CHEMA TURCIOS

(Víctor Manuel Ramos)

ramos.victormanuel@hotmail.com

Conocí a José María Turcios, Chama Turcios, en la Universidad. Ahí él estudiaba, como yo, la carrera de medicina. Iba, eso si , unos años adelante y era un líder estudiantil en la Facultad de Ciencias Médicas y en la Universidad. Como buen olanchano y como descendiente del luchador obrero y comunista Manuel Cálix Herrera, se mantenía como un verdadero adalid en la defensa de los derechos de quienes estudiábamos en la Facultad y estaba muy ligado a la prestigiosa Asociación de Estudiantes de Medicina y Cirugía de Honduras (AEMCH), ahora desaparecida por la sumisión a que han sido sometidos los otrora combatientes jóvenes aspirantes a la carrera de Galeno.

Chema es el ejemplo de un hombre con plena decisión de ir hacia adelante. Como no tenía suficientes recursos para mantenerse en la Facultad, se había empleado como mensajero en el Telégrafo del Barrio El Guanacaste. Ahí hacía guardias nocturnas y era el encargado de distribuir, sobre todo los telegramas dobles y triples que llegaban a esa oficina durante la noche.

Junta con Chema y otros compañeros fundamos el Frente Estudiantil Socialista (FES) en la Universidad para ofrecer a los universitarios una opción con fundamentos ideológicos progresistas destinada a la conducción de la Universidad para ponerla, verdaderamente, al servicio del pueblo y de los grandes objetivos que le impone la Constitución y la, entonces vigente, Ley Orgánica de la Universidad. Con el FES logramos el control de la AEMCH, en donde hicimos una extraordinaria labor en defensa de los estudiantes, atropellados por la prepotencia de muchos profesores que les impedían el avance en sus estudios. Hicimos, también, una impresionante labor editorial, pues imprimimos muchos folletos, casi libros, con los resúmenes de las principales asignaturas, que aliviaron, entre muchos compañeros, el elevado costo con que se vendían los libros de texto.

Chema se graduó de médico y, como era de esperarse, estudió Salud Pública, una especialidad que se adecuaba perfectamente a sus inquietudes sociales. Armado con esta preparación sanitaria, fue a Nicaragua, bajo el amparo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a colaborar el esfuerzo que hacía el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que había expulsado al sanguinario y corrupto tirano Anastasio Somoza, a impulsar un programa de salud que llegara a los más necesitados de aquel hermano país. En una ocasión en que regresaba de Costa Rica, tuve que hacer escala en Managua y Chema fue al aeropuerto a buscarme y como no había una sola plaza en los hoteles de la ciudad, pues se celebraba un evento que no recuerdo de que se trataba, tuvimos que alojarnos en un Motel, pues Chema no era de los que se sentaban en un escritorio a elucubrar soluciones, él era un hombre de acción y su base estaba en los pueblos, en las aldeas, en donde estudiaba las gravísimas condiciones en que se debatían los nicas del campo, para ofrecer soluciones y alternativas al gobierno sandinista. Esa noche no dormimos, por supuesto, pues conversamos largamente acerca de la miseria en que se debatía la gran mayoría de la población hondureña y me planteaba la necesidad de luchar, para concientizar al pueblo, para que llegara el momento en que el mismo pueblo tomara la gran decisión de liberarse de la oligarquía que lo ha venido desgobernando. Representaba a la OPS en Managua, nada menos que Miguel Márquez, un médico ecuatoriano destacado en la lucha por hacer llegar los servicios de salud a los más necesitados del continente.

De regreso a Honduras, Chema se instaló en Santa Cruz de Yojoa, en donde se dedicó a la agricultura, sin dejar el ejercicio profesional. Estando ahí, llegó la tragedia a Honduras encabezada por Gustavo Adolfo Martínez, quien, amparado en su cargo de Jefe de las Fuerzas Armadas, reprimía, asesinaba y desaparecía por todos los confines de esta desventurada Honduras, al mismo tiempo que desbarataba las organizaciones populares. Chema, por su postura rebelde y de franca oposición a las arbitrariedades de Álvarez Martínez, fue situado en la mirilla de tirano. Chema tuvo que huir y se trasladó hasta Tegucigalpa caminando a través de las montañas y estando aquí, pudo ir clandestinamente a Nicaragua para poner a salvo su vida.

Después del golpe de Estado, Chema organizó el Frente Nacional de Resistencia en Santa Cruz de Yojoa y mientras se dedicaba a la lucha pacífica fue vilmente asesinado, sin que hasta ahora las autoridades hayan esclarecido el crimen.

Guarde el pueblo el recuerdo de Chema Turcios como imperecedero y haga así memoria justa de quien dedicó sus talentos y su voluntad de hombre al servicio de grandes ideales.