Ecos del debate sobre Papel Prensa

(Roberto Páez González)
1.9.10

Hay un tal Alejandro Rozitchner (foto) que ayer publicó La historia versión K en www.100volando.net, de inmediato difundido por Yahoo. Hoy 1 de septiembre, al referirnos a ese papel no defenderemos específicamente una versión K …
A. R. se imagina que la relación de la ideología con el pasado es un alejamiento de la realidad para que el relato de esa realidad traquetee en “un mundo ya inexistente y, por lo tanto, manipulable”. Pero eso es falso.
La relación de la ideología con el pasado, dependerá siempre de la ideología de que se trate. Cualquier versión del pasado translada al presente trasfondos históricos con viejos conflictos que ilustran los intereses y juegos de poderes de los actores de la actualidad. A. R. está contra la versión K porque él defiende otros intereses precisos y es fácil desentrañar cuáles son.
Le parece que el Gobierno hace un uso de “magia en relación con distintos temas, alterando pasados para dar lugar a presentes falsos” y que ese “uso progresista del pasado y la construcción de una memoria fantasiosa” son materiales o instrumentos de “una tergiversación de la justicia”: “los ejes de memoria, justicia y verdad se descuajeringan” reinventando una memoria “de lo que sucedió (o de lo que no sucedió)”.
Estamos en estos momentos con los temas de Papel Prensa y Fibertel en el candelero y, por ende, también en el de la sacrosanta libertad de prensa y las cantilenas de la SIP. Y en tal contexto este Rozitchner está rechazando la investigación sobre la adquisición de Papel Prensa por parte de Clarín, La Nación y La Razón, en su momento, cuando la dictadura militar, so pretexto de valorar más –mejor- el presente en vez de hamacarse en un pasado ya remoto, olvidable y particularmente borroneado para que no parezca lo que fue y disuadir de verlo cómo importa verlo hoy. “El peligro amenaza tanto al patrimonio de la tradición como a aquellos que reciben tal patrimonio”, supo sentenciar Walter Benjamin.
Por otro lado, el Gobierno envió al Congreso un proyecto de ley para declarar de interés público la producción de pasta de celulosa, con la premisa de que el papel debe valer lo mismo para todos. No cabe duda que A. R. rechaza la posibilidad de esta regulación por parte del Estado. Se conoce que prefiere defender las prerrogativas del monopolio.
Atribuye al Gobierno “una visión neurótica del tiempo pasado, generada en la incapacidad de enfrentar el presente”. Los adictos al gobierno serían “delincuentes que cuentan la historia para transformar sus delitos en justicia, para volverlos meritorios cambiando el signo de los acontecimientos”. Sin embargo, concebimos que muchos ciudadanos que han elegido Presidenta a Cristina Fernández de Kirchner defiendan su gestión y también vemos que otros ciudadanos le reconocen méritos de gobierno, además reconocer que más amplios conjuntos comparten el deseo de que el Estado desempeñe un papel importante en la regulación económica y social.
El palabrerío de A. R. acerca de que “no sólo los derechos humanos deben conducirnos a los conflictos presentes y no prioritariamente a los pasados, sino que en el trato con el pasado no debería tratarse de una simple manipulación traicionera” denota a un complice actual, presente de la dictadura. Denosta una “Historia … para limitar la libertad”, porque preferiría –prefiere- una Historia con impunidad.