUALISTA

“En un sentido amplio la demanda de dinero, nos dice el profesor Hicks, es por necesidad y siempre especulativa. No hay una demanda de dinero por el dinero mismo, sino sólo como medio de efectuar compras en el futuro. Por consiguiente, está siempre expuesta a influencias provenientes de las previsiones respecto al futuro.” Como lo veremos luego, la economía financiera rebasa todo el contexto de una simple demanda por dinero.
“En 1776, Etienne de Condillac, en la primera parte de su obra Le commerce et le gouvernement considérés l'un à l'autre, ya se preguntaba sobre el carácter benéfico o no de la especulación. A partir del ejemplo del precio del trigo, muestra que ‘toda especulación que conlleva beneficios es necesariamente estabilizadora’. Este principio ha sido retomado por Milton Friedman: ‘el hecho de que los especuladores existan es la prueba de que reciben un beneficio y, por consiguiente, realizan una función estabilizadora’. No obstante, la teoría liberal parece ser refutada por los hechos,” señala René Sandretto.
“Si la especulación cumple un rol estabilizador en la economía, entonces, conviene no regularla. Toda regulación del estilo ‘impuesto Tobin’ constituiría limitación al juego de las especulaciones virtuosas. En cambio si la especulación es desestabilizante, entonces, la regulación del mercado se impone. Pero, en ese debate teórico, los hechos han zanjado la discusión. La crisis de Méjico en 1994, la crisis asiática en 1997 y la crisis rusa en 1998, constituyen ejemplos que refutan la teoría liberal,” insiste René Sandretto.
“‘El mundo de las altas finanzas, ha escrito John Kenneth Galbraith, solamente se deja comprender si se tiene consciencia que el máximo de admiración va a aquellos que abren las vías a las catástrofes más grandes.’ […] Al principio de los años 1980 y durante casi un cuarto de siglo, aquellos que ‘abren las vías’ a la mundialización financiera fueron objeto de un verdadero culto […]. Así, de Chile a los Estados Unidos, pasando por Francia y el Reino Unido, la desregulación, las privatizaciones y la expansión de la especulación han creado un mundo centrado sobre los intereses de los accionistas […]. Pero, los adversarios de ese nuevo orden temen que la especulación haya engranado un real motor a explosión. Explosión social, con el desempleo de masa. Explosión económica, con la separación progresiva entre la producción y la especulación;” entre la economía en términos reales y en términos monetarios.

a. La especulación y las redes mafiosas

El libro de Jean de Maillard es un documento excepcional sobre la especulación financiera y sus ligazones con el poder político, económico, judicial y mafioso. En Un monde sans loi. La criminalité financière en images, varios jueces a nivel de Europa expresan su experiencia, sus angustias y sus esperanzas sobre el devenir de la sociedad.
“Jueces, perdidos en una Sicilia olvidada, se pusieron a hacer temblar el Estado italiano en sus propias bases. Sus pesquisas rebelaron la debilidad institucional del poder político y el contubernio de ciertos dirigentes políticos con la Mafia.” Ahora, el presidente Eltsin habla con pesadumbre del país que dirige como el de una ‘gran potencia mafiosa’. El presidente Clinton hace de la lucha contra el tráfico de cocaína uno de los puntos esenciales para la supervivencia del mundo occidental. El Fondo Monetario Internacional denuncia públicamente la corrupción en las finanzas asiática, de Tokio a Seúl,” anotan los jueces anticorrupción.
“Los unos y los otros se equivocan, en principio, en su diagnóstico. La Muy Grande Corrupción no es ni un mal definitivo ni solamente un malestar pasajero porque, simplemente, no es una enfermedad sino un estado de situación. Dejemos de imaginar el crimen como un virus que ataca a un cuerpo sano. El es el negativo de cada sociedad, su sombra, que evoluciona con ella.” “El problema ahora es que es imposible distinguir la legalidad y la ilegalidad en un mundo sin ley del planeta financiero.”
“Una masa gigantesca de capitales pasa cada día de mano en mano en los mercados de intercambio. Ella representa ahora 1.3 billones de dólares por día: casi cinco veces el presupuesto anual de un Estado como Francia. Esta escala de transacciones está completamente desconectada de la economía real, porque las exportaciones mundiales de bienes y servicios no representan que 18 mil millones de dólares por día; es decir, 70 veces menos.” “El Estado queda, en nuestro espíritu, investido en materia económica de una fuerza y de un rol que no lo tendrá más. Los mercados financieros son para nosotros una abstracción, un mundo aparte, cuando en realidad ellos han devenido nuestro mundo.” Es la especulación quien ha tomado su plaza.
“El resorte natural de las finanzas es la especulación; es decir, la búsqueda de una ganancia en la apuesta sobre un evento futuro. El dinero no se utiliza más a financiar el desarrollo económico y social. Las finanzas se han convertido en un ente parasitario. Ella exige siempre más de ganancias. El sistema económico se encuentra sumergido a un juego, en donde el arbitraje pertenece enteramente a las inversionistas.” El Estado ha quedado relegado a cumplir el rol de enfermería. Debe cargar con todas las responsabilidades de sus efectos negativos, y el especulador recoger todas las ganancias de un juego ilusionista.
“Una constatación se impone: la criminalidad no es solamente un problema de criminalidad. Es también un sujeto muy vasto actualmente para abandonarlo solamente a los criminólogos. La economía del crimen se ha derretido en la economía legal. Distinguir el crimen organizado y el planeta financiero, es condenarse a nada comprender ni del uno ni del otro.”
“La realidad es menos seductora y más compleja: la criminalidad se ha convertido en un elemento indispensable de las sociedades contemporáneas. Indispensable al sistema financiero en búsqueda incesante de capitales errantes, de esa liquidez del cual se alimentan los mercados especulativos.” “Una evidencia que salta a los ojos, pero su enunciado sigue siendo un tabú: el mundo financiero y el crimen organizado se refuerzan mutualmente. Los dos necesitan para desarrollarse de la anulación de reglamentaciones y la supresión de controles estatales.”
“Los mercados financieros se nutren del dinero proveniente de las pensiones de jubilación, del ahorro, de los préstamos, del desarrollo de los países emergentes, pero también de la evasión fiscal organizada, de la corrupción, de las mafias y del comercio de la droga. El dinero en circulación no tiene ni color, ni olor, ni verdadero propietario.” Y “existe una diferencia de años luz entre una empresa no registrada en la Bolsa de Valores que vende en su territorio y, una empresa internacional que factura en docenas de divisas y cuyas acciones varían a cada instante en todas las plazas financieras del mundo.”
La rentabilidad es prodigiosa de ese juego especulativo. “Inglaterra, por ejemplo, realiza un cuarto de su riqueza en las actividades de la City: Las transacciones especulativas se han convertido en el motor de hecho de la economía mundial. Apenas el 1% de divisas intercambiadas cada día en el mundo son utilizadas para el comercio internacional; es decir, para el intercambio de bienes o servicios.”
Algunos ejemplos de la criminalidad con el consentimiento de gobiernos, políticos e instituciones internacionales. Las Islas Vírgenes Británicas, con 23 mil habitantes, tienen registradas más de medio millón de empresas de extranjeros en sus bancos “off shore”. Liechtenstein, con 35 mil habitantes, cuenta con 70 mil fundaciones o sociedades que no pagan impuestos. Se calcula que allí están depositados unos 150 mil millones de dólares. Gibraltar, con 30.000 habitantes, posee más de 60.000 firmas. Las Islas Caimán, controlada por Gran Bretaña, tienen una población de apenas 48 mil habitantes pero en su territorio existen 430 bancos y hay registradas cerca de 70 mil firmas. Aunque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) identifica a 38 paraísos fiscales, organizaciones como Naciones Unidas creen que podrían ser más de 70. Según el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, en los paraísos fiscales estaría a “buen recaudo” una cuarta parte de la riqueza mundial, dinero más que suficiente para cubrir los Objetivos del Milenio de la lucha contra la pobreza de las Naciones Unidas.

b. ¿Crisis financieras o robo descarado?

Cuando la crisis en curso comienza a hacer víctimas, se señalan a dos responsables: Fannie Mae y Fredie Mac’s. ¿Quiénes son ellos? “Fannie Mae es una empresa financiada por el gobierno norteamericano e instituida por el congreso con una misión: proveer liquidez y estabilidad en el mercado hipotecario de viviendas. Es una compañía de reaseguros que comienza como una agencia federal en 1938 y que en 1968 el congreso lo define como una empresa privada con participación estatal en donde el Departamento del Tesoro acepta proveerle hasta 100 mil millones de capital.” Who is Freddie Mac? “Es uno de los más grandes compradores de hipotecas. Es una empresa instituida por el congreso americano en 1970.” Tiene por objeto “financiar la compra de casas a familias de bajos ingresos así como apoyarlos a que los mantengan.”
El lobby hace que “la Reserva Federal americana baje considerablemente su tasa de interés director desde el verano 2007 pasando de 4.75% a 1.5%.” Otro ingrediente: la competencia por los clientes hace que los bancos americanos se muestran muy complacientes con las familias de bajos ingresos que desean obtener la “casa propia”. La compra-venta de casas a bajas tasas de interés crece exponencialmente sin tomar en consideración la base real de los compradores. Un comportamiento propio de los agentes económicos en repartición individualista. El resto es parte de la historia de los créditos “crunch”, las “subprimes” o, la crisis financiera del sector construcción.
Ahora se trata de salvar la situación, pero ¿de quién, de las familias de bajos ingresos que creyeron en el cuento? Non, de los empresarios y, sobre todo, de los bancos que desarrollaron las burbujas de un sistema financiero sin ningún control. Para comenzar es hora de salvar a Fannie Mae y Freddie Mc.
“La ahora inevitable nacionalización de Fannie Mae y Freddie Mac es el cambio de régimen más radical de las últimas décadas en temas financieros y económicos globales. Estados Unidos que apoyó agresivamente la política de privatización de las empresas estatales, ahora abandona la política de los beneficios del mercado y la libre empresa. Acaba de llevar a cabo la nacionalización más grande de la historia de la humanidad: ha aumentado los activos del Estado en 6 billones de dólares así como sus obligaciones de deuda pública en otros 6 billones de dólares,” escribe Humberto Campodónico.
Pero, ello no es suficiente. Los bancos americanos ligados a los “credit crunch” comienzan a quebrar. Y la crisis rebasa las fronteras americanas. The New York Times remarca que “las naciones europeas se agitan para prevenir la creciente crisis financiera […]. Jean Pisani-Ferry, director de Bruegel Research Group en Bruselas dijo que Europa se encontraba confrontado a ‘nuestra primera real crisis financiera y, no es solamente cualquier crisis. Es una de las mayores’.”
Georges Bush decide aprobar el Plan Paulson: 700 mil millones de dólares. El lo califica como vital “para ayudar la economía americana a sobrevivir la tempestad financiera” “Ahora, anota Humberto Campodónico, los camaradas George Bush, Henry Paulson (Secretario del Tesoro de EEUU) y Ben Bernanke (Jefe del Banco Central, Fed) han hecho que EEUU se convierta en la República del Estado Socialista Unido de América (URSSA, en inglés). El socialismo está vivo y coleando en América. Pero este es el socialismo para los ricos, los ‘bien conectados’ y los de Wall Street. Un socialismo donde se privatizan las ganancias y donde los contribuyentes norteamericanos pagan la factura.”
Una crisis que, al mismo tiempo, es utilizado para ajustar a la baja los sueldos, salarios y “ventajas” conseguidas por los asalariados. “Un número creciente de empleadores, esperando evitar o limitar los despidos están introduciendo las semanas a cuatro días, vacaciones no pagadas y permisos voluntarios o forzados sin goce de haber, junto con congelamiento de salarios, recortes en la jubilación y programas de trabajo flexible.”

c. El trafero señor Madoff, ex patrón de NASDAQ

Ante los volúmenes de los “credit crunch”, los Planes Paulson de prácticamente todos los países del mundo, el caso Madoff hubiera pasado desapercibido. ¿Qué representa una estafa de 50 mil millones de dólares ante aquella que cubre varias veces 700 mil millones de dólares? Aún más, “en el caso de Bernard Madoff no hay héroes sino maleantes y bobos.”
El señor Madoff, profesor de natación, convertido en patrón de NASDAQ, segunda bolsa de valores a nivel mundial, “abusa” de la confianza de amigos y enemigos para construir, a vista y paciencia de todas las medidas de seguridad, su estafa y, por cierto, la más vieja del mundo: el cuento de las grandes utilidades a cortísimo plazo. Un fraude al estilo Ponzi. Con la vista gorda de NASDAQ logra timar, a tirios y troyanos de las grandes ciudades financieras, 50 mil millones de dólares.

CAPÍTULO X

BUENO, SOMOS DEPENDIENTES, ¿Y LUEGO?

Misteriosa y antigua raza
Tus corazones son totalmente insondables
Tú sientes la alegría sin deleite
Y sientes la pena sin dolor

José Santos CHOCANO

Es una tradición en las economías a repartición individualista que los “intelectuales” buscan la protección de quien domina la economía. En el caso de la América Latina fue más simple. Dada las circunstancias, no tuvieron que buscarlo, el mismo patrón los buscó, como lo confirmara el mismo Raúl Prebisch. Después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos necesitaba asegurar su dominio sobre el Sur, su patio trasero exclusivo. No podía darse el lujo de perderlo. Y para conseguirlo, no hay mejor sumisión que el consentimiento.

A. NO HAY SUMISIÓN SIN CONSENTIMIENTO

En la sumisión de un grupo social sobre otro, a fin de obtener la totalidad del resultado neto de la actividad económica, la violencia es uno de los mejores medios para conseguirlo. Sin embargo, si se trata de imponer una dominación a largo plazo, no hay mejor medio que, junto a la fuerza, obtener el consentimiento del dominado.
La Historia nos proporciona un ejemplo. La imposición de la repartición individualista de la totalidad del resultado neto de la actividad económica. Es un hecho que sucedió hace diez mil años y que, hasta ahora, tiene el consentimiento de la mayoría de la población, a pesar de que son ellos los que sufren pobreza, desempleo y marginación.
En cambio, los propietarios y accionistas de las grandes empresas multinacionales, que se apropian de la casi totalidad del valor agregado por los pueblos de la periferia, responden con acidez cuando se trata de realizar programas sociales. A propósito, Raúl Prebisch remarca el comentario de aquellos americanos con intereses comerciales en América Latina: “¿Por qué pensar en términos de reforma social? Primero estimularemos el crecimiento económico y después habrá que tomar medidas para mejorar la distribución del ingreso.” Mejoras que nunca llegan.
Para concretar esta forma de pensar y actuar, es indispensable crear instituciones y encontrar sus responsables que tengan un buen perfil para servir al amo.

a. Un buen perfil para servir al amo

Estados Unidos, a través de las Naciones Unidas, decide en el año 1948 crear, entre otras, la Comisión Económica para la América Latina (CEPAL). Y la elección de su director ejecutivo no es inocente. Raúl Prebisch era en aquella época el responsable de la Banca Central Argentina. Un alumno formado en la gestión del patrón, y un comportamiento bien a la altura de sus ideas. Así tenemos que, explicando los motivos del por qué fue despedido de la Universidad de Buenos Aires, Prebisch dice lo siguiente: “Yo no era hombre para mirar con simpatía por unos grupos muy nacionalistas que estaban tratando de ganarse un espacio.”
Raúl Prebisch es bien acogido luego de la publicación de su libro: The Economic Development of Latin America and it´s Principal Problems. El inicia su obra de la manera siguiente: “En América Latina, el viejo orden de la división internacional del trabajo esta camino a ser enterrado. De acuerdo a este orden, tenía Latinoamérica, como periferia del sistema internacional, el encargo de producir alimentos y materia prima para los grandes países industrializados. De acuerdo a este orden no había ningún espacio para la industrialización de los nuevos países. Además estos fueron obligados a esta labor subsidiaria debido al desarrollo internacional de las sociedades.”
El saqueo de los recursos naturales, la provisión de productos alimentarios a precios de regalo, y la mano de obra barata, es “una labor subsidiaria” para servir a los países del Norte, según Raúl Prebisch. El continúa así: “Dos guerras mundiales durante la corta vida de un ser humano, así como un periodo intermedio de crisis económica, han hecho que los países latinoamericanos empiecen a adquirir conciencia sobre sus propias posibilidades, las que buscan el camino hacia la industrialización."
Dentro de este horizonte, la productividad juega un rol esencial. Leamos lo que Raúl Prebisch escribe en la Introducción del Informe Económico de América Latina 1949: “El problema económico esencial de América Latina consiste en acrecentar su ingreso real per cápita, gracias al aumento de la productividad, pues la elevación del nivel de vida de las masas mediante la redistribución de los ingresos tiene límites muy estrechos.”
Un perfil en perfecta armonía con los intereses del patrón. Incrementar la productividad tendiendo a aumentar los beneficios, los cuales, en 100% son apropiados por los propietarios o accionistas de las empresas. Además, propone desarrollar la “industrialización” que, como lo veremos luego, consiste en producir bienes finales de alta concurrencia, bienes intermediarios o de consumo alimenticio, a precios de regalo, para servir a los países del Norte.
Leamos la apreciación del profesor Ruy Mauro Marini: “Destaque especial merece la creación de comisiones económicas regionales, subordinadas al Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y con asiento en Europa, Asia y el Lejano Oriente, y América Latina. Posteriormente se crearon dos más, para Africa y Asia Occidental. Su objetivo era estudiar los problemas regionales y proponer políticas de desarrollo. En realidad, la misión fundamental atribuida a esas comisiones fue la de ser agencias de elaboración y difusión de la teoría del desarrollo, en el contexto de la política de domesticación ideológica que los grandes centros contrapusieron a las demandas y presiones, de lo que vendría a llamarse el Tercer Mundo.”
No es nada raro, entonces, escuchar a Raúl Prebisch decir lo siguiente: "El sistema impositivo podría ser uno de los medios más eficaces para hacerlo [la reforma agraria], sin dejar de lado a las medidas directas de fraccionamiento que las circunstancias aconsejen." Un productivista a ultranza al servicio del amo, en cuyo pensamiento no existe ningún espacio para ubicarse en la cabeza del proceso de industrialización, menos aún para cuestionar la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica; a pesar de ciertos desengaños.
“Prebisch, él mismo, se confiesa diciendo que cuando fue un joven consultor de la Conferencia Económica Mundial de 1933, había visto y sentido cómo trabajaba la Liga de las Naciones: ‘había visto cómo nosotros – los de los países en desarrollo – no teníamos nada que decir en ese ambiente. Estábamos marginados’: El continúa diciendo: ‘Y porque existe un prejuicio, […] hay cierta arrogancia y menosprecio. No nos toman en serio. Estoy seguro de que en Harvard no nos toman en serio. Somos economistas de segunda categoría o hasta de tercera. Somos economistas subdesarrollados’.”

b. La CEPAL en onda con el pensamiento del amo

¿Qué es la CEPAL?, se pregunta el profesor Ruy Mauro Marini. “En lo esencial, ella constituye una agencia de difusión de la teoría del desarrollo que se planteara en Estados Unidos y Europa, al término de la segunda guerra mundial,” se contesta. “Bajo la denominación genérica de teoría del desarrollo, los planteamientos de los grandes centros nacen en órganos gubernamentales o instancias a ellos asociadas, se difunden en las universidades y centros de investigación y se traspasan a agencias internacionales.”
La sintonía de los gestores de la CEPAL con el pensamiento de su director ejecutivo se trasluce en la entrevista realizada por David Pollock a Raúl Prebisch en mayo 1985. Pollock pregunta: “así pues, la CEPAL era una pulga en el oído para el Banco [Mundial] y el Fondo [Monetario Internacional]. ¿Se consideraba que usted no prestaba atención suficiente a la teoría neoclásica?” A lo que Raúl Prebisch responde: “así es. Es que yo no era de la escuela neoclásica ya que, sin desconocer la importancia absoluta de la iniciativa privada […].” Raúl Prebisch creía firmemente en la iniciativa privada, de repartición individualista. Para él, el 100% de las utilidades pertenece a los accionistas de las empresas.
David Pollock, nuevamente pregunta: “Todo esto me deja con la sensación de que la tesis de la CEPAL o la tesis de Prebisch de 1950-1960 sigue teniendo gran vigencia para la América Latina de hoy.” El contesta en estos términos: “Como la sustitución de importaciones […].”
No podía ser de otra manera. Sin cuestionar la raíz misma de la dependencia que se encuentra en la Configuración Mundial, postula por una industrialización de sustitución de importaciones que no es otra cosa que la continuación de la política primo-exportadora de productos alimenticios y materia prima, en real sintonía con las necesidades del amo en su desarrollo.

c. Un texto clásico de desinformación

Para la discusión de este párrafo, hemos tomado a uno de los libros más leídos y el texto de referencia en las universidades de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. Se trata del libro de Osvaldo Sunkel intitulado El subdesarrollo latinoamericano y la teoría de la dependencia.
Comenzaremos por identificar la filiación de Sunkel con relación a la CEPAL: “El tipo de análisis que se realiza [en su libro] se apoya en la bien conocida interpretación de la CEPAL, que tiene el mérito de […].” Lo que quiere decirnos es que sus ideas están en plena sintonía con la idea dominante impuesta por Estados Unidos en América Latina.
¿Cómo se posiciona Sunkel con relación a los problemas de América Latina? Es realmente interesante su punto de partida, la misma que ha sido el anzuelo para que estudiantes e intelectuales abracen esta corriente del pensamiento: “tanto el subdesarrollo como el desarrollo son dos aspectos de un mismo fenómeno.”
En esto coincidimos, porque viviendo en una economía-mundo desde hace cinco siglos, no podemos pensar que, al interior de las economías de mercado, existan problemas socioeconómicos aislados. Que unos acumulen todas las riquezas y los otros, toda la pobreza, no significa que son dos problemas diferentes. “El desarrollo y el subdesarrollo pueden comprenderse, entonces, como estructuras parciales, pero interdependientes, que conforman un sistema único,” reafirma Sunkel.
En lo que sigue de sus ideas es en donde nuestras diferencias se hacen visibles. El “análisis” se queda solamente en la descripción del fenómeno: “un esquema analítico adecuado para el estudio del desarrollo y del subdesarrollo debe reposar por consiguiente, sobre las nociones de proceso, de estructura, y de sistema.” Es decir, los tipos de repartición del resultado neto de la actividad económica, punto central en el análisis de la pobreza y el desempleo, no le merecen ninguna apreciación.
Sunkel lo confirma de esta manera: “en la primera parte del texto se pasa revista [a los conceptos de] riqueza, evolución, progreso, industrialización, etc.” Un análisis que más se parece a un recetario, y sin ningún esfuerzo de encontrar las causas de esos fenómenos evidentes.
Este es el armazón “teórico” que la CEPAL ha introducido en la mente de generaciones de estudiantes de todos los países de la América Latina, con la complicidad de los “intelectuales e investigadores de las ciencias sociales y económicas”. No puede existir una mejor manera de condicionar el consentimiento de los países del Sur con respecto a los países del Norte.

d. El subdesarrollo según la CEPAL

“A estas alturas conviene adelantar una apreciación preliminar sobre cómo se concibe el funcionamiento de un sistema subdesarrollado, escribe Osvaldo Sunkel. En general, un conjunto de estructuras vinculadas entre sí por ciertas leyes de funcionamiento (estructura económica, social, política, cultural, etc.), configuran un sistema, en este caso, subdesarrollado,” escribe Osvaldo Sunkel. Una visión mecanicista de un sistema subdesarrollado.
¿Cómo se modifica este sistema subdesarrollado? Nuevamente saca a lucir sus movimientos mecanicistas. Escuchémosle: “Ese sistema se modifica por efecto de influencias externas significativas que generan cambios en la estructura económica (por ejemplo, establecimiento de un sector especializado de exportación), en la estructura social (formación de nuevos grupos sociales), en la estructura política (nuevas formas de participación y de organización institucional, etc.). Los cambios que surgen en las distintas estructuras van creando nuevas formas de vinculación entre ellas y paulatinas modificaciones, lo que se traducirá en una nueva manera de funcionar del sistema y, por consiguiente, en otros resultados.” .
Todo queda a la suerte de la interacción de bloques, de estructuras, internas o externas. ¿Quién empuja a quién? ¿Por qué se mueven? ¿Cuál es la causa del movimiento de cada una de esas estructuras? Ningún indicio que pueda conducirnos a explicar y responder estas preguntas.
Quedándose siempre en el choque de estructuras, sin saber cuáles son las causas que originan sus movimientos, nos confirma que los “resultados surgen como consecuencia de las influencias externas de las características de las estructuras internas y de las nuevas formas de funcionar del sistema. Este conjunto de elementos estructurales de tipo interno y la naturaleza de sus vinculaciones con el exterior, definen la estructura global de un sistema subdesarrollado y, en consecuencia, constituyen el marco de referencia dentro del cual se manifiesta el subdesarrollo y su proceso de transformación estructural.”
Osvaldo Sunkel manifiesta su filiación a la CEPAL en la forma y en el fondo de su presentación: “Esta forma de encarar el subdesarrollo se basa, aparte de los elementos señalados, en las categorías de centro y periferia que aparecen formuladas en el Estudio económico de América Latina, 1949 de la CEPAL.”
Termina con una frase lapidaria, escrita por él mismo, de un texto que ha sido y sigue siendo el manual de lectura preferido de las universidades en América Latina: “Parece oportuno finalmente señalar algunas de las principales insuficiencias de este libro […] b) no se examinan, ni con el método propuesto, ni con un estudio histórico concreto, los principales problemas actuales del subdesarrollo latinoamericano […].” Es decir, nada que se asemeje a, por lo menos, un intento de teorización, a pesar de que el título del libro hace referencia a “la teoría del desarrollo”.
Un libro “clave” para comprender, teóricamente, los problemas de desarrollo y subdesarrollo de América Latina que se queda en el listado de problemas. Pero, a pesar de sus “insuficiencias” ¿cómo se convierte en la Biblia de los “intelectuales” de América Latina desde los años 70? Sin lugar a dudas que por mucho se encuentra el peso financiero de la CEPAL, de las Naciones Unidas, con el aval de Estados Unidos.
Osvaldo Sunkel y la CEPAL juegan el doble juego de crítica a la situación de dependencia a favor del centro y, al mismo tiempo, de credulidad a sus declaraciones de humanitarismo. “Esta última guerra, […] fue encarada, por parte de las potencias aliadas, en nombre de ciertos principios con los cuales se buscaba desterrar de la faz del mundo los grandes problemas que éste había vivido durante las décadas anteriores: la guerra, el desempleo, la miseria, la discriminación racial, las desigualdades políticas, económicas y sociales.” A estas alturas, pensar o creer que las grandes guerras se han realizado para “desterrar de la faz del mundo” el desempleo, la miseria…, hay que ser o bastante ingenuo o bastante mentiroso.
Osvaldo Sunkel continúa diciéndonos que “tanto en la primera Declaración Interaliada de 1941, como en la Carta del Atlántico, del mismo año, se expresa que las potencias signatarias consideran que el único fundamento cierto de la paz reside en que todos los hombres libres del mundo puedan disfrutar de seguridad económica y social y, por lo tanto, se comprometen a buscar un orden mundial que permita alcanzar esos objetivos una vez finalizada la guerra.”
Desde hace diez mil años vivimos con la pobreza, y a lo largo de todo este tiempo se han producido innumerables guerras, todas ellas de rapiña. ¿Cómo un “intelectual” puede afirmar que aquellos que se apropian el 100% del resultado neto de la actividad económica se dediquen a buscar, una vez finalizada la guerra, “un orden mundial” que permita a todos los hombres libres disfrutar de seguridad económica y social? Precisamente, esto nos conduce a hacernos la pregunta: en fin de cuentas, ¿a quiénes sirvieron?

e. ¿A quiénes sirvieron?

Luego de criticar la política económica primo-exportadora, la CEPAL se concentra en impulsar la política económica de industrialización basada en la sustitución de importaciones bajo los siguientes postulados esenciales: preservación de la repartición individualista, mayor participación del Estado en la economía, apoyo y protección de la industria nacional que practique la sustitución de importaciones.
Al preservar la repartición individualista afirma su sostén a las grandes desigualdades económicas al interior del país y, del país con relación al centro de la economía mundial. Afirma igualmente su sostén a la existencia de fronteras nacionales a fin de mejor extorsionar la mano de obra de los países del Sur: límites territoriales que dividen el planeta entre los que reciben elevados sueldos y salarios, y los que ganan menos de un dólar por día.
Aceptar la participación del Estado en la gestión de la economía es avalar la corrupción, en los niveles más altos de la política y de la economía. Es continuar a “proteger”, por leyes ad-hoc y barreras aduaneras, el desarrollo empresarial de los amigos del jefe de Estado y de los grupos de poder. Es propiciar el endeudamiento interno y externo para que un pequeño sector de “empresarios” viva a expensas del país.
Como lo expresa Ruy Mauro Marini, la industrialización por sustitución de importaciones “fue la ideología de la burguesía industrial latinoamericana, en especial de aquélla que trataba de ampliar su espacio a expensas de [la burguesía exportadora].”
Es evidente que ni los obreros, ni los campesinos, ni los selváticos se encontraban invitados en esta política económica de industrialización por sustitución de importaciones. A Osvaldo Sunkel, no le queda otro recurso que aceptar lo siguiente: “esto significa que el proceso de industrialización sustitutiva, lejos de reducir la dependencia externa y la vulnerabilidad al comercio internacional de estas economías, en cierto modo las acentúa.”

B. ENTRETANTO LOS “MILAGROS” CONTINÚAN

América Latina fue adormecida por varias décadas con la esperanza de la sustitución de importaciones como panacea a sus males. Entretanto, de un tiempo a otro surgen “milagros” en el crecimiento económico de algunos países. La ilusión de acabar con la pobreza, la desocupación y la marginación se renueva.
Comentaremos brevemente los más recientes “milagros” que han merecido y merecen todavía numerosos elogios y han abierto brillantes expectativas. Se trata de los 7 dragones que terminaron en 4 tigres del sudeste asiático, del despegue inusitado de Irlanda y la mezcla de furor y temor que suscita el crecimiento económico de China.

a. Los 7 dragones que terminaron en 4 tigres

Durante la segunda mitad del siglo XX se han producido varios “milagros” como, por ejemplo, el brasileño. Pero dentro de todos ellos, el que más impactó la opinión mundial, tanto por la rapidez de su crecimiento económico como por provenir de zonas en donde el salario es de un dólar por día fue el sudeste asiático.
La ola comenzó con los “7 dragones de Asia”, pero que en el camino se convirtieron en “los Cuatro Tigres Asiáticos”. Es entre los 60 y 90 del siglo pasado que obtuvieron sus mejores marcas en cuanto a sus tasas de crecimiento.
La tabla siguiente es bastante clara para observar los dos fenómenos: el crecimiento acelerado del ingreso per cápita de los 7 dragones y, el crecimiento exponencial de los Cuatro Tigres.

Evolución del Ingreso per capita
en los Países de Asia Oriental (en U$s)
País 1960 1970 1980 1990 1999
Japón 2.532 9.718 14.210 20.754 24.898
Hong Kong 3.262 6.256 11.878 19.794 22.090
Singapur 2.920 5.875 11.814 18.437 20.767
Rep. de Corea 1.040 1.934 3.806 8.264 15.712
Tailandia 1.200 2.045 3.015 5.422 6.132
Malasia 2.832 4.004 5.064 6.903 8.209
Indonesia 1.045 1.160 1.919 2.953 2.857

El cimiento de su crecimiento acelerado se sustenta, por un lado, en la participación del capital extranjero y, por otro lado, en la mano de obra muy barata y con una organización sindical bastante débil. Es indudable que la pobreza y el desempleo caen en flecha. Pero, ¿hasta dónde?
Para tener una idea de cómo ha seguido evolucionando el crecimiento de los Cuatro Tigres utilizaremos dos indicadores. El primero es el ingreso per cápita, nominal y en dólares americanos y, luego, el Indice de Gini.

País Ingreso per cápita 1999 Ingreso per cápita 2007 Indice Gini
2007
Japón 24.898 34.312 38.1
Hong Kong 22.090 29.649 52.3
Singapur 20.767 35.162 35.8
Rep. de Corea 15.712 19.750 35.8

Primero, el crecimiento exponencial comienza a perder fuerza a excepción de Singapur que continúa en su ritmo. Segundo, la distribución de ingresos es fuertemente desigual al interior de cada país. En donde se remarca aún más es en Hong Kong, en donde el 50% de la población solamente posee el 10% de los ingresos totales del país. La concentración de fortunas, resultado de la repartición igualitaria, es indignante. ¿El nuevo “milagro” de Irlanda del Norte escapará a este designio?

b. El brillante despegue de Irlanda, The Celtic Tiger

Irlanda posee un territorio de 70 mil kilómetros cuadrados y una población que supera los cuatro millones de personas. En 1958 , el ingreso per cápita es de 423 dórales americanos, la mitad de los ingresos británicos, y un quinto de los ingresos de los americanos. Irlanda se adhiere a la Unión Europea desde 1973, en donde siempre ha sido considerado como “el hombre enfermo” o “el primer país integralmente pobre”. Su tasa de desempleo estuvo alrededor del 18.6%, con zonas de extrema pobreza. La población emigraba masivamente. En la década de los 50’s, alrededor de 40 mil personas salían del país anualmente, de una población total (1961) de 2.8 millones de personas (1.4%). Entre los años 1911 y 1961, la población total disminuye en más de 321 mil personas.

i. Un record mundial en la velocidad del despegue

En menos de doce años, Irlanda se convierte en el país más próspero de la Unión Europea, con una tasa de desempleo del 4.4% , la más baja del continente. Su endeudamiento que se encontraba a nivel del 50% del PIB en 1999 fue reducido al 39% en el 2000, para luego alcanzar la cifra record del 24% en 2003.
El PIB per cápita de Irlanda crece aceleradamente alcanzando el 69% de la media de zona europea en 1990 para, en el 2007, superarlo en un 144%. El crecimiento de la economía irlandesa es creciente y en una forma ininterrumpida desde la década de los 80’s, oscilando entre el 6 y el 11% anual. Su media de crecimiento es del 9% contra el 2.5% de la Unión Europea.
Irlanda, en pocos años, ha pasado de una economía agrícola a una industrial. Ahora, es un país receptor de mano de obra con un volumen anual de aproximadamente 40 mil personas. “El Tigre Celta” es la nueva apelación por sus enormes avances económicos y tecnológicos. “Lo que es más, ha sido escogido como ‘el mejor país del mundo para vivir’ por The Economist, por encima de favoritos de años anteriores como Suiza, Noruega y Suecia.”
ii. Estrategia de crecimiento

Irlanda tenía algunas ventajas a su favor. Un gran número de irlandeses en Estados Unidos que habían hecho fortuna o que se encontraban bien ubicados en las empresas multinacionales más importantes. Era parte de un mercado con fuerte poder adquisitivo: la Inglaterra. Y a partir de 1973 era miembro de un mercado mucho más extenso: la comunidad europea. Sin embargo, sus niveles de pobreza y de desempleo eran una constante desalentadora en la economía del país.
Entonces, ¿cuál o cuáles fueron las palancas del cambio? ¿Cómo pudieron enderezar la barra en una década? Todos los analistas coinciden en que es el Pacto Social firmado en 1987, la clave del éxito. Es un pacto entre trabajadores, empresarios y el Estado.
El Estado se compromete a eliminar todos los obstáculos a la creación de nuevas empresas nacionales y extranjeras, a abrir el sector telecomunicaciones a la competencia entre empresas, disminuir drásticamente o eliminar impuestos que limitan el desarrollo personal y empresarial. Se compromete igualmente a realizar una fuerte inversión en el capital humano que requerirán las nuevas empresas con tecnología de punta.
El Pacto Social se firma por un período de tres años, durante los cuales los trabajadores aceptan no exigir aumentos salariales desmesurados. Y las empresas se comprometen a clarificar su contabilidad, incrementar la productividad con nuevas técnicas de producción y aceptar el riesgo empresarial. Sin lugar a dudas que es la continuidad del Pacto Social que ha garantizado el logro de los objetivos. Los gobiernos siguientes asumieron el reto de sus antecesores.

iii. Un Plan con ambiciones de futuro

Un indicador de que Irlanda no ha perdido su calidad del Tigre Celta es precisamente su Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010. Para conseguir esta meta prevén gastos por el orden de 184 mil millones de euros. “El Plan es el más grande y más ambicioso programa de inversión nunca antes propuesto para Irlanda.”
Los analistas de la OCDE lo confirman: “A pesar del aumento de salarios y el alza de los precios, la competitividad […] se ha mejorado gracias al crecimiento extraordinario de la productividad” .

iv. Las debilidades de un modelo a repartición individualista

Peadar Kirby, profesor de la Universidad de Limerick en Irlanda, y autor del libro Development Theory and the Celtic Tiger, afirma que “el boom del ‘Tigre Céltico’ ha ‘escondido’ más que resuelto los problemas de desarrollo de Irlanda y debería servir de advertencia contra los costos sociales del éxito económico en el cuadro de una mundialización bien real.”
Un criterio similar manifiestan Christopher T. Whelan, Brian Nolan y Bertrand Maître, en su libro Trend in Economic Vulnerability in the Republic of Ireland. Ellos pertenecen al Instituto de investigación social y económica con sede en Dublín, Irlanda. “Desde una perspectiva sociológica, el crecimiento es bastante ilusorio y se centra en medirlo a través de un indicador económico convencional como el PBI,” en donde los sectores menos favorecidos de ayer han quedado fuera del cuadro ahora.

c. La China, el Tigre de 1320 millones de habitantes

Con los nuevos métodos de cálculo del Banco Mundial , a abril 2008, el PBI mundial alcanza los 59 billones de dólares americanos, y la China se convierte en la tercera potencia mundial económica, acercándose aceleradamente a los Estados Unidos.
A fines del 2006 , de un PBI mundial de 48.5 billones de dólares, la China produce por un valor de 2.6 billones, posicionándose en la cuarta potencia económica mundial después de Estados Unidos, Japón y Alemania. A fines del 2007 , según la información del Banco Mundial, China cuenta con un PIB del orden de los 3.3 billones de dólares, con una pequeñísima diferencia con Alemania. Pero si consideramos su PBI en términos de paridad en el poder adquisitivo, la China se ubica en segundo lugar, por encima de Japón y de Alemania.
Durante el período 1978-2006, nos dice el profesor Pedro Antonio Villezca Becerra, China alcanzó un crecimiento anual promedio de 9.6% en su PIB real. En los últimos treinta años el PIB real de China se multiplicó trece veces, su PIB real per cápita nueve veces y su consumo real per cápita más de seis veces. Según el Banco Mundial, China contribuyó en 0.5 puntos porcentuales al crecimiento económico mundial de 3.9% alcanzado en 2006.
Además, las clases medias son, aproximadamente, por el momento, entre 200 y 250 millones de personas de una población total de 1320 millones, pero aumentan rápidamente. Según un estudio reciente, 25 millones de chinos, cada año, integran las clases medias. La tasa de pobreza absoluta, definida por un ingreso inferior a un dólar por día (PPA), concernía al 74% de la población de 1981, para reducirse al 15% en 2004.
¿En donde radica su fuerza para crecer tan aceleradamente y reducir drásticamente pobreza y desempleo? Si analizamos sus indicadores, una de sus armas más poderosas es su crecimiento industrial.

i. Un crecimiento industrial sin precedentes

Observemos la evolución de la producción en China a través de algunos productos que se muestran en el cuadro siguiente, preparado a partir de la información proporcionada por la Oficina Nacional de Estadísticas de China
Es incuestionable que durante el período 1978-2005, los rubros esenciales del desarrollo industrial y tecnológico presentan un crecimiento exponencial. La producción de cemento, por ejemplo, crece en más de 16 veces en menos de 30 años; la producción de acero en más de once veces. La producción de electricidad crece cerca de diez veces; de automóviles, en más de 38 veces, y el crecimiento de la producción de televisores a color y celulares es mucho mayor.

EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL EN CHINA
Productos Unidad 1978 1990 2000 2004 2005
Carbon bruto Millón de ton. 618 1080 1299 1992 2190
Electricidad Diez mil kwh 256,6 621,2 1355,6 2203,3 2474,7
Acero bruto Millón de ton. 31,78 66,35 128,5 282,91 352,39
Cemento Millón de ton. 65,24 209,71 597 966,82 1064
Automóbiles Diez mil 149,1 514 2070 5091 5704,9
Climatiseurs Diez mil 0,2 24,1 18267 63903 67646
Televisores a color Diez mil 3,8 10330,4 39360 74318 82832
Fibras sintéticas Millón de ton. 284,6 1654,2 6940 16998 16181,8
Celulares Millón 52,479 237,516 303,542
Computadoras Millón 0,082 6,72 59,749 80,838

Esto se refleja en la tasa de crecimiento de la producción industrial, a ritmo creciente, de China.

TASA DE CRECIMIENTO DE LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL
EN CHINA 1990-2007

Año % de crecimiento Año % de crecimiento
1990 3.8 1999 8.1
1991 13.9 2000 9.4
1992 21.2 2001 8.4
1993 19.9 2002 9.8
1994 18.4 2003 12.2
1995 13.9 2004 11.1
1996 12.1 2005 11.7
1997 10.5 2006 13.0
1998 8.9 2007 18.5
Fuente: China Statistical Yearbook, varios números.
National Bureau of Statistics

Es este crecimiento industrial sostenido que empuja nuevamente a la economía China a partir del 2000, pero que prácticamente comienza a dispararse en los años 2006, 2007, como se puede apreciar en el cuadro precedente. Se estima que el 25% de todos los bienes fabricados en el mundo se producen en China. No es exagerado decir que este país es la fábrica del planeta.
Efectuemos ahora, en el período 2001-2005, un comparativo de la tasa de crecimiento del PBI en el mundo con los países económicamente más fuertes, para apreciar la fuerza productiva cada vez creciente de China con relación al resto de los países.

TASA DE CRECIMIENTO DEL PBI
EN EL MUNDO Y POR PAÍSES

País Tasa de crecimiento del Producto Bruto Interno (%)
2001 2002 2003 2004 2005
Mundo 2.6 3.1 4.1 5.3 4.8
China 8.3 9.1 10.0 10.1 10.2
Japón 0.4 0.1 1.8 2.3 2.7
Canadá 1.8 3.1 2.0 2.9 2.9
Estados Unidos 0.8 1.6 2.7 4.2 3.5
Francia 2.1 1.3 0.9 2.1 1.4
Alemania 1.2 0.1 -0.2 1.6 0.9
Italia 1.8 0.3 0.1 0.9 0.1
Los Países Bajos 1.4 0.1 -0.1 1.7 1.1
España 3.5 2.7 3.0 3.1 3.4
Le Royaume-Uni 2.2 2.0 2.5 3.1 1.8
Australia 2.2 4.1 3.1 3.6 2.5
Fuente : Base de datos del Fondo Monetario Internacional

El crecimiento del PBI de China se encuentra más que doblando la media mundial en el año 2005, y es superior en tres veces a su más cercano seguidor, España. Diríamos que la industria china está siguiendo al pié de la letra las conclusiones del plenario del Partido Comunista Chino en 1997, lo que luego se conoció como “los tres criterios”: toda acción es buena si la medida, primero, conduce a mejorar la productividad; segundo, ayuda a mejorar la vida de la gente y; tercero, contribuye a aumentar la fortaleza del país.
El segundo gran sostén del crecimiento vertiginoso de la economía China se sustenta en el comercio internacional.

ii. Los excedentes comerciales

Un primer elemento a tomar en consideración es que, dada su importancia comercial, en 2001 la China ingresa a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Luego, “después del XVI Congreso del Partido Comunista de 2002, que acordó ‘deshacerse de todas las nociones que obstaculizan el crecimiento económico’, el pragmatismo ha reemplazado al marxismo como el valor supremo de la sociedad.” .
Otro elemento que contribuye a su crecimiento industrial y al nivel de sus exportaciones es que, desde 2004 la Unión Europea es su principal socio comercial. La imagen que resalta para el resto del mundo es su excedente comercial. En 2007, por ejemplo, tuvo un excedente comercial de cerca de 262 mil millones de dólares americanos, superior en 68% al realizado en el año 2006.
Un ejemplo. Según la información proporcionada por la UNCTAD (La Conferencia de la Naciones Unidad para el Comercio y el Desarrollo), China se ha convertido en el primer exportador mundial de artículos TIC (tecnologías de la comunicación y de la información). Y esto no es un azar, puesto que “China se concentra en el tema que considera prioritario: la competitividad”, nos recalca Andrés Oppenheimer, para continuar diciéndonos: “de poco sirven los tratados de libre comercio si un país no tiene qué exportar, porque no puede competir en calidad, en precio ni en volumen con otros países del mundo.”
China ya es el principal productor y consumidor mundial de muchos productos industriales y agrícolas clave, tales como acero, cemento, carbón, fertilizantes, televisores a color, ropa, cereales, carnes, pescados y mariscos, verduras, frutas y algodón.
En el período 1990-2007, el comercio internacional de China se multiplicó veinte veces. Como consecuencia, China ya es la segunda nación mundial en volumen de comercio internacional, después de los Estados Unidos y ya superó a este país para convertirse en el segundo exportador mundial.
El saldo positivo de su comercio con el resto del mundo, de una manera permanente y en forma creciente, durante el período mostrado, incentiva la producción industrial y la inversión interna en infraestructura terrestre, educativa y de servicios públicos.
Sin lugar a dudas que estos indicadores repercuten directamente, y de una manera positiva, en el grado de endeudamiento del país. China tiene un endeudamiento de 363 mil millones de dólares a fines del 2007. Y esto nos conduce a hacer un comparativo.
Por un lado, mientras que el PIB de Estados Unidos es superior en 6 veces al de China, ésta tiene un endeudamiento externo inferior en casi 34 veces al de Estados Unidos. Por otro lado, mientras que el endeudamiento externo de Estados Unidos alcanza al 88.7% de su PIB, el de China es solamente del 11.2%. Además de que las reservas de divisas y oro de China son de 1.5 billones de dólares, superior en más de dos veces al de Estados Unidos. Sin lugar a dudas que el estado positivo de su balanza comercial juega bastante en esta situación.

VALOR DE LAS EXPORTACIONES E IMPORTACIONES CHINAS 1990-2007

Año Mil millones de USD Año Mil millones de USD
Valor de Exp. Valor de Imp. Valor de Exp. Valor de Imp.
1990 62 53 1999 195 166
1991 72 64 2000 249 225
1992 85 81 2001 266 244
1993 92 104 2002 326 295
1994 121 116 2003 438 413
1995 149 132 2004 593 561
1996 151 139 2005 762 660
1997 183 142 2006 969 791
1998 184 140 2007 1218 956
Fuentes: China Statistical Yearbook; varios números. National Bureau of Statistics. Datos estadísticos del Ministerio de Comercio

No podemos olvidar; sin embargo, que gran parte de su éxito se debe a la abertura a la inversión extranjera directa.

iii. Abertura a la inversión extranjera directa

Después de la muerte de Mao Tse Tung y luego de la ascensión de Deng Xiaoping al poder del gobierno de China (1978), éste se lanza progresivamente hacia una economía de mercado socialista. Comienza por abrir Zonas Económicas Especiales, en donde las multinacionales pueden instalarse con todas las ventajas de una economía de mercado de repartición individualista,, a condición de dejar toda su tecnología cuando decidan cerrar sus fábricas o desplazarlas.
Pero lo que permite el acelerado crecimiento industrial y el ingreso masivo del capital extranjero es que, en 1999 se promulga la reforma constitucional que reconoce explícitamente a la propiedad privada, de repartición individualista. Paralelamente a esta decisión de gran trascendencia del gobierno de China, su estrategia para atraer inversiones extranjeras ha sido ofrecer paquetes de incentivos fiscales y un marco regulatorio sumamente laxo en materia de derechos laborales y protección ambiental, que aunado al bajo costo de inversión inicial y mano de obra han convertido a la nación asiática en el primer destino de inversión extranjera directa, a nivel mundial
En los últimos años, China ha sido el mayor receptor mundial de inversión extranjera directa, o, al menos, el segundo después de los Estados Unidos. Es de resaltar la cifra récord de 74.8 mil millones de dólares que utilizó realmente China, en 2007, del total ofrecido.
La inversión extranjera directa y utilizada tiene una tasa creciente desde los años 90. Hasta el año 2007 se ha incrementado en más de 21 veces. Solamente el monto utilizado en el 2007 es superior al PBI de más de 130 países en el mundo.
Y dejemos que Andrés Oppenheimer termine diciendo: “aunque los estados que progresan son muy distintos entre sí, tienen un denominador común: todos han crecido gracias a un aumento de las inversiones productivas. Si algo tienen que enseñar al resto del mundo es que sólo aumentando las inversiones se puede lograr un crecimiento económico a largo plazo, que ofrezca oportunidades de empleo a quienes menos tienen […].”

INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA UTILIZADA
1990-2007

Año Mil millones de USD Año Mil millones de USD
1990 3.5 1999 40.3
1991 4.4 2000 40.7
1992 11.0 2001 46.9
1993 27.5 2002 52.7
1994 33.8 2003 53.5
1995 37.5 2004 60.6
1996 41.7 2005 60.3
1997 45.3 2006 69.5
1998 45.5 2007 74.8
Fuentes: China Statistical Yearbook; varios números. National Bureau of Statstics. Datos estadísticos del Ministerio de Comercio

No obstante, no podemos perder de vista el comportamiento de las empresas públicas chinas, en todo este gran cambio que se está produciendo en el país del Tigre de 1320 millones de personas.

iv. La situación de las empresas públicas

Dentro de este cuadro de abertura a las inversiones directas extranjeras, las empresas públicas no siguen el mismo ritmo de crecimiento. Al contrario, las cifras indican que las pérdidas se acumulan. Ellas han alcanzado, en 2005, la cifra record de 12.7 mil millones de dólares americanos y con un aumento anual del 56.7%. En los dos primeros meses del año 2006, las pérdidas de las empresas públicas controladas por el Estado alcanzaban ya la cifra astronómica de 3.25 mil millones de dólares.
Y por supuesto que la intención del gobierno es de privatizar más de mil empresas dentro de los próximos años a venir. ¿Este comportamiento del gobierno es el resultado de la mala gestión de las empresas públicas? ¿O es que, su resultado negativo es, una vez más, producto de la tesis consabida de que el Estado es un mal administrador?
Es indudable que las empresas públicas chinas continúan a presentar limitaciones producto de un sistema de precios impuesto, de costos de producción elevados, deficiencias de orden tecnológico y administrativo. La intromisión de la política en la actividad económica siempre ha tenido efectos negativos en el comportamiento de las empresas públicas.
Más allá del malestar de las empresas públicas, ¿el gobierno podrá frenar los vicios de la repartición individualista? ¿Será capaz de controlar o limitar los “excesos” de la inversión directa extranjera, y de los capitales nacionales? ¿El gobierno chino llegará a reprimir los “excesos” de la búsqueda de un máximo de utilidad sin importar los medios para lograrlo?

v. ¿Podrá el gobierno frenar los vicios de la repartición individualista?

Se sabe que en la sociedad china, las desigualdades económicas y sociales son de más en más agudas. Así por ejemplo, las familias más ricas que representan el 8,6 % de la población total, detienen el 60 % del capital financiero. Tomando como indicador en la desigualdad de las remuneraciones al índice de Gini (0,47 en 2005), ubica a la China entre los países de mayor desigualdad en el mundo.
Las desigualdades se agravan entre la población de las provincias de la costa, en donde se han instalado todas las empresas que sustentan el crecimiento de la China, y la población de los pueblos y comunidades campesinas; entre los centros urbanos y las periferias.
Por consiguiente, estamos muy tentados de indicar para China lo que los especialistas anotaron para Irlanda: Peadar Kirby, profesor de política internacional y finanzas públicas de la Universidad de Limerick en Irlanda: “la investigación concluye que el boom del ‘Tigre Céltico’ a ‘escondido’ más que resuelto los problemas de desarrollo de Irlanda y debería servir de advertencia contra los costos sociales del éxito económico en el cuadro de una mundialización bien real.” Christopher T. Whelan, Brian Nolan y Bertrand Maître, del Instituto de investigación social y económica con sede en Dublín, Irlanda: “desde una perspectiva sociológica, el crecimiento es bastante ilusorio y se centra en medirlo a través de un indicador económico convencional como el PBI.”

C. ¿Y SI ENSAYAMOS LA DESCONEXION?

La Configuración Mundial facilita un desarrollo centrípeta de la economía a nivel mundial. Refuerza la acumulación de riquezas en sus formas de concentración y de centralización de capitales. El país dominante, con un poder hegemónico, drena los recursos a través de las articulaciones entre las diferentes unidades de producción. Estas articulaciones dan a la Configuración Mundial la flexibilidad necesaria para adaptarse a los cambios en el paisaje económico.
Lo que hace creer a Samir Amin “que la ruptura con el mercado mundial es la primera condición para el desarrollo. Toda ‘política de desarrollo’ que se sitúe en el cuadro de integración con ese mercado se convertirá en un fracaso. Como respuesta propone la desconexión, “una estricta sumisión de las relaciones exteriores, en todos los dominios, a que las decisiones sean tomadas solamente con criterios internos del país, sin consideración de los criterios de racionalidad capitalista mundial” .
Es lo que se conoce como la política de vivir con sus propios medios. De ahí que se expresa de la manera siguiente: “el desarrollo de un país del Tercer Mundo no se puede hacer por el ajuste de su economía a las exigencias de la división internacional del trabajo (D.I.T.), sino, al contrario, por la desconexión […] de esta economía con relación a la D.I.T., […]. Esta desconexión es una condición necesaria (pero no suficiente) de un desarrollo auto-centrado que queda imposible si no es popular.”
Ante la serie de fracasos, los prácticos y teóricos de la izquierda terminan diciendo como Samir Amin: “los pueblos de la periferia no se encuentran maduros para iniciar una desconexión socialista. Entre tanto, entonces, les es necesario experimentar una mundialización capitalista y, de ese hecho, es necesario luchar por las modalidades de ésta, las menos desfavorables a la maduración posterior de su liberación.” .
En efecto, la sola desconexión deja intacto, al interior de la economía desconectada, toda la fuerza de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. En esas condiciones, es solamente una cuestión de tiempo para que esta economía se vuelva a unir, una vez más, a la economía mundial con su mecanismo de extorsión, la Configuración Mundial por las dos razones siguientes.
Primero, porque la economía a nivel mundial se encuentra sobre los cimientos del proceso artificial de producción que genera una economía-mundo con un solo espacio económico a nivel mundial. Segundo, porque, interiormente como exteriormente se encuentra intacta la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. Entonces, el rencuentro está asegurado, porque el país desconectado, como el resto del mundo, desarrolla sus actividades económicas teniendo los mismos elementos.
Por consiguiente, solamente la desconexión no nos conduce a ninguna parte si no es, al cabo de un cierto tiempo, a fusionarnos de nuevo con la Configuración Mundial, porque la desconexión pura y simple no cuestiona la raíz del problema fundamental de nuestros tiempos.
No pudiendo desconectarnos del proceso artificial de producción, porque escapa a nuestras fuerzas, así toda la sociedad lo deseara, la desconexión debe realizarse de la repartición individualista del resultado neto, la cual sí se encuentra al alcance del conjunto de la población, porque se trata de una decisión de sociedad, una decisión del conjunto de habitantes del país. De donde la expresión correcta sería “desconectarnos del tipo de repartición que impera a nivel mundial, el cual, a través de la Configuración Mundial facilita un drenaje de los recursos de todos los países de la periferia hacia el centro del país-centro”.
Visto los antecedentes de la evolución de la actividad económica y, efectuado los análisis correspondientes, lo que hemos propuesto es la creación del sector 2 de una economía mixta, en donde este sector, siendo el dominante, constituye con el sector 1 a repartición individualista, una economía de mercado de interés general.
Entonces, todos los fracasos que los pueblos han tenido en sus intentos de cambiar “el mundo”, no son precisamente porque están inmaduros, sino simplemente porque la visión de cambio de sus líderes no se encontraba bien precisa. No se trata de aislarse de la economía de mercado, en tanto que proceso artificial de producción, porque es imposible separarse de la evolución de los procesos de trabajo. De lo que se trata es de eliminar la posición de dominante de la repartición individualista, quien genera riqueza y poder por un lado, pobreza y desempleo por otro lado. De lo que se trata es de eliminar ese desarrollo centrípeta que condiciona la Configuración Mundial. Un drenaje de casi todos los esfuerzos de los pueblos de la periferia hacia el centro del país-centro.

CONCLUSIÓN DE LA PARTE III

Entendamos la desconexión como “una estricta sumisión de las relaciones exteriores, en todos los dominios, a la lógica de la decisión interna, sin tomar en consideración los criterios de racionalidad del capitalismo mundial.”

Samir AMIN

La discusión con Samir Amin ha sido bastante saludable. Desconectarse de la Configuración Mundial es una imperiosa necesidad así como separar la economía de la política, al interior del país. Neutralizar los efectos perversos de la repartición individualista no es un asunto solamente que compete a la economía nacional. Vivimos desde hace cinco siglos en una economía-mundo y, ahora, con el proceso de globalización, más aún que ayer. Por consiguiente, la neutralización de los efectos perversos de la repartición individualista debe necesariamente actuar con relación a las actividades económicas que se efectúan con el resto del mundo.
Lo que queda igualmente evidente, a través de los ejemplos de los 4 Tigres, del Tigre Celta y del arrollador crecimiento de la China, es que se puede eliminar los efectos perversos de la repartición individualista en un corto plazo. Es importante tener presente que China incorpora anualmente 25 millones de desheredados a la clase media. Con la experiencia del esfuerzo de estos países, el proceso de erradicación de la pobreza y el desempleo se puede efectuar en un plazo más corto y en mejores condiciones.
Todas estas experiencias, y los otros “milagros” que se han producido en diferentes partes del mundo, han incidido esencialmente sobre el crecimiento de la economía. Queda, sin embargo, la tarea de combinar crecimiento con igualdad de oportunidades para todos. Es el reto del siglo XXI. Para alcanzar este objetivo, ¿cuáles son las tareas a realizar? Es el tema del Tomo II de la presente obra.

CONCLUSIÓN

Si pudiera hacer de tal forma que todo el mundo tuviese nuevas razones para amar a sus deberes, a su gobernante, a su patria, a sus leyes ; que se pudiera sentir mejor la felicidad en cada país, en cada gobierno, en cada puesto de trabajo en donde uno se encuentre, me creería el más dichoso de los mortales.

MONTESQUIEU
De l’Esprit des Lois, 1748

¿Por qué, ahora, que nos encontramos sobre la base de una economía de abundancia, la mayoría de la población vive bajo la angustia y la opresión de la pobreza y del desempleo, del crimen y de la corrupción, de las promesas jamás cumplidas?
Nuestra investigación ha confirmado nuestra hipótesis de trabajo: el origen de la pobreza se encuentra en la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica. Un tipo de repartición que se instaló, en tanto que el segundo elemento de todo acto económico, hace aproximadamente diez mil años. Desde entonces, y de una manera permanente, la mayoría de la población, aquella que no tiene el control de la economía, sufre pobreza.
Se ha confirmado igualmente que, desde hace aproximadamente cinco siglos, el comportamiento individualista, generado por la repartición individualista, en su afán de acumular, concentrar y centralizar de más en más riquezas, genera desempleo, de una manera permanente, en todos los países del planeta. Esta nueva enfermedad de sociedad es la resultante del desarrollo del proceso artificial de producción bajo la condición de la repartición individualista. Una forma de desarrollar la economía que se le conoce generalmente como capitalismo.
La repartición individualista ha degenerado a la actividad política. Hoy en día, la política y la economía se encuentran centralizadas en la cúspide de un poder hegemónico y corrupto, a nivel local, regional, nacional y mundial. Y la Configuración Mundial, moderno mecanismo de extorsión, facilita el drenaje permanente, sin dolor ni color ni sabor, de la casi totalidad del valor agregado por los pueblos de la periferia hacia el centro del país-centro.
Dentro de este contexto, ¿será posible transformar, para bien de todos y en igualdad de oportunidades, la forma de desarrollar la economía, de vivir en sociedad y de hacer la política?, nos preguntábamos.
Nuestro análisis nos ha conducido a afirmar que la clave de la solución se encuentra en la creación y desarrollo del sector 2 de una economía de mercado de interés general. Los puntos centrales de este nuevo sector de la economía son la repartición igualitaria de la totalidad de los beneficios de sus empresas entre todos los habitantes del país, la gestión colectiva de su Fondo Económico y el financiamiento “gratuito” de todos sus proyectos de inversión.
Otra particularidad de esta nueva economía mixta a interés general es la conservación, sin cambio alguno, de todas las empresas privadas, a interés individualista, que existen actualmente. Todas ellas pasan a conformar el sector 1 de dicha economía mixta, con lo cual se garantiza la plena expresión individual de cada persona.
Esto confirma que los fenómenos de pobreza, de desempleo y de bienestar general se encuentran directamente relacionados con los tipos de repartición que la misma sociedad decide instalar en la economía. Y, por consiguiente, la solución de la pobreza y del desempleo no vendrá jamás de un incremento de producción, como nos lo dicen con insistencia nuestros gobernantes o teóricos de la economía. Las variaciones de la producción inciden en variaciones de la pobreza y del desempleo, pero no en su eliminación. Durante los últimos cinco siglos de predominio de desarrollo capitalista, la brecha entre los que tienen y los que no tienen, en lugar de disminuir se ha profundizado. Este es uno de los rasgos más ignominiosos de nuestra civilización occidental.
No se trata tampoco de culpar al amo, al gamonal, al empresario, menos aún a los Estados Unidos, como los responsables de dichos males. El origen del mal es mucho más profundo. Se trata, como lo dijéramos, de una decisión de la sociedad misma, de la repartición individualista del resultado neto de la actividad económica.
Producción y repartición son dos aspectos diferentes de un todo llamado actividad económica. Hasta ahora se le ha tratado ya sea como siendo partes inseparables de un conjunto, o como uno determinando al otro. En realidad, lo hemos probado, es cierto que ellos pertenecen a un conjunto pero, cada uno se desarrolla con su propia dinámica. Es decir, a través de los procesos de trabajo se deciden los bienes y sus cantidades a producir, mientras que a través de los tipos de repartición se decide sobre la forma y nivel de bienestar de las personas componiendo la sociedad. Por más que queramos resolver los problemas de pobreza y desempleo a través de un crecimiento del PBI, ello seguirá siendo una tarea ilusa y, en el peor de los casos, un elemento de engaño y de vileza por parte de los gobernantes y de los teóricos de la economía.
Enseguida, ha quedado igualmente demostrado que la propiedad privada, de repartición individualista, es un elemento necesario y, sobre todo, indispensable en el desarrollo de la economía y de la individualidad. Ha sido un error, entonces, tratar de eliminar este sector de la economía que se impone de una manera natural.
Es a partir de estos elementos de información que se dibuja el desarrollo de una economía de mercado con dos tipos de repartición, uno al lado del otro; cada uno de ellos conformando un sector. La gestión privada a repartición individualista conforma el sector 1 y, la gestión privada a repartición igualitaria conforma el sector 2. En definitiva, se ha diseñado una economía mixta a interés general; en donde, el sector 2 será el sector dominante de una economía de mercado de interés general.
Sin embargo, aún cuando la creación del sector 2 es la respuesta directa a la pobreza y el desempleo, su desarrollo se vería rápidamente entrabado por un gran número de vicios, generados y acumulados durante los diez mil años de práctica absoluta de la repartición individualista. Este conjunto de limitaciones lo haría ineficaz en muy corto plazo. Es el caso, por ejemplo, del vicio de la comercialización de la política como consecuencia del acoplamiento economía / política. Su separación es indispensable para que las medidas tendientes a la eliminación de la pobreza y del desempleo tengan un real efecto.
Con la separación se eliminan las trabas que impiden un integral desarrollo de una economía de mercado. De un lado, posibilita la libre expresión del consumidor al poner en sus manos la totalidad del poder de consumo de la economía y; del otro, facilita una libre expresión del productor quien puede contar con las fuentes de financiamiento en función de sus requerimientos. Es el desarrollo de una economía en igualdad de oportunidades, para todas las personas, personal y profesionalmente, en cada instante de sus vidas, desde su nacimiento hasta el último de sus días.
No obstante, otras preguntas surgen. ¿Si bien una economía de mercado de interés general brinda una igualdad de oportunidades, no debería tomarse en consideración, igualmente, el nivel de producción alcanzado? Es incuestionable que, para los países del Sur, no se trata solamente de crear las condiciones de bienestar general. Es igualmente indispensable ponerse a nivel con la evolución de los procesos de trabajo en la producción de bienes de alta tecnología que, por un lado, generan un alto valor agregado y, por otro, inciden en la satisfacción de las necesidades del ser humano referentes a su persona, su personalidad y su medio ambiente, que las otras formas de trabajar son incapaces de abordarlos.
No es cuestión, entonces, de buscar solamente el bienestar general en las condiciones que se encuentran los países del Sur. Ello nos conduciría a un bienestar general dentro de un cuadro de vida atrasado con relación a los países altamente desarrollados. Es cuestión de ponerse a tono con la evolución de la actividad económica, a nivel mundial, a fin de gozar de un bienestar general dentro de los logros del progreso alcanzado por los seres humanos en nuestro planeta.
Otro punto importante que resulta del análisis es que, la economía nacional debe abrirse plenamente hacia el resto del mundo. Una abertura que facilite un rápido y sostenido incremento de las remuneraciones de todos y cada una de las personas conformando la sociedad. Una abertura que facilite la puesta en obra de las últimas formas de trabajar que apoyen precisamente este incremento de ingresos de las personas. Entonces, ¿sobre qué criterios debe ejecutarse esta abertura? ¿Cuáles son los parámetros a tomar en consideración por los países emergentes a fin de alcanzar rápidamente los niveles de crecimiento de los países altamente desarrollados y sin continuar a ser presas de una Configuración Mundial que alimenta, en un movimiento centrípeta, al centro del país-centro?
En definitiva, ¿cuál es o cuáles son los mecanismos adicionales a poner en práctica para alcanzar, en términos reales, una igualdad de oportunidades para todos? Estos, y otros, son los temas que desarrollaremos en el Tomo II de la presente obra. Con ello esperamos abordar, de una manera integral, la alternativa de solución en el logro de una de las necesidades más urgentes de nuestra civilización, la igualdad de oportunidades para todos los hijos de la Nación. De igual forma, estaremos reconstruyendo una actividad económica que se preocupe esencialmente del ser humano y del medio social y natural en el que vive.

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Dépôl légal : février 2009