Argentina: LOS QUE INFLAN LOS PRECIOS, DESINFLAN LOS ACUERDOS

Por Fernando Abel Maurente

El gobierno de la presidenta Cristina Fernández había decidido convocar a un Pacto Social. La idea era invitar a la central de trabajadores argentinos y a las distintas cámaras empresarias para discutir y cerrar acuerdos que eviten por un tiempo la conflictividad social. Sabemos por experiencia histórica que estos intentos han naufragado, especialmente por la decisión de la patronal de abandonar el barco a mitad de camino. No abordaremos aquí esa hipotética posibilidad. La realidad es tan rica que supera las imaginaciones más febriles. Esta vez el bloque empresarial se negaría a responder positivamente a esa convocatoria. Es decir estamos hablando de un pacto social que se abortaría antes de nacer, lo que marca un hecho inédito en la política argentina. Veamos.

Las cámaras patronales han confluido en un frente político que han bautizado como GRUPO DE LOS 6, que nos recuerda al tristemente célebre GRUPO DE LOS 7 en el que participa institucionalmente la oligarquía planetaria. Este GRUPO de los 6 está integrado por la UIA, la Cámara Argentina de Comercio, la Bolsa de Comercio, la Asociación de Bancos, la Cámara de la Construcción y la poderosa Sociedad Rural Argentina. Tenemos en este frente a una cámara que reúne a la gran burguesía industrial mayoritariamente de capital imperialista, a la burguesía financiera (ADEBA), a la burguesía comercial importadora, a los fundamentalistas y adoradores del «mercado», a la burguesía ligada a la construcción que reúne múltiples y poderosas empresas, y a los dueños de las tierras más ricas del mundo, a los terratenientes de la Sociedad Rural. En este Grupo conviven lo que los sociólogos llaman «el estabilshment» y el pueblo argentino conoce como la oligarquía.

Este frente polìtico-sindical se ha ido consolidando a travès de pequeños combates polìticos que han resultado imperceptibles hasta ahora, que van de menor a mayor. Es el estilo de los latifundistas de la SRA, después de la Iglesia católica, el poder económico y político con mayor antigüedad corporativa en la lucha de clases en nuestro país.

ESTO ES CUBA…

Los Seis Grandes salieron con bastante mal humor y con los tapones de punta cuando la CGT a travès de la propuesta del diputado Recalde presentó el proyecto de distribución de las ganancias.

.«Quieren transformar a la Argentina en una Cuba» fue el grito de la UIA.

Atrincherados en un almuerzo ejecutivo convocado en el edificio de la UIA a la que no sòlo asistió Héctor Méndez, su titular, sino el secretario y el vicepresidente de la entidad: José Ignacio De Mendiguren y Federico Nicholson, respectivamente. Al almuerzo fueron convocados con urgencia, Biolcati (SRA), Adelmo Gabi (Cámara de Comercio), Carlos De la Vega (Cámara Argentina de Comercio, CAC), Jorge Britto (Asociación de Bancos de Capital Privado, ADEBA) y Carlos Wagner representante de la patronal de la construcción.

En el manduque empresarial se habló de que este proyecto encubría la cogestión sindical. De Mendiguren se despachó a los postres «Me gustaría hablar con Moyano, cuando venga mañana, en cómo hacemos para acelerar el cambio de la matriz productiva de la Argentina, porque así los salarios se van para arriba por la calidad de los que estamos produciendo. Moyano y la CGT se tiene que quedar tranquilo que en dos años el salario estará otra vez en el 50% del ingreso nacional…»

¿Será un derrame tipo videt, de abajo hacia arriba y no el clásico derrame de la dictadura neoliberal de los 90, que aún estamos esperando como quien espera que llueva en la Puna de Atacama.?

El empresariado industrial aprovechó para desacatarse verbalmente, a pesar del la presencia del pope de la SRA, y con un atisbo de clase enfatizaron «La Argentina tiene que decidir si seguimos exportando porotos de soja o bio-combustibles, cueros salados o manufacturas de cueros». Para ellos la insurrección del «campesinado rural» en 2008 parece no haber existido. ¿Habrá sido para estos acaudalados y autosatisfechos señores, la 125, una perdida línea de colectivos en el bárbaro Gran Buenos Aires?

Suelen decir los estrategas conservadores que lo más recomendable para mantener sus posiciones de derecha, es atacar por el flanco izquierdo. Y por ese flanco avanzaron los burgueses «preocupados.» El locuaz De Mendiguren agregó que «los empresarios no fueron al debate parlamentario, porque uno de los temas más importantes es la redistribución del ingreso y la utilidad de las empresas es uno de los caminos, pero el más rápido es resolver la informalidad de la economía. Cuando uno tiene el 40% de la masa salarial en la informalidad, si tenés que hacer prioridades tenés que resolver eso, no ir a los balances de las empresas. Pero que no nos parece razonable es ese proyecto, que tiene escondida una cogestión sindical» Karl Marx a esta altura se habría suicidado pensando en lo mal que hizo cuando descubrió la plusvalía. Los burgueses al fin de cuentas eran y son humanos…

Sonaría comprensible este razonamiento si el planteo lo hiciera un dirigente sindical. Nos preguntamos: ¿A a quién favorece el blanqueo; al empresariado, a la dirigencia sindical, a los dirigentes sociales, al gobierno nacional.?

Imaginemos por un instante una central de trabajadores que represente a 15 millones de asalariados. La burguesía tendría que negociar frente a un formidable poder obrero. Los dirigentes sociales tendrían que buscarse otro trabajo y cierta dirigencia sindical con la incorporación de millones de trabajadores al sistema, en algún momento, verían cuestionada su representatividad. El fantasma de la democracia sindical para algunos burócratas comenzaría a rondar preocupante alrededor de sus cuatro por cuatro y de sus negociados espúreos. Ni hablar del gobierno que necesita del apoyo de los trabajadores siempre y cuando sigan siendo la columna vertebral y no la cabeza directriz del Movimiento Nacional.

ALMORZANDO CON PAUL…

Con la ausencia con aviso de Biolcati, (que viajò a La Pampa), este frente de la derecha neoliberal siguió avanzando. Un nuevo almuerzo los volvió a reunir. El objetivo central de este nuevo encuentro fue intercambiar puntos de vista para presentar un solo discurso frente al gobierno de la viuda de Kirchner. En esta oportunidad el anfitrión fue Carlos Wagner de la Cámara de la Construcción. Los invitados fueron Adelmo Gabbi, representante de los hombres de la Bolsa, Alberto Grimoldi, representante de la burguesía comercial. Héctor Méndez de la UIA y Jorge Britto de ADEBA. El invitado estelar de los almuerzos fue Paul Krugman, el premio nóbel. Asì es los muchachos del G6 no andan con chiquitas.

Qué les dijo Krugman a sus ávidos discípulos? «…los ganadores del comercio global son especialmente los países industrializados, en tanto que los países en vía de desarrollo pueden sacar pocas ventajas con la tendencia a la liberalización del comercio». Vaya usted a saber lo que le pagaron a don Krugman. Miguelito, el almacenero de la esquina, siguiendo a Jauretche hubiera concluido con «muchachos, el pez grande se come al pez chico», pero dicho en inglés suena mejor.

La burguesía allí reunida consultó a Krugman sobre si la teoría de la economía por vía del comercio internacional podía ser aplicada a la Argentina y se mostraron interesados en saber su opinión sobre China y la crisis europea.

«La Argentina, comentó, tiene un sector fiscal más consolidado que en los años 90 con altos precios internacionales» diagnosticó el economista a los empresarios que lo escuchaban en silencio. Nos preguntamos si los asistentes se habrán sentido decepcionados cuando Krugman les anticipó que Argentina seguiría creciendo a tasas comparables con la economía china. Nos preguntamos si hubieran preferido escuchar las catastróficas predicciones de la señora Carriò.

Es temprano pero tambièn es tarde…

Luego de esta reunión comenzaron desde este frente empresarial una serie de declaraciones que no obedecen a la casualidad. Este aparente histerismo político encubre en realidad una verdadera ofensiva tendiente a hacer naufragar la intencionalidad del gobierno de convocar al acuerdo social. Los Medios aliados a estos sectores se hicieron eco de esta ofensiva:

La puntada inicial comenzó cuando el G6 remarcó que el gobierno no los había convocado al encuentro para el diálogo social y utilizaron un término fogoneado desde un primer momento por Biolcatti: «pareciera que el tema se está desinflando».

De La Vega señaló «que para arreglar los precios de diciembre ya es un poco tarde porque ya está todo jugado y es temprano para hablar de salarios porque las paritarias empiezan en marzo»

Méndez (UIA) expresó «que su entidad quiere esperar a ver lo que dice el gobierno todavía no hemos recibido ninguna invitación (…) pareciera que el tema se ha desinflado»

«Desde la Rural no tenemos inconveniente en dialogar para impulsar un acuerdo económico y social, siempre que estén dadas las condiciones para que éste sea fructífero» afirmò el titular de la SRA, Hugo Biolcatti quien agregò que «esta convocatoria se trata de un mero y oportunista acuerdo de precios y salarios, que ha demostrado su absoluta inutilidad en la historia argentina»

Sumadas a estas declaraciones circuló la versión en estos días de que habìa sido invitada a incorporarse al Grupo de los Seis la CARBAP. Si a ésta se la sumara la CONINAGRO nos encontraríamos frente a una nueva Mesa de Enlace (desdibujada luego de la deserción de la FAA) ampliada, fortalecida con una mayor base sustentación social

En este realineamiento de fuerzas está la marca de los cuadros de la Rural, especialistas en armar y liderar frentes que en el pasado terminaron volteando gobiernos populares y en el pasado reciente dejaron contra las cuerdas, con la ofensiva de la 125, a un gobierno que hacía unos meses acababa de asumir.

Si la presidenta Fernández no logra convocar al Pacto Social será la primera derrota sufrida luego de la desaparición física de Néstor Kirchner, paradójicamente en momentos del mayor apoyo popular de que haya gozado este gobierno asumido en diciembre de 2007.

Los golpes de la oligarquía se asemejan a los de Carlos Monzón, imperceptibles a la vista, tan imperceptible como la primera derrota sufrida por el gobierno de Kirchner a manos de la SRA en marzo de 2006 cuando los ruralistas produjeron el total desabastecimiento del mercado de Liniers, la suba de precios y la alteración en el consumo popular.

Esta ofensiva busca deslegitimar políticamente al gobierno, ganar tiempo, recomponer el frente opositor estructural. La oligarquía desconfìa de la torpe y dividida partidocracia parlamentaria.

La historia no se repite con los mismos personajes. Tampoco podemos soslayar que el proceso de revolución y contrarrevolución en nuestro país es bicentenario y aún no està resuelto dialécticamente. Tan bicentenaria como la consigna liberación o dependencia.