Isla Negra 5/228

Casa de poesía y literaturas.
marzo - 2010
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.
Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO
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Martín Micharvegas
Argentina
“Cuando era un tío patiyudo, estaba con los pobres.
Ahora convertido en un pobre tío, está con los patiyudos!”
"Parajodas (sic)", es una recopilasión escrita en fonética rioplatense, ante los "Fastos del Biserpentario”

Pablo Neruda
Chile, 1904- 1973
Terremoto en Chile

Allí, en el comienzo de la primavera marina,
cuando el ave asustada y hambrienta persigue a la nave
y en la sal apacible del cielo y el agua aparece el aroma
del bosque de Europa, el olor de la menta terrestre,
supimos, amada, que Chile sufría quebrado por un terremoto.

Dios mío, tocó la campana la lengua del antepasado en mi boca,
otra vez, otra vez el caballo iracundo patea el planeta
y escoge la patria delgada, la orilla del páramo andino,
la tierra que dio en su angostura la uva celeste y el cobre absoluto,
otra vez, otra vez la herradura en el rostro
de la pobre familia que nace y padece otra ver espanto y la grieta,
el suelo que aparta los pies y divide el volumen del alma
hasta hacerla un pañuelo, un puñado de polvo, un gemido.

Por los muros caídos, el llanto en el triste hospital,
por las calles cubiertas de escombros y miedo,
por el ave que vuela sin árbol y el perro que aúlla sin ojos,
patria de agua y de vino, hija y madre de mi alma,
déjame confundirme contigo en el viento y el llanto
y que el mismo iracundo destino aniquile mi cuerpo y mi tierra.

Ay canta guitarra del Sur en la lluvia, en el sol lancinante
que lame los robles quemados pintándoles alas,
ay canta, racimo de selvas, la tierra empapada, los rápidos ríos,
el inabarcable silencio de la primavera mojada,
y que tu canción me devuelva la patria en peligro:
que corran las cuerdas del canto en el viento extranjero
porque mi sangre circula en mi canto si cantas,
si cantas, oh patria terrible, en el centro de los terremotos
porque así necesitas de mí, resurrecta,
porque canta tu boca en mi boca y sólo el amor resucita.

“No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad conciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar”.- Bertolt Brecht
Juana Bignozzi
Argentina
Soy una mujer sin problemas

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.

José Emilio Pacheco
México, 1939
Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar.
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes
Luis del Río Donoso
Paris, Francia
Recado mirando a Chile...

Me amanecen tus palabras,
me abrazan y plenan de emociones
como una hermosa mirada sin horizontes...

Acercar lejanías
es sentir las voces que emergen de lo intimo :
es la vida que palpita al ritmo de una frase
golpeando la puerta de mi memoria con su grito...

Este hogar sin fronteras
está amueblado de tus abecedarios
y aprendo a descifrar símbolos de un lenguaje
que es gesto, espacio, recuerdo, lágrimas y silencio...

El tiempo nos hace y deshace, nos lleva y nos trae,
habita y deshabita las ventanas de mi pensamiento
hilando hechos de vida compartida
entre lo que es y fué...para volver a ser...
al retorno de otros días.

Ay tierra larga y angosta,
que nos vive y nos desvive
recibe nuestras manos
en la siembra de otras primaveras
y cuando me amanecen tus palabras
te escribo este recado
para que enjuguemos nuestras lágrimas,
porque todo pasa
desvaneciendo temores...
pero NO lo hermoso de la existencia.

Gustavo Pereira
Venezuela
Sutilezas

El inventor de la bala
¿Qué perseguía?
Elida Manselli
Buenos Aires, Argentina, 1941.
La guerra en la flor del aire
Canto Tercero

Compañera de vendavales
de la magia de las estrellas, del verdor
de la ciencia. Hay un color que no cambia en los ojos si se
responde a la primera luz.
Aquella que ha creído y descreído porque su paso era
inevitable, como una sustancia llevadera en los labios que
ilumina.
Aquella que cabalgaba en los silencios, mientras se nutría de
todos los ritmos del universo que la despertaban a las corrientes.

Y es de golpe el viento
que suelta el sopor de los muertos,
porque la muerte ha pasado por tantos siglos que no llegan…

Es aquella que ha subido a las altas piedras de la religión del sol,
aquella que ha golpeado el tambor, que ha tratado y reclamado
el paisaje como un germen por escuchar.

Y es dios, caballo, espuma de los demonios, de las fieras, de las
aves sagaces, de los sauces dormidos en el aire de la materia.
Y es filamento
duración
incienso que trenza y destrenza el polvo
en armonía.
Interlínea, Buenos Aires, 1973

Oscar Sierra
Honduras
Sacerdotes = pastores
Hacen ademanes del yo no fui
Diseccionan la oscuridad de los días
Se arrodillan en el sopor de la Mea Colpa
Ofician misas de rastreros espantapájaros
Porque en sus confesiones diluyen el suicidio de la inocencia
Ascienden a cielos pictóricos de conjuros medievos
Crucifican al pobre con silencios de interrogación
Ellos condecoran a los gorilas en sus pulpitos
Porque nos convencen a morir con las manos llena de sangre

María Rosa Mó
Argentina
La madre 1

No es posible fingir
Las madres cantan
canciones del ayer
cuando se tienen
cuando no
se despide dolor
y se trasmuta
a otra pesadilla.
De “El guerrero”

“Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar.”-Khalil Gibran
Américo Ferrari
Lima, Perú, 1929
Para nadie ciego

Ahora es cuando se produce por fin el eclipse perfecto
y el planeta esplendente oculta el astro opaco
cuerpo de luz descansando en féretro fugaz
ceguera ardiendo en luz
ya tacto es ver
¿boca de noche sobre sexo aspirante lamiendo
limo lento lamento cajón nadante
ventana abierta a nada
que esté
está :
nada esta vez está ?
estrella fugaz estallando
cuando
nunca es visión
del revés
del ver reverso de verso perfecto si
un cajón nada por cielos abiertos
cuando
fulgor oculto
negror y cuerpo lumíneo y boca ciega y astro astroso otro
opaco
están
en un cajón de cielo:
entonces
nunca
nadie
ve
nada

Margaret Saine
Nuremberg, Alemania
no cabe duda
entre tu y yo nunca
habrá silencio
luna lunera
esfera, segadera:
luna fortuna
sendero por andar
tras nieblas y tinieblas:
anda jaleo
visión de abrazos
recuerdos del porvenir,
atiborrada
Francisco Rodríguez Barrientos
Costa Rica

Los animales andan,
caminan... La muerte se
desliza suave y lentamente...
como las serpientes en la maleza.

“Mientras el sufrimiento prolifera en el silencio de las aguas contaminadas por represas, mineras, bananeras y plantaciones de agro combustibles, los pueblos originarios, las comunidades campesinas y los garífunas son desalojados violentamente de sus tierras por el ejército, guardia incondicional de la alianza oligarca multinacional que transforman la vida cotidiana en la cárcel del infierno de injusticia. Sin embargo el pueblo resiste, avanza y los héroes de barro creados por el golpe de Estado Militar y el capital financiero internacional se desmoronan y se deshacen en el lodo de la corrupción.” Juan Almendares
Silvio Hoffman
Argentina
Me arrullo

Vengo de lejos
línea horizonte
ola que engendra
hace lluvia y espuma
me arrollo
me arrullo
hacia adentro
el centro semilla
y plantarme al fin
desvestida mi agua
crecer en la arena.

Colinas y valles
precipicios vacíos
derrumba mi agua
hacia el descanso
Silvia Loustau
Mar del Plata- Argentina
se descubrieron en el Pozo de Arana
10.000 trozos de huesos calcinados.
la pared herida no alberga
ni raíz ni llanto.
sólo bocas moldeadas en silencio
sólo manos dejando escapar el último recuerdo.
doscientas heridas de tinta turbulenta
un río esperando.
tierra ávida.
diez mil caracolas hay
no.
diez mil trocitos de marfil hay
no.
diez mil desgarros en la niebla
diez mil huesecitos
luminosos
afligidos
desolados.
diez mil hijitos
compañeritos
encontrados
murmuran
en la luz .

Otoniel Martínez
Guatemala
Los perros

De noche
como las tormentas
llegaron
para arrancarnos de cuajo
la raíz el nombre
la memoria.

Tuvimos por eso que desenterrar
el odio y cubrirnos desde entonces
con el musgo
de la guerra.

Fayad Jamís
México - 1930- 1988
Lamento del joven soldado Jean-Pierre Lepetit en los desiertos de Argelia

En el bolsillo izquierdo de mi camisa
llevo el retrato de mi novia y una caja de caramelos
que me regaló mi madre
Llevo un rifle terrible en el hombro
un rifle que se vuelve cada vez más pesado pues con él no estoy defendiendo a mi patria
sino matando a los que quieren tener una patria
No sé bien si algún día
volveré a mi casa de tejas rosadas
Algunos regresan con medallas
Otros son devueltos a sus pueblos
en el mismo refrigerador
que trae la carne y otras provisiones al frente
Tal vez yo derribe a balazos
catorce estrellas del cielo
como catorce palomas sangrantes
asesino de la ternura
asesino de los árboles
asesino asesino del cielo
No me han traído aquí para el amor
sino para gritar la palabra muerte
con la boca de mi fusil
Me han hundido la estatuilla de un general en cada oreja
para que no pueda escuchar los gritos de alegría
de los que combaten del otro lado de los árboles
y que a veces caen en la tierra como tigres
Las lluvias borrarán las huellas de mis zapatos
pero no borrarán el sellito rojo de mi crimen
Asesinado o asesino
condecorado o refrigerado
siempre quedará un grano de arena manchado de sangre.
Carmen Matute
Guatemala, 1944
Deseo

Aún deseo
mis antiguos tiempos
fetales,
en que fui pez
opalescente y ciego.
Mis tiempos de transparencias
líquidas
cuando la premonición
no se aglutinaba en mi garganta,
y el dolor
imponente me olvidaba.
Aún poseo
el dulce anhelo
del retorno al líquen,
al húmedo,
indefinible origen.

Juan Cameron
Valparaíso, Chile- 1947
Cachorro

Perdonad el pelaje descastado
este brillo es de tanto restregarme
de la baba la rabia la patada
Perdonad el mordisco por la espalda
es mi ternura agreste solapada
pero ternura al fin (la única mía)
En verdad salí cachorro
...................en la calle me hice perro

"El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza."- José Ortega y Gasset
Mario Campaña
Guayaquil , Ecuador - 1959
De Días Largos, 1995- (fragmento)-11.

Muchos años dejé libres mis animales en el bosque
Los paseantes habían echado a perder
la tranquilidad de sus cautiverios
y ellos de manera a veces violenta
me exigían su libertad,
o desde sus encierros agredían
a los muchachos de los alrededores.

Dejé mis animales en el bosque,
abrí de par en par las puertas de mi casa
y esperé que los temerosos muchachos crecieran
libres en la inmensidad de las verdes colinas
y que llegaran al fin los esperados visitantes
que cultivarían y harían crecer
mi tierra y mi morada.

Mas la casa permaneció vacía,
las puertas cayeron ante continuos golpes de agua,
crecieron musgos en las paredes y en el patio
y yo permanecí en el invernadero
sin fuerzas para evitar la caída de mi casa.

A veces creo escuchar el oscuro aleteo de mis antiguos animales
Y me pregunto si debo volver hacia el bosque
Si los encontraré todavía
Si habrán emigrado o habrán muerto
Si podrán, acaso, renacer en mí,
Si podré, entonces, edificar mi nueva casa.
De: 10 60 90- 10 poetas ecuatorianos de los 90s (nacidos en los 60s)- K-Oz Editorial

Rudolf Peyer
Olten, Suiza, 1929
poemas de amor
3
Fuera de mí
en ti
estoy completo
4
Las sombras
debajo de mis ojos
son tuyas.
Suéltame ya,
mi epidermis pecadora
te absuelve.
5
Cuando
tus adioses
dejan cicatrices
en mis manos,
es tiempo para
quedarse
Paul Eluard
Francia- 1895-1952
Hasta cuando dormimos...

Hasta cuando dormimos cada uno de nosotros
Continúa velando sobre el otro
Y este amor más pesado que el fruto maduro de un lago
Sin reír sin llorar y desde siempre
Dura día tras día y noche tras nosotros.

César Seco
Venezuela
Susto

Cada uno encontrará al otro lado uno que lo reconozca. Uno que diga
que tuvo casa, que tuvo rostro y se llamaba fulano. ¿Dónde están los
que el mar no devolvió? ¿Dónde los que sólo se dejaron ir con el agua
para no volver a estar cuando éstas volvieran a su sitio? Unos irán a
los campos de golf untados a una muchedumbre de barro con colchones
terciados, con la nada milagrosa de vida prendida aún del susto.

Galo Torres
Cuenca - Ecuador- 1962
Correo para poetas

Para sentirte más protegido en el oficio de poeta
arrodíllate, por la arena, lienzo iluminado por la luna.
DEREK WALCOTT
Amigo poeta:
para sentirnos más protegidos en el oficio
elevemos un salmo
al dios que todavía no nace
y muy de madrugada despertemos
a todo el gremio de los guitarristas,
solo así este instante volvería a llenarse con la misma sustancia
que esa mañana en que sus piernas bajaron del autobús,
—tenía diecisiete años y era toda libros y uniforme—.
Para poner al amparo el poema oremos
mientras contemplamos la delgada ilusión de esas películas
que transcurren entre la nieve y árboles agostados,
o inclinémonos ante las piezas de obsidiana y basalto
en las que algunos hombres leen la biografía del incario.
Para sentirnos más protegidos en el oficio
deberíamos socorrer las heridas de los amantes
con una gasa que por ejemplo
tuviera la forma de andar de los amados.
Maravillémonos pues de la humilde gracia
con que toca un músico municipal
y agradezcamos la voz del órgano catedralicio
que como un anciano profeta predica
una doctrina tan gastada como sus fuelles.
Yo mismo, para dar merecimiento a mi escritura,
me adelanto a la habitación donde yace mi cadáver
para saludar a los que se acercan y me despiden.
En fin, para poner al amparo el poema, amigo poeta,
te ruego hacerlo con la misma gracia que ella
cuando termina de bañar su cuerpo.
De: 10 60 90- 10 poetas ecuatorianos de los 90s (nacidos en los 60s)- K-Oz Editorial

Leticia Herrera
Michoacán- México
En el camino
a Guadalupe Parada del valle
He visto a esa mujer
en el umbral del tiempo
detenida
con los ojos de niebla
acorazados
cazando una mirada espejo
que la encuentre
De: Ver al volar, Mèxico, 1988
Patricio Manns
Nacimiento, Chile- 1937
La dignidad se convierte en costumbre
(Homenaje al dirigente del MIR, Bautista van Schouwen)
Silencioso,
con silencio de piedra submarina,
con la conciencia sometida al hierro,
con la muerte trenzando sus cuchillos,
sintió que se quedaba desvestido
de sangre, de cabellos y de uñas,
de ojo y de piel,
como si fueran un violento equipaje,
el único equipaje,
o un dosel, un visillo, una terca ventana
que atajaran el ojo a los verdugos
de Bautista van Schouwen, compañeros
¡Tan callado!
¿quién hubiera pensado que pudiera
coronar con silencio su conducta?
¿recordar a la especie la decencia?
¿y juntar sobre el cuerpo luminoso
los golpes propinados a su pueblo,
la espina y la cadena?
Ha crecido Bautista van Schouwen para siempre,
elevado a semilla frutal, que desde ahora
nos da la dignidad para hacerla costumbre,
para escribirla en todos los presidios del mundo.
Secando la memoria,
clausurando la boca,
no dijo una palabra,
ni una fecha, ni un nombre,
ni un país, ni un río, ni una flor,
ni un bosque,
ni una abeja que sirvieran
de mapa a los verdugos de su pueblo
Eso es todo.
Así es todo de simple, compañeros:
en el duro momento de los hechos
es tajante como agua de cascada
y declara invencible su silencio,
se doctora en metal enfurecido,
se gradúa de bosque indescifrable,
se viste de eficacia,
se acoraza en conciencia:
ha humillado las garras que araron en su piel,
y así es que su tormento se convierte en un surco,
y al golpearlo en la tierra
lo forjaron semilla.

Lu Chi
China
Suave y dulce hierba del río,
vívida lentejuela que a sus orillas crece.
La joven blanca y delicada
teje graciosamente bajo el alero.
Sus formas encantadoras deslumbran,
su rostro adorable es radiante.
Su amante vaga sin regreso.
Ella anida aparte, solitaria ala viuda.
A su cuarto vacío entra el gemido del viento.
A medianoche se levanta con un suspiro.

Raúl González Tuñón
Buenos Aires, Argentina- 1905- 1974.
Los voluntarios
(“Puente de los Franceses,
nadie te pasa,
porque los milicianos
¡qué bien te guardan!”
Qué bien te guardan, sí,
qué bien te guardan,
cubiertas de ceniza
la madrugada.)
No preguntaron

Vinieron de tierras subidas a los mapas.
Según la latitud agrias o dulces,
duras o fraternales.
Oh viajeros,
con puñales, con rosas, fotografías de jefes queridos,
de niños solos, lugares y muertes.

No preguntaron.

Así vinieron,
nadie los llamó.
Un día llegaron a morir en los muros de la ciudad
sitiada,
de la que sólo vieron sus orillas.

No preguntaron.

¡Tan delicadamente!
Qué aristocracia popular,
qué señores de la sangre y qué ilustre morir
cuya herida
explicaba el secreto de la pólvora.

No preguntaron.

Ellos,
los hombres de la primera columna voluntaria,
no preguntaron ¿cómo va el museo?
¿dónde están las mujeres y las coplas?
¿cómo se come aquí? ¿dónde está la taberna?
¿cómo se va a la catedral? ¿dónde está el cementerio?
ni cualquier otra cosa que pregunta un viajero
que conoce la sed, el hambre, el mundo.

No preguntaron.
José Gomes Ferreira
Portugal -1900 -1985
Chove...

Mas isso que importa!,
se estou aqui abrigado nesta porta
a ouvir na chuva que cai do céu
uma melodia de silêncio
que ninguém ouve
senão eu?

Chove...

Mas é do destino
de quem ama
ouvir um violino
até na lama.

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”- A- Einstein
Víctor Valera Mora
Venezuela, 1938-1984
Livia incendia la pradera
Livia Margarita Gouverneur, heroina del pueblo de venezuela, muerta en combate contra los gusanos batisteros

El moscardón de secas soledades,
reyezuelo de alma grasienta y sombrío corazón
coronado bajo aguaceros de muerte
con sotanas y lunas.
Soberbio y los verde social verdugos
atendiendo órdenes de la Embajada americana,
dijeron que a Cuba había que destruirla:
abrieron las puertas
a la resaca de todo lo podrido
y facturaron el basural del mundo.
Insurgieron contra el hombre.
Buscaron poderío en el hambre y la miseria.
A la tuberculosis, al suicidio,
fueron entregados 500 mil desempleados
(el resto para abonarlos a corto plazo)
y mandaron a crecer y multiplicarse.
Se aliaron con los curas, el odio, el silencio.
Se aliaron con el ordenamiento de las bayonetas,
con la noche de las alambradas y la crueldad de los burgueses.
Se aliaron con lo más cercano al deshonor,
con la identidad de la podredumbre.

Y así la flor del cundeamor y la cumbre de la colina.
Así el insaciable volcamiento de los bosques
y la vastedad sonora y caballar de la llanura.
Así el color del que te digo desde las hondonadas
y el heredado caudal de los ríos
(el Orinoco es el gran prisionero del imperialismo).
Así las rutas espaciales,
los mares fundados, los puntos cardinales,
nuestro petróleo, nuestro hierro,
nuestras placentas enterradas:
todo fue entregado con dulzura
a los mil veces malditos yankis.

Porque no son más
Que judas, cancerberos, ratas desplegadas.

Entonces muchacha combatiente,
camarada solar, rosa del pueblo,
novia y hermana de lo que esperamos:
con tus puños tus uñas tus zapatos
tu libreta de apuntes tus canciones
el vestido que no estrenaste
tu digna bandera tu pistola
y tu corazón que no aguantaba más,
te despeñaste a rabia y fuego
sobre toda su playa de traidores.
Ahora fue duro golpe tu caída.

Hoy sonreír es una desvergüenza,
Tú lo sabes mejor que nadie,
y aceptamos esta vida de cuchillo
y de violencia desatada.
Hoy no sabemos si Cristo
es mujer o es hombre,
solo que el pueblo de nuevo fue crucificado.

Pero tu agonía volcada
incendia la pradera,
y hay jóvenes y sombras de jóvenes
ardiendo por los montes
en la inexorable luz de la guerrilla,
para darnos la oportunidad de cumplir las canciones
y la venganza más terrible.

Marcos Ana
Ventosa del Río Almar, Salamanca, España, 1921
Pequeña carta al mundo

Los dientes de una ballesta
me tienen clavado el vuelo.

Tengo el alma desgarrada
de tirar, pero no puedo
arrancarme estos cerrojos
que me atraviesan el pecho.

Siete mil doscientas veces
la luna cruzó mi cielo
y otras tantas, la dorada
libertad cruzó mi sueño.
El Sol me hace crecer flores,
¿para qué, si estéril veo
que entre los muros mi sangre
se me deshoja en silencio?

No sabéis lo que es un hombre,
sangrando y roto, en un cepo.
Si lo supieseis vendrías
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
con el corazón deshecho,
enarbolando los puños
para salvar lo que es vuestro.
Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo;
de nieve, a mis camaradas
entre sus cadenas muertos…
recoged nuestras banderas,
nuestro dolor, nuestro sueño,
los nombres que en las paredes
con dulce amor grabaremos.
Y si no nos cerráis los ojos
¡dejadnos los muros dentro!
que se pudran con el polvo
de nuestra carne y no puedan
ser nuevas tumbas de presos.
No sabéis lo que es un hombre
sangrando y roto, en un cepo.
Si lo supierais vendríais,
en las olas y en el viento,
desde todos los confines,
para salvar lo que es vuestro.
Si llegáis ya tarde un día
y encontráis frío mi cuerpo
buscad en las soledades
del muro mi testamento:
al mundo le dejo todo,
lo que tengo y lo que siento,
lo que he sido entre los míos,
lo que soy, lo que sostengo:
una bandera sin llanto,
un amor, algunos versos…
y en las piedras lacerantes
de este patio gris, desierto,
mi grito, como una estatua
terrible y roja, en el centro.

“La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.”- J. Lennon
César Vallejo
Santiago de Chuco, Perú, 1892- 1938
La rueda del hambriento

Por entre mis propios dientes salgo humeando,
dando voces, pujando,
bajándome los pantalones...
Vaca mi estómago, vaca mi yeyuno,
la miseria me saca por entre mis propios dientes,
cogido con un palito por el puño de la camisa.

Una piedra en qué sentarme
¿no habrá ahora para mí?
Aún aquella piedra en que tropieza la mujer que ha dado a luz,
la madre del cordero, la causa, la raíz,
¿ésa no habrá ahora para mí?
¡Siquiera aquella otra,
que ha pasado agachándose por mi alma!
Siquiera
la calcárida o la mala (humilde océano)
o la que ya no sirve ni para ser tirada contra el hombre
¡ésa dádmela ahora para mí!

Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto,
¡ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la torcida y coronada, en que resuena
solamente una vez el andar de las rectas conciencias,
o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva,
va a caer por sí misma,
en profesión de entraña verdadera,
¡ésa dádmela ahora para mí!

¿Un pedazo de pan, tampoco habrá para mí?
Ya no más he de ser lo que siempre he de ser,
pero dadme
una piedra en qué sentarme,
pero dadme,
por favor, un pedazo de pan en qué sentarme,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse
y después me iré...
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y ya no tengo nada, esto es horrendo.
Yun Sondo
Corea, 1587-1671
Sossego

Sentado sozinho
com um copo na mão
contemplo
os montes distantes
Nem que chegasse
a amada
sentiria
prazer maior
Mesmo que não falem nem riam
gosto mais
das montanhas
Envio amelia pais

“Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. “ A-. Christie
José María Millares Sall
Islas Canarias
De: Hago mía la luz – 1977. –2

Del inquieto plumaje
de los sueños,
en su temblor comido por la noche,
en su oscura
vereda,
una puerta se abre
de flores y basuras,
de mares y de manos
implorantes
pidiéndonos auxilio,
clavándonos las olas
de su insomnio,
sus ojos como espejos,
en tanto los cristales
de un golpe
se derraman,
despiertan,
se hacen música
y caen sobre el piso donde juegan
en cuclillas los naipes,
la cruel resignación,
el fuego que nos quema
las pupilas
vestidas
de los pies a la cabeza
de negro riguroso,
al póker miserable que soñamos,

la vida, en fin,
del ser que se nos pega
a la carne que a gritos nos reclama
ese mundo
donde los pies muerden,
se hunden como lanzas
en el cieno
profundo de los sueños,
del sueño que devoro hasta su muerte,
que así se vuelve a ser,
a despertar
de nuevo el no vivir
jugando la partida
de la muerte.
Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal
Mexicali, México- 1974

nada queda
tu cuerpo el roce de la brisa sobre el hombro
comprendo
que la vida es asunto para el resto
de los días que habrán de trascender este minuto

este abismo
lucidez que corta por lo sano al mundo
cuando lo negro es negro
y somos dioses reposándose en su asiento

tu cuerpo ejerce un poder hostil sobre la casa
¿qué necesidad hay de aquella estrofa?

(me preguntas)
escríbela de nuevo
(me condenas)

tus labios son una puerta al mundo
tus párpados se cierran para que la vida siga
la cresta de tu aliento oficia el vuelo de la noche

soy Jacob y esa escalera da a tu templo
De Endechas, 2007

Teresa de la Caridad Melo Rodríguez
Santiago de Cuba, Cuba- 1961
Casa en la tierra

Sobre la tierra firme construimos refugios
promisorios
creemos en ellos como la salvación:
nadie nos salvará de nuestra vanidad
nuestro peso de hormiga en la casa mudable
nada nos apartará de las paredes provisionales
pegadas a las rocas.

En el antiguo mundo en las montañas de Petra
los hombres cincelaron el sueño rosa de los otros.
En filas sudorosas / aspirando en el polvo
tallaron las catedrales de los dioses de piedra.

Nuestros dioses de arcilla en ciudades insomnes
enredan su confusión en columnas y techos circulares.
Pues toda casa tiembla.
Sobre la tierra firme la única firmeza
proviene de los sueños que echamos hacia el agua
y el agua los devuelve
como lengua que lame los contornos
del cuerpo y los suaviza
y les crea la breve eternidad de las paredes
de los sueños de agua
las palabras.
João Cabral de Melo Neto
Brasil
Funeral de um lavrador

Esta cova em que estás com palmos medida
É a conta menor que tiraste em vida
É de bom tamanho nem largo nem fundo
É a parte que te cabe deste latifúndio
Não é cova grande, é cova medida
É a terra que querias ver dividida
É uma cova grande pra teu pouco defunto
Mas estás mais ancho que estavas no mundo
É uma cova grande pra teu defunto parco
Porém mais que no mundo te sentirás largo
É uma cova grande pra tua carne pouca
Mas a terra dada, não se abre a boca
É a conta menor que tiraste em vida
É a parte que te cabe deste latifúndio
É a terra que querias ver dividida
Estarás mais ancho que estavas no mundo
envio amelia pais
Jorge Castañeda
Argentina
Heráclito de Efeso

Todo fluye deviene eternamente:
el arduo transitar de las estrellas,
el tiempo inexorable y lentamente
nuestra finita vida con aquellas

certezas o con estas incertidumbres.
Que nada es igual se sabe o se intuye;
el mismo pensar es algo que fluye
o que deviene: hasta las costumbres.

Todo cambia. La cumbre y el abismo,
el río que es ya no será el mismo,
ni el árbol, ni la piedra ni la rosa.
El espejo que a diario nos acosa,
los átomos, el rostro, cada cosa
es mutación, decurso y espejismo.

Konstantin Símonov
Rusia
El compañero

Tras el enemigo de nuevo caminamos
hacia el poniente cinco días, palmo a palmo.

El quinto día, bajo un fuego inclemente
cayó mi compañero, el rostro hacia el poniente.

Tal como avanzaba, así murió: corriendo.
Así cayó y así quedó en la nieve, yerto.

Abrió los brazos anchos como si quisiera
abarcar en ellos a la nación entera.

Como si él, que dio su vida en la pelea,
aún después de muerto su tierra protegiera.

Muchos días amargos la madre llorará.
La victoria no podrá devolvérselo ya.

Mas para él —que lo sepa la madre doliente—
fue más fácil morir con el rostro al poniente.
De La libreta del frente, 1942
Traducción: Vera Vinográdova Arreglo de Corvalán. Ediciones M. Segura Buenos Aires Argentina 1958. Doce poetas rusos XIX - XX)

Domingo Alfonso
Jovellanos, Matanzas, Cuba- 1935
Alguien casi idéntico a mí, alguien que no habrá leido esta página
........................................................................-A Borges en su centenario-

Cierta noche sin luz, en la calle Zapata,
–como metido dentro de una copa llena de oscuro vino–;
noche cuando yo esperaba a Fernando Álvarez
para juntos escuchar uno de mis boleros
nunca interpretados
Una mujer me tocó por los hombros
diciéndome:
"eres exacto a quien fuera mi difunto esposo"
Uno de esos seres parecidos a mí
copia de mi figura, o yo mismo una réplica como varias
de las imágenes que cruzamos la Tierra con ligeras variantes:
"Alguien casi idéntico a mí, alguien que no habrá leído
esta página,"

¿Quién de los dos termina este poema,
Borges o Domingo Alfonso?
“En la ciudad dorada”

María Teresa Bravo Bañón
España
Libertad

Contemplé desde el pódium a los danzantes:
Yo volaba en cuatro dimensiones
y ellos eran turba de cuerpos
densamente comprimidos
cual ficticio claustro materno
-cada vez más estrangulador-

El Universo es pródigo en espacio:
Sólo hay que atreverse a ascender.

“El mundo está lleno de pequeñas alegrías: el arte consiste en saber distinguirlas.” Li Tai Po
Alejandro Seta
A. Korn, Buenos Aires, Argentina
Sobreviviente

Recuerdo el tiempo en que la gente se saludaba.
Éramos personas recordándonos que había amanecido.
Hoy, hoscos rostros esquivan la mirada. Aquellos hombres ya murieron
Y yo soy el cronista resurrecto de un pasado que nadie recuerda.

Yo sí lo recuerdo: el agua tenía gusto a agua
Y se podía escuchar en cualquier calle el canto de los pájaros.
Había niños que eran niños. Hoy los niños están presos
en mármoles oscuros, detrás de nobles escritorios.
Presos sin padres. ¿Quién rompió el círculo?
Mañana alguien dirá que esto es mentira. Por eso lo escribo:
para decir que yo lo recuerdo. Había ángeles.

Yo mismo era un niño. Mi madre cuidaba las begonias
en un patio donde a veces llovía. Mi madre también sonreía a veces
y esto es algo que yo escribo para que se lo recuerde.
¿Quién rompió el noble oficio del carpintero
Y de los maderos sólo hicieron cruces? Paraísos había en mi vereda,
dulces cuerpos oscuros, elevando sus brazos venerables.
¿Quién envenenó el agua, quién la mirada de los hombres, quién
o qué elemento desconocido por la ciencia, enmudeció el saludo?

Dios andaba por todas partes.

Después, vino la guerra.
De: La rosa invisible

Leonel Rugama
Nicaragua, 1949- 1970
Sandino

"Había un nica de Niquinohomo
que no era ni político
ni soldado".
Luchó en Las Segovias
y una vez que le escribió a Froylán Turcios
le decía que si los yanquis
por ironía del destino
le mataban a todos su guerrilleros
en el corazón de ellos
encontraría el tesoro más grande de patriotismo
y que eso humillaría a la gallina
que en forma de águila
ostenta el escudo de los norteamericanos
y más adelante le decía
que por su parte al verse solo (cosa que no creía)
se pondría en el centro
de cien quintales de dinamita
que tenía en su botín de guerra
y que con su propia mano
daría fuego
y que dijeran
a cuatrocientos kilómetros a la redonda:
SANDINO HA MUERTO.
Luisa Futoransky
Buenos Aires, Argentina, 1939
Arte poética

El pescador conoce de aparejos, sedales, tanzas,
cañas, anzuelos y plomadas.
El pescador sabe devolver al agua
las palabras
que no sirven.
Umberto Saba
Trieste, Italia, 1883 - 1957
Amé

Amé palabras simples que ni uno
osaba. Me encantó la rima flor
amor,
la más antigua difícil del mundo.
Amé la verdad que yace en lo hondo
como un sueño olvidado, que el dolor
amiga redescubre. Con miedo el corazón
se le aparea, y ya no lo abandona.
Te amo a ti que me escuchas y a mi buena
carta dejada al final de mi juego.
Versión de Rodolfo Alonso

Eduardo Rezzano
La Plata, Argentina
Espejo

Sentado a la cabecera
de la cama
sostengo la mano de
un muerto

Escondo mi impaciencia
y él no me mira
pero retiene mi gesto
y me lo ofrece

Suelto su mano

Si no tiene paz
que despierte
que quiebre mi cuello
o me ofrezca una agonía
larga y reparadora
de: Gato barcino, edit. Lumen, españa, 2006

Maria Cristina de Azeredo
Rio de Janeiro, Brasil

Confusa, eu pensava na cidade
(terra, fogo, água e ar
abrigando tanta gente)
e a ela pedia,
em ansiosa sensação,
Alguém.

Medrosa, eu pensava em mim
(vibrante, vibrátil,
precisando ser tocada)
e me perguntava,
em excitada solidão:
Quem?

Ela me respondeu
(água sobre fogo,
indiferente ao amor,
prostituta de luxo,
enfeitada e nua,
pobre novo-rico,
desacato e provocação):
Ninguém.

“La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia”. Aristoteles
José Barroeta
Pampanito, Trujillo, Venezuela, 1942
Ofelia

Ha muerto la reina..
De una colina mística
el agua baja y rodea la noche.
La reina del agua y del corazón
yace extraviada en el follaje negro,
húmeda del rocío muerto.
Son cielos las hojas tendidas
en el agua
y ella, la reina,
flota muerta con su trono muerto.
La armonía de aquel verde en los ojos
fallece hoy ardoroso,
vuelve a su origen, su primera sombra.
Arte de anochecer. Monte Avila editores. Caracas, 1975.

Roberto Daniel Malatesta
Santa Fe, Argentina
El buen vecino

A través del aire límpido de mayo
Clic...
Clic...
las tijeras de podar
del buen vecino.
Duelen un poco,
bajo la luz brillan,
vacilan
y vuelven a arremeter.

Duele
aquel desmembrar en seco:
ramas de fresno
sobre la gramilla.
Duelen
un poco, dolerían
mucho más
si uno no supiese que él,
el buen vecino,
cree en la primavera.
- Del cuidado de la altura del níspero -ediciones delanada, santa fe, 1992

Mijail Lamas
Sinaloa, México, 1979

Voy a darle vuelta a la página de los incendios,
a levantar la pluma de esta hoja que la luz ha despertado,
a oscurecer con un golpe de mano esta flama que se consume a sí misma.
Voy a quedarme quieto.
Voy esperar la estación de nubarrones y mañanas frías.
Voy a guardar silencio.

Beatriz M. López Osornio
City Bell, Buenos Aires, Argentina
a la memoria de Sylvia Plath

Suman mas mis muertos
que las horas concedidas
a Diana Cazadora
para aniquilar la vida

José Hierro
Madrid, 1922- 2002
Alegría

Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.
Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
( Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía. )
Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.
Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.
De "Alegría" 1947

Graciela Maturo
Argentina

Figuras del misterio, mutaciones
de una rosa que gira.
Gotas de fuego en que mi amor construye
la perfección desnuda de la llama.
Prismas de espejo y oro de la escarcha,
escudos
sobre un insecto verde, geometrías.
Chispas de la batalla.
Dónde está el antes, el después,
el gran vitral donde la rosa es pétalo
de otra infinita rosa.
del libro El mar que en mí resuena

León Felipe
España, 1884-1968
Revolución

Siempre habrá nieve altanera
que vista al monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también
–un sol verdugo y amigo–
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.

Eduardo Dalter
Argentina, 1947

Veredas angostas; aroma espeso
de cilantro o de fritura; aún
no es mediodía, pero ya
el sol arde en los brazos;
caminamos, caminamos; y
mis ojos son ancla en la arena
de los ojos que me tocan;
y el aire abierto sube, baja
y nos navega hasta la sangre.

Alfredo Villanueva Collado
Puerto Rico ( reside en Estados Unidos)
Comelata con arepas

Te envío estas fotografías
para que sepas quiénes son mis amigos de ahora..

Quisiera poder compartirlos contigo.
No tengo duda que te integrarían.

Son bohemios por gusto, académicos díscolos.
Subversivos peones del sistema.

Pero escogiste otra vida, separada.
No deseaste reparar la mesa

y preferiste el intruso paisaje.
Sea. Nuestros padres

aúllan nichos de cemento ignoto.
Tus vástagos abandonan la osamenta.

Te quiero tanto. No puedo perdonarte.

Luis Benítez
Buenos Aires, Argentina
Antes que digas nada

Tú vas por el mundo, reina del país de los ojos infinitos,
con la boca salada y lista, sin saber que todo
ya ha sido partido y repartido.
Antes que digas nada, la vida y la muerte han ocupado
sus lugares y la orquesta ataca con la sangrienta
sinfonía del nacimiento;
(lloran los actores desnudos al salir a escena)
mientras un salvaje verdugo apaga y enciende
las luces a su antojo. Antes que digas nada,
escucha al corazón de la vida golpear con furia
en otros como en ti golpea. Por esos golpes dejamos
que piel y huesos fluyan como ríos.
Somos hombres y por ello, lo olvidamos.
Antes que tu roja boca se abra en un beso o un mordisco
todo estará ya en marcha, el beso ya fue dado,
y las ruedas del día y los remolinos de la noche
tendrán su bailarina loca fugitiva entre ruedas;
eres del asombro y eres de las penas
que jamás cierran los ojos.
Y antes que digas nada el mazo estará mezclado, las cartas dadas.
Pero por esa tu rabia inútil, alerta como una oreja,
hermosa y sin sentido como las flores, es que sigo
tus pasos, Inés Sandín, la de los ojos infinitos,
con las pocas cosas que conozco tan erradas:
mis libros, mi pasado y mis palabras.
De Poemas de la tierra y la memoria, 1980

“La crítica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por la mala costumbre de criticar sólo después de consumados los hechos.” Mao Tse Tung

Gregorio Riveros
Venezuela
Preñez

La lluvia
tejida
de amor
nocturno
y piel
de lagartijas
y ojos
ebrios
de mar
Excitada
Se preña
de remolinos
en la arena.

Carlos Carbone
Argentina
Que la poesía te toque

Que la poesía te toque
con su mano de luz
con su vuelo de gorrión
con su aire arriba de la cuerda.

Que la poesía te toque
con su ojo de nodriza
con su lengua de gato
con su ardor de lluvia nocturna.

Que la poesía te toque
en el rincón del desastre
en el nudo de tu corteza
en la brumosa pluma de tu seno.

Que la poesía te toque
y te hiera de muerte
y te convierta en tinta
sartén
o tormenta de espejos.

Que la poesía te toque
y sea definitivo
una cruz
un hogar de animales salvajes.

Que la poesía te toque
y revierta tu realidad
y pudra tus lágrimas
y despierte el feroz umbral
de tu pecho.

Que la poesía te toque
y la música para siempre
y los relámpagos por siempre
y el despertar siempre.

Que la poesía te toque
Y tus pies sean
terremoto sobre el mundo.

Que la poesía
Que la poesía te toque.

Carmen Castejón Cabeceira
Galicia, España
Las otras mujeres

Hay mujeres habitando las calles.
Mujeres que insertan quimeras
en las aristas oscuras
de sus laceradas entrañas.
Luces que alumbran a los desertores
De los juramentos
Risas intravenosas de brazo sometido
al arpón homicida.
Mujeres enlutadas,
colmadas de piel de éxodo.
con miedo, sin religión
con religión y encajes.
Mujeres Lesionadas,
vomitando su venida
bajo pirámides de cartón.
Mujeres con hijos de pateras
cruzando los canales
hacia las verdes orillas
sangradas de hidrocarburos.
Mujeres con espaldas en jirones,
Ojos morados,
Con gafas de sol.
Mujeres topo, de trueque,
silenciadas.
Mujeres bramando
sin sueños y con el sueño desvelado.
¿quién no ha visto los suelos
de nuestros recorridos
como voraces simas,
sembradas de mujeres
con la boca cerrada
sin nada más que una escueta
percepción de quebranto
en sus ojos?
Esas miradas,
que todavía nos absuelven
cuando nos las dedican.

Cristina Villanueva
Argentina

¿Cómo se vuelve adonde no se estuvo ?

Por un círculo virtuoso
o una espiral o un cielito
Por ojos que inventan transitoriedades
o la piel de bilingues hermosuras.

En síntesis
no hay forma posible de regreso.

“¡Cómo! ¿Nada de crítica? No. El genio es una entidad como la naturaleza, y quiere, como ésta, ser aceptado pura y simplemente. Una montaña se toma o se deja. ¡Hay gente que hace la crítica del Himalaya piedra por piedra! Todo en el genio tiene su razón de ser. Es porque es. Su nombre es el reverso de su luz. Su fuego es una consecuencia de su llama. Su precipicio es la condición de su altura.” Víctor Hugo

Mariana Bernárdez
México
El agua del exilio
Colección El Ala del Tigre, UNAM. México, 1994.
II
Aguardo, calladamente aguardo a que una palabra reviva los sueños ancestrales, que algo revele un instante, un instante de lucidez que no tema manchar el silencio.
Aguardo, quieta, en acecho, rayo fugaz, esperar esperanzado, ¿de dónde me habrá embriagado esta esperanza? ¿Fue mirando la luna o en la disertación de lo vano que es buscar el saber?

III
La luz debe iluminar la noche, el cuarto con su caos ordenado y la música suave que humedece las paredes, su agua cantará secretos, misterios latentes, signos que aguardan –como yo- a ser descifrados.

IV
No he olvidado las tardes en el jardín, el viento suave, las golondrinas, víctimas de mis cuestionamientos y el árbol cuya savia era alimento para mis divagaciones, pero el suelo no era lo suficientemente duro, por lo que me iba a volar nubes, encantada por sus formas recordaba que mi raíz era la tierra, ¿y si alguien me arrancaba?, vivir de las nubes, pasé tantas tardes mirándolas, se arrejuntaban o se desgajaban por el enjambre del viento, tantas historias, desde entonces he vivido del puro cuento...

V
Me perdí entre las palabras, me enredaron los ojos y se me derretían en imágenes: era una cierva o un lagarto, podía empuñar una espada o recorrer tierras salvajes... puro cuento para explicarme por qué se marchitaban las hojas, por qué la lluvia despertaba la nostalgia de mi vientre, los verdes pasmados de un crisantemo... las tardes lluviosas del suelo al cielo, porque yo miraba las cosas al revés, desde el silencio, desde la luz, miraba escrutinosamente. Desentrañados los supuestos, la sorpresa era inmediata: ¿y la vida?, ¿dentro del tiempo?, ¿y la inmortalidad?, ¿ese beso insurrecto que abre heridas de fuego?
Enfermé de nostalgia, no era el mal de la melancolía, quería regresar al origen, simiente de mandrágora eclipsada, al mar, al agua, si provenía de su sal ¿por qué había sido arrojada a la tierra, ¿para qué mis pies?

VI
No, no era el agua, era la nostalgia por volar, mis alas eran tan sólo pedazos de hueso, chillaba con graznidos de madreselva, envidiaba a las gaviotas, sus alas eran puro movimiento sin espacio, mis dedos en cambio marcaban el límite de mi cuerpo. Si no iba a volar, entonces quería mirar. Mis ojos se hicieron agudos, atravesaron montañas, líquenes, espumas. Mirar transparente donde el tiempo libera la memoria, donde se arraiga la vida, revelación del agua.

María Elena Walsh
Argentina
La pena de muerte

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos
Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar.

Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

“Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir.”- H. Thoreau
Andrea Cote
Barrancabermeja, Colombia 1981
Llanto

María,
hablo de las montañas en que la vida crece lenta
aquellas que no existen en mi puerto de luz,
donde todo es desierto y ceniza
y es tu sonrisa gesto deslucido.

Allí es enero el mes de los muertos insepultos
y la tierra es el primer cadáver.
María,
¿No recuerdas?,
¿No ves nada?
Allí nuestras voces son desecas
como nuestra piel
y se nos queman los talones
por no querer saber
de las casas incendiadas.

Hablo María
de esta tierra que es la sed que vivo
y el lecho en que la vida está enterrada.

Piensa María,
en que esto no es vivir
y la vida es cualquier otra cosa que existe
húmeda en los puertos donde el agua sí florece,
y no es hoguera cada piedra.

Acuérdate, María,
que somos
pasto de perros y de aves,
somos hombres calcinados,
cortezas vacías
de lo que éramos antes.
¿De qué estás hecha?, niña mía,
por qué crees que puedes coserle la grieta al paisaje
con el hilo de tu voz,
cuando esta tierra es una herida que sangra
en ti y en mí
y en todas las cosas
hechas de ceniza.

En nuestra tierra,
los cuervos lo miran a uno con tus ojos
y las flores se marchitan
por odio hacia nosotros
y la tierra abre agujeros
para obligarnos a morir.
de Puerto Calcinado, edit: Universidad externado de Colombia.

Claribel Alegría
Nicaragua
Realidad

En este aposento
que soy yo
mi realidad
(la cotidiana)
es un jadeo apenas
que se extingue.

“Las críticas son cartas al público que ningún autor tiene que abrir ni leer”.- Rilke
Maria Esther Funes
Argentina

Olvidarse de vivir
Dejar pasar la vida
mirando tras el vidrio
parada sobre los zapatos de la nostalgia

sin atreverse
con pensamientos cortos
y con sueños largos.

A veces de la piedra brota el agua
Es un milagro pienso
Pero, cuando se seca el brocal
Entonces digo no hay milagro
Solo existe la vida y sus causas.

Marcela Gros
Vicente López, Buenos Aires, Argentina, 1959

Dos o tres cosas al alcance de mi mano.
Nada más.
Y algún libro. Leña seca.
Una copa de vino.
La música exacta.
Recuerdos.
Preguntas.
Menos respuestas.
Un sillón
cuando caigan incendiadas
las tardes sin reloj.
Amigos de los días distantes
y paisajes adheridos a los restos de la memoria.

Para el diálogo con los fantasmas,
una ventana amplia y luminosa.
Ojalá tu mano,
ojalá tu rostro
y el sueño benévolo
para enmarcar mi partida.
Tomado de Poemania 169 (BsAs, 2008)

Silvia Favaretto
Italia
El dolor que me habita ya no es carne
(Ciudad de Guatemala, 2004)

Maldita sea la lluvia
y la muerte y la infancia
maldito sea el sudor
los muslos y las caderas
maldita sea la palabra
y todos los sentidos que arrastra
maldita sea mi felicidad
y mi arte si es que lo tengo
malditos sean mi madre
y mi padre que así no me quisieron
y malditos sean quienes leen estas palabras
y que mi bolígrafo
se quede mudo,
que mi bolígrafo se quede mudo
y ya no grite.
De: antologia mexicana "Entre la carne y las palabras".

María Laura Quiroga
Merlo, Buenos Aires, Argentina- 1953
Aullido al alba

Pestañas raspando las cortinas
parpadeo entre lágrimas y sol
la luz desaparece.
Desvanecida la pupila
en el ángulo azul
en el exacto lugar de la ausencia.

La mirada orillando el aire
en el crepúsculo interior
y una espesa multitud de suspiros
escurriendo las fauces
susurrando el olvido.
Graciela Malagrida
Posadas, Misiones, Argentina, 1967
La semilla

...y si no me lees hoy
será mañana, cuando los pájaros aprendan
a gorgear mi nombre
a la altura de la hierba
cuando los hombres sepan ver
en la cumbre del dolor
más allá de sus narices
de la hiel, de la miel, del color...
por encima de sí
y de las nubes.

...y si no germino hoy
será mañana, con la primera luz
del día.

Lourdes Sarmento
Brasil
El invento

Utilizo mi poema
en el territorio de tu éxtasis,
construyendo en mí un invento
absoluto,
narcótico del tiempo,
donde emerge el verde
y se forman los vientos.

Entre abanicos de hojas
tatuados por la brisa,
aún tenía entre mis manos
la cabellera del sábado
nocturno,
olorosa a azúcar y a sudor.
Heme aquí en el suelo
y el cielo grávido
de estrellas.
Ivana Szac
Argentina

Se trepa al fuego,
desconfía hasta de la luz,
dolor en sus venas.

El sol despeina sus latidos
y llega a la roca
más alta
del desprecio.

Daisy Zamora
Nicaragua
Fiel ama de casa

Todo terminó con la Luna de Miel:
Azahares, cartas de amor, llantos pueriles.

Ahora reptas a los pies de tu señor:
primera en su harén,
tomada o abandonada según capricho.
Madre de los hijos de su apellido,
oreando tu abandono
junto al tendedero de pañales,
estrujando tu corazón
hasta despercudirlo en la ropa blanca.
Acostumbrada al grito, a la humillación
de la mano servil ante la dádiva,
Mujer arrinconada,
sombra quejumbrosa
con jaquecas, várices, diábetes.

Niña guardada en estuche
que casó con primer novio
y envejeció escuchando el lejano bullicio
de la vida
desde su sitial de esposa.

Mónica Velásquez Guzmán
La Paz, Bolivia, 1972
X.

Entre dos mundos transita la palabra
abriendo paso al indicio
cúmplase en mi tu voluntad, digo,
necesítame para cumplirte.
La vieja inquisición empieza a sospechar.
Ampárenme brujos meintras vienen por mí
mientras la luz ciega los ojos, el interrogatorio no cesa
esta diferencia es mi culpa
y traman fuegos para doblegar nuestros poderes.
Asístanme mientras mi cuerpo se parte
y ninguna sílaba acierta a salvarle
y mi pequeña luz se oscurece
y vienen a guiarme los muertos de antes
hacia sus círculos...
Leonor Silvestri
Argentina, 1976
Balde de agua

un dolor seco
como una piña
un disparo gélido
en el medio del pecho
un beso de puñalada
la televisión está prendida
me habla en una lengua que
no siempre comprendo
te dije me dijo me dijiste
tengo
frío en las piernas
la soledad es una cueva
húmeda adentro un oso
una sala de estar llena
de ruido y humo
una fiesta en año nuevo
nadie te conoce
ni tiene ganas de dirigirte
una palabra excepto aquella
estrictamente necesaria
por educación
un sillón repleto de oscuridad y
clavos
el dolor es una mujer
que llega a los 40
casada con hijos
la familia perfecta profesional aunque
levanta la mano y la baja
sobre el culo del hijo
NO LE PEGUES A TU HERMANA
y dice
para serte honesta
llamame cuando ella no esté cerca, cuando
puedas hablar
un país extranjero
con gente que no entendés
y no te entiende
parece que te quiere
coger o que te quiere
pero solo parece
ahora estoy cocinando
ya tengo tu teléfono
te llamo
y el dolor se irá
sabés
que este poema es una mierda
como todo lo que se escribe
cuando te duele así
el pecho cuando
una piedra te aprieta
la vejiga pero no podés
mear
y te preguntás
cuánto falta para lo que te hace
falta cuánto más
tus ganas
de creerte genial
podrán aguantar
y sabés que la noche
es eterna
no tenés adonde ir
encerrada en el medio del vacío
imposible extender la mano
parar un taxi volver
a casa
salir corriendo
el campo abierto es
el claustro
y te aferrás a esta única roca
aunque sea esta mierda
recordá
ella no tiene esto
ella no te tiene
ella no tiene
nada y todo
será algún día
un mal sueño
tomado de poemania 186
Graciela Wencelblat
Buenos Aires, Argentina

Ni llorar
ni lamentarse.
Descargar
si es necesario
toda la basura
de los tachos
y si así se pierden
poemas
será porque
como este no valen la pena.
Y es pena la que envuelve
manos arterias pensamientos
y tachan a esta mujer
tan parecida y tan distinta
que deambula por rincones
en esta tarde de lluvia.

Isla Negra
no se vende ni se compra ni se alquila,
es publicación de poesía y literaturas.
Isla Negra es territorio de amantes, porque el amor es poesía. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía.

Visitá el blog: http://isla_negra.zoomblog.com
Isla Negra en el Directorio Mundial de la Poesia - www.unesco.org/poetry

Convocatoria
IV Festival Palabra en el Mundo,

Vorto en la mondo, Palavra no mundo, Parola nel Mondo, Worte in der Welt, Rimayninchi llapan llaqtapi, Paraula in su Mundu, Cuvânt în Lume, Parole dans le Monde, Ordet i verden, Word in the world, Palabra no mundo,
Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món, Chuyma Aru, Koze nan lemond

20 al 25 de mayo del 2010

La diversidad hace más ancho el mundo
¡Nada puede acallar el canto, cuando existen justas razones!
En poesía!
Un abrazo cordial

Tito Alvarado (presidente Proyecto Cultural Sur) pcsur@aei.ca
Gabriel Impaglione (director Revista Isla Negra) poesia@argentina.com
Alex Pausides (presidente Festival Internacional de Poesía de La Habana) proyectosurcuba@uneac.co.cu

Inicio de sesión