Testimonios militantes

homenaje a Mariategui (dos notas)

Autobiografía, José Carlos Mariátegui

Aunque soy un escritor muy poco autobiográfico, le daré yo mismo algunos datos sumarios. Nací el 95. A los 14 años entré de alcanza-rejones en periódico. Hasta 1919 trabajé en el diarismo, primero en “La Prensa”, luego en “El Tiempo”, finalmente en “La Razón”. En este último diario patrocinamos la reforma universitaria.

Mi encuentro con el Che.

(Ilka Oliva Corado)

Hasta la Victoria Siempre Padre Miguel!

Este jueves 8 de junio, falleció en Managua el Padre Miguel D'Escoto Brockmann, quien tanto amó a la Revolución Sandinista y la representó como Canciller durante una década. Que defendió a la Revolución Cubana, a la Revolución Bolivariana de Venezuela, al ALBA y la CELAC y alzó su voz por todos los humildes de Nuestra América.

Jamás olvidaremos su apoyo decidido a la causa por la Libertad de los Cinco Patriotas cubanos durante los años de largo e injusto cautiverio. En especial como Presidente de la Asamblea General de la ONU durante el 63º Período de sesiones.

SUÁREZ, Carlos Oscar.

(Lic. Roberto Baschetti)

La izquierda peruana no tiene quien le escriba.

(César Zelada)

El año 2015 fue uno de los más tristes para quien escribe estas líneas, para la izquierda en particular, y para los trabajadores en general. Y lo digo no solo por la falta de estrategia de poder revolucionario de la izquierda peruana (la conservadora e “insurreccional”). Tampoco lo digo solamente por la crisis de dirección de los movimientos sociales. Lo digo porque históricamente el pueblo ha perdido a una de sus plumas de fuego por justicia social más importantes.

NÍTIDO, INMENSO.

(Marcela Pérez Silva)

Una nube de ternura nos envolvió como un abrazo al cumplirse el quinto aniversario de tu partida. Hay quienes le dan nombres bonitos como “tránsito a la inmortalidad”. Para mí es partida: porque estabas y ya no estás, aunque yo te siga hablando como si estuvieras y hasta discuta contigo, como hacíamos antes de ese día en el que nos dejaste sin avisar.

Cinco años pesan, no fregués. Con decirte que los mellizos ya se afeitan… Y tú sigues estando sin estar, en todas las cosas que en tu nombre hacemos para seguir sintiéndote: nítido, inmenso.