América Criolla: finalizó la primera etapa de “Debatiendo con los Nuestros”
(Alberto J. Franzoia)
El pasado 28 de agosto concluimos la primera etapa del curso “Debatiendo con los Nuestros” que durante los cuatro sábados de dicho mes se realizó en el Centro Cultural América Criolla de La Plata. Por allí pasaron Evita, Cacho El Kadri, Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.
Datos concretos de una historia muchas veces ocultada. Ideas con historia y también historia con ideas. Nada de acartonamiento y menos de pedestal. Debate franco y respetuoso entre disertantes y público sobre grandes referentes del campo nacional y popular; mujeres y hombres como cualquiera de nosotros que se destacaron por los aportes concretos realizados a la liberación de nuestra Patria y de nuestro Pueblo. Así fueron estas jornadas iniciales de un curso que pretende prolongarse en tiempos no muy lejanos con nuevas charlas y debates.
Como cada vez que faltan los recursos materiales para una publicidad eficiente (porque con Internet no alcanza) la convocatoria requirió de una multiplicación de esfuerzos por parte de compañeros que viven de otras actividades. Aún así, con un manojo de militantes plenamente conscientes de la enorme significación que adquiere la batalla emprendida, esforzándonos para difundir nuestras propuestas, salimos adelante. Con muchísima dignidad se cumplieron los objetivos: convocar a los compañeros convencidos y a otros aún por convencer para debatir ideas alternativas a las que durante décadas instalaron las clases dominantes de adentro y de afuera (oligarquías por aquí, y burguesías por allá, donde el imperialismo se autodefine como “civilización” o “primer mundo”). Porque identificar al enemigo con claridad significa dar cuenta de las ideas que produce y difunde a través de sus intelectuales, mayores y menores, para azonzar a los más desprevenidos, algunas de las cuales también han penetrado ese territorio que creíamos inexpugnable, el nuestro. Porque si lo pensamos detenidamente, Menem no fue el personaje maquiavélico que gestó en soledad el menemismo, sino la consecuencia de un largo proceso que con él se consolidó. Hay que estar atentos, porque si bien transitamos una nueva etapa de nuestra historia, las consecuencias gestadas por el menemismo (o para ser más precisos por la penetración neoliberal en el campo nacional) no han desaparecido definitivamente del escenario político e ideológico. Por lo que la batalla cultural es la prioridad de la hora, no sólo contra el bloque enemigo sino contra nuestras propias debilidades. Pero para desazonzar, al mejor estilo jauretcheano, hay que seducir.
Esa batalla no se libra con agresiones o descalificaciones. Tampoco promoviendo falsas dicotomías entre los trabajadores y sus intelectuales, entre negros (o cabecitas) y blancos, entre pueblos originarios (muchos de cuyos integrantes son en realidad mestizos) y descendientes de europeos, entre creyentes y no creyentes, entre creyentes católicos y creyentes no católicos, o zonceras semejantes. Por allí no pasa la contradicción principal, y el enemigo lo sabe mejor que nosotros, por eso fogonea este tipo de divisiones que sólo sirven para distraer. No lograremos nuestro objetivo (la unidad nacional y popular en la diversidad) faltándole el respeto a aquellos que debemos integrar o estimulando diferencias secundarias. Si no alcanzamos la unidad con conciencia revolucionaria la historia volverá a repetirse, pero cada vez más como una farsa.
Para dar la batalla no hacen falta ametralladoras que escupan insultos, escopetas cargadas de agravios, ni bombas de soberbia y sectarismo. Se trata de recurrir a la palabra, a las ideas, a la creatividad, a la verdad histórica, a la humildad y a la integración. Definiendo sin ambages la verdadera contradicción, que es entre la oligarquía y el imperialismo por un lado y el campo nacional y popular por el otro
La consigna es seducir a todos aquellos que perteneciendo objetivamente a nuestro campo (ya que sólo allí lograrán realizar sus proyectos personales junto a sus pares) no tienen, aún, conciencia de ello. No la tuvieron en ocasión de la 125, pero comenzaron a tenerla con la ley de medios. Entonces, si el mismísimo Arturo Jauretche, autor del famoso “Manual de Zonceras argentinas”, confesó haber sido alguna vez un zonzo (ganado por las ideas que producen los intelectuales orgánicos de las clases dominantes) que de a poco se fue curando, cómo no vamos a ser tolerantes con aquellos que comienzan a acercarse. Porque si somos inteligentes van a ser lo que deben ser: nuestros compañeros. Esa es la misión a cumplir.
Gracias entonces a los disertantes de nuestro curso, José Rebagliatti, Jorge Arcolía y Juan Carlos Jara. Gracias a los compañeros convencidos que nos acompañaron a lo largo de todo el mes de agosto, en ocasiones con temperaturas gélidas, no aptas para flojos, ja.ja. Gracias a los futuros compañeros que de a poco van avanzando con el objetivo que se propuso Don Arturo Jauretche cuando escribió su maravilloso Manual de zonceras. Gracias a todos lo que creyeron en los primeros pasos de esta larga travesía. Y a los que no creyeron también, porque sabemos que algún día estaremos juntos, codo a codo en la misma trinchera. La lucha continúa, los esperamos, porque sabemos que ustedes sí no nos van a defraudar.
La Plata, 1 de septiembre de 2010
* Presidente de América Criolla
Fuente: http://www.elortiba.org/in_act3.html#América_Criolla:_finalizó_la_primera_etapa_de_“Debatiendo_con_los_Nuestros”
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Lic. Alberto J. Franzoia
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