Carta del Director
(Lic. Néstor Gorojovsky)
2009 se abrió bajo un signo triple y contradictorio: la violencia israelí contra la Franja de Gaza, la expectativa general de que quizás Barack Obama pudiera terminar al menos con la crueldad explícita de este tipo de acciones imperialistas y la rebeldía de la oligarquía del Oriente boliviano contra la nueva constitución de ese país. A estos signos, se sumó en febrero una ola de fuerte xenofobia en Europa Occidental. Difícil comienzo…
Termina el año con Obama recibiendo el Premio Nóbel de la Paz mientras envía cada vez más tropas a Afganistán, justificando esa creciente operación militar con el mismo argumento de 1914 (“la guerra para lograr la paz”), y enconando un complejo forcejeo en América Latina entre quienes pretenden restablecer la indisputada hegemonía imperialista y oligárquica, por un lado, y quienes tratan de encontrar caminos de liberación nacional, por el otro.
UN AÑO DE AVANCES Y RETROCESOS
Entre ambos extremos, revolución y contrarrevolución no se dieron cuartel.
En junio, una histórica sesión de la OEA forzó al organismo a levantar la resolución que excluía a Cuba, marcando el punto más alto de la influencia latinoamericana en la política hemisférica. Por la misma época fracasaba el intento estadounidense de lograr una “revolución de color” en Irán. Mas resultaba efectivo el zarpazo de la IV Flota.
Este último gesto se reveló significativo a su vez. Hay que sumarlo al escándalo de las bases militares en Colombia (y en Panamá), al golpe de Estado institucional del 28 de junio en Honduras y a la campaña desestabilizadora iniciada en la Argentina la noche misma de ese día, y que no parece que vaya a tener fin hasta las elecciones de 2011. En las últimas semanas de 2009, quedó muy en claro que esta campaña cuenta con tanto aval del gobierno de EEUU como los golpistas hondureños. En los últimos días del 2009 sonaron también vientos de fronda en el Paraguay del endeble Presidente Lugo.
El recambio presidencial en Washington, lejos de traer la tranquilidad que algunos ingenuos presagiaban, reforzó las apuestas de EEUU contra los países de América Latina. Se cumple así lo que parece una ley histórica: los gobiernos demócratas, para nuestra desgracia, nos prestan más atención que los republicanos…
El Nóbel de la Paz que recibió Obama tuvo más de rogativa que de reconocimiento. El telón de fondo de la ceremonia bien hubiera podido ser algún video de alta definición ambientado en Iraq o Afganistán.
Entretanto, en la pulseada hondureña, Brasil concedió asilo al Presidente Zelaya, lo que no impidió a los golpistas -amparados por EEUU- celebrar nuevas elecciones. Pero Brasil, en un nuevo gesto desafiante, se sumó a Venezuela como anfitrión de Ahmadi Nejad, el “villano iraní”, en América del Sur.
Al mismo tiempo, en elecciones espectaculares, Bolivia y Uruguay confirmaron o profundizaron el rumbo de unidad americana al reelegir a Evo Morales o al llevar a la presidencia al senador Mujica, de quien puede decirse que es el primer presidente de izquierda nacional, en un sentido muy amplio, que hay en América Latina. Su mensaje a los trabajadores del MERCOSUR fue inequívoco: la tarea más importante es la unidad. El opuesto sentido, en cambio, se expresa Piñera tras su victoria electoral en Chile.
PASIÓN ENFERMA
Como coronación de un ida y vuelta casi enfermizo, en la Argentina el Fuerza Aérea Uno (en ese momento el helicóptero que transportaba a la Presidenta de la Nación ) sufrió inadmisibles interferencias con amenazas de asesinato dirigidas a la Primera Mandataria.
Días antes, en una reedición del contubernismo denunciado en su momento por Joaquín Coca, un Congreso hostil al Ejecutivo planteaba un panorama político no tan inquietante por el acuerdo Carta del Director 4 – Política alcanzado entre los diversos bloques de la variopinta oposición argentina, sino por el odio neurótico que destilaron muchos de los que llegaron a ese acomodo.
No demasiado distinto del que lleva a los usurpadores hondureños a cometer o consentir docenas de asesinatos políticos en nombre de la “democracia” y la “soberanía” amenazadas por el demonio chavista. O del que presidió la masacre de Pando en Bolivia. O la de Bagua, en el Perú entregado de Alan García.
A principios del siglo XXI, por lo visto, el redespliegue estadounidense contra los intentos de reunificación latinoamericana no puede prescindir de esos “profetas del odio” que el argentino Arturo Jauretche denunció a mediados del siglo XX.
EL BICENTENARIO DE 1810
El Bicentenario de la emancipación hispanoamericana nos encuentra así en plena batalla, con altibajos que pueden presagiar nuevas derrotas o preludiar nuevos avances. La moneda, por así decirlo, está en el aire: o las masas de América Latina y sus élites dirigentes encuentran el camino para superar la contraofensiva imperialista, o están en riesgo todos los logros obtenidos desde el alzamiento argentino de diciembre de 2001 y los estallidos posteriores en otros países. El de las ideas es uno de los frentes principales, puesto que la ocupación de las conciencias es tan estratégica en una semicolonia como la presencia física del infante y el policía militar en una colonia.
Hay un lugar común, según el cual “nada duradero se construye sobre el odio”. En realidad, el amor implica al odio y viceversa.
Quien ama a la Patria no puede sino odiar a sus enemigos, por ejemplo. No hay uno sin el otro. Lo que sí es cierto es que “nada duradero se construye sin pasión”, pero esa pasión, para ser constructiva, tiene que ser una pasión racional y realista. Estamos terminando con 2009, el año del Bicentenario del preludio de la gran revolución americana. Entramos al 2010, en que se inician los compases del Bicentenario de la gran obertura. En esos tiempos, los revolucionarios tenían claras las ideas y dispusieron de las armas para ejercer la crítica contra el bando contrario. Hoy, la batalla inicial es la batalla de las ideas. En ella nos va la vida.
** Editorial de la Revista POLITICA , Nº 9, febrero de 2010, Buenos Aires, Rep. Argentina