Los dos últimos poemas de Rosina Valcarcel
Quizás una tarde violeta
(a Roy Santiváñez)
Quizás una tarde violeta andando
bajo el yermo techo de Lima
baldía, advertiré la quimera
La historia en mi espinazo Cual una caravana sucia
Detrás de nosotros, gitanos Olor a ron y a escupitajo
La polvareda del desierto del Norte tornándome
Después, aquel écran de la infancia
Nuestros grandes ojos Verán súbito
alzarse la vieja patria sobre colinas y arboledas
Perú encima de la tierra para el habitual ardid
No obstante a última hora partirás sigiloso y tenaz
Entre hombres fragmentados que no se repliegan
Con el misterio apuntando al cielo
Que se deshace
Lima, 20 febrero 2010
El humo lila de los tranvías en la urbe
El humo lila de los tranvías en la urbe
La voluntad de los meteoros vertiginosos
Años sucesivos Eclipses Lluvia Nieve
La amistad vuelve entre remotos elefantes
Y no se detiene Ni agoniza bajo el rocío
Bebes un café con Pablo de Rokha
Y no ignoras el sentido de su flauta primitiva
Atraviesan las estaciones coreando negros huracanes
Y fue ahí donde asomé con mis libros bajo el brazo
Y uno de ellos cayó derrumbado sobre el asfalto
Como un deforme sueño desnudo en Filadelfia
Aquella ciudad de fragancia fría y rosas pintadas
21/02/2010