El frío, Macri, la gestión, Néstor y Cristina. Una versión inquietante

(Gabriel Fernández)

Cómo ayudar a la historia

El frío agudo y la llovizna dañina sirvieron como marco a la opacidad mostrada por el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a la hora de afrontar u n ciclo que debería mostrar logros y desafíos a fut uro, tras un tiempo prudencial de gestión.

Por estas horas la Legislatura y la Justicia tie nen en sus manos el devenir del ex candidato nacional advenido en pequeño intendent e citadino. Tienen en sus manos la continuidad de su carrera política aunque también su perspecti va de libertad física.

En estas líneas, lector, nos interesa acomodar el espejo retrovisor y pensar lo acaecido, para luego volver a atisbar el horizonte. Venga y fíjese con nosotros.

Cuando el kirchnerismo desestructuró una eventual alianza entre lo que podría identificarse muy en general como las huestes de Filmus y las de Telerman, surgió en el corazón de los porteños -lo tienen, pese a las versiones- la convicción profunda de la victoria macrista.

Así ocurrió. Explicativamente, cada "banda" tenía su decir: que Telerman encarnaba cierto conservadurismo (como si Alberto Fernánd e z hubiera abrazado a Tirofijo antes de zambullirse en el gobierno), que Filmus era un socialdemócrata tibio (como si Heller fuera un peronista de l a primera hora). Argumentos, apenas.

Pero en ese tramo surgió una mi r ada más honda (la creimos y la analizamos en su momento) que se adentraba en las curvas d el cer ebro K y permitía inferir que la división se había sugerido con el objetivo expreso de lograr, efectivamente, el triunfo de Mauricio.

¿Corruptela, negocios compartidos? No: una apuesta política. Permitir al liberalismo gobernar la ciudad más rica y poderosa del país, a ver cómo le iba. Confiar en la sempiterna incapacidad de los conservadores y antiperonistas para administrar algo, y destruir así la posibilidad de una potente candidatura presidencial de derecha.

Según la idea en cuestión, Néstor y Cristina estaban convencidos de la debacle de Macri si se lo ponía frente a un a labor qu e superara el tono de una empresa ensambladora subsid i ada. A lo largo de décadas este espacio empresarial argentino (incluido Franco, papá) vivió y creció sin invertir un peso en el desarrollo nacional. ¿Porqué habría de hacerlo en funci ó n ejecutiva?

(La estolidez indigna de Michetti, la subejecución cerebral del duhaldista Rodríguez Larreta, entre otros, brindaron un entorno adecuado a la mirada kirchneriana, que estaría hoy cosechando en parte el éxito de su audacia.)

Y si la versión no fuera cierta, los resultados serían los mismos. Aunque como el orden de los factores si altera el producto, resultaría diferente la evaluación acerca de la capacidad orientadora de los máximos referentes del peronismo en la actualidad, al frente del gobierno argentino y de la Unasur, nada menos.

Con este panorama, tan distinto de la estelaridad observada durante la pugna con las entidades agropecuarias, cuando Macri, Carrió, Cobos, e n tre otros, arrasaban ante la opinión pública de pa ntalla, cabe evaluar las otras puertas abiertas.

El radicalismo, el socialismo, la centr o izquierda, el justicialismo disidente, entre otros, tienen una tarea ímproba a la hor a d e elaborar opciones con miras al 2011. En estas páginas, algo endurecidas por el vidrio de la pantall a pero p áginas al fin para un periodista gráfico, abordaremos en números venideros la realidad de esos espacios.

GF/ Director La Señal Medios